DOCUMENTOS
Quince tesis para la construcción de una izquierda europea de alternativa.
Rojos y Roges.

 

Fausto Bertinotti (aquí el original en ITALIANO y en formato PDF)
Original publicado en italiano, inglés y francés en el número 0 de la revista "Alternative".
Formato PDF -8 páginas - 1,38 Mbytes.

 

  1. Sabíamos hasta que punto la crisis de la política era una de las consecuencias específicas de la globalización capitalista. Sabíamos, además, que en ella confluía el desenlace de la gran y dramática contienda del siglo XX. Sobre ese conocimiento hemos fundamentado la idea de la refundación.
  2. El análisis crítico de las nuevas formas concretas de alienación y de explotación del trabajo asalariado, de su modificaciones y de la ampliación del campo en que ellas operan nos ha llevaron a comprender el sentido más radical de la “refundación comunista”.
  3. Las nuevas formas de organización del poder a escala mundial toman el puesto de los estados nacionales, de las antiguas soberanías, de los sistemas de alianzas, de los ordenamientos mundiales herederos de la victoria contra el nazi-fascismo y de la guerra fría. Estos no han sido cancelados sino transfigurados por la nueva cadena de comando que alcanza el mundo entero. El problema de la transformación de la sociedad capitalista no se puede poner más que en el ámbito mundial. Ese es el fundamento para el renacimiento de la política.
  4. El nacimiento y el desarrollo del movimiento de crítica a la globalización origina un fenómeno de valor estratégico. Ese fenómeno reclama ser interpretado también a la luz de un relanzamiento del conflicto social y de trabajo y de otras experiencias de participación conflictiva. La refundación comunista tiene aquí su principal recurso. Ese recurso, sin embargo, no es infinito.
  5. La guerra infinita e indefinida encuentra en la doctrina Bush su orgánica y terrible declaración de intenciones y en el gobierno norteamericano el eslabón de arrastre de la cadena de poder del nuevo ordenamiento imperial. Así mismo, la guerra de civilizaciones se transforma en la máscara del pleno despliegue de la globalización capitalista y de su carácter intrínsecamente regresivo.
  6. El nuevo movimiento por la paz debe saber ponerse el objetivo de derrotar la guerra de la globalización capitalista, combatiendo todo el sistema de guerra a escala mundial. El carácter extremo de esta guerra produce muchas oposiciones, resistencias y disensiones incluso en el ámbito de los estados y de los gobiernos. El movimiento debe relacionarse activamente con esas contradicciones sin atribuir a éstas la posibilidad de parar el proceso. Sólo el crecimiento cuantitativo, cualitativo, social, político y cultural del movimiento tiene esa posibilidad. Ese crecimiento puede desvelar el nexo entre el modelo social neoliberal y guerra de la globalización y, por tanto, trabajar para una alternativa de modelo de sociedad. El renacimiento de la política pasa por la lucha contra la guerra y por la paz. Si no hay paz sin justicia, no puede haber justicia sin paz.
  7. En el interior de la política mundial, Europa es, para nosotros, la dimensión mínima necesaria para el renacimiento de la política de las clases subalternas. Su destino y la posibilidad misma de ejercer un protagonismo pasan por la participación en la construcción de la vía de salida de la crisis de la política. La conquista de la paz y la transformación de la actual sociedad capitalista serán los terrenos relacionados, de  esta empresa. Europa es su teatro mínimo, inseparable del mundo.
  8. Europa es, sin embargo, solo un caso de la más general globalización capitalista. Europa no existe políticamente. No es una autónoma realidad geopolítica ni una original experiencia de democracia y de gobierno. El fundamento de este estado ( que es tal a pesar de las cultura que lo han enriquecido y a pesar de su extraordinaria experiencia de la política como de expresión del conflicto de clases) reside en el modelo social modelador de la globalización y por eso cada vez menos europeo. Pero las antíguas culturas europeas y las extraordinarias experiencias políticas de Europa revelan aún hoy una posibilidad. Estas pueden y deben ser puestas en relación con un movimiento que marca nuestro tiempo. El salto de tigre es posible y necesario.
  9. Sabíamos que la dos ondas largas y contrapuestas de los nuevos procesos mundiales, una la de la globalización capitalista y la otra la que propone otro mundo posible ( y necesario) ponen en crisis dramáticamente la hipótesis reformista (aunque no necesariamente las formaciones que se refieren a ella). La quiebra de la última tentativa reformista, la del centro-izquierda, en los USA como en Europa ha contribuido a la elección, en la segunda globalización a las derechas como fuerzas de gobierno.
