ESTADOS UNIDOS

H A I T Í, L A R E V U E L T A C O N F U S A

4 de marzo de 2004
Golpe de estado patrocinado por EE.UU.

La desestabilización de Haití
Michel Chossudovsky
www.globalresearch.ca  - Traducido para Rebelión por Germán Leyens

Dobles raseros

La Casa Blanca ha puesto en duda la "capacidad de continuar gobernando su país"
del presidente haitiano Jean-Bertrand Aristide. Según la declaración oficial de
la Casa Blanca publicada un día antes de la salida de Aristide hacia la
República Dominicana:

"El hecho de que no observó los principios democráticos ha contribuido a la
profunda polarización y a los violentos desórdenes que estamos viendo
actualmente en Haití... Sus propias acciones han puesto en duda su capacidad de
continuar gobernando Haití. Lo exhortamos a examinan cuidadosamente su posición,
a que acepte la responsabilidad, y a que actúe en función de los mejores
intereses del pueblo de Haití."

Ahora bien, ¿no debiéramos aplicar los mismos estándares al presidente George W.
Bush que ha mentido al pueblo de EE.UU., violado el derecho internacional y
librado una guerra criminal basada en un pretexto inventado?

Este artículo fue escrito en los últimos días de febrero de 2004, en respuesta
al aluvión de desinformación en los medios dominantes. Fue completado el 29 de
febrero, el día en el que el presidente Jean Bertrand Aristide partió al exilio.


La insurrección armada que contribuyó a derrocar al presidente Aristide el 29 de
febrero de 2004, fue el resultado de una operación de inteligencia militar
cuidadosamente realizada.

El ejército paramilitar rebelde cruzó la frontera de la República Dominicana a
principios de febrero. Constituye una unidad paramilitar bien armada, entrenada
y equipada, integrada por antiguos miembros del Front pour l'avancement et le
progrès d'Haiti (FRAPH), los escuadrones de la muerte de civil, implicados en
los asesinatos masivos de civiles y en los asesinatos políticos durante el golpe
militar auspiciado por la CIA en 1991, que condujo al derrocamiento del gobierno
democráticamente elegido del presidente Jean Bertrand Aristide.

El autoproclamado Front pour la Libération et la reconstruction nationale (FLRN)
(Frente Nacional de liberación y reconstrucción) es dirigido por Guy Philippe,
antiguo miembro de las fuerzas armadas haitianas y jefe de la policía. Philippe
había sido entrenado durante los años del golpe de 1001 por las Fuerzas
Especiales de EE.UU. en Ecuador, junto con una docena de otros oficiales del
ejército haitiano. (Vea Juan González, New York Daily News, 24 de febrero de
2004).

Los dos otros comandantes rebeldes y asociados de Guy Philippe, que dirigieron
los ataques en Gonaives y Cap Haitien fueron Emmanuel Constant, apodado "Toto" y
Jodel Chamblain, ambos ex tonton macoute y dirigentes del FRAPH.

En 1994, Emmanuel Constant dirigió el escuadrón de asesinos del FRAPH a la aldea
de Raboteau, en lo que fue identificado más tarde como "La masacre de Raboteau".


"Una de las últimas de las masacres de infausta memoria realizadas en abril de
1994, en Raboteau, un barrio de chabolas a orillas del mar, a unos 160
kilómetros al norte de la Capital. Raboteau tiene unos 6.000 residentes, en su
mayoría pescadores y rastrilladores de sal, pero tiene la reputación de un
baluarte de la oposición donde los disidentes políticos encontraron a menudo
refugio... El 18 de abril de 1994, 100 soldados y unos 30 paramilitares llegaron
a Raboteau para realizar lo que los investigadores calificaron más tarde de un
"ensayo general". Sacaron a la población de sus casas, exigiendo información
sobre dónde se escondía Amiot "Cubain" Metayer, un partidario muy conocido de
Aristide. Golpearon a la gente, provocando el aborto de una mujer embarazada, y
obligaron a otros a beber de las alcantarillas abiertas. Los soldados torturaron
a un ciego de 65 años hasta que vomitó sangre. Murió el día siguiente.

"Los soldados volvieron antes del amanecer del 22 de abril. Saquearon las casas
y dispararon a la gente en las calles, y cuando los residentes huyeron hacia el
agua. otros soldados les dispararon desde botes que habían secuestrado. Durante
días los cadáveres fueron arrojadas por el mar a la costa; algunos jamás fueron
encontrados. La cantidad de víctimas fue entre 24 y 30. Cientos más huyeron de
la ciudad, temiendo ulteriores represalias". (St Petersburg Times, Florida, 1 de
septiembre de 2002)

Durante el gobierno militar (1991-1994), el FRAPH estuvo (extraoficialmente)
bajo la jurisdicción de las fuerzas armadas, obedecían órdenes del Comandante en
Jefe, general Raoul Cedras. Según un informe de 1996 de la Comisión de Derechos
Humanos de la ONU, el FRAPH había sido apoyado por la CIA.

Bajo la dictadura militar, el comercio de narcóticos fue protegido por la junta
militar, la que, por su parte, fue apoyada por la CIA. Los dirigentes del golpe
de 1991, incluyendo a los comandantes paramilitares del FRAPH estaban en la
nómina de la CIA. (Vea Paul DeRienzo,
http://globalresearch.ca/articles/RIE402A.html , Vea también Jim Lobe, IPS, 11
de octubre de1996). Emmanuel Constant alias "Toto" confirmó, a este respecto en
"60 Minutes" de CBS en 1995, que la CIA le pagó unos 700 dólares al mes y que
creó el FRAPH, mientras se encontraba en la nómina de la CIA- (Vea Miami Herald,
1 de agosto de 2001). Según Constant, el FRAPH había sido formado "con el
aliento y el respaldo financiero de la Agencia de Inteligencia de la Defensa de
EE.UU. y la CIA." (Miami New Times, 26 de febrero de 2004)

La "oposición" civil

La así llamada ""Convergencia Democrática" (DC) es un grupo de unas 200
organizaciones políticas, dirigida por el antiguo alcalde de Port-au-Prince,
Evans Paul. La "Convergencia Democrática" (DC) junto con "el grupo de 184
Organizaciones de la Sociedad Civil" (G-184) formó una así llamada "Plataforma
Democrática de Organizaciones de la Sociedad Civil y de la Oposición Política".

