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LITERATURA    [Mundo Insurgente[Chile]


Rebelión, información alternativa en Internet   28 de enero de 2004

Neruda: aguzar el filo de su poesía

José Mª Amigo Zamorano
Rebelión


Recordamos a Neruda, con el filo de su poesía bien afilada; no lo recordamos con el puro y aséptico deleite literario sino encarnado en nosotros, cortándonos limpiamente el viento helado de la desesperación que nos invadía en momentos, aquellos, en los que no se vislumbraba apenas un rayo de esperanza.

Al leer sus poemas salía de nuestro corazón un rayo rojo. Florecíamos también cada mañana.

Lo recordamos ahora, a los cien años de su nacimiento, con la misma frescura, con el mismo corte afilado, recogiendo rebeldías lo mismo que la ideología que lo sostuvo: el socialismo, el marxismo.

El socialismo, anarquismo y sus numerosas variantes surgieron como grandiosas hoces para recoger, en un haz, las rebeldías que se encarnaban en personas solas, desperdigadas, perdidas por ahí, por los vericuetos y caminos del mundo y que se quemaban o gastaban en manoteos casi inútiles, en chispazos apenas perceptibles, terminando por suicidarse o pudrirse lentamente.

Y él también recogió esas rebeldías.

Y no se nos olvida pues, si bien, esos manoteos, esos chispazos, esos desgraciados suicidios, iban incubando las semillas de la confraternización obrera y campesina, eran, entonces, no siempre, gratamente recibidas, por la autoridad establecida, por la reacción imperante que elevaba a la cúspide, a la pingorota del heroísmo, esas rebeldías solitarias; cortándoles, así, el cordón umbilical que las haría más rápidamente fecundas: la unión con el resto de todos aquellos, (somos nosotros ahora), 'pobres comedores de manzanas'.

Cuando morían los rebeldes, independientemente de cómo lo hicieran, si no podían silenciarlos, les cubrían con otro silencio: un fastuoso manto de vocerío, en homenajes por parte de los clubes de la sociedad de su tiempo, cuya misión era: analizarlos, destriparlos, despedazarlos en congresos, en mesas redondas o cuadradas, en debates desde distintos puntos de vista, cribando sus ideas y acciones, hasta dejarlos tan cambiados que nos los conocería... ni la madre que los parió.

Luego se les erigía una estatua, o una gran estatua, depende, en la plaza de la urbe, libre de rebabas rebeldes. Y allí quedaban, mostrando su grandioso vacío, su oquedad, por los siglos de los siglos.

Los que mandaban, ellos, (porque hay que utilizar cada vez más este pronombre), trataban de torcer el camino que habían emprendido, y marcado a veces sin querer, estos solitarios de la rebeldía, encauzándolo hacia otros derroteros que conducían a callejones sin salida, a laberintos de  desesperación.

Neruda, que había sido un rebelde haciendo la guerra por su cuenta y riesgo, vio claro que con esas actitudes no se conmovían, lo más mínimo, los cimientos de la sociedad; seguía sin grietas, dominando el cotarro del mundo; ese mundo donde se apagaban, en unas ocasiones, los chispazos de las rebeldías, a sangre y fuego; y en otras, se las deshacía con el aliento suave de la alabanza hipócrita; esa sociedad dominaba todos los estamentos; y todos los organismos, todas las instituciones, estaban en su poder: desde las más humildes piedras de las alcaldías, hasta los 'mármoles sagrados' de los parlamentos donde 'torcían' los debates, las charlas, hacía 'sus bolsillos'. Agrandándose aún más sus faltriqueras.

Y lo recordamos porque se dio cuenta de que, por ahí, por ese camino, no se llegaba a ninguna parte.

Ya hemos dicho más arriba que, él, había sido un rebelde que 'peroraba en la calle desierta';  y cuando ejercía su rebeldía de esa manera el rico, el terrateniente que se cruzaba en su camino, lo saludaba muy amable; para acto seguido, en el club, en el casino, o en el café selecto decir a sus compinches: 'he visto a un valiente charlar en la plaza desierta', '¡qué bien lo hacía!' ¡dejémosle que siga su camino!, 'algún día tenemos que invitarlo'. Y se sentaban a jugar la partida.

Por entonces, dice Neruda, lo llamaban el 'Píndaro celeste'; mas cuando dejó de vocear en el desierto, cuando buscó la 'veta escondida', cuando se hizo 'música callada', violín penetrante y acariciador para sus camaradas; cuando acudió con su palabra a las barriadas miserables, al último rincón de este mundo, a levantar de la tierra al caído, al obrero sin pan, al pampino triste; cuando les animó a luchar por su dignidad, a ligarse íntimamente, a ser una voz más, cada una con su timbre, en el concierto universal de las fuerzas del trabajo proletario, cuando se hizo 'cemento y argamasa con su pueblo', esos mismos que, antes, ayer mismo, lo bautizaban como 'el nuevo Píndaro', exclamaron: '¡duro con él!, ¡a la cárcel!, ¡muera!'.

Lo recordamos ahora que, por doquier, se van a celebrar homenajes, algunos de los cuales intentarán mellar su filo rebelde, revolucionario. Ya hemos visto intentos, tímidos, hace días, pocos, por parte de un connotado derechista; el cual desde su razón, llena de militancia reaccionaria, aromada con la canela más extrema, casi fascista, ha querido enfrentar, elevándolos, sus poemas de amor; para, a continuación, menospreciar otros, ya se supone, más políticos, donde Neruda nos anima a no desesperar, a seguir aunque sea desde el azote de la furia terrestre, desde el rincón de las humillaciones; a levantarnos, porque "saldrá -nos dice- desde tu corazón un rayo rojo, florecerás también una mañana", "no te ha olvidado, no, la primavera".

Nos lo dice a todos nosotros eso que le trasmitió a él cactus de las arenas; y, Neruda, generoso, nos regala el mensaje que recogemos con sumo cuidado, casi con delicadeza, como si de una herramienta única se tratara: 'donde quiera que estemos: en Irak, en Palestina, en Colombia, en Argentina, en Brasil, en Venezuela, en Haití, en España... luchemos desde nuestras pequeñas cosas, desde nuestros pequeños seres y nuestras humildes raíces, cortémosles la hierba a la reacción, hagámosles trampas guerrilleras, quedémosles sin agua, sin comida... sin siquiera apellidos'.

Ese es el mensaje y esa es la moral de sus poemas. No consintamos que nos arrebaten el arma de las manos... de lo contrario no saldrá para nosotros la dulce primavera.



Quiero castigo 
Pablo Neruda


Ellos aquí trajeron los fusiles repletos 
de pólvora, ellos mandaron el acerbo exterminio, 
ellos aquí encontraron un pueblo que cantaba, 
un pueblo por deber y por amor reunido. 
y la delgada niña caýó con su bandera, 
y el joven sonriente rodó a su lado herido, 
y el estupor del pueblo vio caer a los muertos 
con furia y con dolor. 
Entonces, en el sitio 
donde cayeron los asesinados, 
bajaron las banderas a empaparse de sangre 
para alzarse de nuevo frente a los asesinos. 

Por esos muertos, nuestros muertos, 
pido castigo. 

Para los que de sangre salpicaron la patria, 
pido castigo. 

Para el verdugo que mandó esta muerte, 
pido castigo. 

Para el traidor que ascendió sobre el crimen, 
pido castigo. 

Para el que dio la orden de agonia, 
pido castigo. 

Para los que defendieron este crimen, 
pido castigo. 

No quiero que me den la mano 
empapada con nuestra sangre. 
Pido castigo. 

No los quiero de embajadores, 
tampoco en su casa tranquilos, 
los quiero ver aquí juzgados 
en esta plaza, en este sitio. 


(19/6/04)  [Archivo Sonoro y musical] [Literatura]  [Mundo Insurgente] Grabación del 18.6.04 del programa del Mediterráneo "La Bañera de Ulises"  - CANTO GENERAL DE PABLO NERUDA


Tema musical "Los Libertadores" del Canto General de Pablo Neruda, musicado por Mikis Theodorakis, interpretado por María Farandouri, Petros Pandis y el Coro y Orquesta de Estocolmo, grabado en Atenas, Grecia.
Fichero de 17 Mbytes en formato MP3 y 17 minutos de duración.

Los libertadores
Aquí viene el árbol, el árbol
de la tormenta, el árbol del pueblo.
De la tierra suben sus héroes
como las hojas por la savia,
y el viento estrella los follajes 
de muchedumbre rumorosa,
hasta que cae la semilla
del pan otra vez a la tierra.
Aquí viene el árbol, el árbol
nutrido por muertos desnudos, 
muertos azotados y heridos,
muertos de rostros imposibles,
empalados sobre una lanza,
desmenuzados en la hoguera,
decapitados por el hacha, 
descuartizados a caballo,
crucificados en la iglesia.
Aquí viene el árbol, el árbol
cuyas raíces están vivas,
sacó salitre del martirio, 
sus raíces comieron sangre,
y extrajo lágrimas del suelo:
las elevó por sus ramajes,
las repartió en su arquitectura.
Fueron flores invisibles,
a veces, flores enterradas,
otras veces iluminaron
sus pétalos, como planetas.
Y el hombre recogió en las ramas
las corolas endurecidas, 
las entregó de mano en mano
como magnolias o granadas
y de pronto, abrieron la tierra,
crecieron hasta las estrellas. 
Este es el árbol de los libres. 
El árbol tierra, el árbol nube.
El árbol pan, el árbol flecha,
el árbol puño, el árbol fuego.
Lo ahoga el agua tormentosa
de nuestra época nocturna, 
pero su mástil balancea
el ruedo de su poderío.
Otras veces, de nuevo caen
las ramas rotas por la cólera,
y una ceniza amenazante 
cubre su antigua majestad:
así pasó desde otros tiempos,
así salió de la agonía,
hasta que una mano secreta,
unos brazos innumerables, 
el pueblo, guardó los fragmentos,
escondió troncos invariables,
y sus labios eran las hojas
del inmenso árbol repartido,
diseminado en todas partes, 
caminando con sus raíces.
Este es el árbol, el árbol
del pueblo, de todos los pueblos
de la libertad, de la lucha.
Asómate a su cabellera: 
toca sus rayos renovados:
hunde la mano en las usinas
donde su fruto palpitante
propaga su luz cada día.
Levanta esta tierra en tus manos,
participa de este esplendor,
toma tu pan y tu manzana,
tu corazón y tu caballo
y monta guardia en la frontera,
en el límite de sus hojas. 
Defiende el fin de sus corolas,
comparte las noches hostiles,
vigila el ciclo de la aurora,
respira la altura estrellada,
sosteniendo el árbol, el árbol
que crece en medio de la tierra.


A mi partido
Me has dado la fraternidad hacia el que no conozco.
Me has agregado la fuerza de todos los que viven.
Me has vuelto a dar la patria como en un nacimiento.
Me has dado la libertad que no tiene el solitario.
Me enseñaste a encender la bondad, como el fuego. 5
Me diste la rectitud que necesita el árbol.
Me enseñaste a ver la unidad y la diferencia de los
hombres.
Me mostraste cómo el dolor de un ser ha muerto en la
victoria de todos.
Me enseñaste a dormir en las camas duras de mis
hermanos.
Me hiciste construir sobre la realidad como sobre una
roca.
10
Me hiciste adversario del malvado y muro del frenético.
Me has trecho ver la claridad del mundo y la posibilidad
de la alegría.
Me has hecho indestructible porque contigo no termino en
mí mismo. [404]


Texto completo del Canto General. Fichero en formato Adobe Acrobat PDF con el Canto General de Pablo Neruda, 532 páginas.787 Kbytes


Fundación Pablo Neruda; El otro Fundo de Figueroa
Por Pedro CAYUQUEO* / Kolectivo Lientur / 20 de noviembre de 2003
http://www.esfazil.com/kaos/
http://www.uchile.cl/neruda/obra/obra3.htm

Escucha a Neruda recitar sus mejores poemas en Kaos en la Red

El 23 de septiembre de 1973 Pablo Neruda muere en una clínica de Santiago, dejando un gran sueño inconcluso: la creación de un organismo que pudiera mantener vivo su legado y posibilitara el desarrollo de las letras en las nuevas generaciones de chilenos. Tras largo batallar y a petición expresa de Matilde Urrutia, viuda del poeta, un grupo de cercanos lograría concretar a mediados de los años 80’ lo que parecía imposible: crear la Fundación Pablo Neruda. Sin embargo a más de 15 años de su creación, la institución que lleva su nombre enfrenta severos cuestionamientos éticos y literarios, centrados principalmente en las actuaciones autoritarias y polémicas de su Presidente, el ex ministro de estado y actual inquisidor de lonkos mapuche en la zona de Traiguén, Juan Agustín Figueroa.

Incluido en varias ocasiones entre los hombres más influyentes del país, Juan Agustín Figueroa, ministro del Tribunal Constitucional, ex ministro de Agricultura de Patricio Aylwin, abogado litigante y propietario de uno de los estudios más importantes de la plaza, es el encargado de administrar actualmente a través de su cargo de Presidente de la Fundación Neruda el legado de uno de los poetas universales que más amó al pueblo mapuche y se comprometió con la lucha de los pueblos oprimidos en general. Sin embargo y paradoja del destino, desde diciembre del año 2001, fecha en que fue incendiada la casa de su hijo en el sureño Fundo Nancahue, este abogado que se declara ferviente “nerudiano” se ha transformado en un implacable perseguidor de dirigentes mapuches en la zona de Traiguén, logrando el pasado 27 de septiembre por parte de tribunales de La Araucanía una condena de cinco años de cárcel para dos reconocidos lonkos por el cargo de supuesta “amenaza terrorista” en su contra.

Al cumplirse 30 años de la muerte del poeta, las críticas contra las acciones de Agustín Figueroa sin embargo no provienen solo de sectores mapuches que ven como el ex ministro traiciona impunemente el legado cultural, político y moral del insigne Premio Nobel autor del épico “Canto General”. Por el contrario, Figueroa ha sabido ganarse también la enemistad de un amplio espectro de la intelectualidad chilena por dirigir los destinos de la Fundación con un autoritarismo más que declarado. “Como si se tratara de otro de sus fundos”, declaran varios entrevistados, quienes no le perdonan el haber transformado el legado de Neruda en mercancía para turistas del primer mundo y censurar deliberadamente al interior de la Fundación el enriquecedor pasado político y militante del otrora poeta senador del Partido Comunista y diplomático del gobierno de la Unidad Popular (1970-1973).

Desde su cargo de Presidente de la Fundación Neruda, el cual desempeña desde su creación el año 1986, Agustín Figueroa ha protagonizado una serie de polémicas con intelectuales, organizaciones culturales, editoriales e incluso familiares directos del Nobel como el poeta sureño Bernardo Reyes, sobrino nieto de Neruda, organizador de las famosas jornadas del “Tren de la Poesía” en Temuco y quién fuera unilateralmente expulsado de la Fundación por el propio Figueroa el pasado mes de abril. ¿Las razones?. Una simple “reducción” de gastos económicos en una institución-empresa que hoy percibe ingresos por más de 400 mil dólares al año. Declarada la polémica, Figueroa fue tajante. “Los actuales descendientes de la familia de Neruda carecen de condiciones “realzables” desde el punto de vista cultural”. Es su estilo de administración. El estilo del dueño del Fundo Nancahue.

El descarrilamiento del tren

“Esta Fundación persigue como objetivo general, según sus estatutos, el cultivo y propagación de las artes y las letras. Su creación fue el resultado de una ardua labor que culmina con el Decreto que le da existencia jurídica en junio de 1986. Su antecedente jurídico inmediato es el testamento de Matilde Urrutia, viuda del poeta, donde instituye la Fundación, formula sus estatutos y designa directores y consejeros”, señala el sitio web de la Fundación como carta de presentación para los miles de usuarios que lo visitan a diario y desde todos los rincones del planeta.

En dicho testamento a que se hace alusión en la nota, Matilde Urrutia manifestaba una antigua aspiración de Pablo Neruda, como lo era el crear una institución que garantizara el acceso de la población y principalmente de las nuevas generaciones de jóvenes artistas a su legado poético y cultural. En efecto, poco antes de cumplir los 50 años, el propio Neruda decidió donar toda su vasta biblioteca personal junto a su famosa colección de caracolas a la Universidad de Chile con el mismo objetivo: que se creara precisamente una fundación para el estudio de la poesía, para el desarrollo de las artes y el resguardo de la naturaleza, pero diversas circunstancias como la dictadura militar hicieron imposible o más bien retardaron la realización de este anhelado sueño.

Fue a principios de la década del 70 y cuando regresaba a Chile luego de su misión diplomática en Francia, que el poeta expuso su voluntad de crear una fundación a su abogado y amigo Sergio Insunza, quien de inmediato redactó y dio forma a esta voluntad, complementándola años más tarde con el testamento de su viuda Matilde Urrutia, quien antes de morir pidió a Insunza y su gran amiga Aida Figueroa que se hicieran cargo de los trámites testamentarios. Matilde Urrutia, quien se unió al poeta en 1955 y contrajo matrimonio con él doce años más tarde, testamentó sus bienes el 15 de enero de 1982, siguiendo al pie de la letra los deseos del autor de los veinte poemas de amor.

Es así como en su testamento establece la creación de la Fundación Pablo Neruda, a la que instituye como "heredera universal" de gran parte de su patrimonio. Pero no sólo eso. Junto con declarar a la corporación "una fundación de beneficencia" cuyo objetivo es "el cultivo y la propagación de las letras y las artes", Matilde Urrutia se encarga de designar, antes de su muerte el 5 de enero de 1985, a los cinco miembros originales que tendría el directorio. Estos fueron el pintor Mario Carreño, el actor Roberto Parada, el escritor Jorge Edwards, Flavián Levine y Raúl Bulnes, quienes debían cumplir el “triple carácter de albaceas, herederos modales y directores de la Fundación”. Es entonces cuando entra en escena la figura de Juan Agustín Figueroa, hermano de Aída Figueroa, militante comunista, una de las mejores amigas de Matilde y quien decidió aliarse con su hermano de derecha y latifundista con el objetivo de rescatar Isla Negra, el patrimonio de Neruda y formar la tan anunciada Fundación, todo bajo la anuencia de Matilde quién no tardó en designarlo antes de morir como el quinto miembro de su directorio.