  10. La crisis, como la guerra, son parte constituyente de la segunda globalización. La precariedad y la incertidumbre no sólo asaltan al trabajo y a la vida de la poblaciones, también afectan a la economía y al desarrollo capitalista. La inestabilidad y la incertidumbre son la clave del cuadro general y de clase del capitalismo de nuestro tiempo. La curso breve de la crisis de la política se confronta al curso largo de la crisis de civilización, marcada por la tendencial separación entre la innovación y el progreso social. En este cuadro se profundiza la crisis de la democracia.
  11. Debemos temer en cuenta que la crisis de la izquierda reformista en Europa occidental, evidenciada en el ciclo global de las elecciones y está su pleno desarrollo y no viene sola. Ella se profundiza y en lugar de encontrar salidas de la crisis, en Europa como en todos los países, se produce una divergencia: por un lado la tesis de la gobernabilidad propone un orden neo-centrista que persigue la globalización y el modelo americano, por otra parte la búsqueda de un nuevo recorrido reformista pone en tensión crítica esta tesis con aquella tendencia de fondo. La inestabilidad y la incertidumbre asaltan a la izquierda reformista. Ella no puede ser considerada como una realidad sustancialmente inmodificable.
  12. Debemos temer en cuenta que la crisis de la izquierda reformista y socialdemócrata destruye cualquier posibilidad para las fuerzas comunistas de definirse en relación con ella. La idea de que fijada una  identidad histórica heredada del pasado, se puede construir una fase de transición en la búsqueda de una alianza de gobierno con los reformistas  ha sido golpeada de muerte en este ciclo. Pero la salvación no se alcanza tampoco del contraste con la socialdemocracia. En realidad lo que venimos aprendiendo es que a la crisis de la izquierda reformista, frente a la globalización después de la derrota del 900, se une la crisis de las formaciones comunistas tradicionales. Simula stabunt, simul cadent. Sabíamos que la refundación es necesaria para reconstruir una perspectiva revolucionaria. Ahora nos damos cuenta de que es necesaria para existir.
  13. La palanca para el cambio es, por tanto, la construcción de un nuevo movimiento obrero. Europa es uno de los lugares encargados de esta nueva construcción del sujeto de la transformación de la sociedad capitalista del 2000. Es obligatoriamente, nuestro lugar prioritario de acción.
  14. La construcción en Europa de una izquierda de alternativa como protagonista política del nuevo ciclo, es cuestión decisiva para el desenlace general de la confrontación. El carácter plural de los movimientos exige un sujeto político capaz, por su propia composición, de entrar en dialéctica con ellos en el marco del proyecto de construcción de “Otro mundo posible”. La crisis de la política requiere salir de ella a través de la fundación de un nueva relación entre la política de izquierda, el conflicto social y la sociedad civil. Rifondazione Comunista es condición necesaria, pero no suficiente de ésta última redefinición. En el marco de la construcción de una izquierda alternativa europea la refundación comunista puede ganar un nuevo horizonte impulsor y contribuir al nacimiento de la subjetividad política necesaria para  hacer creible el objetivo de otra Europa. Una Europa autónoma, puerta hacia el sur del mundo, portadora de un modelo social y político diferente del de la globalización.
  15. Las fuerzas representadas en el GUE y las fuerzas políticas que se colocan en Europa a la izquierda de la Internacional Socialista están llamadas a este tarea para salir de la minoridad. Pero la izquierda de alternativa no puede nacer sobre una discriminante de geografía política. Sus discriminantes son la radical oposición a la guerra y el abandono de las políticas neoliberales. Su colocación prioritaria es en el interior de los movimientos de lucha de nuestro tiempo con el fin de construir una alternativa de sociedad. Su razón de ser es la reforma de la política si quiere devolver la eficacia a la acción colectiva  y hacer renacer la política. Por eso, en la nueva subjetividad europea deben poder convivir en igualdad partidos, organizaciones sociales, políticas y culturales diferentes de los partidos. La izquierda de alternativa para operar la transformación debe transformar su propio modo de ser en la dirección de la participación, del pluralismo, de la valorización de las diferencias y del autogobierno.