El Grupo de 184 (G-184), es dirigido por Andre (Andy) Apaid, un ciudadano de
EE.UU. de padres haitianos, nacido en EE.UU. (Haiti Progres,
http://www.haiti-progres.com/eng11-12.html ) Andy Apaid es propietario de Alpha
Industries, una de las mayores fábricas de ensamblaje para la exportación basada
en mano de obra barata establecida durante la era Duvalier. Sus fábricas de
máxima explotación producen productos textiles y ensamblan productos
electrónicos para una serie de firmas de EE.UU., incluyendo a Sperry/Unisys,
IBM, Remington y Honeywell. Apaid es el mayor

empleador industrial en Haití con una fuerza laboral de unos 4000 trabajadores.
Los salarios pagados en las fábricas de Andy Apaid bajan a hasta 68 centavos de
dólar por día. (Miami Times, 26 de febrero de 2004). El salario mínimo actual es
de aproximadamente 1,50 dólares al día.

"El Comité Nacional Laboral de EE.UU., que reveló por primera vez el escándalo
de los sweatshops de Kathie Lee Gifford, informó hace varios años que las
fábricas de Apaid en la zona de libre comercio de Haití pagan a menudo menos del
salario mínimo y que su personal es obligado a trabajar 78 horas por semana."
(Daily News, Nueva York, 24 de febrero de 2004)

Apaid fue un firme partidario del golpe militar de 1991. Tanto Convergence
Démocratique como el G-184 tienen vínculos con el FLRN (antiguos escuadrones de
la muerte del FRAPH) dirigidos por Guy Philippe. También se sabe que el FLRN
recibe fondos de la comunidad empresarial haitiana.

En otras palabras, no hay una división hermética entre las oposiciones civiles,
la que pretende ser no-violenta y los paramilitares del FLRN. El FLRN colabora
con la así llamada "Plataforma Democrática".

El papel del Fondo Nacional por la Democracia (NED, por sus siglas en inglés)

En Haití, esta "oposición de la sociedad civil" es financiada por el Fondo
Nacional por la Democracia que trabaja mano en mano con la CIA. La Plataforma
Democrática es apoyada por el Instituto Internacional Republicano (IRI, por sus
siglas en inglés), que es un brazo del Fondo Nacional por la Democracia (NED).
El senador John McCain es presidente del Consejo de Directores del IRI. (Vea
Laura Flynn, Pierre Labossière y Robert Roth, Hidden from the Headlines: The
U.S. War Against Haiti, del Haiti Action Committee (HAC) en California,
http://www.haitiprogres.com/eng11-12.html ).



El líder del G-184, Andy Apaid, estuvo en contacto con el secretario de estado
Colin Powell en los días anteriores a la partida del presidente Aristide a la
República Dominicana el 29 de febrero. Su organización que aglutina a
organizaciones de elite empresarial y a ONGs religiosas, que es también apoyada
por el IRI, recibe considerables medios de la Unión Europea-
(http://haitisupport.gn.apc.org/184%20EC.htm ).

Vale la pena recordar que el NED, (que supervisa al IRI), aunque no forma parte
formal de la CIA, realiza una importante función de inteligencia en el área de
los partidos políticos civiles y las ONGs. Fue creado en 1983, cuando la CIA era
acusada de sobornar clandestinamente a políticos y de establecer organizaciones
fingidas de fechada de la sociedad civil. Según Allen Weinstein, que tuvo la
responsabilidad de establecer el NED durante la administración Reagan: "Una gran
parte de lo que hacemos en la actualidad fue hecho clandestinamente hace 25 años
por la CIA". ('Washington Post', 21 de septiembre de 1991).

El NED transfiere fondos del congreso a los cuatro institutos, el IRI, el
Instituto Nacional Demócrata de Asuntos Internacionales (NDI), el Centro por la
Empresa Internacional Privada (CIPE), y el Centro Estadounidense por la
Solidaridad Laboral Internacional (ACILS). Se dice que estas organizaciones
están "singularmente cualificadas para suministrar asistencia técnicas a
aspirantes a demócratas en todo el mundo". (Vea IRI,
http://www.iri.org/history.asp )

En otras palabras, existe una división de tareas entre la CIA y el NED. Mientras
la CIA provee un apoyo clandestino a los grupos armados rebeldes paramilitares y
a los escuadrones de la muerte, el NED y sus cuatro organizaciones
constituyentes financian a los partidos políticos "civiles" y a las
organizaciones no-gubernamentales para instalar la "democracia" de EE.UU. en
todo el mundo.

El NED constituye por así decir el "brazo civil" de la CIA. Las intervenciones
de la CIA y del NED en diferentes partes del globo se caracterizan por un modelo
coherente, que es aplicado en numerosos países.

El NED suministra fondos a las organizaciones de la "sociedad civil" en
Venezuela, que iniciaron un intento de golpe contra el presidente Hugo Chávez.
En Venezuela fue la "Coordinación Democrática", la que recibió el apoyo del NED,
en Haití es la "Convergencia Democrática" y el G-184.

De la misma manera, en la antigua Yugoslavia, la CIA realizó el apoyo al
Ejército de Liberación de Kosovo (ELK) desde 1995, un grupo paramilitar
implicado en ataques terroristas contra la policía y el ejército yugoslavo.
Mientras tanto, el NED, a través del ·Centro para la Empresa Privada
Internacional" (CIPE) respaldaba a la coalición de oposición del DOS en Serbia y
Montenegro. Más específicamente, el NED financiaba el G-17, un grupo de
oposición de economistas responsable de la formulación (junto con el FMI) de la
plataforma de reforma de "libre mercado" de la coalición del DOS, en la elección
presidencial de 2000 que condujo a la caída de Slobodan Milosevic.