Como abogado de prestigio, a Figueroa le correspondería entonces la tarea de construir el andamiaje jurídico para retornar el patrimonio nerudiano a sus herederos legítimos y poder cumplir con el testamento del vate de Isla Negra. Sin embargo, con el paso de los años esta relación de asesoramiento jurídico hacia la familia del poeta cambiaría radicalmente, transformándose Figueroa lentamente en el verdadero amo y señor de la institución. Su jugada maestra en este sentido fue el haber modificado a su favor la composición del directorio designado por Matilde tras la muerte de los originales Parada y Carreño, y la posterior renuncia de Jorge Edwards y Flavián Levine. A partir de entonces, la nueva directiva presidida por Figueroa quedó absolutamente en familia: Marcela Elgueta, su esposa, Aída Figueroa, su hermana, Jorge del Río, miembro de su exclusivo staff de abogados y Raúl Bulnes, uno de sus amigos más íntimos. A ellos se agregarían más tarde otros dos directores designados: Volodia Teitelboin y Enrique Inda.

Si bien Agustín Figueroa justifica hoy su cargo como Presidente de la Fundación Neruda por su “cercanía” con la obra del poeta, lo cierto es que para muchos la relación de Figueroa con el mundo nerudiano no llegaría tan lejos y estaría cruzada mayormente en la actualidad por una serie de oscuros intereses creados. Eso al menos reveló a la prensa el poeta Bernardo Reyes tras ser expulsado recientemente expulsado de la Fundación aduciendo Figueroa una serie de problemas “económicos”. Reyes, sobrino nieto del Nobel y quien dirigía hasta hace un par de años el famoso Tren de la Poesía y un portal en Internet sobre poesía en Temuko, alega sin embargo que le pagaban desde el año 1994 hasta abril de este año míseros 200 mil pesos que no le permitían pagar mensualmente más que el teléfono. “Tan sólo el Tren de la poesía -señala Reyes- costaba anualmente 15 millones de pesos y la Fundación sólo aportaba 2.5 millones”, debiendo conseguir la diferencia entre otros entes privados y principalmente a la solidaridad de bolsillo del municipio local, dirigido por Rene Saffirio.

Bernardo Reyes, al analizar su abrupta partida de la Fundación, reitera que las razones económicas con que justificaron su partida carecen de completo fundamento en los hechos. Más aun considerando que la fundación junto con manejar gran parte de los bienes de Neruda, administra alrededor de 400 mil dólares anuales, de los cuales 200 mil son ingresos por derechos de autor. El resto de las ganancias proviene mayoritariamente de la venta de entradas y souvenirs en las tres casas museo (La Chascona, en Santiago; La Sebastiana, en Valparaíso, y la propiedad de Isla Negra) que son visitadas anualmente por más de cien mil personas, en su mayoría turistas extranjeros y cuya administración actual tampoco escapa a las certeras críticas del poeta sureño.

“Al paso que van, terminarán creando el banco o el supermercado Neruda, lo que tal vez puede no ser tan terrible en la medida que se necesiten los recursos para administrar una entidad privada. No obstante, la gestión cultural no sólo obedece a intereses económicos, sino también a cuestiones espirituales, a un sentido de cultura, de patria”, sostiene Reyes. Y puede que no este muy equivocado, considerando que actualmente la tarifa por fotografiar tan sólo alguna de las propiedades del poeta asciende a la no despreciable suma de US$ 1.500. "En todos los museos del mundo tiene un determinado costo tomar fotografías o recurrir al archivo. En ese sentido, actuamos de acuerdo a los parámetros internacionales", explicó sin embargo a la prensa el propio Figueroa, cual experimentado operador turístico.

Para Reyes, esta mercantilización promovida por la Fundación respecto de los bienes del poeta sólo estaría logrando "desnaturalizar" el legado de Neruda. “No existe una gestión cultural en esa organización, salvo la realización de algunos talleres de poesía”. Todo lo demás, denuncia, sería nada más y nada menos que la comercialización descarada de productos ligados a la figura de su destacado tío abuelo.

Neruda de Postal

“Hace hoy cien años exactos, un pobre y espléndido poeta, el más atroz de los desesperados, escribió esta profecía: Al amanecer, armados de una ardiente paciencia entraremos en las espléndidas ciudades. Yo creo en esa profecía de Rimbaud, el vidente y debo decir a los hombres de buena voluntad, a los trabajadores, a los poetas, que el entero porvenir fue expresado en esa frase: sólo con una ardiente paciencia conquistaremos la espléndida ciudad que dará luz, justicia y dignidad a todos los hombres. Así la poesía no habrá cantado en vano”.

Con estas fervientes palabras Pablo Neruda daba por terminado su discurso ante la Academia Sueca al recibir en Estocolmo el Premio Nobel de Literatura aquel mítico 21 de octubre del año 1971. Era la voz del Neruda poeta y ferviente hombre político, quién reafirma en dicha ceremonia y ante la humanidad entera su conciencia de ser parte de aquel pueblo combativo que en los confines de América se jugaba por aquellos días la posibilidad cierta de una patria más justa y solidaria para todos sus conciudadanos. Varías décadas atrás, el 8 de julio de 1938 y en una ceremonia realizada en el Teatro Caupolicán, había decidido ingresar al Partido Comunista para combatir el avance del “fascismo” junto a otros dos insignes de la literatura chilena: Francisco Coloane y Ángel Cruchaga

Sin embargo, esta faceta ineludible para comprender su obra y su legado, es omitida de manera categórica por Agustín Figueroa y sus secuaces en la Fundación, quienes en los últimos años se han empeñado en evitar la publicación de valiosos textos sobre el autor y relacionados precisamente con su pasado como ferviente partidario de la izquierda marxista revolucionaria. Esto es lo que ocurrió el año 1998, cuando Agustín Figueroa a nombre de los directivos de la Fundación impidió en tribunales la publicación de un libro que recogía los discursos parlamentarios de Pablo Neruda pronunciados entre los años 1945–1948 siendo senador del Partido Comunista, alegando una supuesta violación sobre los “derechos de autor” que poseen de manera exclusiva por deseo de Matilde Urrutia y el propio Pablo Neruda.

Si bien más tarde la Corte de Apelaciones de Santiago autorizó la publicación de la obra, señalando que "las actas de sesión del Senado no están protegidas por la Ley 17. 336 sobre propiedad intelectual”, la actitud de la Fundación no dejó de llamar la atención de los seguidores y estudiosos del poeta. Para Leonidas Aguirre, autor de la obra en cuestión y que llevaba por título “Discursos Parlamentarios de Pablo Neruda (1945-48)”, lo ocurrido -más allá de los supuestos derechos de autor reclamados por la Fundación- sentaba un grave precedente respecto de la clara “intencionalidad” de los directivos por silenciar una etapa en la vida del poeta de gran valor para la ciudadanía. Volodia Teitelboim, miembro disidente del directorio, estudioso del poeta y autor del prólogo del cuestionado libro, llegaría a declarar más tarde que la obra de Aguirre trataba ni más ni menos que de "un capítulo imprescindible de la obra nerudiana, hasta ahora silenciado y prácticamente inaccesible al conocimiento público".

No sería la primera vez, en todo caso, que la Fundación pondría problemas a los investigadores de la vida y obra del poeta para publicar sus apócrifos estudios. A comienzos de la década de los noventa, la Fundación Delia del Carril difundió un poema inédito de Neruda escrito en 1973, dedicado a las Juventudes Comunistas de Chile y que estuvo postergado por largos años al interior de la Fundación Neruda debido a su alto contenido político. La historia nos cuenta que en septiembre del año 1973, como una forma de motivar a los alumnos de la Universidad de Chile a participar de las elecciones estudiantiles, un grupo de miembros del Centro de Alumnos de Arquitectura le habría pedido al poeta que redactará una especie de manifiesto. Neruda, muy atento, fue aun más lejos y escribió un hermoso y encendido poema, del cual más tarde y tras el golpe militar del 11 de septiembre de 1973 nunca más se supo.

Sin embargo, 19 años después, la Fundación Delia del Carril difundió el poema inédito en un acto por el Día de la Tierra que organizó en conjunto con la “Corporación Syntesis”. Sólo allí se pudo saber que el original del texto había sido donado muchos años antes por el arquitecto Ramiro Insunza, ahijado del poeta, a la Fundación Neruda con la condición de que fuera algún día publicado, pero como ésta jamás cumplió con el acuerdo Insunza lo retiró para entregarlo a la Fundación Delia del Carril, también dedicada a la obra del poeta y que recoge el nombre de su aristócrata primera esposa. Según declaró por entonces el secretario ejecutivo de la Fundación Neruda, Francisco Torres, la no publicación del poema no se debió a algún tipo de censura política, sino más bien al “olvido” causado por la gran cantidad de proyectos que manejaban como institución. Hasta el día de hoy, por cierto, nadie se ha creído dicha versión “oficial”.

El poema de la polémica, para ser sinceros, era bastante más político que los Veinte Poemas de Amor. Hablaba de la tierra como una gran casa y alentaba a las Juventudes Comunistas a resolver el gran problema del hombre: la vivienda. Es decir, la propiedad. "El pez nada en el ancho mar / vive bien. El zorro en su covacha, huele / a selva: no está mal /… Sólo el hombre es miserable / sobre la tierra que le pertenece: / le falta espacio, agua, cielo, luz, / techo, intimidad, felicidad: / Muchachos comunistas: a ustedes les toca arreglar este / asunto: la vivienda, es decir, la vida!", señala en parte este incendiario poema titulado “Atención”.

Otro caso de censura previa por parte de Figueroa sería el ocurrido con el escritor Julio Gálvez, ganador hace unos años del primer premio en un concurso de ensayo auspiciado por la propia Fundación Neruda. Este, a propósito de la expulsión de su amigo Bernardo Reyes de la institución, aprovechó de denunciar hace unos meses el no cumplimiento de los directivos del compromiso de publicar su trabajo premiado, tal cual lo indicaban las bases del certamen, acusándolos por tanto directamente de censura política. A los directivos, al parecer, no les agradó el Neruda presentado por Gálvez en su trabajo titulado “Testigo ardiente de una época”. Un Neruda solidario, político, revolucionario y comprometido socialmente. “A ellos sólo les interesa mostrar al poeta coleccionista y lúdico”, señaló entonces Gálvez categórico y por cierto desilusionado.

Un caso aparte y que grafica como los actuales intereses personales de Juan Agustín Figueroa determinan el rumbo de la institución, es el ocurrido con el escritor Jaime Valdivieso, quien se vio forzado a renunciar como miembro integrante del Directorio de la Revista Cuadernos, que edita la Fundación, debido a la censura impuesta por el clan Figueroa sobre un trabajo suyo relacionado con la poesía mapuche. “El mensaje me llegó a través de Aída Figueroa, hermana del Presidente y la razón era porque a éste los mapuches en la región sureña le habían atacado uno de sus fundos... Eso es pisotear las ideas de Neruda, que siempre defendió la cultura mapuche en sus obras y en su vida política”, señaló Valdivieso tras conocerse la noticia. Y agregó. “En el directorio de la Fundación no hay un especialista y Juan Agustín Figueroa maneja el organismo cultural como si se tratara de un fundo", finaliza categórico.

 

* Artículo publicado originalmente en el Periódico Azkintuwe, Nº1, Octubre de 2003.

http://www.nodo50.org/kolectivolientur/figueroa_azkintuwe.htm


Pablo Neruda
(1904–1973)

Entrevista
de Pablo Neruda con Rita Guibert
Siete voces
(México: Editorial Novaro, S.A., 1974)

http://www.esfazil.com/kaos/
  Gentileza de Cercle Obert de Benicalap y Kaos en la Red  

         Después de presenciar en Estocolmo la entrega del Premio Nobel de Literatura 1971 a Pablo Neruda, viajé con él y con su mujer, Matilde Urrutia, hasta Varsovia, donde se estre­naba su obra teatral Fulgor y muerte de Joaquín Murrieta.


         A los sesenta y siete años, Pablo Neruda, doblemente consa­grado como Premio Nobel y como embajador de Chile en Francia, fue recibido calurosamente, tanto en Varsovia como en Es­tocolmo, por intelectuales, reporteros y fotógrafos. Pero Neruda, un poeta para quien “la vida es un regalo”, siempre ha sido una personalidad carismática. Como dice Margarita Aguirre en Las vidas de Pablo Neruda: “Es un hombre al que no se puede mirar en vano. Deslumbran su fuerza, su calidez humana, y es como si algo magnético, una misteriosa atracción, nos atara a su presencia.”


         Cuando conocí a Neruda, en el año 1966, en Nueva York, también era el centro de la atracción en el Congreso del P. E. N. Club Internacional; dondequiera que leía su poesía, ya sea en la sala repleta del Poetry Center o en una tertulia íntima de amigos, se creaba un magnetismo entre el poeta, la poesía y los oyentes. Sin embargo, de todos los Nerudas que he visto, al que mejor conozco es al que entrevisté en su casa de Isla Negra, donde me hospedé durante las dos últimas semanas de su campaña polí­tica como candidato presidencial por el Partido Comunista de Chile. Neruda, como se sabe, ante una izquierda dividida, retiró su candidatura para apoyar al candidato socialista Salvador Allende.


         Isla Negra ni es isla ni es negra. Es una hermosa y elegante playa chilena situada a unos cuarenta kilómetros al sur de Valparaíso y a dos horas en automóvil desde Santiago. Nadie sabe cuál es el origen del nombre, pero Neruda lo atribuye a unas grandes rocas negras, vagamente delineadas como islas, que se ven desde la terraza de su casa. Hace treinta años, cuando Isla Negra era un lugar completamente desconocido y desolado, Ne­ruda compró con dinero que había ganado con su poesía un terreno de 6.000 metros cuadrados sobre la playa, con una casita de piedra en la cima de una loma. “Luego la casa fue creciendo, como la gente, como los árboles.”


         Neruda tiene también otras casas, una sobre el cerro San Cristóbal, en Santiago, y otra en Valparaíso, la cual ha sido da­ñada por los temblores recientes. Para decorarlas el poeta re­corre, en cualquier parte del mundo que esté, casas de antigüe­dades y de trastos viejos especializadas en demoliciones, en busca de toda clase de objetos, desde puertas y ventanas hasta mascarones de proa, sextantes, faroles, campanas, anclas, caracoles. Cada objeto que posee le recuerda una anécdota. “¿No se parece a Stalin?” pregunta, señalando el busto del filibustero sur Henry Morgan que cuelga de una pared, del comedor de Isla Negra. “Un anticuario, en París, no me lo quería vender, pero cuando se enteró de que yo era chileno me preguntó si conocía a Pablo Neruda. Fue así como conseguí que me lo vendiera.”


         En Isla Negra, cerca del mar (elemento recurrente en su poe­sía), es donde Neruda, el “navegante terrestre”, y Matilde, su tercera esposa (“Patoja”, como él la llama cariñosamente, la “musa” a quien ha dedicado tantas poemas de amor), han esta­blecido su residencia permanente.


         Alto, fornido, medio calvo, de tez olivácea, sus rasgos más distintivos son una nariz prominente y los ojos castaños, grandes y aletargados. Sus movimientos son pausados pero firmes. Apo­yado en un bastón de madera rústica y cubierto de un largo poncho argentino, suele hacer largos paseos a pie acompañado de sus dos shows. Habla con voz cadenciosa, pero sin afectación. “El suyo es un tono muy particular, carnoso y de una ma­tización inacabable —escribió el chileno José Santos González Vera—. Uno se acostumbra a su voz y al releer sus versos se la siente... Oyendo a los indias, me vino el recuerdo del acento nerudiano.”


         A Neruda le gusta recibir a sus amigos y siempre hay un lugar en la mesa para el convidado de último momento. Por lo general los atiende en el bar, al que se entra desde una terraza que da al mar, pasando por un pequeño corredor. En el suelo del corredor hay un bidé victoriano y un viejo órgano de viento; en las ventanas, sobre hileras de estantes, una colección de botellas de todas formas y colores. El bar, con grandes ventanales que dan al mar, está decorado con lámparas y pinturas marinas; los muebles, como los de un barco, están fijos en el suelo. El techo está cruzado por vigas de rauli; en cada una de ellas el “poeta carpintero” ha escrito con tiza los nombres de sus que­ridos amigos ya muertos: Federico (García Lorca), Paul Eluard, Alberti, Miguel Hernández, Ortiz de Zárate..., los cuales luego fueron grabados en la madera por “Rafita..., el poeta de la car­pintería”. Una fotografía de Twiggy se extiende desde el arco de entrada hasta el suelo. Sobre una pared hay dos carteles, obras de sus adversarios. En uno, traído de un viaje a Caracas, se lee. “Neruda, go home”, en otro (la tapa de una revista ar­gentina), debajo de su fotografía dice: “Neruda, ¿por qué no se suicida?” Detrás del mostrador, sobre el estante de los licores, se anuncia: “No se fía.” Neruda prepara toda clase de bebidas para sus convidados aunque él sólo toma whisky o vino. Cuenta que se acostumbró a tomar whisky durante sus años de cónsul en la India, donde era la bebida más barata.


         Las comidas son típicamente chilenas. Algunas de ellas han sido mencionadas por Neruda en su poesía: un caldillo de congrio, un pescado cubierto con delicada salsa de tomates y camarones, un pastel de carne. El vino, siempre chileno, se sirve a veces de una jarra de porcelana en forma de pájaro que canta cuando se vierte. Durante el verano se almuerza en la galería frente al jardín de entrada donde se destaca “El locomóvil: Tan poderoso, tan triguero, tan procreador y silbador y rugidor y tronador!. Lo quiero porque se parece a Walt Whitman.”


