APORTACIONES PARA DEBATE I
(con respuestas actualizadas en II a 17.9.02)

¿ Se trasladan las contradicciones de un modo de producción directamente a los actores y las clases ?. Vale la pena planteárselo.

Durante décadas, los comunistas hemos construído una mitología basada en la inevitabilidad de la caída del capitalismo por sus propias contradicciones, y que este hecho, que se deduce de nuestra teoría del valor, conlleva la inevitabilidad del socialismo, es decir, el predominio político del factor trabajo sobre el factor capital.

Si la teoría del valor de Carlos Marx es correcta, la caída del capitalismo es ciertamente inevitable. La cuestión es saber si la contradicción Capital – Trabajo ha de traducirse en enfrentamiento a gran escala entre capitalistas y trabajadores.

Normalmente, esta creencia descansa en la analogía establecida con la evolución del capitalismo en Europa y el derrumbe del modo de producción feudal. Curiosamente, si seguimos esa analogía hacia el pasado y no hacia el futuro, nos podríamos preguntar por que no sucedió que, entre los siglos XII y XV, no quebrase el modo de producción feudal por la subversión campesina, y que el campesinado se emancipase de la nobleza y el clero.

Por supuesto, la respuesta clásica es correcta. El desarrollo de las fuerzas productivas exige el triunfo del modo de producción capitalista. La necesidad de intensificar la producción nos da la clave del desarrollo histórico que se dio.

A partir de aquí, planteo la siguiente duda. La contradicción Capital – Trabajo implica una tendencia, a largo plazo, de pérdida de ganancia, que exige un incremento continuado de la productividad. ¿ Podría dicha contradicción acabar con el modo de producción capitalista por un duelo entre capitalistas y tecnócratas ?. Los precedentes, a saber, la URSS y China, invitan a pensar en esta posibilidad.

Planteo pues que, del mismo modo que las contradicciones del mundo feudal llevaron al triunfo de la burguesía, las del capitalismo pueden llevar al triunfo de la tecnocracia, entendida como una alianza entre la clase técnica y la clase representante, que vencería por ser la anarquía la alternativa más probable a su dominio.

Ante esto, cabe pensar si los que deseamos el triunfo de la clase obrera, y no de una clase de políticos, administradores, técnicos y militares profesionales, tenemos alguna posibilidad de éxito. Como determinista, soy consciente de que del hecho de que un proceso esté determinado no se sigue, ni mucho menos, que podamos conocer de antemano el resultado. Independientemente pues de tal cosa, los que deseamos un mundo mejor que el actual debemos trabajar por ello.

Aquí cabe situar cual es el papel de los profesionales en la lucha por el socialismo, como alternativa al capitalismo y a la tecnocracia, y base del comunismo, una sociedad sin clases y sin estado.

Para comenzar el debate, planteo dos cuestiones.

¿ Qué pueden hacer los profesionales comunistas por el triunfo político de la clase obrera ?

¿ Qué condiciones limitan el crecimiento del comunismo entre los trabajadores en general, y de los profesionales en particular ? ¿ Cuáles son, por el contrario, favorables ?

De la respuesta que demos a estas dos preguntas, debemos deducir el plan y la organización. Sin un plan, la organización es un sinsentido, y sin organización, un plan es una fantasía.

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RESPUESTA de Julián (2/9/02) - Actualizado con las citas en cursiva el 3.9.02 a las 21:51h.

Desde hace años, no me parecía tan interesante un asunto a debatir como el planteado. De entrada porque me parece que el planteamiento es intelectualmente honesto, aunque yo difiera de las premisas y como es lógico, de las conclusiones.

El autor dice: "Normalmente, esta creencia descansa en la analogía establecida con la evolución del capitalismo en Europa y el derrumbe del modo de producción feudal. Curiosamente, si seguimos esa analogía hacia el pasado y no hacia el futuro, nos podríamos preguntar por que no sucedió que, entre los siglos XII y XV, no quebrase el modo de producción feudal por la subversión campesina, y que el campesinado se emancipase de la nobleza y el clero. Por supuesto, la respuesta clásica es correcta. El desarrollo de las fuerzas productivas exige el triunfo del modo de producción capitalista. La necesidad de intensificar la producción nos da la clave del desarrollo histórico que se dio."

No creo que esa sea la respuesta clásica del marxismo. El campesinado, la nobleza y el clero pertenecen al mismo modo de producción feudal, basado en la propiedad de la tierra como medio de producción. El feudalismo a su vez liquidó -como modo de producción dominante, no en todas partes- al modo de producción esclavista, tampoco 'resuelto' por los esclavos.. La clave de los cambios en las relaciones de producción -o sea, las revoluciones sociales-, está en el cambio revolucionario de fuerzas productivas, en especial las revoluciones técnicas y científicas. La burguesía -o sea los habitantes de los 'burgos', intermediarios,  comerciantes y prestamistas- usó el despreciado dinero-capital-mercancía y las revoluciones asociadas (primero bancario-comerciales y luego industrial-conquistadoras) para destrozar el poder de la aristocracia feudal. Hace unos años, los marxistas lo aclarábamos leyendo a Bernal y a otros historiadores marxistas de la ciencia, para evitar que los árboles nos impidieran ver el bosque.

El autor dice: "A partir de aquí, planteo la siguiente duda. La contradicción Capital – Trabajo implica una tendencia, a largo plazo, de pérdida de ganancia, que exige un incremento continuado de la productividad. ¿ Podría dicha contradicción acabar con el modo de producción capitalista por un duelo entre capitalistas y tecnócratas ?. Los precedentes, a saber, la URSS y China, invitan a pensar en esta posibilidad. Planteo pues que, del mismo modo que las contradicciones del mundo feudal llevaron al triunfo de la burguesía, las del capitalismo pueden llevar al triunfo de la tecnocracia, entendida como una alianza entre la clase técnica y la clase representante, que vencería por ser la anarquía la alternativa más probable a su dominio."