La amarga "medicina económica" del FMI

El FMI y el Banco Mundial son participantes cruciales en el proceso de
desestabilización económica y política. Aunque son realizadas bajo los auspicios
de un organismo intergubernamental, las reformas del FMI tienden a apoyar los
objetivos estratégicos y de política externa de EE.UU.

Basándose en el así llamado "consenso de Washington", las medidas de austeridad
y reestructuración del FMI contribuyen a menudo, a través de sus devastadores
impactos, a causar conflictos sociales y étnicos. Las reformas del FMI han
precipitado a menudo la caída de gobiernos elegidos. En casos extremos de
dislocación económica y social, la amarga medicina económica del FMI ha
contribuido a la desestabilización de países enteros, como ocurrió en Somalia,
Ruanda y Yugoslavia. (Vea Michel Chossudovsky, The globalization of Poverty and
the New World Order, Segunda Edición, 2003,
http://globalresearch.ca/globaloutlook/GofP.html )



El programa del FMI es un instrumento consecuente de dislocación económica. Las
reformas del FMI contribuyen a transformar y reducir el tamaño de las
instituciones estatales mediante drásticas medidas de austeridad. Estas últimas
son implementadas junto con otras formas de intervención e interferencia
política, incluyendo las actividades clandestinas de la CIA en apoyo a grupos
paramilitares rebeldes y a partidos políticos de oposición.

Además, las así llamadas reformas de "Recuperación de Emergencia" y
"Post-Conflicto" son introducidas a menudo siguiendo la orientación del FMI,
después de una guerra civil, un cambio de régimen o "una emergencia nacional".

En Haití, el FMI patrocinó reformas de "libre mercado" que han sido realizadas
consecuentemente desde la era Duvalier. Han sido aplicadas en varias etapas
desde la primera elección del presidente Aristide en 1990.

El golpe militar de 1991, que tuvo lugar 8 meses después de la accesión al poder
de Jean Bertrand Aristide, tuvo en parte el propósito de cambiar radicalmente
las reformas progresistas del gobierno y reinstalar la política neoliberal de la
era Duvalier.

Un antiguo funcionario del Banco Mundial, Marc Bazin, fue nombrado primer
ministro por la junta militar en junio de 1992. En realidad, fue el Departamento
de Estado de EE.UU. quien solicitó su nombramiento.

Bazin tenía un historial de trabajo por el "consenso de Washington". En 1983,
había sido nombrado Ministro de Finanzas bajo el régimen Duvalier. En realidad
había sido recomendado para la cartera de Finanzas por el FMI: "El presidente
vitalicio Jean-Claude Duvalier había aceptado el nombramiento de un candidato
del FMI, el antiguo funcionario del Banco Mundial Marc Bazin, como Ministro de
Finanzas". (Mining Annual Review, junio de 1983). Bazin, que era considerado el
"favorito" de Washington, se presentó luego contra Aristide en las elecciones
presidenciales de 1900.

Bazin, fue llamado por la junta militar en 1992 para formar un así llamado
"gobierno de consenso". Vale la pena señalar que fue precisamente durante el
período de Bazin como primer ministro cuando se lanzaron las masacres políticas
y los asesinatos extra-judiciales por los escuadrones de la muerte del FRAPH
apoyado por la CIA, resultando en la muerte de más de 4.000 civiles. Unas
300.000 personas se convirtieron en refugiados internos, "miles más huyeron a
través de la frontera a la República Dominicana, y más de 60.000 se fueron a
alta mar" (Declaración de Dina Paul Parks, directora ejecutiva de la Coalición
Nacional por los Derechos Haitianos, Comité Juidicial del Senado, Senado de
EE.UU., Washington DC, 1 de octubre de 2002). Mientras tanto, la CIA había
lanzado una campaña de calumnias mostrando a Aristide como "mentalmente
inestable" (Boston Globe, 21 de septiembre de 1994).

La intervención militar de EE.UU. de 1994

Después de tres años de régimen militar, EE.UU. intervino en 1994, enviando
20.000 soldados de ocupación y "mantenedores de la paz" a Haití. La intervención
militar de EE.UU. no tuvo la intención de restaurar la democracia. Al contrario,
fue realizada para impedir una insurrección popular contra la junta militar y
sus seguidores neoliberales.

En otras palabras, la ocupación militar de EE.UU. fue realizada para asegurar la
continuidad política.

Mientras los miembros de la junta militar eran enviados al exilio, el retorno al
gobierno constitucional exigía el cumplimiento de los dictados del FMI,
impidiendo así la posibilidad de una "alternativa" progresista a la agenda
neoliberal. Además, las tropas de EE.UU. permanecieron en el país hasta 1999.
Las fuerzas armadas haitianas fueron desbandadas y el Departamento de Estado
contrató a una compañía mercenaria, DynCorp, para que suministrara "consejo
técnico" para reestructurar la Policía Nacional Haitiana (HNP).

"DynCorp ha funcionado siempre como agente de transmisión para las operaciones
clandestinas del Pentágono y de la CIA". (Vea Jeffrey St. Clair y Alexander
Cockburn, Counterpunch 27 de febrero de 2002,
http://www.corpwatch.org/issues/PID.jsp?articleid=1988 ) Por proposición de
DynCorp en Haití, antiguos tonton macoute y oficiales militares haitianos
involucrados en el golpe de estado de 1991, fueron incorporados a la HNP. (Vea
Ken Silverstein, Privatizing War, The Nation, 28 de julio de 1997,
http://www.mtholyoke.edu/acad/intrel/silver.htm )



En octubre de 1994, Aristide volvió del exilio y se reintegró a la presidencia
hasta el fin de su mandato en 1996. Reformadores de "libre mercado", fueron
introducidos a su gabinete. Una nueva ola de mortíferas políticas
macroeconómicas fue adoptada bajo un así llamado Plan de Recuperación Económica
de Emergencia (EERP) "que trataban de lograr una rápida estabilización
macroeconómica, restaurar la administración pública y atender a las necesidades
más urgentes". (Vea: IMF Approves Three-Year ESAF Loan for Haiti, Washington,
1996, http://www.imf.org/external/np/sec/pr/1996/pr9653.htm ).