 

(traducción Joan Tafalla)


UNA OPORTUNIDAD PARA LA REFUNDACIÓN DE LA POLÍTICA

                              -las 15 tesis presentadas por Bertinotti-

 

                             

                                                                      Joaquín Miras Albarrán

 

“...mucho más temprano que tarde se abrirán las grandes alamedas por donde pasará el hombre libre...”

                                                                                          1973. Presidente Allende. Radiograma.

 

          Del siete al diez de noviembre se desarrolló en la ciudad de Florencia la reunión europea del Foro Social, previamente acordada en Brasil. En este encuentro masivo, en el que participaron cincuenta mil personas, se combinaron el debate y la deliberación políticas con la movilización a favor de la paz, contra el liberalismo económico y la globalización. En la movilización estricta participó una cifra de manifestantes próxima al millón de personas. De estos acontecimientos el lector del Viejo Topo se encuentra bien informado.

          La intención de este artículo es valorar políticamente un acontecimiento acaecido durante el desarrollo de esas jornadas que no tiene precedentes, y que posee una importancia capital para el lanzamiento de una iniciativa práctica de refundación de la política en Europa, tras la liquidación de la misma como consecuencia de la globalización: La difusión del documento político elaborado por  Refundación Comunista, firmado por su secretario general, Fausto Bertinotti, en el que somete a la deliberación pública una plataforma de quince puntos con el objeto de debatir la refundación de la política, y  la reconstrucción de la opción de la izquierda.

          Dicha propuesta es un acontecimiento, sin precedentes, necesario y esperanzador, tanto por los contenidos programáticos cuanto por el procedimiento elegido para darlos a conocer, que caracteriza, por sí, la novedad que inspira el documento. Porque las quince tesis son, en primer lugar,  una propuesta política que se hace a la sociedad europea, dando razón del por qué del nuevo marco geográfico elegido. Y, además, porque las quince tesis constituyen un verdadero  manifiesto político. Veamos por qué:

En primer lugar el documento de las quince tesis es una propuesta política que se libra, directamente, a la deliberación de la ciudadanía concernida, que es la europea, a la que se interpela para que lo debata, y en concreto  a aquel sector de la misma que ya se encuentra en actividad cívico política y que, en número importante, se hallaba reunida en Florencia. La singular característica de la opción elegida para abrir el debate es una evidencia ”tácita”, que está tan a la vista que se nos puede pasar por alto.  Los militantes de las diversas fuerzas políticas y movimientos (no caben las fuerzas políticas que no tengan militantes) son considerados, no una colectividad diversa del resto de la ciudadanía, sino como parte de la misma: la parte más resuelta y consciente, eso sí, -por decirlo para fraseando un célebre panfleto librado al debate de la opinión pública democrático revolucionaria en 1848-, que ya ha dado el paso a la praxis política: a la acción ciudadana organizada.

Una vez hecho esto, el texto pertenece a la comunidad interpelada, y poco  podrán hacer las eventuales maniobras cupulares, o de aparato, de determinadas fuerzas de la vieja izquierda para refrenar los efectos del mismo.

En segundo lugar, porque las tesis no proponen como actividad política la “implementación” coordinada, a nivel europeo, de una serie de medidas económicas y sociales, a desarrollar como ingeniería social, desde el gobierno, mediante la utilización de los recursos económicos y personales de los diversos aparatos de estado organizados, a partir del hipotético acceso al gobierno, de fuerzas políticas progresistas. Sino que se dirige a la sociedad misma, a sus diversos segmentos subalternos, para proponer su organización y su participación directa, activa, en la política. El documento de las 15 tesis rompe en esto también con lo habitual: no es una propuesta de Programa de gobierno –más o menos detallada, más o menos ingenuamente electoralista y demagógica, que hubiera sido lo habitual-, ni de últimas intenciones sobre las metas finales, sino una propuesta de organización lanzada a la ciudadanía, que parte de la idea previa, de que tan sólo se denomina política precisamente a la organización de la ciudadanía para deliberar sobre los asuntos sociales que considere conveniente y  desarrollar por sí misma la actividad encaminada a dar ejecución a los fines propuestos.