         Suele leer sus poesías a los amigos. Un mediodía, en el bar, leyó el poema “Meditación sobre la Sierra Maestra”, de su libro Canción de Gesta. “Este poema autobiográfico y político —explicó— se supone que ha sido escrito en el año 2000 d. de C., cuando ya se ha completado la Revolución Americana. El poema empie­za entonces y retrocede a nuestra era.” Después de leerlo pro­puso celebrar el día con un “happening”. Para esta ocasión pre­paró, con cerezas y vino espumante blanco, una bebida que tomamos sentados en un pequeño bote, Marval de Isla Negra, que está sobre el césped de la terraza, frente al mar. Con nosotros estaban los Solimano, viejos amigos que escondieron en su casa a Neruda en 1948 cuando era buscado por la policía porque en su famoso panfleto “Yo acuso”, Neruda había criticado dura­mente ante el Senado a Gabriel González Videla, entonces presi­dente de Chile...


         Para Neruda no existe una línea divisoria entre su poesía y su política. Como dijo al aceptar la candidatura presidencial: “Nun­ca he concebido mi vida como dividida entre la poesía y la política... Soy un chileno que a lo largo de todo el siglo ha conocido las desventuras y las dificultades de nuestra existencia nacional y que ha participado en cada uno de los dolores y alegrías del pueblo. Soy miembro de una familia de trabajadores que repar­tieron sus ásperas jornadas entre el centro y el sur del territorio. Jamás estuve con los poderosos y siempre sentí que mi vocación y mi tarea era servir al pueblo de Chile con mi acción y mi poesía. He vivido cantándolo y defendiéndolo.”


         Las conversaciones que forman nuestra entrevista se llevaron a cabo en breves sesiones. Por las mañanas, después de que Ne­ruda tomaba el desayuno en su cuarto, nos reuníamos en la biblio­teca, en un ala nueva de la casa. Yo esperaba mientras él contestaba su correspondencia, componía un poema o corregía las galeradas de una nueva edición chilena de su libro Veinte poe­mas de amor y una canción desesperada, publicado por primera vez en 1924, y del que se han vendido más de dos millones de ejemplares. Los poemas nuevos los escribe, con tinta verde, en un cuaderno. Puede componer un poema larga en un tiempo breve haciendo sólo pequeñas correcciones. Luego Homero Arce, su secretario y amigo desde hace más de cincuenta años, transcribe los poemas a máquina. Solíamos encontrarnos para trabajar en “la covacha”, un pequeño cuarto de la biblioteca. Neruda, pausadamente, contestaba a mis preguntas como hablando para sí. La única vez que lo vi impacientarse fue cuando su sobrina Alicia Urrutia lo interrumpió, en el momento en que estaba describiendo apasionadamente la historia de Chile, para anun­ciarle que tenía un llamado telefónico urgente. (El único teléfono de Isla Negra está en la hostería, a unos cinco minutos a pie de la casa).


         Por las tardes, después de su siesta diaria, sentado en un ban­co de piedra que está frente al mar, Neruda hablaba sosteniendo en sus manos el micrófono de la grabadora, la cual recogió, ade­más de su voz, “la voz del mar” que “retumba como un combate antiguo”, que “canta y golpea”, que “no está de acuerdo”.




¿Por qué cambió su nombre y por qué eligió el de Pablo Neruda?
         Ya no me acuerdo de qué se trata. Yo tenía 13 o 14 años. Recuerdo que a mi padre le molestaba mucho que yo escribiera, con la mejor de las intenciones; porque él pensaba que eso de escribir llevaría a la destrucción de la familia y de mi persona, y que, especialmente, me llevaría a la inutilidad más completa. Es decir, él tenía su razón doméstica para hacerlo, razón que no pesó mucho en mí, en mi vocación. Y una de las primeras medidas defensivas que adopté fue la de cambiarme de nombre.

¿Eligió Neruda por el poeta checo Jan Neruda?
         No me parece haber conocido el nombre del poeta che­co. Eso sí que por aquellos años leí un pequeño cuento de él. Nunca he leído su poesía. Pero él tiene un libro que se llama Cuentos de Mala Strana, cuentos sobre la gente modesta de ese barrio de Praga.
         Es posible que haya salido de ahí mi nuevo nombre. Como le digo, el hecho está tan alejado en mi memoria que no lo re­cuerdo. Sin embargo, los checos me consideran como uno de ellos, como parte de su país.
         Desde ese tiempo tengo una vinculación muy amistosa con los checos.

¿Sabe que Pablo en hebreo quiere decir “el que dice cosas bellas”?
         ¿Está segura de eso? Debe ser el otro Pablo, el com­pañero de Cristo.

¿Es esta su primera campaña presidencial?
         Yo he acompañado a los candidatos de izquierda a la presidencia en sus giras por todo el país. Acompañé a don Pedro Aguirre Cerda, en 1938. Fue el triunfo del Frente Popular, el primer gobierno de izquierda que ha habido en la historia de este país. Había alianza de comunistas; radicales, socialistas, etc. Desde entonces yo he seguido acompañando a los otros candida­tos en sus giras. El candidato actual del Partido Socialista, Sal­vador Allende, ha hecho tres campañas anteriores en las que no ha salido victorioso. Yo lo he acompañado en esas tres campañas presidenciales a través de todo el país, desde Arica hasta más allá del estrecho de Magallanes.

¿Es esta su primera campaña presidencial para Pablo Neruda?
         La primera y la última.

¿Quiénes son los poetas políticos que aspiraron a la presidencia y triunfaron?
         Nuestro tiempo es una época de poetas gobernantes, Mao Tsé-tung, Ho Chi Min. Es claro que Mao Tsé-tung tiene otras cualidades; como sabe, es un magnífico nadador, cosa que a mí me falta. También hay un gran poeta que es presidente de una república africana (Senegal), Leópold Senghor, y hay otro que escribe en francés, un poeta surrealista, que es el alcalde de Fort de France, de la Martinique, Aimé Césaire. Los poetas han intervenido en mi país siempre en política. Nunca hemos tenido un poeta presidente de la República. En América Latina ha habi­do escritores que han sido presidentes. Un gran escritor vene­zolano, Rómulo Callegos, fue presidente de la República de Venezuela.

¿Cómo hace sus campañas presidenciales?
         En general, el tipo de actos que hacemos nosotros en esta campaña comienza en los grandes centros urbanos de San­tiago, sobre todo en las grandes barriadas populares donde hay cientos de miles de habitantes. Se coloca un tablado, donde uno sube. Primero se ban presentado ahí canciones folklóricas, luego una persona del comando explica el alcance estrictamente poli­tico de nuestra campaña. Mi tono para hablar con la gente del pueblo es mucho más amplio y menos organizado, es un tono más poético. Termino casi siempre leyendo poesía, Si no leyera poesía la gente se iría decepcionada. Naturalmente, quieren tam­bién escuchar mi pensamiento politico, pero no abuso de esta parte política o económica porque pienso que además tienen necesidad de otra clase de lenguaje.

Eso se ha dado en los Estados Unidos con Norman Mailer y Eugene McCarthy.
         No sabía yo. Yo siempre he admirado a los antiguos trovadores y entre los poetas norteamericanos a Carl Sandburg, que tocaba la guitarra y leía sus poemas. Eso me ha gustado mucho. Hubiera querido hacerlo yo mismo, pero tengo tan pé­simo oído musical que ni siquiera sé entonar la melodía más sencilla. Me ha sido negado ese don, pero lo que más me gustaría sería tenerlo.

¿Cómo reacciona el pueblo cuando le lee sus poemas?
         Yo tengo siempre una gran confianza en el pueblo, y el pueblo chileno me conoce mucho. Tengo que decir que me quie­re de una manera emocionante. Nó podría contar los detalles porque serían muchos. Reaccionan estupendamente, de tal ma­nera que casi no puedo entrar ni salir de algunos sitios. Tienen que ponerme una guardia especial que me proteja de los abrazos de la gente porque se precipitan alrededor mío. Esto me sucede en todas partes.

¿No necesita guardaespaldas?
         No, no se trata de la guardia que me proteja de un ataque, sino al contrario. Por ejemplo, entrar al automóvil es una gran dificultad para Matilde y para mí, porque la multitud nos empuja de un lado a otro, impidiéndonos, con su efusión, la libertad de movimiento.

¿Existe el temor al ataque físico?
         No, ese temor no existe, ni para los candidatos ni para los presidentes. Nuestros presidentes andan sin escolta en la calle todos los días.

¿Existe la posibilidad de una unidad de la izquierda?
         Sí, la vamos a tener antes de una semana.

¿Cree que será elegido?
         No creo, no lo sé tampoco. Nosotros somos muy poco personalistas en el sentido político, y estamos dispuestos al retiro de mi candidatura en bien de la unidad. Lo importante es la unidad popular porque de otra manera no hay posibilidad de victoria. Aquí, los partidos de izquierda, si van separados a la elección no pueden afrontar las grandes fuerzas de la derecha tradicional, que tiene un candidato fuertemente apoyado, econó­micamente. Y el otro candidato, el de la Democracia Cristiana, es el candidato oficial del partido del gobierno. Son cosas po­derosas. Está, primero, el dinero, y luego una candidatura oficial que puede ser ayudada directamente por el gobierno. Sólo un gran movimiento que una a todos los sectores de la izquierda puede ganarle a estos dos candidatos.

¿Cuáles serían sus primeras medidas si fuese elegido presidente?
         Está todo escrito en un programa que han suscrito todos los candidatos de izquierda. Es muy largo detallar, pero desde luego está la nacionalización de las riquezas naturales del país. Este país tiene la mina de cobre más grande del mundo, Chuquicamata, y es propiedad norteamericana. La compañía de teléfonos es norteamericana, la compañía de electricidad es norteamericana. Los chilenos, cuando encendemos la luz todas las noches, estamos pagándoles a algunos accionistas que están en Nueva York o en Detroit que no saben ni que existen los chilenos. No lo digo en forma trágica, porque esto es más bien cómico. Que en 1970, casi llegando al año 2000, persista este sistema de coloniaje, es increíble. Las nacionalizaciones son me­didas de sentido común y yo creo que los norteamericanos las esperan.

Pero el país, ¿está preparado para hacerse cargo de esas compañías?
         Como todas estas cosas han cambiado, ya se han superado los problemas, y se sabe que esto va a pasar. ¿Para qué hacer las cosas en forma que nos peleemos todos? Todo se debe hablar, notificar, tratar, pero no se puede ceder. Muchas de las compañías de este país han pagado todas las inversiones y los técnicos durante mucho tiempo. Por ejemplo, en nuestras grandes minas de cobre queda muy poco personal norteamericano. En algunas no llega ni a cinco personas.

¿Son técnicos?
         Son algunos técnicos los que quedan, pero todo lo de­más lo hacen técnicos chilenos porque son industrias muy antiguas y los chilenos tienen amplios conocimientos técnicos. Si se refiere uno a las represalias económicas, no estamos ya en el tiempo de las represalias económicas. Tienen que entender los países imperialistas que ha pasado la época de los imperios y que ni las represiones políticas ni las económicas tienen sentido en nuestra época. Hay que buscar, aunque duelan, estas medidas, el entendimiento. Es decir, nosotros no queremos, porque vamos a na­cionalizar las minas, un rompimiento con el gobierno norteamericano ni con los Estados Unidos, No. Tenemos que seguir entendiéndonos, y entendiéndonos mejor en materia económica y en todo lo demás sobre la base del respeto mutuo, político y económico.

Si llegara a ser presidente, ¿habría libertad de prensa?
         Desde luego que hay un acuerdo, un programa del go­bierno popular que garantiza la libertad de prensa. Nuestro gobierno popular estaría hecho de una conjunción de partidos, es decir, será un gobierno pluripartidista, lo que asegura la diversi­dad y riqueza de la experiencia de cada una de las corrientes populares. Nosotros garantizamos en ese programa de gobierno la libertad de prensa y de opinión.

¿Se siente preparado económica, política y socialmente para el cargo de la presidencia?
         Como ya he dicho, este cargo y nuestro programa es un programa antipersonalista. Se trata de hacer un gobierno cole­giado y colectivo. No faltarán técnicos y especialistas para cada materia. No depende de que el presidente sepa más o menos. Naturalmente que no puede ser ni un ignorante ni un idiota. Pero tampoco puede ser un monarca que disponga todo cuanto se hace, todo cuanto se propicia. No, un presidente en esta época moderna tiene que tener consejeros, tiene que tener especialistas, y éstos abundan en nuestro país. Esto está escrito en nuestro programa. La vigilancia la tendrán las mismas fuerzas populares para que se realice el programa que se ha prometido al pueblo chileno. Así que por este lado yo no tengo ningún miedo. En el remoto caso que yo fuera el elegido no tengo ningún problema personal sobre esto. No me parece a mí que porque yo soy un poeta esté predestinado a no ser presidente de la República. No creo que sea una cosa muy agradable ser presidente de la Repú­blica, pero los poetas pueden gobernar con el mismo derecho que los ingenieros, o los industriales, o los abogados, o los políticos, o los militares, que tantas veces han usurpado el poder por la buena o por la mala. En fin, yo creo que un poeta también tiene el derecho a creer que puede cumplir sus deberes con su pueblo y con el sentimiento de amor y de justicia que al menos debieran tener todos los poetas.

En el año 1933, en una de sus cartas al cuentista argentino Héctor Eandi le decía: “Políticamente no se puede ser ahora sino co­munista o anticomunista. Las demás doctrinas se han ido desmo­ronando y cayendo.” ¿A qué doctrinas se refería?
         No recuerdo esa carta, pero supongo que me refería a las doctrinas anarquistas que tuvieron tanta importancia en una época de mi vida.

Ese pensamiento, ¿tiene validez en la actualidad?
         El mismo pensamiento cuenta en cierta forma, no lo podría decir tan dogmáticamente como en mi juventud, pero más o menos. El anticomunismo significa siempre un pensamiento reaccionario aunque se vista de apoliticismo o de izquierdismo.

¿Tiene el Partido Comunista muchos adeptos entre la juventud?
         Muchos. La juventud comunista pasa en este momento por su más alto periodo de auge en la historia de nuestro partido. Sólo en Santiago tiene más de 25.000 adherentes.

¿Y el MAPU? (Movimiento de Acción Popular Unitaria)
         El MAPU es una fracción de la Democracia Cristiana. Son los de la izquierda católica, un pequeño partido que está recién comenzando a actuar en la vida política. Se han separado del Partido Demócrata Cristiano recientemente. Son muy intere­santes políticamente. También están los grupos izquierdizantes.

¿Son éstos los más rebeldes?
         Estos tienden al terrorismo y las acciones directas. Son supervivientes del viejo anarquismo y también tienen que ver con los movimientos juveniles mundiales de esta época.

¿Qué opina de esos movimientos?
         Yo hallo que tienen un principio de gran salud física. Es importante que la juventud sienta rebeldía. Ahora, si esta re­beldía juvenil encauza a la acción individualista, personal, di­recta, desligada de las organizaciones, desligada del pueblo, sobre todo desligada de la clase obrera, entonces va mal. Si esta juven­tud después de su rebeldía tiende a la comprensión del movi­miento obrero y de las grandes organizaciones de la izquierda, entonces está bien. ¿Qué pienso yo? Muchos de estos jóvenes que no son una gran cantidad, por lo menos en este país, son jóvenes de las universidades, casi siempre de familias acomodadas, de la burguesía, de la pequeña burguesía más próspera Estos jóvenes, que no son muchos, como digo, lograrán alguna vez . integrarse a las demás fuerzas populares. De otra manera ellos pasarán de la extrema izquierda a ser campeones de la derecha, campeones del conservantismo, de la burguesía. Porque esta oscilación pendular de la juventud siempre ha existido. Yo vengo de una generación en que todos éramos anarquistas. Traduje los libros anarquistas cuando tenía 16 años. Del francés traduje a Kropotkin, a Jean Graves y a otros escritores anarquistas. Leía solamente a los grandes escritores rusos de tipo anárquico, como Andreiev y otros. En aquel tiempo, nosotros, jóvenes anarquizan­tes, comenzamos a descubrir por nuestra propia cuenta que era indispensable una unión con el movimiento del pueblo, que en ese momento también era de tendencia anarquista. Era la época de la IWW (Industrial Workers of the World), y casi todos los sindicatos pertenecían a esa tendencia, que representaba creo Harry Bridges, uno de los últimos en Estados Unidos. Este grupo de anarquistas, que tuvo mártires como Sacco y Vanzetti en Estados Unidos, también en América Latina tuvo enorme im­portancia. Pero, ¿qué pasó con la juventud de la época que par­ticipaba aun del terrorismo y que predicaba, como yo mismo lo hacía, el sabotaje, el boicot a las elecciones, la oposición a los mo­vimientos organizados? ¿Qué pasó? Unos comprendimos que nuestro camino estaba en la organización, estaba al lado del mo­vimiento obrero, y otros pasaron directamente a servir los inte­reses de la gran burguesía, del capitalismo y del imperialismo. Con el tiempo se pueden repetir también estos fenómenos. Esta juventud o se integrará al movimiento popular o se integrará a los enemigos del movimiento popular.

¿No podrían formar un nuevo frente independiente?
         ¿Independiente de qué? ¿Del proletariado? No creo. En todo caso sería un frente divisionista que no tendría ninguna cabida, puesto que son muy grandes los otros movimientos para que uno más o posibles pequeños grupos lleguen a tener importancia.

¿Cómo se explica que el Partido Comunista chileno sea el de más importancia en Latinoamérica?
         Tuvimos nosotros un gran organizador, se llamó Luis Emilio Recabarren, un hombre gigantesco, que fundó hace ya 45 o 50 años la prensa obrera chilena. Es decir, periódicos pequeños que expresaban las inquietudes del pueblo chileno. Él fundó los primeros sindicatos, las grandes federaciones sindicales, y él fundó también el Partido Comunista. Fue un hombre extraordinario. Es un hombre venerado por el pueblo de Chile. Se le considera como un padre de la patria. Este hombre sentó en su apasionante lucha la base de un partido orgánico, de un partido incansable qué no se ha desviado ni hacia la derecha ni hacia el izquierdis­mo. Que ha buscado siempre el camino para enfrentar a los enemigos populares y poner la concentración de su fuerza y su lucha en el apoyo a las masas obreras y campesinas, y este partido ha ido creciendo en tamaño y en prestigio.