La restauración del gobierno constitucional había sido negociada tras puertas
cerradas con los acreedores externos de Haití. Antes de la reinstauración de
Aristide como presidente del país, el nuevo gobierno se vio obligado a pagar los
pagos atrasados del país con sus acreedores externos. En realidad, lo nuevos
préstamos suministrados por el Banco Mundial, el Banco Interamericano de
Desarrollo (BID) y el FMI fueron utilizados para cumplir con las obligaciones de
Haití con los acreedores internacionales. El nuevo dinero fue utilizado para
pagar las viejas deudas, conduciendo a una escalada de la deuda externa.

En general, paralelamente con el gobierno militar, el Producto Interno Bruto
(PIB) declinó en un 30 por ciento (1992-1994). Con un ingreso per capita de 250
dólares por año, Haití es el país más pobre del Hemisferio Occidental y casi el
más pobre del mundo. (vea Banco Mundial, Haití: (see World Bank, Haiti: The
Challenges of Poverty Reduction, Washington, agosto de1998,
http://lnweb18.worldbank.org/External/lac/lac.nsf/0/8479e9126e3537f0852567ea000fa239/$FILE/Haiti1.doc
).



El Banco Mundial estima que el desempleo es de aproximadamente un 60 por ciento.
(un Informe del Congreso de EE.UU. de 2000 estima que llega a un 80 por ciento.
Vea: US House of Representatives, Criminal Justice, Drug Policy and Human
Resources Subcommittee, FDHC Transcripts, 12 de abril de 2000).



Después de tres años de régimen militar y declive económico no hubo una
"Recuperación Económica de Emergencia" como lo había previsto el acuerdo de
préstamo con el FMI. En realidad, fue todo lo contrario. La "estabilización"
impuesta por el FMI bajo el programa de "Recuperación" exigía más cortes en el
presupuesto en programas del sector social prácticamente no-existentes. Se lanzó
un programa de reforma del servicio público, que consistía en la reducción del
tamaño del servicio público y en el despido de los empleados del Estado
"sobrantes". El paquete del FMI-Banco Mundial fue en parte decisivo para la
parálisis de los servicios públicos, llevando a la eventual desaparición de todo
el sistema estatal. En un país en el que la salud y los servicios educacionales
eran prácticamente inexistentes, el FMI exigió el despido de maestros y
trabajadores de la salud "sobrantes" a fin de cumplir con su objetivo para el
déficit presupuestario.

Las iniciativas de política externa de Washington fueron coordinadas con la
aplicación de la letal medicina económica del FMI. El país había sido
literalmente empujado al borde del desastre económico y social.

La suerte de la agricultura haitiana

Más de un 75 por ciento de la población haitiana depende de la agricultura,
produciendo tanto cultivos alimenticios para el mercado interno como una serie
de cultivos industriales para la exportación. Ya durante la era Duvalier, la
economía campesina había sido debilitada. Con la eliminación de las barreras
comerciales, el mercado local fue abierto al dumping de excedentes agrícolas de
EE.UU., incluyendo arroz, azúcar y trigo, llevando a la destrucción de toda la
economía campesina. Gonaives, que solía ser el centro arrocero de Haití, con
amplios arrozales. había sido precipitada a la bancarrota.

"A fines de los años 90, la producción local de arroz de Haití había sido
reducida a la mitad y las importaciones de arroz de EE.UU. cubrían más de la
mitad de las ventas locales de arroz. La población campesina local fue devastada
y el precio del arroz aumentó drásticamente." (Vea Rob Lyon, Haiti-There is no
solution under Capitalism! Socialist Appeal, 24 de febrero de 2004,
http://cleveland.indymedia.org/news/2004/02/9095.php ).

En unos pocos años, Haití, un pequeño país empobrecido en el Caribe, se
convirtió en el cuarto importador del mundo de arroz de EE.UU., después de
Japón, México y Canadá.

La segunda ola de reformas del FMI

Las elecciones presidenciales estaban programadas para el 23 de noviembre de
2000. La administración Clinton había declarado un embargo de la ayuda al
desarrollo para Haití en 2000. Apenas dos semanas antes de las elecciones, la
administración saliente firmó una Carta de Intenciones con el FMI. Una
coordinación perfecta: el acuerdo con el FMI impidió virtualmente desde el
inicio todo abandono de la agenda neoliberal.

El Ministro de Finanzas había enviado el presupuesto modificado al Parlamento el
14 de diciembre. El apoyo de los donantes dependía de que la legislatura
refrendara el presupuesto sin discusión. Aunque Aristide había prometido
aumentar el salario mínimo, iniciar la construcción de escuelas y programas de
alfabetización, las manos del nuevo gobierno estaban atadas. Todas las
principales decisiones sobre el presupuesto del Estado, la administración del
sector público, las inversiones públicas, la privatización, la política
comercial y monetaria ya habían sido tomadas. Formaban parte del acuerdo
alcanzado con el FMI el 6 de noviembre de 2000. En 2003, el FMI impuso la
aplicación de un así llamado "sistema de precios flexibles para combustibles",
que inmediatamente provocó una espiral inflacionaria. La moneda fue devaluada.
Los precios del petróleo aumentaron en cerca de un 130 por ciento en
enero-febrero de 2003, lo que sirvió para aumentar el resentimiento popular
contra el gobierno Aristide, que apoyó la implementación de las reformas
económicas del FMI.

El aumento en los precios del combustible contribuyó a un aumento de un 40 por
ciento en los precios al consumidor (CPI) en 2002-2003 (Vea - Haiti-Letter of
Intent, Memorandum of Economic and Financial Policies, and Technical Memorandum
of Understanding, Port-au-Prince, Haiti 10 de junio de 2003,
http://www.imf.org/external/np/loi/2003/hti/01/index.htm ). Por su parte el FMI
había exigido, a pesar del dramático aumento en el costo de la vida, una
congelación de los salarios como medio para "controlar las presiones
inflacionarias". En realidad, el FMI presionó al gobierno para que redujera los
salarios del sector público (incluyendo los pagados a maestros y trabajadores de
la salud). El FMI también exigió la supresión progresiva del salario mínimo
legal de aproximadamente 25 centavos por hora. La "flexibilidad del mercado
laboral", con lo que se quería decir que se pagaran salarios por debajo del
salario mínimo legal, contribuiría, según el FMI, a atraer inversionistas
extranjeros. El salario mínimo diario fue 3 dólares en 1994, bajó a entre 1,50 y
1,75 dólares (dependiendo de la tasa de cambio gourde-dólar) en 2004.