          Las dos características señaladas rompen en la práctica real, y no sólo en las declaraciones, con las viejas formas de hacer política, que han caducado y se revelan como el mayor peligro actual para la existencia de la izquierda y de la política. No se puede pretender ser el portador de otra forma nueva de hacer política y utilizar las pautas culturales, los métodos y medios antiguos para realizar esa pretensión: No se puede salir de la enajenación mediante formas enajenadas de obrar.

 

          HACER RENACER  LA POLÍTICA: CONSTRUIR EL SUJETO POLÍTICO

          Las tesis se proponen un objetivo inmediato, lo cual no significa que pueda ser conseguido de forma inmediata o que pueda saberse el plazo en que éste se logre alcanzar, sino sencillamente, que no distingue entre “programa estratégico”, “máximo” o “a largo plazo” y proyecto “táctico” o “inmediato”. Esta diferenciación, que procede de la herencia de la socialdemocracia, de la que todos hemos estado imbuidos, ha sido siempre el expediente habitual para hacer tragar a las bases los tacticismos y los electoralismos más crudos en la política real, garantizando que no se contraponen y que incluso promueven avances que apuntan en la dirección de los últimos principios. Estos, a su vez quedan convertidos en un mero credo religioso que tan sólo se conserva en el sagrario de las mentes de los militantes.

          El objetivo inmediato de las tesis es, precisamente, abrir el debate político y lanzar las propuestas que posibiliten el “renacimiento de la política” (tesis 6) que se valora con razón, en plena crisis.

Las tesis incorpora como elementos orientadores de las propuestas sometidas a deliberación, un esquema de análisis de la situación político social general. También en el  uso del análisis para la formulación de juicios políticos podemos encontrar una característica novedosa. El análisis del actual ciclo no tiene como principal interés evaluar el estado en que se encuentra el capitalismo.

Como expresa Bertinotti en el artículo publicado en El VIEJO TOPO, “Por un Nuevo sujeto político”, no se trata de plantearse “qué Europa debemos plantearnos después el euro”, sino que se trata de que “empecemos por nosotros mismos”. Es decir: el análisis de la situación posee un objeto intelectual concreto. Pero el objetivo intelectual concreto a desentrañar, mediante el conocimiento y el uso de todo saber positivo existente, no es  la actual situación del capitalismo mundial o del europeo, sino, por qué la izquierda ha llegado  encontrarse en la absoluta postración en que se halla, por qué la política ha desaparecido.

El objeto de análisis somos nosotros mismos, y debemos evaluar cuál es la situación actual de la izquierda, y analizar y explicar qué acontecimientos, y de qué manera, la han conducido a esta situación, y qué retos tiene planteados. Porque lo que se pretende no es descubrir posibles correctivos a las políticas económicas capitalistas europeas, sino corregir y evitar la desaparición de la izquierda y la liquidación definitiva de la participación de las masas en la política, lo que entraña la muerte de la misma.

Se trata de elaborar un análisis que permita fundamentar que los cambios que la izquierda introduzcan en sí misma sean eficaces, y estén bien orientados, de forma que sirvan para reorganizar o crear un nuevo sujeto político o agente social de masas que mediante sus actividad pueda hacer valer sus derechos y cambiar la correlación.

 Ciertamente este tipo de análisis puede ser considerado por los políticos vétero izquierdistas –el reformismo- como “interiorista” porque impide tener posición propia sobre los desarrollos eventuales y demás modificaciones –sociales y progresistas, por supuesto- de la política monetaria europea, la inflación etc. Para el caso de que los estados mayores del gran capital europeo tengan a bien consultarles a ellos...