¿No es esta la primera candidatura comunista en unos 38 años?
         Sí, desde hace mucho tiempo nos hemos abstenido a presentar candidato. Pero ya era necesario que lo hiciéramos. Hemos acompañado a otras fuerzas para que saliera de los parti­dos populares una candidatura. Esta vez lo presentamos nos­otros.

¿Tienen hoy más posibilidades?
         Somos el partido mayoritario de la izquierda de Chile, por lo tanto tenemos tantas posibilidades como los demás partidos.

¿Justifica la violencia?
         Hay violencia y violencia. En los países que están do­minados por el terror y la violencia fascista yo justifico todos los medios para salir de esa situación. ¿Qué posibilidades hay cuando gobierna gente delincuente como en el caso de Papá Doc en Haití? Ahí están llenas desde hace mucho tiempo las cárceles de presos políticos, como en el Paraguay. Cada pueblo debe escoger su camino. No se puede decir “no creo en la violencia” como un axioma general político. La violencia, es decir, la unión de las fuerzas revolucionarias en un país para cambiar el orden establecido, puede ser precedida por una conjunción de fuerzas que acompañen un movimiento de esta clase. Pero la violencia creada individualmente, solitariamente, en general resulta fraca­sada y además posibilita la represión antipopular. Sin contar que muchos de los actos terroristas son organizados desde hace siglos por la policía.

¿Sería necesaria le violencia en Chile?
         No podemos ni siquiera pensar en tal cosa puesto que podemos hablar y decir cuanto queremos. Sería demencial pro­piciar una solución de violencia.

Usted ha pasado momentos muy difíciles en Chile...
         Son momentos escasos en la historia de Chile y nosotros los chilenos conocemos mucho nuestra historia. Sabemos que cualquier represión de la clase que yo sufrí (yo pagué consecuencias y fui perseguido) es un estado transitorio, y siempre el que ha­ce la represión, el que hace la violencia, la paga. Es decir que el acto de violencia, viniendo de los gobiernos de Chile, en vez de fortificarlos los debilita profundamente.

¿Cree que el socialismo podría rescatar a la América Latina del colonialismo y subdesarrollo, y por qué?
         Naturalmente que el único sistema que puede rescatar a la América Latina de su tremendo atraso es el socializo. Hay que superar todos los ensayos que se han hecho en estos países, casi siempre dirigidos más bien a mantener la explotación colo­nial y la sangría de nuestros pueblos hacia la metrópoli del capitalismo. El socialismo tiene una fuerza creadora, representa una revolución de tipo que se acomoda enteramente a los pro­blemas de América Latina. Tenemos además un continente sin grandes tradiciones, por lo tanto la fertilidad creadora del so­cialismo tendrá -aquí una nueva forma, tendrá características extraordinarias.

Es decir, tendrá una línea propia, sin ser ni la rusa, ni la maoísta, ni la castrista.
         El marxismo nos enseña que el desarrollo de la sociedad tiene que adaptarse a su historia, a su medio, a toda la vida de su gente, no tiene por qué seguir ningún modelo. Pero tiene que contar con la experiencia de los pueblos que han hecho su revo­lución. Tenemos en la América Latina la Revolución Cubana, no podemos decir que ella sea un modelo arquetipo de ninguna otra. Naturalmente, nosotros los chilenos vivimos en un país muy diferente a Cuba y tenemos otras características en nuez de­sarrollo, tanto cultural corno económico. Una revolución en Chile la encontraría en un estado mucho más avanzado que el que tenía Cuba antes de su revolución. El pueblo chileno es eminentemente creador, es eminentemente capaz de emprender cualquiera de las técnicas. Nuestros obreros especializados y nuestros técnicos están en todas partes del continente latinoame­ricano aceptados muchas veces corno especialistas o como técnicos consejeros de empresas. Cuba era país de un solo producto, el azúcar, y los gobiernos anteriores a la revolución descuidaron la industria de, tal manera que la revolución sorprendió a Cuba con un alto porcentaje de gente que no podía hacer en las fábri­cas lo que pueden hacer, por ejemplo, los obreros, os trabajadores y los técnicos de Chile. El hecho mismo de que Cuba en este tiempo haya emprendido dentro de sí una transformación en este sentido, dando otros caminos y despertando el sentido de la industria, ha sido también un gran éxito en la revolución cubana.

Usted ha dicho que Estados Unidos sigue siendo una amenaza para América Latina. ¿Por qué?
         Desgraciadamente yo soy un hombre pacífico y todos estas conceptos son muy desagradables pero verdaderos. La historia misma del desarrollo industrial y económico de los Estados Unidos ha tomado un carácter expansionista desde hace mucho tiempo. Y hemos sido no sólo amenazados sino agredidos mu­chas veces. La historia de la América Latina está llena de esta clase de a que han dejado naturalmente huellas muy profundas en nuestros pueblos. En los últimos años la doctrina del imperialismo, tan acentuada en los Estados Unidos, se ha visto fortificada con teóricos que hasta han llegado a justificar empre­sas tan atroces como lá guerra de Vietnam. No sé por qué, no encuentro razón teórica atendible para pensar que si el impe­rialismo norteamericano ha ido a lugares tan distantes de su territorio, como Vietnam y Corea, para implantar sus teorías y para implantar su dominio, por qué no lo seguiría haciendo dentro de nuestra América latina que está mucho más cerca y que ha sido considerada por los imperialistas norteamericanos como terreno propio, como su retaguardia. Los pactos militares que han hecho con los países de América Latina no tienen na­da que ver con el asentimiento de nuestros pueblos, son eminentemente pactos destinados a conducir una política agresiva para unirnos al cauro de esta experiencia agresiva y amenazante de los politicos y militares. Además, tenemos la experiencia muy cercana de Santo Domingo y de Cuba. Antes tenemos Nicaragua, México, Centroamérica, Panamá; en fin, es una historia muy larga. Pero recientemente estas cosas todavía llegan más lejos con el famoso informe de Nelson Rockefeller. En una época Nelson Rockefeller pasó por una persona de actitud intelectual, de inquietudes artísticas, y recuerdo que du­rante la gran guerra contra el fascismo Nelson Rockefeller pa­reció ser para muchos un amigo de América Latina. En los últimos años él se ha pegado al carro de Johnson. Últimamente ha servido al presidente Nixon para una empresa de tipo colonizador. El informe de Rockefeller al presidente Nixon, que hemos leído, ha sido publicado en muchas partes, es un prodigio de endurecimiento político, y de desconocimiento total de nues­tras reacciones morales, históricas y emotivas. El aconseja ahora el apoyo americano a los gobiernos militares en una forma franca y pretendiendo que estos gobiernos son una fuerza constitutiva que puede servir para implantar cierto tipo de justicia social que fuera aceptada por los norteamericanos imperialistas de hoy. Es decir, Nelson Rockefeller, con ser un hombre de 1970, que sabe de su antiguo y perdido prestigio, reincide en la política que inauguró Theodore Roosevelt, que se llamaba la política de big stick, es decir, de fomentar las castas militares con todo lo que esto significa para América Latina de caudillismo, de golpes anticonstitucionales. Fomentó también la división y el espíritu militarista agresivo entre las naciones latinoamericanas. Es esto una prueba que los latinoamericanos tenemos muy poco que es­perar de la política norteamericana hasta que ésta no se modifique de una manera integral y racional. Es decir, cuando Estados Unidos tome en cuenta la experiencia actual, lo que está pasan­do entre su juventud, entre sus intelectuales, en sus universidades, vea la reprobación que en su propia, patria merecen sus actos agresivos, entonces, cuando tome en cuenta y se formule de nuevo la nueva política que pueda unir a nuestro continente podríamos comenzar a establecer muchos actos de colaboración. Por el momento la política general de los Estados Unidos no sólo es agresiva contra nosotros sino contra- la mayoría de los pueblos del mundo. Se ha constituido como una superpotencia que cree necesaria la implantación de su poder sin límites precisos, mucho más allá de su propio territorio. Esto es lo grave. Este capítulo es muy largo y tendríamos que volver muchas veces sobre él.
         Hablar de imperialismo puede parecer un toque demagógico, sobre todo para el observador europeo o para el observador apolítico, pero nosotros, en América Latina, sabemos a qué ate­nernos, hemos sufrido la consecuencia de la intromisión de los Estados Unidos en casi todos nuestros países. Aquí mismo, y no voy a hablar yo por mí mismo, el senador Renán Fuentealba, se­nador del Partido Demócrata Cristiano, es decir del gobierno chileno, que tiene íntimos vínculos con los políticos norteame­ricanos y con su gobierno, acaba de decir en una denuncia pública que la CIA está tratando de provocar un golpe militar en Chile. Esto no lo digo yo, no lo han dicho los comunistas, ha sido de­nunciado por un senador del gobierno, de un gobierno que no se caracteriza por ningún espíritu antinorteamericano. No se ha in­vestigado totalmente esta denuncia. Sin embargo, el senador demócrata cristiano, que es el partido único del gobierno, ha hecho esta denuncia. Quiere decir que él, y su partido y el go­bierno de Chile tienen antecedentes bastante claros para hacer una declaración de esta especie. Naturalmente, prueba otra vez el peso de la influencia dañina de la política norteamericana en nuestros países, el hecho mismo de que esta denuncia no haya continuado investigándose. Un espíritu de independencia y de dignidad hubiera aconsejado al gobierno investigar y mostrar a la opinión nacional lo que haya de verdadero en estas asevera­ciones del senador demócrata cristiano.

¿Cree que se puede llegar a una conciliación entre las potencias?
         Yo soy partidario del entendimiento, soy partidario de la paz. La conciliación de principio entre capitalismo y socialismo es otra cosa. Son dos organismos que luchan por probar la efi­cacia de su sistema. El capitalismo está en retroceso, estamos presenciando su decadencia. El socialismo es una fuerza nueva en la humanidad, con poderes visiblemente superiores al capita­lismo que se basan en una comprensión más inteligente de las relaciones entre los seres humanos y también de los medios de producción y de distribución de la riqueza entre los hombres. Yo creo que no se trata de conciliación, pero debe tener el respeto necesario para coexistir. A mi me dijo una vez mi viejo amigo Ehrenburg que estando él en Nueva York se propuso hablar con un millonario norteamericano. Le buscaron el millonario más millonario para que hablara con un soviético. Conversando con Ehrenburg, el millonario le dijo: “No se haga usted ilusiones, nosotros no le tememos a sus bombas, a lo que le tenemos miedo es a sus cacerolas. A las cacerolas de la Unión Soviética.” Creo que, esto es bastante comprensible. Mientras las cacerolas estén llenas, mientras que las ollas estén en las cocinas de los países socialistas, se está probando que un sistema nuevo de economía en el mundo tiene eficacia, tiene éxito, camina. Y el supermillonario tenía mucha razón. Ehrenburg estaba muy complacido de su franqueza.

¿Cree usted que habrá una revolución en lo Estados Unidos?
         No es inminente, pero hay, un estado de rebelión pronunciada en los Estados Unidos. Yo no sé dónde va a ir, pero me parece que por lo menos esta toma de conciencia intelectual de los jóvenes y de los universitarios tiene que pesar alguna vez en la dirección del estado y en las condiciones en que se desarrolla la vida histórica de los Estados Unidos. Es el comienzo de una etapa, es el primer comienzo de una etapa. No sé cuándo será la segunda parte de esta etapa, ni cuándo será la tercera, eso depende de los norteamericanos. No se puede determinar por receta. A mí me parece que. el capitalismo está haciendo crisis no sólo en los Estados Unidos sino en muchas partes. De inmediato se puede ver que hay una crisis moran enorme dentro del norteamericano de vida. The American way of Life no ha traído exactamente con la prosperidad la felicidad, pero sí, en muchos casos, la desesperación de la gente norteamericana.

¿A qué lo atribuye?
         Me parece que es una crisis del sistema capitalista. Se ha fijado como meta una prosperidad basada en una serie de leyes feroces que están estallando. A mí me parece que esta crisis del sistema general está llegando a todo el mundo. La guerra de Vietnam ha puesto ante la humanidad un hecho verdaderamente inaudito. Que todas las energías, la riqueza de un gran país como los Estados Unidos se dediquen al exterminio de una población lejana, desconocida para los jóvenes nortes que son enviados a matar y a morir, es un hecho que ha iluminado can la sangre vertida la conciencia adormecida de gran parte de la humanidad. La tragedia de Vietnam iluminó de tal manera que despertó en los Estados Unidos, en cierta parte de los Estados Unidos, un sentimiento de culpa que se fue extendiendo y que provocó muchas cosas; por una parte, la rebeldía de los jóvenes, y por otra, la desesperación. Yo atribuyo a la guerra de Vietnam ese poder catalizador. Nunca se vio una guerra más injusta, nunca se vio al hombre cometer desmanes colectivos tan extraños y crueles. Pero al mismo tiempo tuvo que causar la reflexión instin­tiva del intelectual. Por qué un país que tuvo tan extraordinarios pensadores como Thoreau, o como Whitman, o como tantos otros, que prácticamente extendieron la medida humana, cómo un país así, que también se puso a la cabeza de la revolución industrial, que hizo tantas cosas extraordinarias en el dominio del conoci­miento y de la cultura en los años previos a la guerra, pudo llegar a superar a Hitler en barbarie e inhumanidad. Los Estados Uni­dos fundaron esa inmensa capital de sueños que fue Hollywood, adelantando la cinematografía, que sin ese impulso podría haber tardado un siglo en desarrollarse. En fin, se esperaban tantas extraordinarias proezas de los norteamericanos (que se han cum­plido a veces, como las exploraciones a la luna) que, uno se pregunta: ¿Cómo ese país puede dedicar todas sus fuerzas al ex­terminio y al terror? Bueno, a mí me parece que tal pregunta que se hizo el ser humano b llevó también a dudar del sistema, del establishment, dudar de la verdad que se le decía, y empezó a producir la amargura, el escepticismo y muchas veces la deses­peración que se ven en la vida norteamericana. Además, la ola infinita de terrorismo, de atentados criminales, como la muerte de Luther King, del presidente John Kennedy, del senador Robert Kennedy, y las masacres hechas por muchachos, criminales de nuevo tipo, increíbles, desinteresados, demoniacos, como aquel sobre el cual escribió Truman Capote, In Cold Blood, o el cri­men de Charles Manson, no son casos tan aislados, se encadenan unos a otros formando un hilo que tiene que ver con la crisis moral del sistema, c si una perversidad que sale a flote, pero que estaba ya plantada de alguna manera en la vida de una sociedad que se fue echando a perder, que se fue pervirtiendo. Por lo tanto esta pregunta sobre la que estamos haciendo re­flexiones tan descosidas se relaciona con la otra pregunta: ¿habrá una revolución? ¿Esta revolución, quiénes la harán? Si no intervienen las grandes masas obreras en la toma de con­ciencia, esa revolución' será postergada. La revolución no la pueden hacer los estudiantes en ningún país. Pueden tener la conciencia de que anda mal el mundo, pero la tuerza orga­nizada de un movimiento tiene que venir del pueblo mismo. Y eso yo no lo veo aún en los Estados Unidos. En el pueblo negro se ha visto un gran despertar, y es posible también que una próxima organización se revelaría interesantísima e impor­tantísima en el desarrollo mismo de esta revolución, pero más allá no conozco, no sé, no estoy informado.

¿Qué opina de la situación cubana actual?
         La Revolución Cubana es un hecho bastante grande e importante como para que nosotros, los escritores de mi generación, no tengamos otra obligación que defenderla. El hecho cubano tiene una importancia asombrosa en la vida de la Amé­ rica Latina. Es tal vez el acontecimiento más decisivo en nues­ tra historia desde los movimientos de la Independencia de 1810. Naturalmente la vida de la Revolución Cubana se ha visto perturbada por una serie de factores que han puesto en grave peligro la revolución, la que ha necesitado toda su vitalidad para sobrevivir, especialmente la extensión del boycott que le han impuesto los gobiernos latinoamericanos por imposición del Departamento de Estado. Esto ha sido trágico. Lo primero que debíamos haber hecho fue aumentar nuestras relaciones con Cuba, haber conocido los progresos de esta gran experiencia nueva en el continente, haber tenido todas las relaciones nece­ sarias como para conocer el proceso de la revolución. Ahora pasan cosas tan grotescas como esta: para ir a Cuba, la sobrina del ex presidente Jorge Alessandri (ahora nuevamente candidato presidencial de la derecha) tuvo que partir de aquí a Madrid, de Madrid a Praga, de Praga a Cuba, en donde estuvo una semana. Para volver tuvo que volar de la Habana a Madrid o Londres, de ahí a Praga, de Praga a Buenos Aires, de Buenos Aires a Chile. Es decir, que un vuelo de unas diez horas toma de cuatro a cinco días para hacerlo de ida y vuelta. Estos son los frutos ridículos del aislamiento y bloqueo impuestos a Cuba. Pero todos los que aplauden estas medidas son los que se quejan de la Cortina de Hierro y de las dificultades que crea a les escritores; mientras se está imponiendo sobre Cuba una especie de cerco inaceptable, medieval, destinado a desconocer su pro, greso y matarlo por hambre. Esto es completamente grotesco además de ser injusto. El hecho de que no se pueda ni visitar, ni comerciar, ni tener relaciones diplomáticas con un país latino­ americano con gente tan cercana a nosotros, como parientes nuestros que hablan nuestro idioma, con una historia común, me parece, verdaderamente, el colmo. Y todo porque gobernantes como Johnson o Nixon y los capitalistas criollos no gustan del sistema político de ese país. Esto es completamente grotesco. Ellos son dueños de darse el régimen que quieren. Los chilenos estamos muy atentos a las experiencias de la Revolución Cubana y miramos con inmensa simpatía su creciente desarrollo.