Los tecnócratas no son una clase social (ni los mandarines, ni los escribas, ni los sacerdotes de otros modos de producción). Lo que no es óbice para andarse con cuidado con la burocracia (el amigo Lenin ya se la vió venir antes de que Octubre cumpliera 5 años), los 'representantes' y la corrupción como su consecuencia inevitable. La tecnocracia no es la propietaria de los medios de producción, es como mucho su gestora (y ya se ve como acaban las altas direcciones de los tecnócratas de Enron, Andersen, etc.). La propaganda capitalista intenta, con mucho éxito salvo en periodos de crisis, que nos creamos el poder autónomo de la tecnocracia-burocracia frenta al capital (y si ese fuera su enemigo, su poder no tendría final).

El autor dice: "Ante esto, cabe pensar si los que deseamos el triunfo de la clase obrera, y no de una clase de políticos, administradores, técnicos y militares profesionales, tenemos alguna posibilidad de éxito. Como determinista, soy consciente de que del hecho de que un proceso esté determinado no se sigue, ni mucho menos, que podamos conocer de antemano el resultado. Independientemente pues de tal cosa, los que deseamos un mundo mejor que el actual debemos trabajar por ello."

Yo deseo el triunfo de los proletarios -esos que no poseen los medios de producción en el capitalismo y a cuya unión llamaba Marx-; no sólo el de la clase obrera, aunque sigue siendo la vanguardia y la que tiene la estructura -y potencialmente la conciencia- más clara, sea cual sea su número y sus contradicciones internas. Pero para que se dé este triunfo, hay que contar también con revoluciones que hagan emerger un medio de producción que no puedan utilizar a tope los capitalistas para ganar más dinero. Ese nuevo medio de producción se está articulando en torno a la revolución de la información y del conocimiento. Y desde luego los marxistas no somos deterministas en materia de lucha de clases, y nada desde luego los propios Marx y Engels, para quienes la lucha puede acabar no sólo en triunfo de una clase, sino en la desaparición de las clases contendientes.

El autor dice: "Aquí cabe situar cual es el papel de los profesionales en la lucha por el socialismo, como alternativa al capitalismo y a la tecnocracia, y base del comunismo, una sociedad sin clases y sin estado. Para comenzar el debate, planteo dos cuestiones. ¿Qué pueden hacer los profesionales comunistas por el triunfo político de la clase obrera? ¿Qué condiciones limitan el crecimiento del comunismo entre los trabajadores en general, y de los profesionales en particular? ¿Cuáles son, por el contrario, favorables?"

Lo profesionales no son ninguna 'clase media': son proletarios, pues no poseen los medios de producción (aunque les timen con el poder de la tecnocracia y las stock options) Y conste que no subestimo el poder de la propaganda, ni las indecisiones que tiene una capa social en transición, lo que ya vieron desde el Manifiesto sus autores, al hablar de la pequeña burguesía y su continua entrada-salida de la propiedad del medio de producción capital-dinero por enriquecimiento-ruina, con la inestabilidad que ello supone. Pero los profesionales no son burguesía, ni grande ni pequeña, porque no están entrando y saliendo de la propiedad de medio de producción alguno, ni del actual capital -que los controla-, ni del futuro conocimiento -que controlan ellos. Lo que no quita que ciertos profesionales 'liberales' si que sean propietarios pequeño-burgueses y jueguen a dos bandas.

Por lo tanto, tengan más o menos conciencia de ello, pertenencen a una clase, y se enteran cuando vienen las crisis y el capitalismo tiene que tirar lastre -a ellos- por la borda. Pero siguen siendo los que mejor comprenden los nuevos medios de producción -el conocimiento- y los que deben ponerlo al servicio de su clase- los obreros y los demás proletarios. Porque nada garantiza que los obreros entiendan el papel revolucionario de las nuevas fuerzas productivas y los medios de producción que aportan, más o menos manejables por el capital; como tampoco entendieron la revolución del dinero los campesinos (como bien apunta el autor).

Curiosamente, el 'conocimiento' de los profesionales vuelve a ser un medio de producción poco 'alienable' (como la 'fuerza física' era un medio de producción poco 'alienable' de los esclavos); es decir, dificilmente 'enajenable', salvo por la desaparición de los sujetos  frente a los medios de producción de tipo tierra, dinero o máquinas, que son 'alienados' y realmente enajenados, sustraidos y enfrentados a sus productores. Esto da a los profesionales una potencialidad mucho mayor de conciencia para poder 'colaborar o no' de la que ellos mismos se suponen y de la apariencia que ofrecen (individualismo, escepticismo, evasión, debilidad, manejabilidad, etc.).

En mi opinión, expuesta de forma algo precipitada y sin textos a mano, esta es la base correcta de discusión, y no sólo para el lejano comunismo, sino desde ahora mismo. No entenderlo es no entender a Marx y es por tanto el primer obstáculo que limita "el crecimiento del comunismo entre los trabajadores en general, y de los profesionales en particular".

Creo que han vuelto tiempos de crisis propicios para que la vida diaria haga entender mejor estas cuestiones y la mejor salida a las contradicciones tan oscurecidas en las últimas décadas por toda clase de hojarascas. Y si no, paciencia.

Julián M. 


Desde luego es una contribución interesante.

Sin embargo, yo creo que la contradicción entre el modo de producción y el
desarrollo de las fuerzas productivas va por otro lado, no tan innovador.

Por ejemplo, y siguiendo en el campo de las nuevas tecnologías, y de acuerdo
con mi experiencia (tampoco es que pueda asegurar que es algo general,
aunque creo que sí):

    - el desarrollo de las fuerzas productivas está como sigue: para
desarrollar un proyecto necesitas un equipo de trabajo formado por personas
suficientemente cualificadas y que además sea un equipo bien integrado. Para
lo primero, aunque no hace falta que todo el mundo sea un gran experto, en
general sí que hace falta algún o algunos de esos expertos; y en todo caso
un equipo no puede estar formado al completo por gente que está aprendiendo
sobre la marcha, ni con un jefe de proyectos al frente que es un recién
licenciado, etc. Para lo segundo, hace falta, para empezar, un período de
tiempo de trabajo conjunto, en el que se vaya remplazando a las personas que
no sean capaces de integrarse,  y el resto se vayan conociendo, etc.; en mi
opinión ese período de triempo está, dependiendo del tamaño del equipo,
entre los 3 meses y un año.