Utilizando una lógica terriblemente torcida, los atroces bajos salarios de
Haití, que han formado parte del marco de "mano de obra barata" del FMI y el
Banco Mundial desde los años 80, son considerados como una forma de mejorar el
nivel de vida. En otras palabras, condiciones de trabajo de esclavos
[sweatshops] en las industrias de ensamblaje (en un mercado laboral totalmente
desregulado) y condiciones de trabajo forzado en las plantaciones agrícolas de
Haití, son consideradas por el FMI como la clave para el logro de la prosperidad
económica, porque "atraen a la inversión extranjera".

El país estaba en la camisa de fuerza de una creciente deuda externa. En lo que
es una amarga ironía se impusieron medidas de austeridad auspiciadas por
FMI-Banco Mundial en los sectores sociales en un país que tiene 1,2 médicos por
10.000 habitantes y donde la mayoría de la población es analfabeta. Los
servicios sociales del Estado, virtualmente inexistentes durante el período
Duvalier, se han derrumbado.

El resultado de los cuidados del FMI fue un aún mayor colapso del poder de
compra, que ha afectado también a los grupos de medianos ingresos. Mientras
tanto, las tasas de interés se han disparado. En las partes norteña y oriental
del país, los aumentos en los precios del combustible provocaron una parálisis
virtual del transporte y de los servicios públicos incluyendo el agua y la
electricidad.

Mientras amenaza una catástrofe humanitaria, el colapso de la economía
orquestado por el FMI, sirvió para estimular la popularidad de la Plataforma
Democrática, que acusó a Aristide de "mala administración económica". Sobra
decir que los líderes de Plataforma Democrática, incluyendo a Andy Apaid - que
en realidad es propietario de las industrias de máxima explotación - son los
principales protagonistas de la economía de bajos salarios.

Aplicando el modelo Kosovo

En febrero de 2003, Washington anunció el nombramiento de James Foley como
embajador en Haití. Foley había sido portavoz del Departamento de Estado bajo la
administración Clinton durante la guerra en Kosovo. Previamente había ocupado
una posición en la central de la OTAN en Bruselas. Foley había sido enviado a
Port au Prince antes de la operación patrocinada por la CIA. Fue trasferido a
Port au Prince en septiembre de 2003 de una prestigiosa posición diplomática en
Ginebra, donde era Jefe Adjunto de Misión a la oficina europea de la ONU.

Vale la pena recordar la participación del embajador Foley en el apoyo al
Ejército de Liberación de Kosovo (ELK) en 1999.

Como ha sido ampliamente documentado,. el ELK fue financiado con dinero de la
droga y apoyado por la CIA. (Vea Michel Chossudovsky, Kosovo Freedom Fighters
Financed by Organized Crime, Covert Action Quarterly, 1999,
http://www.heise.de/tp/english/inhalt/co/2743/1.html )



El ELK estuvo implicado en asesinatos políticos selectivos y matanzas de
civiles, en los meses anteriores a la invasión de la OTAN de 1999, así como en
sus secuelas. Después de la invasión y la ocupación de Kosovo dirigidas por la
OTAN, el ELK fue convertido en la Fuerza de Protección de Kosovo (FPK) bajo los
auspicios de la ONU. En lugar de desarmarlo para impedir las masacres de
civiles, otorgaron un legítimo estatus político a una organización terrorista
vinculada al crimen organizado y al tráfico de droga en los Balcanes.

Durante la guerra de Kosovo, el actual embajador en Haití, James Foley, estuvo a
cargo de las informaciones del Departamento de Estado, trabajando estrechamente
con su homólogo de la OTAN en Bruselas, Jamie Shea. Apenas dos meses antes de la
embestida de la guerra dirigida por la OTAN el 24 de marzo de 1999, James Foley
había llamado a la "transformación" del ELK en una organización política
respetable:

"Queremos desarrollar una buena relación con ellos [el ELK] cuando se
transformen en una organización políticamente orientada"... "Creemos que tenemos
muchos consejos y ayuda que podemos darles si se convierten precisamente en el
tipo de actor político que desearíamos ver... "Si podemos ayudarles y si quieren
que les ayudemos en ese esfuerzo de transformación, creo que no es algo contra
lo cual alguien pudiese argumentar". (citado en el New York Times, 2 de febrero
de1999)

Después de la invasión "una autoproclamada administración kosovar fue
establecida, compuesta por el ELK y el Movimiento de Unión Democrática (LBD),
una coalición de cinco partidos de oposición opuesta a la Liga Democrática de
Rugova (LDK). Además de la posición de primer ministro, el ELK controlaba los
ministerios de finanzas, orden público y defensa." (Michel Chossudovsky, NATO's
War of Aggression against Yugoslavia, 1999,
http://www.globalresearch.ca/articles/CHO309C.html )



La posición del Departamento de Estado tal como fuera transmitida en la
declaración de Foley era que no se debiera permitir que el ELK "continuara como
fuerza militar pero que debería tener la posibilidad de avanzar en su búsqueda
de autogobierno bajo un "contexto diferente", queriendo decir la inauguración de
una 'narco-democracia' de facto bajo la protección de la OTAN. (Ibíd).

En lo que se refiere al tráfico de droga, Kosovo y Albania ocupan una posición
similar a la de Haití: constituyen un "centro" en el tránsito (trasbordo) de
narcóticos de la Media Luna Dorada a través de Irán y Turquía hacia Europa
Occidental. A pesar de estar apoyada por la CIA, el BND alemán y la OTAN, el ELK
tiene vínculos con la mafia albanesa y con organizaciones mafiosas implicadas en
el tráfico de narcóticos. (Vea Michel Chossudovsky, Kosovo Freedom Fighters
Financed by Organized Crime, Covert Action Quarterly, 1999,
http://www.heise.de/tp/english/inhalt/co/2743/1.html )



¿Es éste el modelo para Haití, como lo formuló en 1999 el actual embajador de
EE.UU. en Haití, James Foley?