¿Y el Che Guevara?
         El Che Guevara ha llegado a ser un mito. Fue un hom­bre de mucha valentía y de mucho interés. Queda poco por decir porque todo se ha dicho. Ha pasado a ser un mito mundial y una influenció activa y creadora del siglo xx. Muy doloroso su des­tino. Fue asesinado en un país que pronto levantará monumentos en su honor.

Volviendo a Cuba, ¿no podría compararse su bloqueo con el de las Alemanias?
         Ah, esto es distinto. En un país hay un estado socialista y en el otro un estado capitalista. Además se estaba haciendo desde la Alemania Occidental una intensa campaña para des­truir desde allí el estado de la República Popular Alemana. El muro es antipático, pero yo creo que fue necesario. Mientras tanto la Alemania democrática, la Alemania Oriental, se ha ele­vado como una de las más grandes potencias económicas del mundo; creo que ocupa el noveno lugar entre los países pro­ductores. Es milagroso que a pesar de tener al lado la Alemania Federal con su gran impulso y la enorme ayuda de los Estados Unidos y de los monopolios, este país haya salido de la des­trucción, de las ruinas, y haya logrado tantos éxitos con la nueva sociedad que ha construido. En general, todas las fronteras entre pueblos deben terminar. Pero hay algunas más dolorosas que otras. Supongo que lo que ha estado pasando en Alemania ha­brá causado prácticos problemas humanos, inmensos problemas, pero me parece que por estar tan próximos geográficamente no quedaba más remedio que esta separación. Mientras que no se reconozca a esa Alemania y no haya respeto mutuo desgraciada­mente tiene que ser así. Por eso lo que queremos en América son relaciones diplomáticas con Cuba, reconocimiento de la Revolu­ción Cubana y del estado cubano, del estado actual de la nación cubana, tal como es, con su revolución y su república.

¿Ha producido la tecnología una crisis de valores de la cultura humanística?
         Bueno, hay gente que cree que la tecnología se va a tragar al hombre. Yo no creo tal cosa. Recuerdo cómo los agricultores ingleses, y también los norteamericanos, combatían el ferrocarril. La tecnología es una necesidad absoluta del avance de la humanidad. El desarrollo de la tecnología no tiene por qué comerse al hombre. Este miedo del adelanto técnico y de las proyecciones que pueda tener es un miedo cósmico, con un ca­rácter de superstición tan grande como el de las tribus prehistó­ricas. Ahora hemos llegado a tener pavor del hombre mismo, pavor cósmico de lo que el hombre puede descubrir. Yo, desde luego, no siento ninguno de esos pánicos. Pienso que, por el con­trario, el camino del hombre es el descubrimiento, pienso que Dios abdicó y que desde entonces Dios es el hombre.

Uno de los temores, y justificado, es que se usen los avances tec­nológicos para fines destructivos.
         La maldición de la humanidad es que todo lo que se perfecciona en la técnica termina por usarse para la destrucción de vidas humanas. Bueno, sobre esa base tenemos que funda­mentar el humanismo de esta época, luchar contra la guerra y contra las explosiones atómicas termonucleares. Pero esto es una lucha aparte. No porque se produzcan estas cosas vamos a cerrarle el paso al adelanto técnico. Verdaderamente es estremecedor que existan estos medios de destrucción. Justamente está ahora en Chile Linus Pauling, un hombre muy respetable, que ha hablado tan francamente y ha expresado conceptos tan extraor­dinarios sobre la destrucción atómica que tiene que ponernos en guardia. Naturalmente, en los últimos años ha habido un movi­miento muy grande en contra del peligro atómico y posiblemente las grandes potencias acuerden no continuar fabricándolas. No sé en realidad cómo marchan esas negociaciones, pero creo que la intención es seria.

¿Qué es lo que predice para la nueva década?
         No sé si no son más esperanzas que predicciones. Pien­so que se puede solucionar el problema de Vietnam, es decir, el retiro de las tropas norteamericanas y la autodeterminación del pueblo vietnamés. Es el conflicto más grave que tiene la humanidad. Me parece que también está en vías de respetarse lao dos Alemanias como repúblicas separadas; esto traerá una gran tran­quilidad a Europa. ¡Pero, parece que estoy hablando como tos videntes!

Bueno, ¿qué es entonces lo que espera de la nueva década?
         Realmente creo que eso pasará. En cambio, no veo tan cercana la solución al conflicto de Medio Oriente, que también es un problema gravísimo. En América Latina creo que habrá una tendencia general a una mayor independencia del imperia­lismo. Se acentuará la lucha antiimperialista y me parece que lo más importante sucederá en Chile. Creó que la elección la van a ganar las fuerzas populares y que habrá cambios bastante grandes. No puedo decir qué pasará en otros países de América Latina; en muchos de ellos las condiciones son insoportables.

En caso de ser elegido presidente, ¿seguiría escribiendo?
         Escribir para mí es como respirar. No podría vivir sin respirar y no podría vivir sin escribir.

¿Podría escribir tanto como hasta ahora?
         Yo creo que si.

Lo he visto escribir en el auto...
         Yo escribo donde puedo y cuando puedo, pero siempre estoy escribiendo.

¿Siempre lo hace en forma manuscrita?
         Desde que tuve un accidente en que me rompí un dedo, no pude, por unos meses, manejar la máquina de escribir. Seguí la costumbre de mi tierna juventud y volví a escribir a mano. Luego, cuando ya me mejoré de mi dedo, que estaba medio que­brado, y pude manejar la máquina, ya me había reacostumbrado a escribir a mano. Encontré que escribiendo a mano tenía más sensibilidad y que las formas plásticas de mi poesía podían cam­biar más fácilmente. Es decir, comprendí que la mano tenía algo que ver con eso. Acabo de leer en París Review lo que dice Robert Graves al periodista qué lo interroga: “¿No le ha llamado a usted la atención algo en esta casa, en esta pieza? Todo está hecho a mano.” “El escritor —dice Robert Graves— no debe vivir sino entre cosas hechas a mano.” Pero me parece que Robert Graves se olvidó que también la poesía debe escribirse a mano. A mí me parece que la máquina me apartaba de mucha intimi­dad con la poesía, y la mano me ha acercado de nuevo a esa intimidad.

¿Cuáles son sus horas de trabajo?
         No tengo horario, pero de preferencia en la mañana. Es decir, si a esta hora no estuviese Rita haciéndome perder el tiempo, y perdiendo el suyo, yo estaría escribiendo.

Más o menos, ¿cuántas horas diarias escribe?
         No escribo y leo muchas cosas al día. Mi afán sería escribir todo el día, pero muchas veces la plenitud de un pensamiento, de una expresión, de algo que sale de una manera tumul­tuosa desde mi propia inspiración, usando una palabra anticuada, me deja o satisfecho o exhausto o colmado o vacío. Es decir, no podría seguir. Por lo demás me gusta demasiado vivir para estar todo el din sentado en un escritorio. Esto es algo que no está de acuerdo conmigo; a mi me gusta meterme en todos los traji­nes de la vida, de mi casa, de la política, de la naturaleza. Estoy siempre entrando y saliendo. No puedo decir entonces que con­sagro todo el día a escribir, pero en donde esté y cuando puedo escribo intensamente. No me molesta que haya mucha gente a mi alrededor. Puedo escribir y desarrollar mi pensamiento aun­que estén conversando, discutiendo o peleándose. Más aún, si de pronto se quedan silenciosos, eso me perturba.

¿Ya terminó de escribir su último libro?
         Sí, se llama La espada encendida.

¿Prosa o verso?
         Siempre verso. Se trata del mito de Adán y Eva, del castigo y de la culpa, en realidad, de un nuevo Adán, de una nueva Eva. El mundo ha terminado, la bomba y la guerra lo han destruido, y Adán, el único hombre sobre la tierra, se encuentra con Eva. La vida en la humanidad comienza nuevamente con ellos. Es un libro de gran intensidad. Bueno, ahí está el libro. No lo conozco bien. Lo acabo de escribir y no lo he leído toda­vía. Cuando termino un libro no me gusta corregir los errores de inmediato porque siento el deseo de alejarme de él. Ahora estoy esperando que pasen unos días para volver a leerlo con más serenidad.

¿Cuándo se publicará?
         En marzo o abril del año próximo.

¿Quién lo publica?
         Losada, de Buenos Aires. Losada es mi editor y tengo con él las mejores de las relaciones. No siempre ha sido así para mí; me he peleado con muchos editores. La relación entre escri­tor y editor es bastante difícil, pero tengo la suerte de tener un editor que me entiende y con el cual no he tenido jamás pro­blemas.

¿No tiene editores en Chile?
         Los tengo, pero son pequeños para la necesidad de ex­pansión de mis libros. Mis primeros editores fueron chilenos y de cuando en cuando les doy mis libros. Muchas veces me inte­resa que un libro salga primero en una edición chilena. Así lo he hecho cots las últimas obras. Las ediciones limitadas las ha­cemos acá y Losada nunca ha puesto dificultad para ello.

¿Piensa escribir otro libro?
         Naturalmente voy a escribir otro, pero no puedo decir de qué se trata, todavía no he hecho un plan. Acabo de terminar La espada encendida y no lo he corregido aún.

¿Cuánto demora en escribir un libro?
         Más o menos un año. Fin de mundo, que se publicó el año pasado, tardó más de un año en escribirse. El último ha sido más rápido a pesar de que he tenido menos tiempo.

Usted nunca ha tomado muy en cuenta su prosa. ¿Por qué?
         La prosa..., toda mi vida he sentido la necesidad de escribir en verso y no me interesa la expresión en prosa. La uti­lizo para expresar cierta clase pasajera de sentimientos, o acon­tecimientos derivados del relato. Además, siempre he escrito pro­sa sin tomarla demasiado en cuenta y la verdad es que puedo dejarla enteramente. Sólo escribo en prosa transitoriamente.

Por años usted ha sido mencionado como candidato para el Premio Nobel. ¿Cree que la Presidencia podría influir en alguna forma en la decisión de la Academia Sueca?
         Esa pregunta debe ser hecha a la Academia y no a mí, y, naturalmente, la Academia no la contestará.

¿Si tuviera que elegir entre la Presidencia y el Premio, qué elegiría­?
         No es cuestión de decisión entre cosas tan ilusorias.

¿Suponiendo le pongan sobre una mesa la Presidencia y el Pre­mio?
         Si me lo ponen en una mesa me voy a sentar a otra mesa.

¿Qué opina de la actitud de Sartre cuando recibió el Premio Nobel?
         Es muy respetable, pero es una reacción individual de su poderosa personalidad. No creo que sea una cuestión a deba­tir, me parece que es una reacción muy digna de un hombre tan combatiente y tan consecuente como es Sartre.

¿Cree justo el Premio a Beckett?
         Creo que sí. Beckett es un escritor breve pero exquisito. También creo yo que el Premio Nobel donde caiga siempre está honrando a la literatura, a la poesía, a la novela o al teatro. Yo no soy de los que están siempre discriminando si el Premio cayó bien o cayó mal. Lo que constituye la importancia de ese Premio, si la tiene, es que otorga al oficio literario un título de respeto para la masa, para la gente, para los demás. Eso es lo más importante.


Muchas veces usted ha sido fuertemente atacado por la forma en que vive y por su solvencia económica...
         En general eso es un mito. Nosotros hemos recibido una herencia bastante mala en cierto sentido de España. Nunca pudo tolerar que su gente sobresaliera, que se distinguiera en algo. Como se sabe, a Cristóbal Colón lo encadenaron de vuelta a España. Yo creo que ele España recibimos ese impacto de la pequeña burguesía envidiosa que se pasa pensando en lo que tienen los demás y en lo que no tiene ella. Yo he dedicado mi vida a las reivindicaciones dei pueblo, y lo que yo tengo en mi casa, mis libros, es producto de mi propio trabajo. Yo no he explotado a nadie. Pero este reproche no se lo hacen nunca a los que tienen grandes fortunas como herencia. Nunca se lo hacen a los escritores ricos por familia. Se piensa que ellos tienen dere­cho a tener medios económicos superiores a los otros. En cam­bio, de un escritor que como yo tiene prácticamente 50 años de trabajo, están todo el tiempo diciendo: “Mire, mire cómo vive. Tiene una casa frente al mar, toma un buen vino.” Es bien difícil tomar un mal vino en Chile porque casi todo el vino en Chile es bueno. En fin, todo este coro de los cretinos de nuestro tiempo me tiene sin cuidado. Es un problema que en cierto modo refleja el subdesarrollo ¿le nuestro país, la mediocridad de nuestro medio. Usted misma me ha contado que a Norman Mailer le habían pagado unos 90.000 dólares por tres artículos en una revista norteamericana. Aquí, si un escritor latinoamericano recibiera una compensación así por su trabajo despertaría tina ola de protestas de los otros escritores, diciendo: “¡Qué abuso! ¡Qué malo! ¡Pero dónde vamos a parar!”, en vez de quedarse todo el mundo contento de que un escritor pueda alcanzar tales hono­rarios. Bueno, como digo, estos son males del llamado sub­desarrollo cultural.

¿No será esa acusación más intensa por pertenecer usted al Par­tido Comunista?
         Precisamente ese es el valor de una posición como la mía. El que no tiene nada, ya se ha dicho muchas veces, no tiene nada que perder sino sus cadenas. Y yo arriesgo a cada momento mi vida, mi persona, lo que tengo, mis libros, mi casa, todo esto lo pongo en juego para defender el futuro y la justicia. Mí casa ha sido incendiada, yo he sido perseguido, he sido más de una vez detenido, he sido exiliado, se me a declarado incomunicado, he sido buscado por todas partes por mil policías. Muy bien, pues. Yo no me acomodo con lo que tengo. Lo que tengo lo pongo a disposición deja lucha popular. Esta casa en que usted está pertenece desde hace 20 años al Partido Comunista de Chile a quien se la he regalado por escritura pública. Yo estoy en esta casa simplemente por una decisión de mi partido, por la generosidad de mi partido. Estoy usufructuando de un bien que no me pertenece puesto que lo di, así como todas las colecciones, y todos los libros, y todos los objetos que hay en esta casa. He regalado más de una biblioteca entera a la universidad de mi pala. He regalado también la casa en que actualmente viven algunos de los dirigentes de mi partido. Vivo con el producto de mis libros. No tengo ahorros, no tengo nada de que disproner sino de lo que me pagan por mis libros cada mes. Se acabó ahí. Muy bien, que los que me reprochan hagan lo mismo y que, dejen por lo menos sus zapatos en alguna parte para dárselos a otros.

¿No será otra de sus donaciones la Fundación Cantalao, una ciudad de escritores en Isla Negra?
         Últimamente he logrado adquirir, pagándolo a plazos, un terreno grande al lado del mar para que los escritores en el futuro puedan pasar su veraneo y hacer su obra creadora en un ambiente de extraordinaria belleza, como lo será la Fundación Cantalao. Será dirigida por gente de la Universidad Católica, de la Universidad de Chile y de la Sociedad de Escritores. Será una fundación para que los escritores becados puedan vivir por un año con el producto de mis derechos de autor, disfrutando de una casa común para reuniones y actos además de cabañas individuales para trabajar.

A usted le atribuyen un antagonismo con Borges.
         El antagonismo que se me atribuye con Borges no exis­te en el fondo, puede existir en forma intelectual y cultural por nuestra diversa orientación. Uno se puede pelear en paz. Pero yo tengo otros enemigos, no los escritores. Mis enemigos son los gorilas, para mí el enemigo es el imperialismo, y son los capitalis­tas y son los que dejan caer el napalm en Vietnam. Pero no es Borges mi enemigo.

¿Qué opina de la literatura de Borges?
         Es un gran escritor, y caramba, estamos muy orgullosos la gente de habla española de que exista Borges, sobre todo la gente latinoamericana, porque antes de Borges teníamos muy pocos escritores que podían afrontar la comparación con los de Europa. Hemos tenido grandes escritores, pero un escritor de tipo universal, como Borges, se da muy poco en nuestros países. El ha sido de los primeros. No puedo decir que ha sido el más grande, y ojalá que sea cien veces superado por otros, pero de todas maneras él abrió la brecha, la atención, la curiosidad inte­lectual de Europa hacia nuestros países. Eso es todo lo que puedo decir. Pero yo pelearme con Borges, porque todo el mun­do quiere hacerme pelear con Borges, no lo haré nunca. Que piense él como un dinosaurio, no tiene nada que ver con mi pen­samiento. Él no entiende nada de lo que pasa en el mundo con­temporáneo y piensa que yo tampoco entiendo. Entonces, esta­mos de acuerdo.

El domingo lo visitaron unos jóvenes argentinos que cantaron, acompañándose por guitarras, una milonga de Borges. Creo que eso le gustó mucho.
         La milonga de Borges me gustó muchísimo, sobre todo es un ejemplo, que un poeta tan hermético, un escritor, digamos tan sofisticado, o tan intelectualista, se vuelque a un tema popu­lar haciéndolo de una manera tan certera y verdadera. A mí me gusta mucho la milonga de Borges y me parece que debieran imitar su ejemplo muchos de los poetas latinoamericanos, ya que casi todos los nuestros tenemos la misma preocupación popular y tradicional.

A usted también le han pedido que escriba letra de milongas. ¿Lo hará?
         No creo, no es una forma de mi país, es una forma del Río de la Plata, por lo tanto yo no la conozco bastante. Para hacerlo tiene uno que dominar ese estilo popular, tiene que estar de acuerdo con el pueblo de uno, con las raíces de nacionalidad y de vida.

¿Ha escrito para la música folklórica chilena?
         He hecho algo. Son muy conocidas en este país.