    - y en cuanto al desarrollo del modo de producción: tenemos contratos en
precario y malas condiciones de salario y de trabajo, con lo que la
"rotación" del personal es muy alta y no existe la estabilidad suficiente
para poder formar un equipo bien integrado; por la misma razón, la formación
de la plantilla tampoco es algo que pueda planificarse mucho. Y siempre
tratan de contratar a personal con la más baja cualificación y menor
experiencia posibles, en la creencia de que al fin y al cabo cualquiera es
capaz de hacer cualquier cosa, y buscando pagar un salario lo más bajo que
se pueda. En la misma línea va el asunto del "outsourcing", que es algo que
si en principio puede tener sentido, sin embargo en la práctica se ha salido
de madre por muchas veces (aunque esto del "outsourcing" yo creo que es más
bien una estrategia empresarial para cargarse la organización de los
trabajadores, o sea, los sindicatos, y así beneficiarse a la larga de la
disminución del salario, el aumento de las horas de trabajo, ect.; lo digo
porque más de una vez he echado cuentas, y cuesta apreciablemente más caro
un proyecto desarrollado por una consultoría que con recursos internos, y
eso sin tener en cuenta que hay todo un know-how que se está escapando del
patrimonio de la empresa, y que la propia empresa se está encadenando a esas
otras empresas que le prestan servicio muchas veces, ya digo, para
operaciones críticas).

Así pues, el desarrollo del modo de producción hace imposible formar esos
equipos bien integrados de personal adecuadamente cualificado que nos exigen
las fuerzas productivas. El resultado: muchos proyectos -iba a decir casi
todos- se prolongan muchísimo más allá de la fecha de entrega, o sea,
aumento considerable de los costes (con lo que se refuerza la tendencia a
buscar salarios más bajos y se da otra vuelta a la rueda). En general, la
calidad es pésima, aplicaciones que no hacen lo que se pidió, y lo que
hacen, lo hacen mal (que "el Windows" esté siempre colgándose no es algo que
pase por azar), dando con ello lugar a un nuevo aumento de los costes, etc.,
cuando no cosas mucho peores (por ejemplo, puedo poner el caso de una
empresa en la que trabajé y acuya actividad se centraba en una página web, y
en la que al llegar me encontré que estaban a punto de cerrar porque la
consultora que habían contratado había sido incapaz de hacer una aplicación
en condiciones, y ya de paso se habían cargado la base de datos de usuarios,
de la que, por supuesto, no habían hecho copia de seguridad - no estoy
culpando a los trabajadores: eran recien licenciados a los que se les cargó
con unas responsabilidades para las que no estaban preparados, aunque fueron
ellos los que acabaron en la calle). Bueno, pues eso, el resultado de que el
modo de producción sea incapaz de cumplir con las necesidades de las fuerzas
productivas en su actual nivel de desarrollo es: calidad decreciente del
producto y a costes que serían cada vez mayores de no ser por la disminución
de los salarios (y aún así, yo no pondría la mano en el fuego).

Este es un ejemplo muy concreto y que, en principio, no contradice lo que
dice Julián. Lo que dice Julián no me parece correcto por la simple razón de
que el trabajo "intelectual" también se puede medir, es decir, se puede
medir su producción y su productividad, y de hecho se hace (al menos en las
empresas mejor organizadas, en otras es por el método de "a ojo"), aunque
muchas veces sin el conocimiento de los trabajadores. De manera que el poder
de un trabajador del mundillo de las nuevas tecnologías es más o menos el
mismo que el de un trabajador de la construcción, porque es tan dueño de su
trabajo como éste y tan capaz de influir sobre el proceso productivo como
éste. Uno puede remolonear... y al poco te vas a la calle. Uno puede empezar
a hacer las cosas peor que la media... e ídem. De todo esto también podría
poner bellos ejemplos ilustrativos, no es que esté hablando de cosas que no
haya visto y que esté dando mi impresión de lo que son las cosas.

Respecto a la clase obrera y los proletarios: un obrero no es un tío que va
con mono azul y vuelve lleno de grasa. Es un tío que, entyre otras
condiciones -no ser dueño de los medios de producción, etc- realiza trabajo
productivo, siendo trabajo productivo el que revaloriza el capital. O sea,
como hace un programador cuando está programando, por poner un ejemplo. Ya
sé que hay quien quiere hacernos creer que la clase obrera está en proceso
de extinción, pero... la realidad es tozuda.

Salud
    Gonzalo Pérez


Gracias por la constructiva respuesta. La descripción de la 'proletarización' que hace Gonzalo me parece correctísima. Pero equivale a describir las condiciones de trabajo de los obreros ingleses en el siglo XIX; o sea, no quita nada al fondo de las dos cuestiones
clave que plantea Gonzalo y para las que yo creo que hay que ver los cambios a muy largo plazo. En tiempos históricos, eran seculares, o sea en siglos; ahora mi asombro es que se están produciendo en décadas. Retomaré el asunto de los periodos de maduración al final.

Gonzalo_J._Perez escribió:

> Sin embargo, yo creo que la contradicción entre el modo de producción y el desarrollo de las fuerzas productivas va por otro lado, no tan innovador.

Discutamos. El capitalismo está evidentemente intentando asimilar las nuevas tecnologías y hacerlas trabajar para él. De forma desigual y con reparto mundial del trabajo (hay paises imperiales, subordinados y colonizados). La experiencia de Gonzalo es la de nuestro
país subordinado -supongo-, pero creo que traduce en buena parte el 'quiero y no puedo' del capitalismo. Hay macrocontradicciones (el pinchazo de la 'burbuja tecnológica') y microcontradicciones (p.ej. todo lo que dice Gonzalo) que están llevando a una gran
desconfianza del capital en la tecnología como algo dificilmente dominable. No sólo está el asunto Internet y los llantos por su inseguridad, sino la vuelta a la salvación en los sectores 'tradicionales' (energía, construcción), la clara regresión del outsourcing y la
curiosa desconfianza en ese teletrabajo que nos iba a todos a poner en casa (no porque no les salga más barato o porque basuree más los contratos, sino porque no saben hacer equipos de trabajo sin capataces). Pero además el conocimiento funciona mal como mercancía, a
pesar de todas las patentes y persecuciones del copieteo; porque el conocimiento es un medio de producción eminentemente social y poco apropiable (pensemos todos un poco sobre esto). Así que si el "desarrollo de las fuerzas productivas está como sigue", o sea mal, es
porque precisamente el capitalismo las domina mal y que, para mantenerse, tiene que destruir una parte de sus ventajas: como bien dice Gonzalo "el resultado de que el modo de producción sea incapaz de cumplir con las necesidades de las fuerzas productivas en su actual
nivel de desarrollo es: calidad decreciente del producto y a costes que serían cada vez mayores de no ser por la disminución de los salarios."

