Documentos del militante

INFORME DEL COMITÉ EJECUTIVO DEL PCM - 18/XI/03
(aprobado, con dos abstenciones)


Este Comité Ejecutivo rinde un sentido homenaje a la memoria de Juana Doña, Manuel Vázquez Montalbán y Miquel Martí y Pol.

1. Como actualización del Informe del Comité Central en relación a la situación internacional, debemos destacar que en Palestina sigue la construcción del muro y la guerra abierta contra su pueblo, especialmente en Gaza.

En Irak se incrementa la resistencia cívica y guerrillera. Por su parte, el PKK (Partido de los Trabajadores del Kurdistán) vuelve a su natural espacio renunciando, aparentemente, a la lucha armada.

La movilización popular obrera y campesina en Bolivia, con el trágico saldo de centenares de muertos por la represión, ha derrocado, como en otras ocasiones, al gobierno. El gobierno de tecnócratas de Carlos Mesa no es la solución de los problemas que aquejan al país y se verá abocado a una nueva confrontación si no deja de cumplir los compromisos contraídos con el FMI y con los intereses estadounidenses en relación al gas natural.

El fracaso del Presidente Uribe, con el rechazo de su referéndum, y los resultados electorales en Colombia, en municipios y gobiernos departamentales donde, al contrario, han sido espectaculares los resultados para la izquierda democrática en la que está integrada nuestro partido hermano. Más allá de la amenaza siempre latente de la ocupación militar del país por parte de EE.UU., la consecución de la alcaldía de Bogotá, de otras y de varios gobiernos provinciales, abre importantes expectativas para el cambio.

Debemos estar muy atentos al resurgimiento del movimiento piquetero en Argentina y a la movilización social en la República Dominicana.

El tono y atmósfera de la reciente Cumbre Latinoamericana expresan interesantes cambios en esa región mientras el papel de Aznar y su compañero de viaje Juan Carlos de Borbón, como embajador de las grandes empresas españolas, resulta cada vez más alejado de lo que España debería hacer en Latinoamérica y en la UE.

La aceptación por el Tribunal Supremo de EE.UU. de la demanda del colectivo de presos de Guantánamo que han podido formularla, supone un nuevo traspiés para el gobierno Bush.

Las recientes elecciones en Servia reflejan la crispación ultranacionalista fruto de la humillación sufrida por parte de USA-OTAN, la guerra y el desmantelamiento de Yugoslavia, y ponen de actualidad el polvorín que para el futuro de Europa supone esta zona.

La grave situación social en nuestro país y en nuestra región sigue en aumento: se dispara la violencia doméstica y el número de mujeres asesinadas; en Madrid aumenta un 70% el número de menores delincuentes internados en reformatorios; y, en general, se ha abierto una clara ofensiva judicial contra la clase trabajadora que sufre las secuelas del aumento de la siniestralidad laboral.

Las últimas agresiones xenófobas y racistas en El Ejido ponen de manifiesto, una vez más, la gravedad de una problemática a la que seguimos sin prestar la atención que requiere, que está aupando en toda Europa a la derecha y la ultraderecha y que, en España, está siendo bastardamente utilizada por el PP, por acción represora y omisiones sociales integradoras, para el miedo y la alienación de crecientes segmentos de la clase trabajadora.

La última tragedia en el Estrecho, con un balance de muertos aún no saldado, responde, en un orden de cosas totalmente distinto, a la misma lógica destructora de los medios públicos que operó en la catástrofe del Prestige.

El obsceno espectáculo mediático en torno a la próxima boda principesca, es la pretensión, una vez más, de legitimar la restauración monárquica procedente del golpe de estado fascista del 36. Como comunistas y militantes de IU tenemos la obligación de seguir contribuyendo a la recuperación de la memoria histórica e intentar neutralizar la ceremonia de la confusión que se va intensificar de aquí al verano. Hoy que la aceptación pública por parte de Zapatero, de la defensa de la modificación del Estatuto de Cataluña que propone Maragall, emplaza la cuestión del modelo de Estado, más allá del ámbito vasco, con toda profundidad y requeriría una reforma constitucional, la defensa de nuestra alternativa republicana, federal y solidaria cobra una actualidad impensable hace poco. Precisamente esa actualidad sobrevenida del Plan Ibarretxe, por un lado, y, por otro, de las citadas declaraciones del Secretario General del PSOE -oportunista o no, para el caso es lo de menos- requiere la más escrupulosa administración frente a la sociedad para la recuperación de los valores y cultura republicanos, sin ponérnoslo difícil a nosotros mismos.