Las tesis establecen que la causa de la actual situación de la izquierda es la globalización o mundialización de la economía capitalista desarrollada e impuesta por el neoliberalismo. Esta política desarrollada por el capitalismo ha acarreado dos consecuencias. En primer lugar, ha debilitado drásticamente la capacidad de presión de las luchas sociales organizadas por las clases subalternas, dado que las organizaciones democráticas, sociales y políticas, populares no rebasan organizativamente los marcos estatales, y no existe respuesta adecuada a la deslocalización industrial, a la fuga de capitales, etc. En segundo lugar, la globalización –mercado mundial de capitales/ macro especulación financiera, y mercado mundial de fuerza de trabajo: liquidación fáctica de los controles de los mercados de trabajo-  ha vaciado de su histórica capacidad de presión y control  sobre la economía y sobre la vida social a los estados nacionales, que eran los instrumentos institucionales y jurídicos de los que se servía la izquierda para desarrollar su política de reformas, con los que contaba el ciudadanos para garantizarse ciertas seguridades y protecciones, y en los cuales había arraigado la democracia de masas tal como la conocimos en su momento. La inanidad actual de las instancias que antaño permitieron ejercer la actividad política a las masas populares –el estado liberal democrático- hace que una gran parte de las masas ciudadanas sientan que la política es una falacia y un embuste o, simplemente se desinteresen por ella.

Las fuerzas reformistas, que antaño pudieron negociar mejoras reales para los trabajadores y demás clases subalternas, se ven abocadas ahora a negociar y firmar el empeoramiento de las condiciones de trabajo y de vida de sectores de trabajadores, entregando a la precarización, por completo a unos segmentos de trabajadores a cambio de tratar de proteger ciertas ventajas de otros segmentos. Esto produce la destrucción del sujeto social sobre el que se sustentaban estas fuerzas políticas. Una parte se siente totalmente abandonada, la otra se conservaduriza.  La política está en trance de desaparición si no se plantea el abandono de estos marcos de acción.

Por todo esto, las tesis sostienen, acertadamente, que el reformismo hoy no tiene margen de maniobra.  Tampoco lo tienen las fuerzas comunistas, que fiadas en la presunción de que su identidad histórica fijada en el pasado les otorga un margen de credibilidad, se embarcan en el proyecto de alianza con los reformistas para ocupar el gobierno.

La única izquierda hoy posible es la que se plantee constituirse como alternativa de sociedad.

 

LA NUEVA CONSTRUCCIÓN DEL  SUJETO POLÍTICO DE LA TRANSFORMACIÓN. EL “DEMOS” DE NUESTROS DÍAS

La crisis del estado nación pone al descubierto la necesidad imperiosa e inmediata de refundar la política en su doble vertiente: crear nuevas instancias de participación política y de poder político democrático, y crear un nuevo sujeto político a la altura de las circunstancias.

La política del futuro ha de ser capaz de abordar sin retórica, sino realmente, la dimensión inmediatamente mundial que han adquirido las relaciones económicas. Y las tesis proponen que “ Europa es (.) la dimensión mínima necesaria para el renacer de la política de las clases subalternas”. Tanto el sujeto político como las nuevas  instancias de poder político democrático a construir deberán ser de ámbito europeo. Las redes de microestructuras democráticas capilares, o interiores a las instituciones y organizaciones de la sociedad civil, deberán constituir un tejido continuo no afectado por  las artificiosas fronteras estatales. Probablemente los  redactores de las tesis hayan manejado el concepto de Formación Social en la reflexión sobre este asunto a la hora de elaborar esta tesis. Creo que los ciudadanos europeos hemos asistido, pasivamente, al alumbramiento de una nueva formación social y económica, que es el resultado de las políticas desarrolladas por el gran capital neoliberal, -el cual sí tiene capacidad operatoria en política-, y que está dotada de instrumentos políticos y de resortes de poder, alejados de toda intervención democrática, cuya capacidad de elaborar y poner en práctica proyectos políticos se halla en pleno vigor.  La izquierda europea debe luchar por la organización de una alternativa de sociedad en este ámbito geopolítico.

Entre tanto, la globalización ha producido también entre la ciudadanía mundial una respuesta, que hasta la fecha va por delante de las propuestas políticas de la izquierda: el movimiento de crítica contra la globalización económica, es decir, contra la especulación financiera desatada, y contra la liquidación de todo tipo de regulación, protección y seguridad, sobre el mercado  de trabajo. Este nuevo movimiento constituye un primer recurso para la refundación de la política popular o democrática, y para la reconstrucción de la izquierda.

El belicismo feroz impuesto a todos los países  por las fuerzas neoliberales que capitanean la globalización, también ha generado como réplica ciudadana un nuevo movimiento por la paz, a escala mundial, que es otro importante fundamento para la construcción de un posible sujeto político alternativo.