¿Qué es lo que más recuerda de su vida personal, política y literaria?
         No sé. Los recuerdos más intensos de mi vida posible­mente son los recuerdos de mí vida en España. Una gran fraternidad de poetas, una gran amistad con muchos de ellos, una acogida tan fraternal y de tanta calidad que yo no había cono­cido en este mundo nuestro americano, tan lleno de alacraneos, como y dice en Buenos Aires. Después, fue terrible para mí ver toda esa república de compañeros, de amigos, ese estado de co­sas, ese reino, destrozado por la guerra civil, que me mostró la terrible realidad de la opresión y del fascismo. Mis amigos fueron dispersados por la guerra, algunos fueron exterminados allí mis­mo, como García Lorca, como Miguel Hernández, otros murie­ron en el destierro y otros continúan en el destierro. Toda esta faz de mi vida fue rica en acontecimientos, en emociones profun­das y en cambios decisivos en mi propia historia y en la evolu­ción de mi vida.

¿Es entonces España el país más fundamental en su vida?
         El país más fundamental para mí es mi país. Pero tal vez, después de Chile, España es lo que ha tenido más importan­cia. No sé cómo estará ahora, debatiéndose todavía en el final de Franco. Nunca he podido volver a ella con plenitud. Sólo he pasado por sus puertos.

¿Le permiten la entrada?
         No se me prohibe la entrada de una manera oficial. Al contrario, en una ocasión fui invitado por la Embajada de mi país para dar recitales. Parecía entonces que todo estaba alla­nado en cuanto a las visas. Es muy posible que se me deje en­trar. No quiero discutir este punto porque hasta puede ser una conveniencia del gobierno español, que quería mostrar algún sentido democrático al permitir la entrada de quienes tan fuerte­mente lo han combatido. No sé. Me han impedido entrar a tantos países y me han expulsado de tantos otros que verdadera­mente este es un asunto que ya no me causa la irritación que me produjo al principio. Con el tiempo estas cosas también se han suavizado. Muchas de las medidas que se tomaron en mi contra para hacerme salir de un país han sido cambiadas y abolidas. De toda manera, ha dejado de producirme una viva picazón el hecho de que me dejen entrar o que no me dejen entrar en una parte o en otra.

En la Oda a Federico García Lorca, escrita antes que él muriera, usted predecía en cierta forma su trágico fin.
         Sí, es extraía ese poema, parece que estuviera vatici­nando en algún modo su muerte, siendo que Federico era una persona tan feliz, era una criatura dichosa. Muy pocos seres he conocido como él. Era la encarnación, no diremos del éxito, sino del amor a la vida. Gozaba cada minuto de su existencia, era un gran despilfarrador de alegría. Por eso ese ha sido uno de los crímenes más imperdonables del fascismo.

Usted siempre lo menciona en sus poemas, como también a Miguel Hernández.
         Hernández era como un hijo, era un poco mi discípulo en poesía. Vivía prácticamente en mi casa donde comía casi todos los días. Ahí se probó la mentira que ha rodeado la muerte de Federico García Lorca, la mentira oficial que ha pretendido dar como causa de este crimen los primeros momentos de confu­sión de la Guerra Civil, que naturalmente existieron. Pero, de ser así, ¿por qué entonces el gobierno fascista de España man­tuvo durante tanto tiempo en la prisión, después del asesinato de Federico García Lorca, al más extraordinario de los poetas de las nuevas generaciones que fue Miguel Hernández? ¿Por qué lo mantuvo hasta la muerte en su prisión? ¿Por qué se negó aun a trasladarlo a un hospital, como lo propuso la Embajada de Chile? La muerte de Miguel Hernández es también un asesinato.

De su estadía en el Oriente, ¿qué es lo que más recuerda?
         Mi estadía en el Oriente fue en cierto modo un encuen­tro para el que yo no, estaba preparado. Me abrumó el esplen­dor de aquel continente que yo no conocía y al mismo tiempo me sentí desesperado, porque era muy largo el plazo de mí vida y de mi soledad. Y muchas veces me pareció que estaba encerrado en una interminable película a todo color, maravillosa, pero que nunca me permitirían salir de esa película que conti­nuaba una eternidad. Yo no tuve el misticismo que guía a mu­chos sudamericanos y a muchos otros a la India. Supongo que la gente que va a la India a buscar una respuesta religiosa a sus inquietudes verá las cosas de otro modo. A mí me conmovió pro­fundamente aquel gran estado, aquella inmensa nación tan iner­me, tan indefensa, amarrada al yugo de su imperio. La cultura inglesa misma, por la cual siempre tuve extraordinaria predilec­ción, me pareció a veces nefanda por ser tambo un instrumento de sumisión intelectual para muchos de los hindúes de aquella época. También me mezclé con la juventud rebelde de continente y, a pesar de mi cargo consular, frecuenté a todos los los revolucionarios. Estuve al tanto del gran movimiento que iría a producir más tarde la independencia de la India. En aquellos años de 1928 me tocó conocer (aunque sólo cambiando unas pa­labras y un saludo) a Nehru, a su padre el Pandit Motilal Nehru y a Subhas Chandra Bose, uno de los hombres más interesantes de la época revolucionaria de la India, que guiado por su inten-sísimo patriotismo se puso durante la última guerra del lado de los japoneses. Era el espíritu de muchos de estor independentis­tas de la India y de los imperios coloniales en el Asia. A ellos les daba tanto un dominador como el otro. Creían que cambiando de colonizadores tendrían la oportunidad de dividirlos. No puedo juzgar a Subhas Chandra Bose a pesar de que en ese momento el Japón era un aliado de Hitler. Su memoria es aún muy respe­tada en la India. También conocí estudiantes anónimos, maes­tros y escritores, no sin dificultades, porque ellos también des. confiaban de mí. Desconfiaban de todo y tenían razón. En una lucha tan- grande cada uno debe tener los ojos abiertos.

¿Fue en la India donde escribió Residencia en la tierra?
         Sí, pero la India no ha tenido influencia intelectual en mi poesía.

¿También desde allí escribió esas cartas tan conmovedoras al argentino Héctor Eandi?
         Sí, esas cartas fueron un gran episodio en mi vida. Ese escritor argentino, a quien yo no conocía personalmente, se hizo cargo, como buen samaritano, de tenerme al tanto de las noticias; él me mandaba periódicos en esos momentos de gran soledad. Temía yo hasta de perder contacto con el idioma porque estaba rodeado de gentes que hablaban otras lenguas, y por meses y meses, o por años, no encontraba con quién hablar en español. Me acuerdo que en una carta a Rafael Alberti le pedía un dic­cionario español, que no se encontraba en la India. También puedo decir que por semanas enteras no veía a un solo ser hu­mano.

¿Fue a la, India por propia voluntad?
         No, yo llevaba un puesto de cónsul, pero era un puesto de pequeño cónsul, de esos cónsules que no tienen sueldo. Yo vivía en gran pobreza y también en la soledad más grande.

Ahí.usted tuvo ese gran romance con Josie Bliss, a quien menciona en muchos de sus poemas.
         Sí, Josie Bliss fue una mujer que dejó una huella bastante profunda en mi poesía. La he recordado siempre, aun en los últimos libros.

¿Su obra está muy ligada a su vida personal?
         Naturalmente, la vida de un poeta tiene que reflejarse en su poesía. Esta es la ley del oficio y una ley de la vida.

Usted es uno de los poetas más traducidos, como a 30 idiomas.
         No los he contado nunca, pero sí sé que se han traduducido en varios sitios.

¿En qué idioma cree que están mejor traducidos?
         Yo diría que en el italiano, porque hay una similitud de valores entre los dos idiomas. Tanto el inglés como el francés, que son los dos idiomas que conozco fuera del italiano, no corres­ponden con el idioma español ni en la vocalización, ni en la colocación de las palabras, ni en el color, ni en el peso de ellas. Es decir que la estabilidad de un poema que se escribe en español con derroche o economía verbal, pero que tiene una medida y una manera de posar cada palabra, m encuentra su equivalente.

 

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Neruda: un recuerdo humilde pero necesario  [Chile]

Me permito recoger 3 momentos o instantáneas de la vida de NUESTRO gran poeta NERUDA, ejemplo de coherencia en la lucha contra la opresión y la injusticia, y de su rebeldía ante tanto dolor infame. No quería dejar pasar estas fechas sin dedicarle unos minutos a recordarle.... y por qué no? ha sentir el orgullo de estar en su estela, orgullo que concebí silencioso pero que finalmente me decidí a compartirlo con vosotros.
Salud amigos. Jesús - Miércoles 14.7.04

En un gran acto realizado en el Teatro Caupolicán, de Santiago, el 8 de julio de 1945 ingresaba al Partido Comunista de Chile el poeta Pablo Neruda, recientemente elegido senador por la Agrupación de Tarapacá y Antofagasta.

Al prologar el libro 'Discursos Parlamentarios de Pablo Neruda' de Leonidas Aguirre Silva, dice Volodia Teitelboim: 'Hablando de Neruda, valdría la metáfora de un mundo con varios continentes'.

Luego de halar de los 'continentes' del amor, de la naturaleza, de los objetos y los inventos del hombre, y de la historia, los libros y los sueños, agrega 'un quinto continente', que 'habla del hombre civil, del poeta que nunca calló sus convicciones. Se trata de un universo desparramado, suma de muchas islas. A veces forman archipiélagos, como sus discursos en calidad de senador de la República'.

En su primera intervención como senador, el miércoles 30 de mayo de 1945, Pablo Neruda señaló:

'Hay aquí representantes de numerosos sectores del capital, del trabajo y de las profesiones liberales. Yo represento, como escritor, una actividad que pocas veces llega a influir en las decisiones legislativas.

En efecto, los escritores, cuyas estatuas sirven después de su muerte para tan excelentes discursos de inauguración y para tan alegres romerías, han vivido y viven vidas difíciles y oscuras, a pesar de esclarecidas condiciones y brillantes facultades, por el solo hecho de su oposición desorganizada al injusto desorden del capitalismo.

Salvo brillantes y maravillosos ejemplos que en Chile nos legaron Baldomero Lillo y Carlos Pezoa Véliz, al identificar su obra con los dolores y las aspiraciones de su pueblo, no tuvieron, en general, sino una actitud de resignada miseria o de indisciplinada rebeldía'. (?¦)

'Tal vez muchos creyeron inusitada mi designación como senador por los trabajadores del salitre, del cobre, del oro y de las ciudades litorales del Norte Grande de nuestra patria, pero, al dejar expresado mi legítimo orgullo por tal designación, rindo tributo a nuestro pueblo y a nuestras tradiciones históricas'(?¦). Párrafos de sus discursos en el Senado (1945-1948)

Seguir el desempeño de Pablo Neruda como parlamentario, es adentrarse en lo más profundo y permanente de Chile. Veamos algunos ejemplos.

-Aumento de sueldos al profesorado (sesión del 31 de octubre 1945): 'He oído en esta Sala no sólo críticas al financiamiento del proyecto que discutimos, sino también palabras graves sobre la actuación del magisterio chileno, palabras que en este momento no puedo olvidar al fundamentar mi voto que es y quiero que sea un homenaje al heroico magisterio de Chile. (?¦) mi voto es un homenaje al magisterio chileno, es un homenaje a su oscura labor, que representa el sentido chileno por su modestia, por su paciencia, por su eficacia, por su cultura y, sobre todo, por el desarrollo cívico y de conciencia política que ha adquirido en los últimos años y que honra al magisterio de toda nuestra América'.

-Condiciones de trabajo de los obreros del salitre (sesión de 12 de febrero 1947): 'Acabo de realizar una corta pero intensa gira por la pampa salitrera y quiero aprovechar estos minutos de la Hora de Incidentes para llamar la atención del Honorable Senado sobre la condición de vida deplorable que llevan los obreros salitreros de Tarapacá'. (?¦) 'En la actualidad, en una oficina independiente, la oficina 'Iris', se está desarrollando un movimiento de huelga, que dura hasta la fecha más de 30 días?¦' (?¦) 'Las condiciones de vida son terribles en esta oficina. No hay un solo servicio higiénico en uso y la compañía ha procedido, me parece que como represalia por esta huelga legal, a cerrar los únicos baños que existían. Tampoco hay luz eléctrica. Los obreros viven apiñados en las pocas habitaciones de que disponen. Hay algunas en que duermen hasta doce personas. ¡Cómo es posible, señor Presidente, tolerar que nuestros compatriotas estén entregados a esta explotación ignominiosa!'.

-Sindicación campesina (sesión del 3 de junio de 1947): 'Señor Presidente, está en los últimos trámites, y seguramente será aprobado, este proyecto, hecho con un criterio de inquisidores y de policía y no con un criterio de legisladores y de seres humanitarios'. (?¦) 'Estamos, tal vez, en el segundo acto de este drama de los campesinos chilenos.

El primer acto ha sido largo y terrible: han sido cien años, o más, de miseria, de hambre y de esclavitud. El segundo acto es esta ley inicua. Yo digo a los señores legisladores de la Derecha, responsables del despacho de este proyecto, para que lo escuchen los campesinos de toda mi patria, que conocen quién son los responsables de las innumerables dificultades y tragedias que involucrará la aprobación de esta ley, les digo, con esperanza, que el tercer acto de este drama de los campesinos lo escribirán, posiblemente, ellos mismos, cuando puedan abolir estas leyes criminales que se quiere dictar'.

Conflicto en la zona del carbón (sesión del 14 de octubre de 1947): 'La huelga de los mineros del carbón es la culminación de un conflicto que venía gestándose desde hacía meses, en cuyo proceso se observaron estrictamente todas las disposiciones legales del trabajo.

Su origen es, única, exclusiva e intrínsecamente, económico'. (?¦) 'Los archivos del Gobierno contienen informe sobre la miseria de Lota, acerca de las galerías de sus minas, que alcanzan hasta muy lejos bajo el mar, sobre la falta de viviendas y sobre sus niños desnutridos.

Uno de los informes dice que ninguna familia chilena puede subsistir con menos de $65 diarios. Pero Juan Soto, de 33 años, un típico minero, que ha extraído carbón de Lota 16 años, recibe $30 por un día de 8 horas de trabajo.

Ni él ni su mujer ni sus tres niños recuerdan haber comprado jamás queso o fruta. Los Soto viven en dos cuartos, alumbrados a vela, en hileras de edificios de dos pisos. Cuatro veces al día, 30 minutos, tienen agua de cañería, pero la casa no tiene baño ni servicios higiénicos.

De vez en cuando, la familia usa uno de los cinco baños colectivos que el Gobierno ha construido.

Juan emplea 4 horas al día en ir y regresar de su trabajo, que queda a veces hasta cinco millas bajo el océano. Los túneles son calurosos y húmedos. En la gran mina de Lota ha habido 8.151 accidentes y 38 muertos en los últimos 20 meses'.

Los relegados de Pisagua (sesión del 13 de enero de 1948, sobre 'Facultades Extraordinarias al Presidente de la República'): 'Señor Presidente, se habla mucho de lo que ocurre en nuestra tierra. En todas partes del continente, se desea saber noticias. Ya sabemos cómo las proporciona el Gobierno. Por eso, creo rendir un homenaje y, al mismo tiempo, dar noticias fidedignas, leyendo esta lista de relegados en la que cada una de sus líneas esconde una tragedia.

Detrás de cada nombre de ésta hay una fuerza, una ternura y una lealtad traicionadas; junto a él está el recuerdo de personas ausentes, de madre, esposa e hijos que no están con ellos. Cruelmente fueron separados sin interrogárseles, acumulados como vacunos en trenes y ea hay una fuerza, una ternura y una lealtad traicionadas; junto a él está el recuerdo de personas ausentes, de madre, esposa e hijos que no están con ellos. Cruelmente fueron separados sin interrogárseles, acumulados como vacunos en trenes y en camiones y depositados a lo largo del país. Estos son los relegados de Pisagua y a ellos rindo homenaje'.

Neruda da lectura a la larga lista y al llegar al nombre de Lino Barrera Ramírez, exclama: '¡75 años! Fuera de la política. Uno de los grandes héroes del norte, compañero de Recabarren, humilde obrero. Mi pensamiento va hacia él en este momento. ¡Cuántas horas he compartido con él su humilde hogar!?¦'.

Lo interrumpe el senador Rodríguez de la Sotta: 'Si quiere enterar tiempo, el Honorable Senador, sería mejor que recitara una de sus poesía. Sería más entretenido, por lo menos'.

Pablo Neruda: 'Cada uno de estos nombre presenta una tragedia. Estoy orgulloso de cada uno de ellos'.

Y al concluir la lectura: 'Huiente: llegaron los policías a medianoche a las salitreras, hicieron despertar a todo el mundo, golpearon en cada puerta buscando dirigentes y, como no los encontraron por la activa solidaridad obrera, pusieron en largas filas a los trabajadores y escogieron en quintas. ¡El número 5 al frente! ¡A Pisagua!' (?¦)

'Es éste que pronuncio en esta noche, Honorable Senado, Honorable colega Aldunate, el mejor poema de mi vida: recordar a cada uno de los hijos de la tierra chilena, flor y nata de nuestro pueblo, que trabajaron lealmente y dieron con sudor vida, hijos, pan, familia, al engrandecimiento de nuestra patria, a pesar de que después, bajo el régimen que con sus esfuerzos contribuyeron a levantar, fueron tratados en forma inicua, despojados, separados y combatidos y, encima eso, calumniados y difamados'.

2.Párrafos finales del discurso pronunciado al recibir el premio Nobel

Extendiendo estos deberes del poeta, en la verdad o en el error, hasta sus ultimas consecuencias, decidí que mi actitud dentro de la sociedad y ante la vida debía ser también humildemente partidaria. Lo decidí viendo gloriosos fracasos, solitarias victorias, derrotas deslumbrantes. Comprendí, metido en el escenario de las luchas de América, que mi misión humana no era otra que sino agregarme a la extensa fuerza del pueblo organizado, agregarme con sangre y alma; con pasion y esperanza, porque sólo de ese henchido torrente pueden nacer los cambios necesarios a los escritores y a los pueblos. Y aunque mi posición levantara o levante objeciones amargas o amables, lo cierto es que no hallo otro camino para el escritor de nuestros anchos y crueles países, si queremos que florezca la oscuridad, si pretendemos que los millones de hombres que aún no han aprendido a leernos ni a leer, que todavía no saben escribir ni escribirnos, se establezcan en el terreno de la dignidad sin la cual no es posible ser hombres integrales.