Para la CIA y el Departamento de Estado, el FLRN y Guy Philippe son para Haití
lo que el ELK y Hashim Thaci son para Kosovo.

En otras palabras, el designio de Washington es un "cambio de régimen": derrocar
la administración de Lavalas e instalar un dócil régimen títere de EE.UU.,
integrado por la Plataforma Democrática y el autoproclamado Frente por la
Liberación y la Reconstrucción Nacional (FLRN), cuyos dirigentes son antiguos
terroristas del FRAPH y tonton macoute. Existen planes de que este último
integre un "gobierno de unidad nacional" junto con los dirigentes de la
Convergencia Democrática y del Grupo de 184 Organizaciones de la Sociedad Civil
dirigidos por Andy Apaid. Más específicamente, se prevé que el FLRN dirigido por
Guy Philippe va a reconstruir el ejército de Haití, que fue desbandado en 1995.

En otras palabras, se trata de un eventual arreglo de división del poder entre
los varios grupos de oposición y los rebeldes apoyados por la CIA, que tienen
vínculos con el negocio del tránsito de cocaína de Colombia, vía Haití, a
Florida. La protección de este comercio tiene que ver con la formación de un
nuevo "narco-gobierno", que servirá los intereses de EE.UU.

Un fingido (simbólico) desarme de los rebeldes puede ser contemplado bajo
supervisión internacional, como ocurrió con el ELK en Kosovo en 2000. Los
"antiguos terroristas" podrían entonces ser integrados a la policía civil así
como a la tarea de reconstruir las fuerzas armadas haitianas bajo supervisión de
EE.UU.

Lo que sugiere este panorama, es que las estructuras terroristas de la era
Duvalier han sido restauradas. Un programa de matanza de civiles y de asesinatos
políticos dirigidos contra partidarios de Lavalas está, en realidad, en vías de
ejecución.

En otras palabras, si Washington estuviese realmente motivado por
consideraciones humanitarias, ¿por qué está apoyando y financiando a los
escuadrones de la muerte del FRAPH? Su objetivo no es impedir la matanza de
civiles. Creados según el modelo de las anteriores operaciones dirigidas por la
CIA (es decir Guatemala, Indonesia, El Salvador), han dado rienda suelta a los
escuadrones de la muerte del FLRN y están involucrados en asesinatos políticos
selectivos de partidarios de Aristide.

El comercio de trasbordo de narcóticos

Mientras la economía real ha sido sumida en la bancarrota bajo la carga de las
reformas del FMI, el negocio del trasbordo de narcóticos sigue floreciendo.
Según la Agencia Antidrogas de Estados Unidos (DEA), Haití sigue siendo "el
mayor país en el trasbordo de drogas para toda la región del Caribe, canalizando
inmensos embarques de cocaína de Colombia a Estados Unidos"- (Vea US House of
Representatives, Criminal Justice, Drug Policy and Human Resources Subcommittee,
FDHC Transcripts, 12 de abril de 2000).

Se estima que Haití es responsable ahora por un 14 por ciento de toda la cocaína
que ingresa a Estados Unidos, por un valor de miles de millones de dólares de
ingresos para el crimen organizado y las instituciones financieras de EE.UU.,
que lavan inmensas sumas de dinero sucio. El comercio global en narcóticos es
calculado en cerca de 500 mil millones de dólares.

Gran parte del comercio de trasbordo va directamente a Miami, que también
constituye un refugio para el reciclado de dinero sucio en inversiones , es
decir en bienes inmuebles y otras actividades relacionadas.

La evidencia confirma que la CIA protegió este comercio durante la era Duvalier
así como durante la dictadura militar (1991-1994). En 1987 el senador John Kerry
como Presidente del Subcomité sobre Narcóticos, Terrorismo y Operaciones
Internacionales del Comité de Asuntos Externos del Senado tuvo a su cargo una
importante investigación, que se concentró en los lazos entre la CIA y el
comercio de la droga, incluyendo el lavado de dinero de la droga para financiar
insurgencias armadas. "El Informe Kerry", publicado en 1989, aunque se concentró
en el financiamiento de los Contras en Nicaragua, también incluyó una sección
sobre Haití.

"Kerry ha desarrollado información detallada sobre el tráfico de drogas de los
gobernantes militares de Haití que condujo a la formulación de cargos en Miami
en 1988, contra el teniente coronel Jean Paul. La acusación constituyó un
bochorno de importancia para los militares haitianos, especialmente porque Paul
se negó de modo desafiante a entregarse a las autoridades de EE.UU. En noviembre
de 1989, el coronel Paul fue hallado muerto después de consumir un regalo de
buena voluntad haitiano tradicional - un tazón de sopa de calabaza...

El senado de EE.UU. también escuchó testimonios en 1988 en el sentido de que el
ministro del interior de aquel entonces, el general Williams Regala y su oficial
de enlace de la DEA, protegieron y supervisaron embarques de cocaína. El
testimonio también acusó al comandante militar haitiano de aquella época, el
general Henry Namphy de aceptar sobornos de traficantes colombianos a cambio de
derechos de aterrizaje a mediados de los años 80.

En 1989 otro golpe militar puso en el poder al teniente general Prosper Avril...
Según un testigo ante el subcomité del senador John Kerry, Avril es en realidad
"un importante personaje en el papel de Haití como punto de tránsito en el
comercio de cocaína". ( Paul DeRienzo, Haiti's Nightmare: The Cocaine Coup & The
CIA Connection, primavera de 1994,
http://globalresearch.ca/articles/RIE402A.html )



Jack Blum, que fue Consejero Especial de Kerry, apunta a la complicidad de
funcionarios de EE.UU. en una declaración al Comité Selecto de Inteligencia
sobre el Tráfico de Droga y la Guerra Contra del Senado de EE.UU.:

"... en Haití ... nuestras 'fuentes' de inteligencia en las fuerzas armadas
haitianas habían puesto sus instalaciones a disposición de los carteles de la
droga. En lugar de presionar a la dirección podrida de los militares, los
defendimos. Nos tapamos las narices y miramos para otro lado mientras ellos y
sus amigos criminales en Estados Unidos distribuían cocaína en Miami, Filadelfia
y Nueva York."
(http://www.totse.com/en/politics/central_intelligence_agency/ciacont2.html )

Haití no sólo sigue siendo el centro del negocio de trasbordo de cocaína, este
último ha aumentado considerablemente desde los años 80. La actual crisis tiene
que ver con el papel de Haití en el tráfico de drogas. Washington quiere un
gobierno haitiano dócil que proteja las rutas de trasbordo de la droga, desde
Colombia a través de Haití hacia Florida.