Segundo argumento de Gonzalo: "Lo que dice Julián no me parece correcto por la simple razón de que el trabajo 'intelectual' también se puede medir, es decir, se puede medir su producción y su productividad, y de hecho se hace". Claro que si, no he dicho lo contrario y
no sólo sé que se hace, sino que lo he hecho y a veces lo hago. Pero esto es sólo un signo de proletarización más, por otra parte sin mucho éxito en el intento de reducir este trabajo y sus productores a mercancía. Lo único que se afirma es que el conocimiento es un
elemento complejo que es dificilmente separable de su productor; tanto más cuanto más creativo, aunque tampoco es tan separable y medible como poner ladrillos la experiencia en repetir programas de nóminas con Visual Basic o hacer páginas web del montón). No se habla
de las aportaciones científicas y creativas revolucionarias, ni en las dificultades de la contabilidad para torear con tantos intangibles. Sólo de algo mucho más modesto y cotidiano como elementos diferenciales: la larga formación previa necesaria para los trabajos
intelectuales 'intensivos' (ojo, todo trabajo tiene una parte intelectual) y la experiencia adquirida. Ambas escapan al proceso de apropiación capitalista porque, aunque éste arruine cada vez más la enseñanza y eche al que remolonea, el conocimiento se lleva 'puesto'
(mientras que no haya una máquina que instale y desinstale instantánemente los conocimientos, claro). Conocimiento desde luego social, no individual, aunque los profesionales listillos también creen que pueden apropiarselo y hacer negocio liberal-empresarial a lo
pequeño-burgués, pero la vida les enseña lo que valen los bancos y otros propietarios de verdad.

Por último, coincido con Gonzalo en que todo trabajo es productivo, pero no en su definición: "siendo trabajo productivo el que revaloriza el capital." Ese será trabajo productivo para el capital y todos aspiramos a que sea productivo para la sociedad, ésta y la
siguiente.

Termino con la maduración del proceso. El amigo Marx previó un papel central de la clase obrera cuando casi no existía (¿búsquese en la Europa recorrida por el fantasma el % de obreros, cifra tan querida por nuestros aficionados a sociólogo social). El amigo Lenin y
sus muchachos dieron un papel central a la clase obrera en un país donde estadísticamente más del 90% eran campesinos. Por cierto, la mayoría de éstos y otros dirigentes revolucionarios, todos cochinos profesionales, pasados a la causa del proletariado. Sobre la
incorporación masiva de los profesionales a los proletarios, sobre su conciencia de este proceso y otras maduraciones falta mucha perspectiva y mucho tiempo; pero no cabe duda que son en gran parte los portadores de las nuevas fuerzas productivas capaces de bascular
las relaciones de producción hacia un nuevo modo.

Pero si algo me asombra es la velocidad y extensión del proceso actual: yo aún me formé en la universidad de los 60, reproductora de las élites capitalistas y fabricante de tecnócratas, 'representantes' (o sea los políticos del sistema en el lenguaje de Petronius) y
otros jaleadores del sistema, a la que accedía menos del 2% de la población en esa edad y donde algunos 'becarios' nos colamos. Buena parte de los universitarios antifranquistas de la época (sin quitarles su gran mérito) han vuelto a defender los intereses de su clase
(no es de extrañar, pues incluso era esa su lucha contra el franquismo); otros han podido ser comprados por el sistema y nutren los consejos de administración y los gobiernos (aireando en parte su pasado, para ver si nos desmoralizan); algunos cuidamos nuestra
formación continua descuidando nuestro tren de vida, con lo que empezamos a probar el desempleo, pero en el ocaso de la vida laboral; otros hicieron de capataces (perdón, de 'jefes de equipo', malos, por poco preparados) y algunos hasta investigaron y renovaron el
conocimiento (en general exilándose).

Nada comparable con la masificación y el desempleo programado desde la cuna hasta la tumba de los proletarios de cuello blanco que desde los 80 están saliendo al mercado de trabajo (y que el sistema no puede comprar materialmente por mucho esfuerzo que haga la
propaganda más o menos emboscada de las operaciones triunfo o ronaldo o la que toque). Para un marxista con perspectiva, la oleada profesional no es ni buena ni mala, simplemente es: y hay que contar con ella, porque ... "la realidad es tozuda" como dice Gonzalo.

Julián

Petronius responde a Julián aquí: Contradicciones2.html


Gracias a tí: la única manera de hacer avanzar las ideas, incluyendo las de
uno mismo, es mediante la discusión y la crítica. Lo único que me preocupa
un poco es que esto acabe siendo un diálogo entre dos.
Por resumir, básicamente, tu propones que todo esto de las nuevas
tecnologías está produciendo cambios que van a a ser los que engendren el
nuevo modo de producción, y yo sigo pensando que no están aportando nada a
lo esencial, simplemente están agudizando las contradicciones del sistema.
Seguimos sin estar de
acuerdo, lo que por otra parte no creo que sea un problema, puesto que no se
trata de jugar a convencernos los unos a los otros. Creo que también hay
diferencias en lo que se refiere a algunos hechos, no sólo en cuanto a las
conclusiones que se extraen de esos hechos.