Por fin, las tesis registran que comienza a aparecer también, en lucha, un nuevo movimiento obrero, y nuevamente crece la lucha de clases y la conflictividad contra el capitalismo en Europa.  Por  obreros entiende Bertinotti al conjunto de trabajadores asalariados. Esta es una matización de gran importancia. El asalariado mayoritario del anterior periodo, el obrero taylorfordista, está en trance de desaparición en los países desarrollados. En su lugar, y junto a capas de trabajadores aún del viejo tipo, han surgido amplios sectores de trabajadores cualificados, tanto, en la administración y los servicios, como entre los trabajadores directamente incorporados  a la producción de valores de uso, dotados de conocimientos tecnológicos y  de capacidad de control sobre los procesos productivos, de lo cual no se infiere que su mayor control sobre las relaciones técnicas de producción redunde en el presente en una mejor correlación de posiciones dentro de las relaciones sociales de producción. Precisamente la precariedad a que están sometidos estos trabajadores, debido a la absoluta falta de protección en la que quedan expuestos por los actuales contratos de trabajo –cuando estos existen- les impide, a menudo, el anclaje suficiente en sus puestos de trabajo que les permita dominar los procesos productivos y, a la vez, socializarse como clase, tal como sucedía antaño, en la fábrica fordista. Junto a ellos encontramos a amplios sectores de trabajadores no cualificados, y entre ellos, una gran parte son fuerza de trabajo recién venida de la emigración latinoamericana, norteafricana, asiática y también del este de Europa. Estos trabajadores constituyen un submundo de seres humanos que carecen de personalidad jurídica y de derechos políticos, son verdaderos parias, expulsados de la sociedad civil, y esto les induce a replegarse sobre sí mismos y a no participar ni sentirse parte potencial de un nuevo sujeto socio político. El trabajo político a realizar aquí es ingente.

También las culturas históricas europeas, que poseen una rica tradición política que es resultado de valiosas  experiencias de lucha de clases, y que impregnan y movilizan a amplios sectores de la sociedad civil europea son otro factor que las tesis tienen en cuenta  a la hora de  contabilizar las bases para el posible y necesario nuevo sujeto político europeo.

          Los agentes señalados por las tesis no son un invento de las tesis, no son fuerzas hipotéticas, a crear, lo que sería una especulación; existen ya, y están ya ahí,  como lo muestra la movilización masiva, que, sin embargo hoy responde casi tan sólo –y es un tesoro- al impulso moral de miles de individualidades que se congregan cada vez que tienen la oportunidad. Fundar los medios que permitieran la organización estable de todo esto, de forma que se genere una nueva socialización y se cree un nuevo sujeto social, sería la gran tarea de la izquierda.

          Movimiento antiglobalización, movimiento por la paz, movimiento obrero, en sentido lato, sectores sociales imbuidos por las culturas políticas emancipatorias, de resistencia y democráticas europeas. Los sectores sociales  interpelados  para que constituyan el agente social son amplios y abarcan potencialmente a la mayoría de la sociedad. El agente revolucionario, llamado a constituir un poder social y un orden alternativo no es la clase obrera, sino el conjunto de clases subalternas: el pueblo el demos. Sin la organización del demos no puede existir poder popular o democracia.

Las tesis superan así, también en este punto la vieja tradición obrerista, de origen socialdemócrata, que se apartó de la tradición democrático revolucionaria europea, a la que pertenecían Marx y Engels, y que tan ferozmente defendieron éstos contra los lassallianos, en la Crítica al Programa de Gotha[1]. No se trata de construir una clase obrera, en el sentido limitado que poseía antaño, de marcada identidad y fuertemente organizada, pero aislada de los demás sectores populares de la sociedad civil, y condenada, por tanto, a poder plantearse y reivindicar tan sólo mejoras sociales, pero impotente por su aislamiento para la construcción de un poder político y una sociedad alternativas. Se trata de construir, a partir de los distintos segmentos previos de la ciudadanía subalterna, organizados en sus movimientos –mejor cuanto más microorganizados- un agente que se construya desde de sus experiencias de lucha y que esté en condiciones de crear y reproducir un orden político social alternativo[2].Un agente social sólo existe plenamente cuando rebasa las reivindicaciones sociales y desarrolla un proyecto político, esto es:, de polites, de ciudadanía, propio, autónomo[3]