Heredamos la vida lacerada de los pueblos que arrastran un castigo de siglos, pueblos los más edénicos, los más puros, los que construyeron con piedras y metales torres milagrosas, alhajas de fulgor deslumbrante: pueblos que de pronto fueron arrasados y enmudecidos por las épocas terribles del colonialismo que aún existe.

Nuestras estrellas primordiales son la lucha y la esperanza. Pero no hay ni lucha ni esperanza solitarias. En todo hombre se juntan las épocas remotas, la inercia, los errores, las pasiones, las urgencias de nuestro tiempo, la velocidad de la historia. Pero ¿qué seria de mi si yo, por ejemplo, hubiera contribuido al gran pasado feudal del continente americano? ¿Cómo podría levantar yo la frente, iluminada por el honor que Suecia me ha otorgado, si no me sintiera orgulloso de haber tomado una mínima parte en la transformación actual de mí país?. Hay que mirar el mapa de América, enfrentarse a la grandiosa diversidad, a la generosidad cósmica del espacio que nos rodea, para entender que muchos escritores se niegan a compartir el pasado de oprobio y de saqueo que oscuros dioses destinaron a los pueblos americanos.

Yo escogí el difícil camino de una responsabilidad compartida y, antes de reiterar la adoración hacia el individuo como sol central del sistema, preferí entregar con humildad mi servicio a un considerable ejército que a trechos puede equivocarse, pero que camina sin descanso y avanza cada día enfrentandose tanto a los anacrónicos recalcitrantes como a los infatuados impacientes. Porque creo que mis deberes de poeta no sólo me indicaban la fraternidad con la rosa y la simetría, con el exaltado amor y con la nostalgia infinita, sino también con las ásperas tareas humanas que incorporé a mi poesía.

Hace hoy cien años exactos, un pobre y espléndido poeta, el más atroz de los desesperados, escribió esta profecía: A l'aurore, armés d'une ardente patience, nous entrerons aux splendides Villes. (Al amanecer, armados de una ardiente paciencia, entraremos a las espléndidas ciudades).

Yo creo en esa profecía de Rimbaud, el vidente. Yo vengo de una oscura provincia, de un país separado de todos los otros por la tajante geografía. Fui el más abandonado de los poetas y mi poesía fue regional, dolorosa y lluviosa. Pero tuve siempre confianza en el hombre. No perdí jamás la esperanza. Por eso tal vez he llegado hasta aquí con mi poesía, y también con mi bandera.

En conclusión, debo decir a los hombres de buena voluntad, a los trabajadores, a los poetas, que el entero porvenir fue expresado en esa frase de Rimbaud: sólo con una ardiente paciencia conquistaremos la espléndida ciudad que dará luz, justicia y dignidad a todos los hombres.

Así la poesía no habrá cantado en vano.

Año 1971, Suecia

3. ALGUNOS POEMAS CANTANDO A LOS OPRIMIDOS.

 

RECABARREN (1921)

TU nombre era Recabarren.

Bonachón, corpulento, espacioso,
clara mirada, frente firme,
su ancha compostura cubría,
como la arena numerosa,
los yacimientos de la fuerza.

Mirad en la pampa de América
(ríos ramales, clara nieve,
cortaduras ferruginosas)
a Chile con su destrozada
biología, como un ramaje
arrancado, como un brazo
cuyas falanges dispersó
el tráfico de las tormentas.

Sobre las áreas musculares
de los metales y el nitrato,
sobre la atlética grandeza
del cobre recién excavado,
el pequeño habitante vive,
acumulado en el desorden,
con un contrato apresurado,
lleno de niños andrajosos,
extendidos por los desiertos
de la superficie salada.

Es el chileno interrumpido
por la cesantía o la muerte.

Es el durísimo chileno
sobreviviente de las obras
o amortajado por la sal.

Allí llegó con sus panfletos
este capitán del pueblo.
Tomó al solitario ofendido
que, envolviendo sus mantas rotas
sobre sus hijos hambrientos,
aceptaba las injusticias
encarnizadas, y le dijo:
"Junta tu voz a otra voz",
"Junta tu mano a otra mano".
Fue por los rincones aciagos
del salitre, llenó la pampa
con su investidura paterna
y en el escondite invisible
lo vio toda la minería.

Llegó cada "gallo" golpeado,
vino cada uno de los lamentos:
entraron como fantasmas
de pálida voz triturada
y salieron de sus manos
con una nueva dignidad.
En toda la pampa se supo.
Y fue por la patria entera
fundando pueblo, levantando
los corazones quebrantados.
Sus periódicos recién impresos
entraron en las galerías
del carbón, subieron al cobre,
y el pueblo besó las columnas
que por primera vez llevaban
la voz de los atropellados.

Organizó las soledades.
Llevó los libros y los cantos
hasta los muros del terror,
juntó una queja y otra queja,
y el esclavo sin voz ni boca,
el extendido sufrimiento,
se hizo nombre, se llamó Pueblo,
Proletariado, Sindicato,
tuvo persona y apostura.

Y este habitante transformado
que se construyó en el combate,
este organismo valeroso,
esta implacable tentativa,
este metal inalterable,
esta unidad de los dolores,
esta fortaleza del hombre,
este camino hacia mañana,
esta cordillera infinita,
esta germinal primavera,
este armamento de los pobres,
salió de aquellos sufrimientos,
de lo más hondo de la patria,
de lo más duro y más golpeado,
de lo más alto y más eterno
y se llamó Partido.

Partido
Comunista.
Ése fue su nombre.
Fue grande la lucha. Cayeron
como buitres los dueños del oro.
Combatieron con la calumnia.
"Este Partido Comunista
está pagado por el Perú,
por Bolivia, por extranjeros".
Cayeron sobre las imprentas,
adquiridas gota por gota
con sudor de los combatientes,
y las atacaron quebrándolas,
quemándolas, desparramando
la tipografía del pueblo.
Persiguieron a Recabarren.
Le negaron entrada y paso.
Pero él congregó su semilla
en los socavones desiertos
y fue defendido el baluarte.

Entonces, los empresarios
norteamericanos e ingleses,
sus abogados, senadores,
sus diputados, presidentes,
vertieron la sangre en la arena,
acorralaron, amarraron,
asesinaron nuestra estirpe,
la fuerza profunda de Chile,
dejaron junto a los senderos
de la inmensa pampa amarilla
cruces de obreros fusilados,
cadáveres amontonados
en los repliegues de la arena.

Una vez a Iquique, en la costa,
hicieron venir a los hombres
que pedían escuela y pan.
Allí confundidos, cercados
en un patio, los dispusieron para la muerte.

Dispararon
con silbante ametralladora,
con fusiles tácticamente
dispuestos, sobre el hacinado
montón de dormidos obreros.
La sangre llenó como un río
la arena pálida de Iquique,
y allí está la sangre caída,
ardiendo aún sobre los años
como una corola implacable.

Pero sobrevivió la resistencia.
La luz organizada por las manos
de Recabarren, las banderas rojas
fueron desde las minas a los pueblos,
fueron a las ciudades y a los surcos,
rodaron con las ruedas ferroviarias,
asumieron las bases del cemento,
ganaron calles, plazas, alquerías,
fábricas abrumadas por el polvo,
llagas cubiertas por la primavera:
todo cantó y luchó para vencer
en la unidad del tiempo que amanece.

Cuánto ha pasado desde entonces.
Cuánta sangre sobre la sangre,
cuántas luchas sobre la tierra.
Horas de espléndida conquista,
triunfos ganados gota a gota,
calles amargas, derrotadas,
zonas oscuras como túneles,
traiciones que parecían
cortar la vida con su filo,
represiones armadas de odio,
coronadas militarmente. Parecía hundirse la tierra.

Pero la lucha permanece

LA GRAN ALEGRÍA

LA sombra que indagué ya no me pertenece.
Yo tengo la alegría duradera del mástil,
la herencia de los bosques, el viento del camino
y un día decidido bajo la luz terrestre.

No escribo para que otros libros me aprisionen
ni para encarnizados aprendices de lirio,
sino para sencillos habitantes que piden
agua y luna, elementos del orden inmutable,
escuelas, pan y vino, guitarras y herramientas.

Escribo para el pueblo, aunque no pueda
leer mi poesía con sus ojos rurales.
Vendrá el instante en que una línea, el aire
que removió mi vida, llegará a sus orejas,
y entonces el labriego levantará los ojos,
el minero sonreirá rompiendo piedras,
el palanquero se limpiará la frente,
el pescador verá mejor el brillo
de un pez que palpitando le quemará las manos,
el mecánico, limpio, recién lavado, lleno
de aroma de jabón mirará mis poemas,
y ellos dirán tal vez: "Fue un camarada".

Eso es bastante, ésa es la corona que quiero.

Quiero que a la salida de fábricas y minas
esté mi poesía adherida a la tierra,
al aire, a la victoria del hombre maltratado.
Quiero que un joven halle en la dureza
que construí, con lentitud y con metales,
como una caja, abriéndola, cara a cara, la vida,
y hundiendo el alma toque las ráfagas que hicieron
mi alegría, en la altura tempestuosa

XII

SUBE a nacer conmigo, hermano.

Dame la mano desde la profunda
zona de tu dolor diseminado.
No volverás del fondo de las rocas.
No volverás del tiempo subterráneo.
No volverá tu voz endurecida.
No volverán tus ojos taladrados.
Mírame desde el fondo de la tierra,
labrador, tejedor, pastor callado:
domador de guanacos tutelares:
albañil del andamio desafiado:
aguador de las lágrimas andinas:
joyero de los dedos machacados:
agricultor temblando en la semilla:
alfarero en tu greda derramado:
traed a la copa de esta nueva vida
vuestros viejos dolores enterrados.
Mostradme vuestra sangre y vuestro surco,
decidme: aquí fui castigado,
porque la joya no brilló o la tierra
no entregó a tiempo la piedra o el grano:
señaladme la piedra en que caísteis
y la madera en que os crucificaron,
encendedme los viejos pedernales,
las viejas lámparas, los látigos pegados
a través de los siglos en las llagas
y las hachas de brillo ensangrentado.
Yo vengo a hablar por vuestra boca muerta.

A través de la tierra juntad todos
los silenciosos labios derramados
y desde el fondo habladme toda esta larga noche
como si yo estuviera con vosotros anclado,
contadme todo, cadena a cadena,
eslabón a eslabón, y paso a paso,
afilad los cuchillos que guardasteis,
ponedlos en mi pecho y en mi mano,
como un río de rayos amarillos,
como un río de tigres enterrados,
y dejadme llorar, horas, días, años,
edades ciegas, siglos estelares.

Dadme el silencio, el agua, la esperanza.

Dadme la lucha, el hierro, los volcanes.

Apegadme los cuerpos como imanes.

Acudid a mis venas y a mi boca.

Hablad por mis palabras y mi sangre.


Autorretrato de Pablo Neruda

¿Cómo arreglarmelas para parecer mal y quedar bien? Es como cuando uno se mira al espejo (o al retrato) buscándose el ángulo bello (sin que nadie lo observe) para constatar que sigue siendo uno mismo siempre.
Algunos se plantan de soslayo, otros imprimirán la verdad de lo que quisieron ser, otros se preguntarán: ¿Cómo soy?

Pero la verdad es que todos vivímos anotándonos, acechándonos a nosotros mismos, declarando sólo lo más visible, escondiendo la irregularidad del aprendizaje y el tiempo.

Pero vamos al grano.

Por mi parte, soy o creo ser duro de nariz, mínimo de ojos, escaso de pelos en la cabeza, creciente de abdomen, largo de piernas, ancho de suelas, amarillo de tez, generoso de amores, imposible de cálculos, confuso de palabras, tierno de manos, lento de andar, inoxidable de corazón, aficionado a las estrellas, mareas, maremotos, administrador de escarabajos, caminante de arenas, torpe de instituciones, chileno a perpetuidad, amigo de mis amigos, mudo de enemigos, entrometido entre pájaros, mal educado en casa, tímido en los salones, arrepentido sin objeto, horrendo administrador, navegante de boca, y yerbatero de la tinta, discreto entre los animales, afortunado de nubarrones, investigador en mercados, oscuro en las bibliotecas, melancólico en las cordilleras, incansable en los bosques, lentísimo de contestaciones, ocurrente años después, vulgar durante todo el año, resplandeciente con mi cuaderno, monumental de apetito, tigre para dormir, sosegado en la alegría, inspector del cielo nocturno, trabajador invisible, desordenado, persistente, valiente por necesidad, cobarde sin pecado, soñoliento de vocación, amable de mujeres, activo por padecimiento, poeta por maldición y tonto de capirote.

Pablo Neruda



Las intrigas de la CIA contra Neruda (y los conflictos políticos de los escritores latinoamericanos)
Ernesto Carmona - ARGENPRESS

Neruda también fue víctima de las acciones encubiertas de la CIA. Con el
Congreso por la Libertad de la Cultura (CLC) -que fue su fachada para el
mundo intelectual- bloqueó el premio Nóbel que el poeta pudo recibir en
1964, siete años antes de obtener el galardón, en 1971.

Los agentes culturales de EEUU montaron una campaña de intrigas para
desprestigiar al vate entre los académicos suecos que dirimen el premio.
Según la investigadora británica Frances Stonor Saunder en La CIA y la
guerra fría cultural1, la 'operación
Neruda' estuvo a cargo de John Hunt y Keith Botsford, los agentes más
activos de la fachada cultural en América del Sur.
Por esos años, los vínculos 'secretos' entre la agencia y el CLC todavía
eran ignorados por el grueso de los intelectuales. Hoy la CIA prefiere
actuar en descubierto, sin tapujos y a la luz del día. Botsford actuaba como
'representante permanente itinerante' del CLC en la región, mientras Hunt
era un escritor incipiente que terminó por descubrir su verdadera vocación
en 1955, cuando comenzó su carrera a tiempo completo en el Congreso. Vivió
por un tiempo en París -con la pretensión de emular a Hemingway-, pero sólo
llegó a publicar en la red editorial subsidiada por la CIA.

En la campaña contra Neruda participó también el español Julián Gorkin, un
ex comunista seguidor de Trotsky que saltó la talanquera bastante después de
su expulsión del partido, en 1929. Gorkin adoptó su nombre inspirado en los
rusos que más admiraba, Gorky y Lenin. Después que el franquismo lo exilió
en México, Gorkin se trasladó a París como el primer director de Cuadernos,
la revista concebida por el Congreso por la Libertad de la Cultura para los
intelectuales latinoamericanos, la misma publicación que en 1966 pasó a
llamarse Mundo Nuevo, refundada y dirigida por el uruguayo Emir Rodríguez
Monegal, editor literario del prestigiado semanario Marcha, de Montevideo,
desde 1944 a 1959. Curiosamente, estas revistas 'latinoamericanas'
estuvieron asentadas en París.

Gorkin le encargó 'a un amigo sueco' un libro de infundios que se titularía
Le cas Neruda, pero Hunt encontró el proyecto demasiado burdo. En cambio, le
encargó un escrito difamatorio a René Tavernier, un intelectual francés de
derecha que ofició como director de Confluences, otra de las 50 revistas
culturales que en los años 50 tuvo el holding CIA-CLC. El 'informe
Tavernier' circuló en inglés y francés entre 'ciertas personas', cuando
todavía el Congreso pasaba por una estructura medio aséptica, amante de la
'libertad de la cultura'.

'Política: nada que ver'

Tavernier atacó a fondo el compromiso político del vate, asegurando que
resultaba 'imposible disociar al 'Neruda artista' del 'Neruda propagandista
político''2. Lanzó la acusación de que 'Neruda, siendo miembro del comité
central del partido Comunista chileno, utilizaba su poesía como
'instrumento' de un compromiso político que era 'total y totalitario', era
el arte de un hombre que era estalinista 'militante y disciplinado'. Se
aireaba mucho el hecho de que, en 1953, se le hubiera concedido a Neruda el
Premio Stalin por su poema dedicado a Stalin, 'su amo', en lo que Tavernier
calificó de 'servilismo poético''3. Por aquellos años, el comunismo era
sinónimo de estalinismo y ambos, pecado capital.

Tavernier le envió el borrador del opúsculo a Hunt, pero su jefe decidió que
le faltaba 'fuerza'. Le sugirió que 'se centrara en el compromiso político
de Neruda y en el anacronismo de su postura estalinista, que guardaba poca
relación con el ambiente de mayor tolerancia de la Rusia contemporánea'4.
Para la investigadora británica Saunders, Hunt daba instrucciones al galo
como un superior, conminándolo a que 'esperaba ver el informe revisado en
cuestión de días'.

'Es evidente que organizaron una campaña para que Neruda no obtuviera el
Premio Nóbel. Es un hecho cierto', le dijo a Saunders -en Ginebra, 1997-
Diana Josselson, la viuda del agente CIA Michael Josselson, el verdadero
artífice del Congreso por la Libertad de la Cultura que falleció en
Suiza -en 1978- como un desempleado más. La agencia tuvo que demoler su
tinglado cultural en 1967.

Joselsson recurrió a la influencia de Salvador de Madariaga, otro
colaborador de la causa 'por la libertad de la cultura', filósofo y
patrocinador honorario del Congreso. Pero el español, que en 1936 fue
despedido como embajador de la República -por sus abiertas simpatías con el
enemigo, el franquismo- esquivó el compromiso con sabiduría de filósofo:
'Estocolmo sabrá dar una respuesta sencilla e impecable: ya se ha concedido
el Nóbel a la poesía chilena en la persona de Gabriela Mistral. Eso es lo
importante. Y la política no tiene nada que ver'5. Una incoherencia
filosófica, dentro de un tejemaneje literario que no fue 'cultural', sino
político.