El influjo de narcodólares - que sigue siendo la mayor fuente de ingresos de
divisas extranjeras del país - es utilizado para el servicio de la creciente
deuda externa de Haití, sirviendo así también los intereses de los acreedores
externos.

A este respecto, la liberación del mercado de divisas extranjeras impuesta por
el FMI ha suministrado (a pesar del compromiso formal de las autoridades de
combatir el tráfico de drogas) un camino conveniente para el lavado de
narcodólares en el sistema bancario interno. Los narcodólares junto con las
"envíos" genuinos de haitianos que viven en el extranjero, son depositados en el
sistema de bancos comerciales y cambiados a la moneda local. Los resultados en
moneda extranjera de esos influjos pueden entonces ser reciclados hacia el
Tesoro y son utilizados para cumplir con las obligaciones de servicio de la
deuda.

Haití, sin embargo, obtiene un pequeñísimo porcentaje de los resultados totales
en moneda extranjera del lucrativo contrabando. La mayor parte de los ingresos
resultantes del negocio de trasbordo de cocaína va a intermediarios criminales
en el tráfico mayorista y minorista de narcóticos, a las agencias de
inteligencia que protegen el tráfico de drogas así como a las instituciones
financieras y bancarias en las que se lavan los ingresos provenientes de esta
actividad criminal.

Los narcodólares también son trasferidos a cuentas 'bancarias privadas' en
numerosos paraísos bancarios offshore. (Estos paraísos son controlados por los
grandes bancos e instituciones financieras occidentales). El dinero de la droga
es invertido además en una serie de instrumentos financieros como los hedge
funds y las transacciones en el mercado de valores. Las principales firmas de
corretaje bursátil y los bancos de Wall Street y europeos lavan miles de
millones de dólares resultantes del comercio con narcóticos.

Además, la expansión del suministro de dinero denominado en dólares por el
Sistema de Reserva Federal, incluyendo la impresión de miles de millones de
dólares en billetes de dólares EE.UU. para las transacciones de narcóticos
constituye un beneficio para la Reserva Federal y las instituciones privadas
bancarias que lo constituyen, la más importante de las cuales es el Banco de
Reserva Federal de Nueva York. (Vea: Jeffrey Steinberg, Dope, Inc. Is $600
Billion and Growing, Executive Intelligence Review, 14 de diciembre de 2001,
http://www.larouchepub.com/other/2001/2848dope_money.html)



En otras palabras, el establishment financiero de Wall Street, que juega un
papel tras los bastidores en la formulación de la política exterior de EE.UU.,
tiene un interés creado en la retención del negocio de trasbordo de Haití,
mientras instala una "narcodemocracia" de confianza en Port-au-Prince, que
proteja eficazmente las rutas de trasbordo.

Debiera señalarse que desde la introducción del Euro como moneda global, una
parte importante del comercio de narcóticos es realizado ahora en Euros en vez
de dólares EE.UU.

El comercio de cocaína latinoamericano - incluyendo el negocio del trasbordo a
través de Haití - es realizado en su mayor parte en dólares EE.UU. Este
desplazamiento de las transacciones de narcóticos fuera de la denominación en
dólares, que socava la hegemonía del dólar EE.UU. como divisa global, ocurre
sobre todo en las rutas de la droga del Medio Oriente, Asia Central y del
Sudeste europeo.

Manipulación mediática

En las semanas anteriores al golpe de estado, los medios habían concentrado su
mayor atención en las "bandas armadas" y "los matones" favorables a Aristide,
sin asegurar un entendimiento del papel de los rebeldes del FLRN.

Un silencio ensordecedor: ni una palabra se mencionó en las declaraciones
oficiales y las resoluciones de la ONU sobre la naturaleza del FLRN. Esto no
debiera sorprender a nadie: El embajador de EE.UU. ante la ONU (el hombre que
está en el Consejo de Seguridad de la ONU), John Negroponte, jugó un papel
crucial en los escuadrones de la muerte hondureños apoyados por la CIA en los
años 80, cuando era embajador de EE.UU. en Honduras. (Vea San Francisco
Examiner, 20 de octubre de 2001 http://www.flora.org/mai/forum/31397 )

Los rebeldes del FLRN son fuerzas extremadamente bien equipadas y entrenadas. El
pueblo haitiano sabe quiénes son. Son los tonton macoute de la era Duvalier y
antiguos asesinos del FRAPH.

Los medios occidentales guardan silencio ante el tema, acusando al presidente
Aristide de la violencia. Cuando reconocen que el Ejército de Liberación está
compuesto por escuadrones de la muerte, no examinan las implicaciones más
amplias de sus declaraciones y que esos escuadrones de la muerte son una
creación de la CIA y de la Agencia de Inteligencia de la Defensa.