Respecto a la apropiacion del capitalismo del producto del trabajo
intelectual, creo que ahora es más fácil que nunca, en vez de más difícil
(difícl era cuando el capitalista tenía que convivir con el artesano, con
una universidad controlada por la iglesia y por la corona, etc. no ahora).
Por otra parte, no conviene olvidar que este tipo
de trabajo ha existido siempre, no es algo característico de nuestra
época, y si hay algo que sí caracteriza a nuestra época es precisamente la
despersonalización, en algunos casos sólo hasta cierta medida, de ese
trabajo. No es por azar que, precisamente ahora, cuando más y más
impresionantes descubrimientos científicos e invenciones técnicas se hacen,
no haya ni Pasteurs, ni Einsteins, ni Watts, etc. De hecho las causas son
las mismas que hacen que el desarrollo científico y tecnológico sean ahora
increiblemente rápidos: la cada vez mayor organización, digamos, en "plan
industrial", de ese trabajo, el que ese trabajo está cada vez más sujeto a
división, y a que en ese trabajo cada vez importa menos llamarse Fulanito o
Menganito. Por supuesto, no niego que aquí estamos aún a mucha distancia de
una completa "poletarización" de esos trabajadores, y de la socialización
del proceso productivo del trabajo intelectual. Y ¿por qué está siendo esto
así?, ¿por qué el tabajo intelectual está pasando en nuestra época de ser
"artesanal" a ser "industrial", y por qué está siendo socializado? Por el
propio desarrollo del carácter de ese trabajo (cójase una lista de premios
Nobel en ramas científicas, y se verá qué aperentemente minúsculas
contribuciones hace cada uno de ellos, sobre temas realmente exóticos): hoy
son imposibles los artesanos debido a la enorme complejidad y vastedad de la
ciencia y la técnica; es decir, por el desarrollo de las fuerzas productivas
también en este terreno. No es nada difícil averiguar qué es lo que les va a
pasar a los científicos en un futuro nada lejano, porque en realidad ya les
está pasando.

Los casos que prueban la facilidad con la que el capital se apropia del
trabajo puramente intelectual en nuestros días son de sobra conocidos:

- El asunto de los cultivos genéticos, que de tener finalmente éxito
permitirá a las multinacionales terminar de sojuzgar al pequeño agricultor.
- Siguiendo dentro de la genética, las patentes sobre genes humanos y de
otros organismos (que, si se piensa, es como si Galileo, tras haber mirado
por el telescopio, hubiera salido corriendo a patentar los satélites de
Júpiter o los anillos de Saturno).
- Etc.

Otro ejemplo que es diferente porque no implica un desarrollo técnico ni
científico, es el del software libre. Por un lado vemos que, pese a que ha
surgido al margen del capitalismo (así que aquí sí que estamos frente a algo
importante y que sí podrías haber usado para defender tu argumentación), el
capital también está siendo capaz de apropiárselo, cuando menos en parte,
vía empresas de servicios, distribuciones, ordenadores con el SO
preinstalado, etc. Por otro, algo que ha surgido al margen del sistema
capitalista y que ha dado lugar a productos de calidad superior a los que
este ha sido capaz (lo que prueba lo que decía ayer, respecto a que las
fuerzas productivas ya no caben dentro del capitalismo). Por supuesto, que
Microsoft tenga problemas con Linux y no sea capaz de apropiárselo, no
significa que Red Hat o VA Linux, o como se llame ahora, los tenga; lo que
para una empresa es un problema, para otra puede ser una bendición, como en
este ejemplo. Podemos pensar en cómo las empresas se avalanzaron, desde más
o menos el 96, sobre Internet, si se han hecho con ello o no. Si lo
controlan o no. Porque las BSS funcionaban sin requisitos de grandes
ingfaestructuras: no así Internet, que los dejó obsoletos.

Los casos anteriores son también relevantes en tanto que muestran cómo la
socialización de la producción da lugar bajo el capitalismo a aberraciones
precisamente porque los medios de producción son propiedad privada. Iba a
poner un ejemplo un tanto morboso: el de las empresas que, por ejemplo, en
EE.UU., se dedican a traficar con el asunto del tráfico de órganos.

Respecto al ejemplo que propone Julián del pirateo de discos, ect., tampoco
estoy de acuerdo. El caso de los libros no lo conozco, pero sí el de la
música, puesto que ahora trabajo en una empresa que pertenece a ese sector.
Y lo que ha ocurrido  aquí es precisamente todo lo contrario. Cierto, ahora
se habla mucho de la piratería, pero eso no es más que un intento de
recuperar ventas de donde sea a consecuencia de la crisis (y no causa de
esta), porque no es la piratería la que ha provocado la crisis de la
industria discográfica. Aparte de la situación general de crisis (se produce
más de lo que el mercado es capaz de admitir), esta industria tiene un mal:
los gastos de promoción se han disparado. Efectivamente, grabar un disco
cuesta relativamente barato. Pero no todo es grabar el disco, hacer las
copias y llevarlas al distribuidor. Porque el problema son los costes de la
promoción y marketing, que han crecido desproporcionadamente, sobre todo en
la última década. ¿Por qué ha sido esto? Porque en realidad, dentro de unos
límites, da lo mismo un artista que otro. El caso de que las mafias de
piratas vivan a costa de no tener esos costes, no prueba nada de particular,
porque tal y como funcionan ahora las cosas alguien tiene que hacer la
promoción, alguien tiene que hacer, por decirlo de algún modo, que tal
artista sea famoso, de manera que los piratas no pueden prescindir de la
industria legal (porque ellos no piratena discos más que de los artistas que
venden; no lanzan nuevos artistas, etc), son, por decirlo así, un
subproducto no deseado de ella, similar a las escorias de una mina, y no muy
diferente a las mafias que roban piezas de recambios en las factorías de
automóviles, aunque este último sea un fenómeno mucho más marginal. Y puedes
creerme: puede que el CD y cualquier soporte físico desaparezca, como
producto industrial, dentro de unos años (eso dicen algunos por aquí), pero
la industria discográfica va a seguir. Porque la alternativa es que cada uno
se haga su propia música o escuche al cantante callejero de la esquina, y
eso es obvio que no va a pasar. Eso dando por supuesto, claro está, que los
artistas quieren vivir de su trabajo, y que los artistas se compran
guitarras, se van de vacaciones, e incluso hasta comen; porque supongo que
nadie estará pidendo que hagan su trabajo a cambio de nada. Por supuesto,
estamos muy lejos de una proletarización completa de los artistas (y que
creo que nunca se podrá lograr, por razones que explico más adelante), pero
sí vemos que el capital se apropia de su trabajo con más facilidad hoy que
nunca (no con más dificultad), y que este trabajo está cada vez menos ligado
a personas en concreto (aunque no es, ni puede ser, independiende de los
individuos). Antes no era así.