          El programa, político en torno al cual se propone la organización del nuevo sujeto político es: la lucha contra la globalización económica y contra el liberalismo económico, la lucha contra la guerra y por la paz, y la lucha social de clases contra el capitalismo y contra todas las nuevas formas de explotación y de enajenación que ha desarrollado. Estos puntos son los grandes ejes que están ya definidos, y en torno a los cuales se movilizan ya los movimientos  existentes. El programa no es un invento de una elite que se autoproponga a sí misma como vanguardia. También en esto se apartan las tesis de la tradición socialdemócrata, que no era sino una nueva versión de la teorías de elites.

Las tesis enlazan con el viejo espíritu democrático revolucionario nacido de la Revolución democrático jacobina y sostenido por el movimiento obrero y popular durante la primera mitad del siglo XlX. "Los postulados teóricos no se fundamentan en absoluto en ideas y en  principios inventados o descubiertos por tal o cual reformador del mundo. Son tan sólo, expresión general de las relaciones reales de una lucha  de clases existente, de un movimiento histórico que tiene lugar delante de nuestros ojos". Toda elaboración a cargo de profesionales de la política en sus laboratorios es literatura utópica.

 

LOS QUE ”DEFIENDEN SIEMPRE LOS INTERESES DEL MOVIMIENTO EN SU CONJUNTO”

Por último, una referencia a papel asignado por las tesis de Bertinotti al partido. En primer lugar la tesis 14 declara que la situación actual de crisis de la política precisa de una salida  por medio de la fundación de una nueva relación entre el agente animador de la política de izquierdas, la lucha y la sociedad civil. Las tesis invitan a todas las fuerzas a la izquierda de la socialdemocracia a participar en la construcción de la izquierda, pero inmediatamente advierten contra toda autocomplacencia elitista de las fuerzas políticas organizadas ante la sociedad civil. En lo futuro la izquierda, si quiere existir, no puede ser una organización que se otorga el papel de representante de las clases subalternas en las instituciones políticas del estado

En el futuro el papel de la izquierda  debe estar en el seno de los movimientos de lucha de nuestro tiempo, para devolver la eficacia  a la acción colectiva con el fin de construir una alternativa en el seno de la sociedad civil; este es el cambio que las tesis propugnan bajo la denominación de la reforma de la política. Como no se le escapa al lector, es este un cambio o auto transformación de enorme calado y mucha drasticidad. El colectivo político, en lo sucesivo, estará constituido por el conjunto de partidos y organizaciones sociales, políticas y culturales, que se encuentren en el seno de los distintos movimientos y tengan como finalidad perpetuar, fortalecer, desarrollar y unificar al nuevo sujeto social alternativo. El partido no “es”; se llama partido al conjunto de cuadros civiles y sociales y al conjunto de organizaciones que estructuran el bloque popular, y  todas esas formas de asociación deben poder convivir auto reconociéndose como partes del mismo, con la condición de asumir el proyecto político que caracteriza y define hoy a las izquierdas: la radical oposición a la guerra y el rechazo de las políticas neoliberales

Hay que destacar, por su gran importancia la finalidad que las tesis otorgan como misión a este conjunto de organizaciones que están llamadas a ser el partido, y que queda cifrada en una palabra densamente cargada de significado dentro del lenguaje de la tradición de la democracia, a la que la voluntad de estilo del redactor le ha reservado un lugar destacado, pues es la palabra que clausura el texto. La palabra es “el autogobierno”.

La misión de estas estructuras organizativas y dinamizadoras internas al sujeto nuevo es la de ser instrumentos auxiliares del mismo, es decir, instituciones democráticas internas  a través de las cuales las individualidades que componen el agente del cambio puedan ejercer el poder soberano dentro del mismo mediante la deliberación pública sin trabas: autogobierno

Hace tiempo y en momentos trágicos, una voz profética  nos animaba a pensar que las grandes alamedas de la libertad se abrirían nuevamente. Era cierto; las 15 tesis nos las muestran. Es tiempo de transitarlas. A quienes tengan alguna duda al respecto, no queda sino invitarles a que hagan balance de los resultados obtenidos por el camino recorrido últimamente: Por ese camino ya nadie pasa, salvo el crepúsculo.