El New York Times ha reconocido que la oposición "no violenta" de la sociedad
civil colabora en realidad con los escuadrones de la muerte, "acusados de matar
a miles", pero todo esto es descrito como "accidental". No se ofrece una
explicación histórica. ¿Quiénes son los líderes de esos escuadrones de la
muerte? Todo lo que se nos dice es que han establecido una "alianza" con los
buenos muchachos "no-violentos" que pertenecen a la "oposición política". Y que
todo es por el bien de una causa buena y digna, que es sacar al presidente
elegido y "restaurar la democracia". "Mientras Haití se tambalea hacia la guerra
civil, una enmarañada red de alianzas, algunas de ellas accidentales, ha
emergido. Ha ligado los intereses de un movimiento de oposición política que ha
abrazado la no-violencia a un grupo de insurgentes que incluye a un antiguo
líder de escuadrones de la muerte acusado de asesinar a miles, un antiguo jefe
de la policía acusar de conspirar para realizar un golpe y una banda implacable
que estuvo alineada con Aristide, que ahora se ha vuelto en su contra.
Considerando sus variados orígenes, los que se forman contra Mr. Aristide están
apenas unidos, aunque todos comparten un ardiente deseo de que se le saque del
poder." (New York Times, 26 de febrero de 2004)

No hay nada de espontáneo o de "accidental" en los ataques rebeldes o en la
"alianza" entre el líder de los escuadrones de la muerte Guy Philippe y Andy
Apaid, propietario del principal sweatshop industrial en Haití y jefe del G-184.


La rebelión armada formó parte de una operación militar y de inteligencia
cuidadosamente planificada. Las Fuerzas Armadas de la República Dominicana
habían detectado campos de entrenamiento de guerrillas dentro de la República
Dominicana en la frontera noreste con Haití. ( El ejército dominicano informó a
Aristide sobre los entrenamientos rebeldes en la frontera, El Caribe, 27 de
febrero de 2004,
http://www.elcaribe.com.do/articulo_multimedios.aspx?id=2645&guid=AB38144D39B24C6FBA4213AC40DD3A01&Seccion=64
)

Tanto los rebeldes armados como sus homólogos civiles "no-violentos" estuvieron
implicados en el complot para derrocar al presidente. El jefe del G-184 Andre
Apaid estuvo en contacto con Colin Powell en las semanas precedentes al
derrocamiento de Aristide; Guy Philippe y "Toto" Emmanuel Constant tienen
vínculos con la CIA; hay señales de que el comandante rebelde Guy Philippe y el
dirigente político del Frente Revolucionario Artibonita de Resistencia Winter
Etienne estaban en relación con funcionarios de EE.UU. (Vea BBC, 27 de febrero
de 2004, http://news.bbc.co.uk/2/hi/americas/3496690.stm ).

Aunque EE.UU. declaró repetidamente que sostendría al gobierno constitucional,
el reemplazo de Aristide por un individuo más dócil fue siempre parte de la
agenda de la administración Bush.

El 20 de febrero, el embajador de EE.UU., James Foley, convocó a un equipo de
cuatro expertos militares del Comando Sur de EE.UU., de Miami. Oficialmente, su
mandato era "evaluar las amenazas a la embajada y a su personal". (Seattle
Times, 20 de febrero de 2004). Ya había Fuerzas Especiales de EE.UU. en el país.
Washington había anunciado que tres barcos de EE.UU. "habían sido puestos a la
espera para ir a Haití como medida preventiva". El "Saipan" está equipado con
cazas Harrier de despegue vertical y helicópteros artillados. Los otros dos
barcos son el "Oak Hill" y el "Trenton". Unos 2.200 marines de EE.UU. de la
Unidad Expedicionaria 24 de la Marina, en Camp Lejeune, N.C. podrían ser
enviados a Haití a breve plazo, según Washington.

Con la partida del presidente Aristide, Washington, sin embargo, no tiene
intención de desarmar a su ejército rebelde paramilitar por encargo, que ahora
debe jugar un papel en la "transición". En otras palabras, la administración
Bush no actuará para impedir que sucedan matanzas y asesinatos políticos de
partidarios de Lavalas y de Aristide después de la partida del presidente. Sobra
decir, los medios occidentales no han analizado en nada los antecedentes
históricos de la crisis haitiana. El papel jugado por la CIA no ha sido
mencionado. La así llamada "comunidad internacional", que pretende estar
comprometida con buen gobierno y democracia, ha cerrado los ojos ante los
asesinatos de civiles por un ejército paramilitar patrocinado por EE.UU. Los
"dirigentes rebeldes" que fueron comandantes en los escuadrones del FRAPH en los
años 90, están siendo presentados por los medios de EE.UU. como portavoces de
una oposición genuina. Mientras tanto, la legitimidad del antiguo presidente
elegido está siendo puesta en duda porque dicen que es responsable por "el
empeoramiento de la situación económica y social".

El empeoramiento de la situación económica y social es atribuible en gran medida
a las devastadoras reformas económicas impuestas por el FMI desde los años 80.
La restauración del gobierno constitucional en 1994 fue condicionada a la
aceptación de la mortífera terapia económica del FMI, que por su parte impidió
la posibilidad de una democracia coherente. Funcionarios de alto nivel dentro de
los gobiernos de Andre Preval y de Jean Bertrand Aristide fueron ciertamente
dóciles ante los dictados del FMI. A pesar de esta docilidad, Aristide ha sido
puesto en la "lista negra" y satanizado por Washington.

La militarización de la Cuenca del Caribe

Washington quiere reinstalar a Haití como una colonia de EE.UU. con todas las de
la ley, con todas las apariencias de una democracia en función. El objetivo es
imponer un régimen títere en Port-au-Prince y establecer una presencia militar
permanente de EE.UU. en Haití.

La administración de EE.UU. busca, en última instancia, la militarización de la
Cuenca del Caribe.

La isla de Hispaniola es la puerta a la Cuenca del Caribe, ubicada
estratégicamente entre Cuba en el Noroeste y Venezuela al Sur. La militarización
de la isla, con el establecimiento de bases militares de EE.UU., no tiene
solamente el propósito de presionar políticamente a Cuba y Venezuela, sino que
está también destinada a proteger el negocio del trasbordo de miles de millones
de dólares en narcóticos a través de Haití, de los lugares de producción en
Colombia, Perú y Bolivia.

La militarización de la Cuenca del Caribe es, en algunos aspectos, similar a la
impuesta por Washington en la región andina de América del Sur bajo el "Plan
Colombia", rebautizado "Iniciativa Andina". Esta última constituye la base para
la militarización de los pozos de petróleo y gas, así como de las rutas de los
oleo y gasoductos y de los corredores de transporte. También protege el tráfico
de narcóticos.


http://globalresearch.ca/articles/CHO402D.html 


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