A la luz de este ejemplo, se me ocurre que quizás lo que pase es que esté
habiendo una pequeña confusión de la relación capitalista-consumidor con la
relazión capitalista-trabajador. Por supuesto, si un capitalista va al
mercado y le roban por el camino, eso no influye para nada en la relación
entre el capitalista y el trabajador. Si un pirata piratea discos, no está
influyendo con ello a la relación entre el trabajador y el capitalista, ni
perturbando de ninguna manera la posición del trabajador en el proceso
productivo. Estoy dando por supuesto que no defiendes la idea de que al
artista le parece bien que pirateen sus discos, cosa que sería absurda, ya
que entonces lo que haría sería grabar las canciones y poner una imagen ISO
en Internet, y no entraría en contacto con las casas discográficas. De
hecho, los artistas no parecen particularmente felices con la piratería, no
parece que se sientan excesivamente liberados gracias a la piratería, y no
he oído a ninguno decir que su futuro está en la piratería. Por otro lado,
es cierto que la piratería es fruto del capitalismo, puesto que es el robo
de lo que en definitiva es un medio de producción, como son los derechos de
autor y sobre los bienes intelectuales (es decir, de explotación comercial
de los mismos). Es como atracar bancos. Pero el que haya atracos a bancos no
demuestra nada en particular respecto al capitalismo. Si es por los medios
técnicos, yo no pondría la mano en el fuego, hasta ahora nadie se planteó
hacer un soporte para la música que no se pudiera copiar, pero no creo que
nadie piense que eso es imposible, ni tan siquiera muy dificil. Si
finalmente desaparecen los soportes físicos como producto industrial, va a
ser por otras razones, que ya he comentado más o menos.

De todas maneras, y como decía ya antes, sí que creo que hay una diferencia
crucial en lo que se refiere al conocimiento entre los artistas por un lado,
y científicos, técnicos, trabajadores de cuello azul, etc., por el otro. El
conocimiento que estos últimos usan para su trabajo es un conocimiento
objetivo, mientras que los primeros no sólo necesitan conocer una serie de
técnicas y habilidades, sino que también usan para hacer su trabajo el
conocimiento subjetivo. Por definición, el conocimiento subjetivo es
inseparable de la persona. También por definición, el conocimiento objetivo
es por completo separable de cualquier persona, es decir, que da lo mismo un
persona que otra, con tal de que haya adquirido esos conocimientos. Es por
eso que se llama "objetivo" y no de cualquier otra manera. Por tanto, a
menos que cambie de naturaleza, va a ser imposible proletarizar por completo
el trabajo de los artistas.

Las "macrocontradicciones" también las entiendo yo en un sentido clásico,
digamos: crisis. Y ahora mismo tenemos una crisis que es de manual por sus
características (de manual de Marx y de Lenin, no de gente moderna a lo
Friedman, digamos). No es una mera burbuja que se ha pinchado. Es una crisis
económica de sobreproducción, no una mera crisis bursátil. Por ejemplo,
puede que WorldCom haya falsificado sus cuentas para que no se descubriera
que estaba en pérdidas y evitar que sus acciones se desplomaran. Pero la
cuestión de fondo no es el precio de las acciones, sino que estaba con
pérdidas. Y, ¿por qué estaba en pérdidas? Porque en EE.UU. se estaba
instalando fibra a marchas forzadas, porque todas las empresas querían
quedarse con el mercado, etc. (la libre competencia esa tan maravillosa).
Así que al final se instaló mucha más fibra, de hecho muchísima mas, de la
que el mercado era capaz de absorver. Sobreprodución. Crisis. Una cantidad
ingente de recursos, y por tanto de inversiones, que desaparecen sin más.
Las fuerzas productivas, de nuevo, que crecen mucho más que lo que el modo
de producción capitalista es capaz de admitir dentro de sus límites. Porque,
obviamente, en lo que a bienes de consumo se refiere, la sobreprodución no
es porque todos nademos en la más extrema de las abundancias, sino que es
sobreproducción a causa del capitalismo: el fallo está en la producción, no
en el consumo; está en la propiedad privada de los medios de producción y en
la libre competencia. Por otra parte, ahora que, según algunos,  existe
riesgo de depresión, pensemos en el ejemplo histórico de otra depresión: la
del 1929. En aquel entonces, el papel que han representado ahora las
empresas de nuevas tecnologías, lo representó, entre otras, la industria del
automóvil (en el fondo no hay nada nuevo bajo el sol, por lo menos mientras
dure el capitalismo). Todas esas patrañas de los dogmáticos de  la Nueva
Economía con la que nos han estado machacando durante los últimos 10 años,
tienen sus referentes en los años 20, incluyendo todo eso de la nueva era,
de que ahora los trabajadores son los dueños, etc... ( Si se me permite,
quisiera recomendar un libro acerca de las patochadas de la Nueva Economía:
Thomas Frank, "One Market under God", Anchor Books (Ramdom House), New York,
2001;
http://www.randomhouse.com/anchor/catalog/display.pperl?isbn=0385495048 ).