                                                                      29 Xl 02



[1] El texto es largo, abarca todo el punto 4 de la Crítica, y explica, además, cómo deben ser entendidos ciertos pasos de El Manifiesto que todos hemos malinterpretado imbuidos por la lectura que se impuso y llegó a nosotros; aquí sólo una breve cita: “Por tanto, desde ese punto de vista, es también absurdo decir, que  frente a la clase obrera “no forman más que una masa reaccionaria”, juntamente con la burguesía, y además, por si eso fuera poco, con los señores feudales. ¿es que en las últimas elecciones se ha gritado a los artesanos, a los pequeños industriales, etcétera y a los campesinos: frente a nosotros no formáis, juntamente con los burgueses y los señores feudales, más que una masa reaccionaria?” Op. Cit. Ed. Ricardo Aguilera, M. 1971, p. 27

[2] Por lo demás, también durante el siglo XX, al menos en alguna experiencia revolucionaria, se mantuvo el proyecto del sujeto democrático, es decir, del pueblo, constituido por una alianza de obreros, campesinos y clases medias intelectuales, como agente revolucionario. Es la política del partido bolchevique de Lenin, enfrentada al obrerismo en sus dos vertientes; el obrerismo reformista de la socialdemocracia, que al constatar  la debilidad numérica de los obreros, decide que su tiempo todavía no ha llegado, o la política obrerista  revolucionaria de Lev Trotski,  que al constatar la debilidad del agente revolucionario se plantea la necesidad de la ayuda obrera  exterior: la revolución permanente. Es cierto que Lenin evolucionaría hacia las tesis de Trotski, y que se separaría de las mismas para volver hacia la construcción de un agente bloque social popular, tras la derrota Alemana, con la NEP. Ver Arthur Rosenberg Historia del bolchevismo, Eds. Cuadernos Pasado y Presente, México 1977.  Georg Lukács El hombre y la democracia Ed. Contrapunto Argentina 1989. Para encontrar antecedentes de otras políticas democráticas ver Antono Gramsci: “Algunos temas sobre la cuestión meridional” en Escritos políticos (1917-1933), Cuadernos de Pasado y Presente, México 2ª,  1981. El texto es de 1926; en él se dan citas largas del programa de 1914 en el que ya se recoge este espíritu. Es la constitución de un bloque popular o democrático la que otorga sentido a la preocupación por la fracción del mismo que tenga la capacidad dirigente, es decir, la hegemonía.

[3]La elaboración de esta idea es de data vieja. La podemos encontrar en nuestros clásicos ya en La Ideología Alemana. El abandono de las nociones políticas reelaboradas por los plebeyos durante la revolución francesa, esto es, de la tradición democrático jacobina, nunca sería aceptada por ellos. En el 48 utilizarían el término clásico, demo republicano, “proletarios”. Aún en 1891, como crítica al programa socialdemócrata de Erfurt Engels escribe: “Está fuera de duda que nuestro partido y la clase obrera  sólo pueden  llegar a la dominación bajo la forma de república democrática. Esta última es incluso la forma específica de la dictadura del proletariado, como lo ha demostrado ya la Gran Revolución Francesa (.) Así pues, república unitaria. Pero no en el sentido de la presente república francesa, que no es otra cosa que el imperio sin emperador, fundado en 1798. De 1792 a 1798, cada departamento francés, cada comunidad poseían su completa autonomía administrativa, según el modelo norteamericano, y esto debemos tener también nosotros. Norteamérica y la primera república francesa nos han mostrado y probado cómo se puede organizar esa autonomía y cómo se puede prescindir de la burocracia”. F. Engels: “Contribución a la crítica del programa socialdemócrata de 1891”, en Marx y Engels Obras Escogidas, Vol 3, Ed Progreso  Moscú 1974, pp. 450- 461. Uno de los últimos trabajos de Engels fue sobre el campesinado, al que el obrerismo de la socialdemocracia desatendía; en 1894 escribió: El problema campesino en Francia y en Inglaterra, Ed. Progreso, Moscú ¿1974?

 


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