El epílogo fue que Neruda no ganó el premio, pero la CIA no sintió la
necesidad de celebrarlo, porque la Academia Sueca eligió a Jean Paul Sartre,
el enemigo europeo número uno del Congreso por la Libertad de la Cultura.
Por añadidura, el filósofo francés se negó a recibirlo, en un gesto que no
tuvo precedentes y que sólo ha vuelto a repetir con Miller con Neruda un
premio de cierta envergadura cuando Marlon Brando rehusó su segundo Oscar
por 'El Padrino' -1972- en protesta por el trato de Hollywood a los
indígenas de su país.

Incursiones en Chile

La CIA tuvo en Chile ramificaciones culturales de bajo perfil. Un animador
local, engatusado por el Congreso por la Libertad de la Cultura, fue don
Jaime Castillo Velasco, abogado, político e ideólogo democristiano y
seguidor de Jacques Maritain, otra figura mundial del CLC. Pero el ex
ministro de Tierras y Colonización de Eduardo Frei Montalva -1964/1970- no
estuvo al tanto de los lazos secretos del CLC con la CIA y se marginó
rápidamente, después que en 1967 se conoció el concubinato de la
inteligentsia con la 'inteligencia'...

'Por esos años Jaime Castillo, distinguido contertulio de los encuentros
permanentes en la librería del Pacífico, en calle Ahumada, era integrante
del Congreso por la Libertad de la Cultura, lo que después le traería muchas
recriminaciones y no pocos dolores de cabeza', escribió el periodista DC
Abraham Santibáñez 6. 'Lo que pasa es que, tras una fachada impecable,
avalada por Jacques Maritain, el filósofo máximo de la democracia cristiana
mundial, y el español Carlos de Baráibar, perseguido por la dictadura de
Franco, el dichoso Congreso resultó ser sólo otro de los frentes en los
cuales se libró la Guerra Fría'.

Castillo concentró después sus esfuerzos contra la dictadura de Augusto
Pinochet, al frente de la Comisión Chilena de Derechos Humanos, tarea que le
costó la expulsión del país. También se consagró a Política y Espíritu, la
revista fundada para propagar la teoría política y la ideología
democristiana, cuando éstas existieron. Hoy, que las ideologías 'no existen'
y Maritain es un desconocido para los demócrata cristianos jóvenes, a
Castillo se le recuerda como a un político honesto que creyó posible una
sociedad mejor, sustentada en un pensamiento político progresista en alianza
con el credo cristiano.

En una entrevista en la versión electrónica de Política y Espíritu, Jaime
Castillo explicó después que 'su presencia en el Congreso fue sólo una etapa
en una campaña permanente a lo largo de su vida: la lucha contra toda
dictadura y la defensa de los derechos humanos', de acuerdo a Santibáñez. El
periodista aseguró que 'hace medio siglo, el estalinismo se mostraba tan
cruel e implacable como lo había sido el recién derrotado nazismo. Y en
América Latina, se insinuaba otro gran combate: la denuncia contra los
dictadores como el que, en esos años, dominaba República Dominicana, Rafael
Leonidas Trujillo, que había tenido la audacia de ponerle su nombre a la
histórica ciudad de Santo Domingo'7.

Pero la verdad es que el Congreso por la Libertad de la Cultura alcanzó su
auge en América Latina en los '60, una década después que en Europa. Y, en
rigor, la CIA nunca tuvo el mismo interés de Castillo por combatir a los
dictadores ...instalados por EEUU.. Trujillo murió asesinado en 1961, Fidel
terminó con Fulgencio Batista en 1959, el venezolano Marcos Pérez Jiménez se
derrumbó en 1958, el colombiano Gustavo Rojas Pinilla cayó en 1957...

El gran enemigo de Estados Unidos en los años 60 fue 'el peligro del
comunismo', o sea, el clima mundial de rebeldía reflejado en la presión
campesina por 'la tierra para el que la trabaja', la rebelión estudiantil en
Francia y la renuencia de la juventud estadounidense en ir a combatir a
Vietnam, un síndrome que contagió hasta a John Kerry, el más probable
próximo presidente. El espíritu rebelde lo encarnaban jóvenes de todas las
latitudes, con Ernesto Che Guevara y Fidel Castro como los más relevantes en
esta región del mundo, entre muchos otros. Los jóvenes del Africa excluida
se sacudían el colonialismo, henchidos de esperanzas, hoy frustradas por el
abandono y el SIDA.

En los años 60 casi nadie sentía asco por términos como 'revolución' e
'ideología'... Hubo tanto consenso juvenil por el cambio social -en
particular por la reforma agraria- que EEUU decidió promover
algunos -moderadamente- para evitarle a América Latina el mal peor del
'comunismo'. Con ese propósito apareció la 'Alianza para el Progreso' de la
administración Kennedy y, en Chile, el discurso demócrata cristiano de la
'Revolución en Libertad' (1964), una 'revolución ... pero sin comunismo'. En
la otra vereda estaba Salvador Allende, en su tercera postulación, la
penúltima, y el Frente de Acción Popular (FRAP), la alianza
socialista-comunista, con el PC irguiendo la bandera de 'la vía pacifica'.

El 'estalinismo' propiamente marchaba cuesta abajo en la rodada: comenzó a
desmontarlo Nikita Kruschev en la propia Unión Soviética de 1956 e insistió
en 1961, en otro congreso del partido Comunista. Stalin murió en 1953.
Muchos autores sostienen hoy que la URSS jamás tuvo 'comunismo' de verdad,
sino mero 'capitalismo de estado'.

Según las fuentes consultadas por Saunders8, 'la CIA gastó 3 millones de
dólares para influir en las elecciones generales chilenas -de 1964-, el
equivalente a un dólar por voto, más del doble por votante de lo que
Goldwater y Jonson gastaron en la campaña por la presidencia de los EEUU en
1964'. Ese año Salvador Allende perdió en una campaña electoral signada por
el 'peligro comunista ruso' dibujado por los publicistas locales de la CIA.
Y Neruda redactaba su Incitación al Nixoncidio mientras Nicanor Parra tomaba
el té en la Casa Blanca con la víctima imaginaria del homicidio nerudiano:
el republicano Richard Nixon.

Engatusando a la inteligentsia

El 'apoliticismo' del CLC fue bastante creíble, por lo menos durante algún
tiempo. Atrapó en sus redes a la inocencia cándida de más de un intelectual
'distraído'. Cuando el Congreso de Estados Unidos sacó al pizarrón a la CIA
y a sus institutos culturales, en 1967, el financiamiento del CLC ya era un
secreto a voces entre los intelectuales de todo el planeta. The New York
Time comenzó a publicar nombres y quedó 'la escoba'.

Además de Maritain, el Congreso por la Libertad de la Cultura conquistó a
Bertrand Russel, el filósofo pacifista británico que fue su presidente
mundial cuatro veces, hasta 1956. También atendió, becó, hizo viajar o
acogió como directivos, participantes activos o simpatizantes de alcurnia a
Igor Stravinsky, Benedetto Croce, T.S. Elliot, Karl Jaspers, André Malraux,
Ignacio Silone, Jean Cocteau, Isaiah Berlin, Ezra Pound, Ernest Reuter,
Arthur Koestler, Arthur Schlesinger Jr. (después, asesor de J.F. Kennedy),
Sydney Hook (ex izquierdista radical), James T. Farrel, Jules Romain,
Raymond Aron, Günther Grass, Jorge Luis Borges, Hanna Arendt, Mary Mc Carthy
y Tenesse Williams.

También atrajo al actor Robert Montgomery, David Lilienthal (jefe de la
Comisión de Energía Atómica de EEUU), Sol Levitas (editor de New Leader),
George Schuyler (negro, editor del Pittsburg Courier), Max Yergan
(periodista, también negro), Hugh Trevor-Roper (que resultó crítico y desde
el principio sospechó la ingerencia CIA), Julian Amery, A.J. Ayer, Herbert
Read, Harold Davis, Christopher Hollis, Peter de Mendessohn, David Rousset,
Rèmy Roure, Ander Phillip, Claude Mauriac y George Altman, Ignacio Silone,
Guido Piovene, Altiero Spinelli, Franco Lombardi, Muzzio Mazzochi,
Bonaventura Tecchi, Willy Brand.

La nómina sigue con Langston Hughes, Roger Caillois, Woly Soyinka, Cleant
Brooks, Robie Macauley, Roberet Penn, Warren James Merrill, John Thompson,
Ted Hughes, Herbert Read, Peter Russel, Stephen Spender, Pierre Emmanuel,
Derek Walcott, Alberto Moravia, John Dos Passos, Julian Huxley, Mircea
Eliade, Thornton Wilder, Guido Piovene, Gerbert Read, Lionel Trilling,
Robert Pen Warren, Stephen Spender, Isak Dinesen, Naum Gabo, Martha Graham,
Robert Lowell, Robert Richman, Franco Venturi, Iris Murdoch, Daniel Bell,
Armand Gaspard, Anthony Hartley, Richard Hoggart, el indio Jaya Praksash
Narayan y muchísimos otros.

Del 'otro lado de la cortina de hierro' de Winston Churchill también hubo
organizaciones culturales, pero sin fachada 'apolítica' engañosa. El propio
Neruda fundó en 1937 -7 de noviembre- la Alianza de Intelectuales de Chile
para la defensa de la Cultura que presidió en apoyo de la España
republicana.

Los simpatizantes y colaboradores de los organismos 'del otro lado' supieron
perfectamente de qué se trataba y quién pagaba los viajes. Por lo menos, así
ocurría con los escritores, los estudiantes y los afiliados a la
Organización Internacional de Periodistas (OIP), cuya réplica 'occidental'
fue la Federación Internacional de Periodistas (FIP), que todavía existe y
posee bastantes recursos financieros aportados por la Sociedad
Interamericana de Prensa (SIP), la organización de los dueños de periódicos
de la región, además de fondos públicos estadounidenses destinados 'a
promover la democracia', como los que recibió El Mercurio en los años 60 y
70.

Mundo Nuevo: la guerrilla del sur

Es breve la lista de los intelectuales que no se dejaron engatusar. En
América Latina, el argentino Julio Cortázar y los uruguayos Mario Benmedetti
y Angel Rama hicieron oídos sordos a los cantos de sirena dolarizados que
Rodríguez Monegal sabía entonar desde las páginas del libro sobre Mundo
Nuevo, Carlos Fuentes y Mario Vargas Llosa terminaron seducidos. La revista
apareció en julio de 1966 -duró hasta 1969- Rodríguez renunció en marzo de
1968 -porque no aceptó el cambio de sede de París a América Latina- y
falleció en noviembre de 1985, en New Haven, EEUU.

Neruda mismo fue criticado -de puro sectarismo- sólo porque viajó a EEUU
para asistir a un congreso del PEN Club, invitado por Arthur Miller, en
1966, entonces su presidente. El dramaturgo que luchó contra el macartismo
con obras como 'Las brujas de Salem' era más popular en América Latina como
marido de Marilyn. Siempre fue despreciativo hacia el Congreso por la
Libertad de la Cultura, al igual que casi toda la dirigencia del PEN Club.

Neruda ofreció recitales multitudinarios contra el monstruo imperial -'en
sus propias entrañas'- con gran éxito en Nueva York, Washington y Berkeley,
aplaudido sobre todo por jóvenes que compartían sus críticas al imperialismo
y a la guerra de Vietnam. Hasta Rodríguez Monegal, que también asistió al
encuentro del PEN, escribió que 'la figura de Neruda dominó el Congreso y
congregó a su alrededor la simpatía y la solidaridad de los
latinoamericanos'.

Sobre las rencillas de los intelectuales latinoamericanos frente a la
penetración orquestada por EEUU existe un trabajo de la argentina María
Eugenia Mudrovcic, Mundo Nuevo. Cultura y Guerra Fría en la década del 609.
La contraparte de Mundo Nuevo fue la revista Casa de las Américas, que
todavía existe, publicada en La Habana bajo la dirección del poeta cubano
Roberto Fernández Retamar.

Rama advirtió temprano -en una carta a Fernández Retamar- que Rodríguez
Monegal 'ha viajado por toda América -todos los gastos pagos por los
americanos- para conseguir colaboraciones dirigiéndose sobre todo a la
izquierda no comunista, desde Carlitos Fuentes hasta Mario Benedetti, y me
temo por lo que Mario me ha contado que en algunos casos ha obtenido éxito.
Aquí ninguno [...], pero en México ya no sé lo que pueda ocurrir'10.

En los 60, los intelectuales escribían muchas cartas. Rama insistió: 'Una
advertencia, que a esta altura ya debes haber comprendido por mi carta
anterior: son muchos en América, y de los mejores, que no vieron el asunto y
que fueron engañados.// Entre estos últimos, yo incluiría a Carlos Fuentes,
Nicanor Parra, José M. Oviedo, que según Monegal están dispuestos a entrar
en la revista y en ese juego sucio'11.

Rodríguez inauguró el primer número en 1966 con una entrevista a Fuentes,
titulada 'Situación del escritor en América Latina'. El mexicano se explayó
sobre la modernidad, latinoamericana y universal. Antes de un año, le
escribió así al director de Casa:

'París, 28 de Febrero de 1967.// Querido Roberto:// Por carta de Mario
Vargas Llosa y conversaciones con Julio Cortázar, me he enterado del éxito
de las reuniones que acaban de celebrar en La Habana. Julio, precisamente,
me dio a conocer el texto de la declaración redactada por el consejo de
colaboración de la revista. Quiero aprovechar esta carta para hacer pública
mi adhesión al documento mencionado, ejemplar en su tono y su visión
revolucionarios. Creo, en particular, que los párrafos dedicados a reafirmar
la validez revolucionaria de la libertad artística y a diversificar los
frentes de lucha del escritor latinoamericano son de una extrema lucidez y
constituyen un aliciente para quienes, como yo, aspiramos al cambio
democrático de una sociedad especialmente compleja, como la mexicana'12.

Mudrovcic dixit: 'Protagonista central de la cultura del happening , Carlos
Fuentes representa, mejor que cualquier otro escritor latinoamericano, el
mito de la modernidad fetichizada convirtiéndose, con ello, en uno de los
productores y difusores más autorizados del discurso triunfalista que tan
gozosamente festejó el campo cultural en la década del 60'.

En su Historia personal del boom (1972) José Donoso hizo decir a Fuentes, Le
boom c'est moi. Para Mudrovcic, esta frase es clave: 'Imagen de escritor
joven, moderno, exitoso, espectacular, flamboyant, cosmopolita,
ilustradísimo, Carlos Fuentes es, según lo ilusiona Donoso, 'el primero en
manejar sus obras a través de agentes literarios, el primero en tener
amistades con los escritores importantes de Europa y los Estados
Unidos -James Jones le presta su piso en un distinguido hotel de la
Isle-de-St. Louis; lo reciben en plan de intimidad Mandiargues y William
Styron-, el primero en ser considerado como un novelista de primera fila por
los críticos yanquis, el primero...etc.''.

La profesora argentina de la Universidad de Michigan no tiene pelos con el
autor del prólogo del libro laude sobre el millonario venezolano Gustavo
Cisneros, escrito por el chileno-estadounidense Pablo Bachelet, publicado
este año por Planeta y presentado en Santiago por el magnate caribeño un mes
antes de la última visita del gran escritor mexicano, en marzo:

'Carlos Fuentes es, en una palabra, la marca registrada del boom
latinoamericano, una suerte de empresario multinacional del éxito y la
modernidad cuya festividad superestelar culte de moi se aleja
definitivamente del modelo social del intelectual don de soi distribuido por
la Revolución Cubana'. Cuando los escritores latinoamericanos sacuden sus
trapos a la luz del sol, inevitablemente -a veces- brotan olores feos.

Notas:
1) Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 2003.
2) René Tavernier, Pablo Neruda, junio de 1963.
3) France Stonor Saunders, La CIA y la guerra fría cultural.
4) Carta de Hunt a Tavernier, 1 de julio, 1963, citada por Saunders.
5) Carta de Salvador de Madariaga a Michael Josselson, 1 de enero de 1963,
citada por Saunders.
6) Don Jaime: el hombre y el intelectual, El Sur de Concepción, 1 de
noviembre, 2003.
7) Santibáñez, op. cit.
8) Evan Thomas, The very best men, citado por Saunders.
9) Beatriz Viterbo Editora, Rosario, 1997.
10) Carta a Roberto Fernández Retamar, director de Casa de las Américas, 10
de mayo de 1966, citada en Rebelión, 12 de mayo de 2003,
http://www.rebelion.org/internacional/030512fuentes.htm 

11) Revista Casa de las Américas Nº 192, pp 51-52, julio-septiembre, 1993.
El nombre de Carlos Fuentes no aparece impreso: Fernández lo
sustituyó -todavía esperanzado- por corchetes y puntos suspensivos [...].
12) Roberto Fernández Retamar, Carlos Fuentes: mentiras, ocultamiento,
¿deseo?, La Jiribilla, cyber revista cultural, La Habana, 2003,
http://www.lajiribilla.cu/2003/n104_05/104_41.html 


* Ernesto Carmona es periodista chileno.

Recomendamos la visita a la página

http://www.vho.org/aaargh/espa/garaudy/intervenciones.html 

http://www.poemundi.com/RDalton.htm 

Sobre la intervención de la CIA en el asesinato del poeta Roque Daltón


(25/3/04)   [ConvocatoriasLIBROS Y CINE EN EL CENTENARIO DE NERUDA Semana del 25.3.04

(29/5/03) MUERE LENTAMENTE, Pablo Neruda.

(18/5/03) Palabras de Neruda sobre Miguel Hernández


MARCELINO CAMACHO, ACTIVIDADES CENTENARIO- octubre 2018 y documental "Lo posible y lo necesario"
18-11-2018 Acto público en S.Fernando de Henares en apoyo al conflicto en AMAZON
17-11-2018 Manifestación en Madrid el Sáhara Occidental
Sitio web de Adelante Andalucía

Sitio Web del Núcleo de Profesionales y Técnicos del Partido Comunista de Madrid PCM/PCE- http://www.profesionalespcm.org 
Actualizado a 15/11/18
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(comunistas_ARROBA_profesionalespcm_PUNTO_org): Carta a comunistas_ARROBA_profesionalespcm_PUNTO_org
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