Hay otros argumentos por lo que pasaré más por encima:

- El conocimiento se lleva puesto. En efecto. Pero en principio un albañil,
un ferrallista o un encofrador, todos con su conocimiento puesto encima, son
lo mismo uno que otro (dentro de cada oficio), porque todos saben hacer lo
mismo, y eso es lo que pasa, por ejemplo, en el mundillo del software, y en
otros mundillos que han sufruido un proceso paralelo (aunque se arme menos
ruido con ellos) como el de la ingeniería clásica y tradicional. Un
ingeniero es lo mismo que otro porque todos son capaces de hacer el mismo
trabajo (una consecuencia, sobre todo, de la división del trabajo que ha
afectado a este sector de trabajadores, y de que, en consecuencia, ahora el
trabajo se realiza en equipo; por ejemplo, en el diseño de un avión de línea
pueden trabajar unas 2000 personas, ya no es como cuando los hermanos
Wright). Lo que haría de ese conocimiento algo ligado a la persona, al
individuo es, eso, que sólo esa persona lo tuviera y fuera capaz de tenerlo,
como corresponde a la época "artesanal" del trabajo tecno-científico, pero
no a la actual etapa "industrial". Es lo malo del conocimiento objetivo, y
la ventaja que tiene el subjetivo.

- Una cosa es la calidad y otra la creatividad. Lo mismo que está pasando
con el software respecto a que se prefiere contratar a personal sin
experiencia, se observa en otros oficios más tradicionales: chapista,
electricista, etc. Y el resultado es el mismo: pérdida de calidad. Nada que
ver con la creatividad, que iene poco que ver con la experiencia (de hecho,
muchas veces los "novatos" diletantes en un campo destacan por su
creatividad).

- Respecto a la supuesta clara regresión del "outsourcing": una cosa es la
situación coyuntural y otra las tendencias. La situación coyuntural es la de
la crisis económica con empresas que reducen costes de todas las maneras que
se les ocurre. En la época anterior a la explosión del "outosurcing", las
empresas "eliminaban la grasa que les sobraba" echando a trabajadores,
enfrentándose a huelgas, etc. Ahora es mucho más fácil: se cancelan o no se
renuevan los contratos con las empresas que están prestando servicio.
Obsérvese que se cancelan contratos, pero esas funciones no se hacen
internas, no se está contratando masivamente a trabajadores (de hecho las
grandes empresas también están despidiendo), sino que simplemente se dejan
de realizar determiandas funciones. Precisamente por eso, la situación
actual es más una prueba que una refutación, ya que el "outsourcing" está
cumpliendo su papel.

Tampoco hay que confundir el que hayan desaparecido, o estén desapareciendo,
también por razón de la crisis y de la reducción de costes, muchas empresas
del sector "Nuevas Tecnologías" y que en realidad vendían productos y
servicios ficticios o innecesarios, y también productos y servicios que, sin
ser innecesarios en sí, en muchos casos iban mucho más allá de las
necesidades de las empresas a las que se las estaban vendiendo. Por ejemplo,
nadie duda que Oracle es una base de datos de lo mejor, si no la mejor. A
muchas empresas se les ha vendido para montar una pequeña página web, las
aplicaciones de gestión de una empresita de 30 personas, etc. Y el mismo
servicio, para estas aplicaciones, hubiera sido prestado por una base de
datos tipo MySQL o PostgreSQL, que son gratuitas. Cuando sobraba el dinero
la gente iba a por lo mejor, porque había que tener lo mejor por razones de
marketing, etc. (se me han dado varios tipos de explicaciones cuando he
preguntado por qué se cometían estos disparates, pero muy frecuentemente
iban en la línea esa, de usar al menos algo tan bueno como la competencia,
con vista a los inversores, los clientes, etc.). Pero ahora que está todo el
mundo con la tijera de recortar costes bien afilada y en ristre, todas esas
empresas que vendían esos productos y servicios están desapareciendo o
pasándolo muy mal, en el caso de los más afortunados. Pero esto no ha sido
más que un resultado de la libre competencia capitalista: se invierte en el
sector que tiene perspectivas de dar más beneficios y se huye del que menos,
tratando de adelantarse al futuro, y las empresas tratan de arañar aunque
sea una milésima a la competencia, etc.; ahora, en plena crisis,  las
perspectivas de futuro para los inversores no están en inversioens masivas
en infraestructura tecnológica, sino en todo lo contrario, en ser capaces de
hacer el trabajo con la menor inversión posible en tecnología. Nada que ver,
por tanto, con el declive del "outsourcing".

- El desarrollo de las fuerzas productivas no "está mal", sino todo lo
contrario. Cierto, ahora hay una crisis, ese desarrollo se ha desbocado, ha
sido demasiado rápido, ha ido demasiado lejos... pero precisamente esto lo
que pone de manifiesto es la anarquía en la producción bajo el capitalismo,
etc. (no voy a seguir repitiendo lo que ya Marx argumentó en su momento).

- Respecto a esa velocidad de cambio, no es un fenómeno nuevo, es un
fenómeno consustancial al capitalismo. Por poner un ejemplo de un libro que
todos conocemos: ya Marx y Engels en "El Manifiesto" (por cierto, libro muy
recomendable ahora que hay tanta cháchara con la globalización) hablan de
los rápidos avances y cambios de aquellos años (mediados del XIX),
asmobrosos para ellos, inimaginables según ellos en cualquier época
anterior. Hablo de Marx, pero podríamos hablar de otros autores, marxistas y
anti-marxistas, etc.: la literatura en entusiasmo por el progreso era muy
abundante en aquella época, el actual pesimismo hacia la tecnología es un
invento de la nuestra, curiosamente. De hecho, volviendo a la velocidad del
desarrollo y del cambio, se trata de lo mismo que antes: las fuerzas
productivas se desarrollan cada vez más rápidamente, pero el modo de
producción cada vez es menos capaz de seguirlo. No siendo dicha velocidad un
fenómeno nuevo, no veo razones para decir de nuestra época a ese respecto
algo diferente de la época de Lenin, de la de Marx o de la de quien quiera
que sea. Y siguiendo con Marx, releyendo el Manifiesto, uno no se pregunta
si el problema con Marx no fue más bien que se adelantó a su tiempo, y por
eso nos da la sensación de que el capitalismo tarda tanto tiempo en morir.
Claro, que hablando de largos plazos, un razonamiento pesimista en broma: el
período de cambio de la sociedad antigua a la medieval llevó desde que se
inició la descomposición del imperio romano, que curiosamente coincide con
su momento de mayor explendor, con Augusto, hasta las invasiones del siglo
V. O sea, por dejar un margen de error, entre unos 400 y 600 años. EL paso
de la sociedad feudal a la capitalista tardó desde los primeros pasos de la
burguesía en los siglos XIV-XV hasta los XVIII-XIX, también un período de
400 a 600 años. El inicio del proceso de caída del capitalismo podemos
datarlo, como muy pronto, en el XIX. O sea, hace 200 años. Suponiendo que lo
de los 400-600 años es generalizable, aún nos quedan 200-400 años de
capitalismo.

Cierto, ahora se han completado mucho de los procesos que Marx preveía que
iban a ocurrir bajo el capitalismo, como la polarización en sólo dos clases:
los obreros y la oligarquía financiera (como llamaba Lenin a la fusión del
capital financiero con el industrial). El campesinado ha desaparecido, y
ahora sólo hay agricultores que en realidad son pequeños empresarios, y que
también llevan el camino de desaparecer bajo la presión de las
multinacionales, y en cualquier caso ya no es un productor independiente. La
pequeña burguesía que se dedica al pequeño comercio no es que, hoy, esté
condenada a desaparecer como decía Marx, sino que estamos viendo en nuestra
época cómo desaparece bajo el peso de las grandes cadenas comerciales. Los
ingenieros y profesionales, en otro tiempo un sector privilegiado de la
pequeña burguesía, ahora somos en la gran mayoría obreros. Y así
sucesivamente. O como la tendencia del capitalismo a convertirlo todo fruto
de la actividad humana en mercancía, y a todo tipo de actividad humana en
trabajo asalariado. Y la abolición de las barreras, ya sean nacionales,
culturales o de cualquier tipo por la burguesía.

- De la bolsa ya he hablado antes. Aparte de que la crisis no es meramente
bursátil, el que el dinero se mueva de unos valores a otros es algo
perfectamente normal, además de que si hay una burbuja, es normal que antes
o después se desinfle. A pasado antes, y nadie a visto en ello nada
revolucionario, ni nada de particular.

- Lo del teletrabajo, dejando de lado el floreciente trabajo "freelance" y
que en realidad es eso, estoy de acuerdo en que no va a extenderse
masivamente, afortunadamente (las experiencias no han sido muy felices para
los trabajadores). Aquí sí que estoy de acuerdo que es una limitación del
modo capitalista frente al desarrollo de las fuerzas productivas, que no es
capaz de asumir, y cuando lo asume es para muy mal de los trabajadores (sí,
también está sirviendo para bajar los salarios y estirar al máximo la
jornada, y los fracasos son más bien porque se pasan, no por la falta de
control), cuando en realidad debería ser una mejora.

- Definir la clase obrera como, entre otras condiciones, la que realiza
trabajo productivo no es una cosa mía, en realidad es de Marx (por ejemplo,
en los textos complementarios al Libro I, capítulo VI de El Capital, que en
su tiempo permanecieron inéditos). Tampoco he dicho yo que todo el trabajo
sea productivo. Por ejemplo: el trabajo de un policía no es productivo,
puesto que no revaloriza el capital. Un director técnico ayuda al
capitalsita a seleccionar la infraestructura tecnológica, a organizar el
trabajo, y en definitiva a reunir los medios de producción para que los
obreros, con su trabajo, revaloricen el capital del capitalista, etc., pero
esto, aunque necesario para que el trabajo productivo tenga lugar, tampoco
revaloriza el capital, así que un director técnico, aunque trabajador
asalariado, no es un obrero, no pertence a la calse obrera. Sin embargo, un
programador que está dale-que-te-pego a la tecla para, por ejemplo, hacer un
video-juego, está claro que mediante ese dale-que-te-pego está efectivamente
revalorizando el capital. Así que sí es un obrero. O un ingeniero que esté
calculando estructuras. Etc. Lo único que quería decir es que la clase
obrera no son sólo los tabajadores de cuello azul, poruqe hoy por hoy hay
muchos trabajadores de cuello blanco que también son clase obrera.

Y siguiendo con esto, quizás tenga un interés histórico el que en la Rusia
de Lenin, en la Europa de Marx, etc, la clase obrera fuera una minoría,
pero:
a) La burguesía ha sido siempre minoritaria, lo que no le ha impedido llegar
a ser la clase dominante y mantener ese dominio.
b) Hoy la clase obrera es abrumadoramente mayoritaria. Para empezar, la
clase obrera de mono azul a nivel mundial. Y la clase obrera en su conjunto
en los países más desarrollados.
c) El capitalismo se ha extendido ya a prácticamente todo el planeta (de
acuerdo,  los indios Yanomani aún no), y salvo en Äfrica, el interior de
China, las piedras que aún quedan en Afganistan y algun otro sitio, es un
capitalismo desarrollado.

Así que si en tiempos de Marx o de Lenin no se cumplían, supuestamente, las
premisas para la revolución, pues bueno, lo que cuenta es que hoy sí se
cumplen, gracias a nuestros amigos los capitalistas. En cuanto a las
anécdotas respecto al origen social de Marx o de Lenin, no creo que sirva
para nada hablar de ello, como no sirve para nada hablar de la afición de
Newton a la alquimia o a cobrar impuestos si en lo que estás interesado es
en la física. De todas maneras, ya decía el propio Marx que el socialismo
era algo que llevaban miembros de lo que el llamaba la intelectualidad
pequeño-burguesa a la clase obrera, no algo que surgiera por sí mismo en la
clase obrera.

No me gusta andar con Marx o Lenin o quien sea para arriba y para abajo
porque parece que uno está invocando el argumento de autoridad, y porque doy
por supuesto que en foros de este tipo todo el mundo conoce a estos autores.

Lo que dices del siglo XIX no lo entiendo, así que no lo critico, pero por
si acaso, tampoco estoy de acuerdo ;)

Iba a ponerme a argumentar acerca de por qué creo que estas nuevas adiciones
a la clase obrera (los actuales titulados universitarios) no aportan nada
nuevo esencial, pero veo que ya he escrito demasiado. Seguiré en otro
momento, puesto que en parte ya está dicho más arriba.

Gonzalo, 4.9.02


El debate continúa en esta hoja: Contradicciones2.html 


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