Debemos felicitarnos por los resultados de IC-EUiA, que nos permiten mantenernos en el arco parlamentario catalán. El panorama que se abre en Cataluña aclarará la real voluntad del nacionalismo de izquierdas de configurar un gobierno de progreso y transformador.

Supone honda satisfacción para este Comité Ejecutivo el éxito del reciente IX Congreso de la UJCE por la renovación y rejuvenecimiento de su dirección federal, la profundidad y clarividencia de las tesis en él aprobadas y la participación de casi trescientos delegados de todo el estado, suponen la consolidación de un excelente trabajo en los últimos años, la normalización positiva en las relaciones UJCE-PCE y la garantía del relevo generacional que, a veces, tanto nos ha preocupado. Felicitamos, emocionados, a las direcciones saliente y entrante y ratificamos nuestra voluntad de apoyo y colaboración hacia objetivos que, más que nunca en los últimos años, compartimos hacia IU y la clase trabajadora en su conjunto. En su momento, haremos llegar a todas las agrupaciones los documentos aprobados por la UJCE.

El Foro Social Europeo de Saint Denís de la pasada semana, sobre cuyos resultados efectuaremos la valoración federal que merece, ha contado, por primera vez, con la presencia de un valioso cortejo de PCE-UJCE que ha sido, entre otras cosas, importante para estimular a nuestros camaradas de la delegación del PCE en Francia. Se han concretado, además, dos movilizaciones a nivel internacional cuyo éxito debemos aquí garantizar: el próximo 20 de marzo, por la retirada de Irak de las tropas de ocupación y las de Israel de los territorios ocupados, así como por la detención y destrucción del muro; y el 9 de mayo, fecha prevista para la ratificación de la Constitución europea, por una Europa de los derechos de los ciudadanos y ciudadanas.

2. El PP ha ganado las elecciones y recuperado la mayoría absoluta en la Comunidad de Madrid.

En las más favorables condiciones objetivas hemos sido incapaces de reequilibrar el voto de la izquierda a través de la consecución de un aumento en nuestra representación institucional capaz de compensar el presumido descenso electoral del PSOE. Éramos nosotros los llamados a mejorar para hacer posible la restitución de un gobierno de izquierdas en Madrid con, o sin, nuestra participación en él. No se trataba, en esta ocasión, de salvar los trastos, sino de estar a la altura de las circunstancias.

Formulamos en el Informe del Comité Central, todavía en tiempo para ser recogidas, análisis y propuestas para, a partir de la corrección de los errores de la campaña de mayo, corregir, con la experiencia de la crisis de la Asamblea de Madrid, en la campaña de octubre. No se ha hecho así. Se han agudizado los errores, tanto en los contenidos, como en el empecinamiento en un modelo desmovilizador hacia la sociedad madrileña y hacia la propia organización. No se ha valorado correctamente la crisis institucional provocada por el golpe de estado de los tránsfugas del PSOE ni la posición de IU-CM en dicha crisis ni su ausencia de responsabilidades en ella. No hemos sabido, a partir de los trabajos de la Comisión de Investigación, representar y presentar un modelo alternativo en el que serían imposibles los mecanismos de corrupción que han operado y permanecen latentes.

Empezamos, en febrero, asignándonos públicamente parcelas de poder, de gobierno y, como si no hubiera pasado nada, hemos arruinado la campaña de octubre pidiendo el voto para la "izquierda", en vez de situarnos como izquierda alternativa cuyas propuestas implican la corrección de un modelo que, en muchos de sus elementos, comparten PP y PSOE, que es el que fomenta los mecanismos corruptores.

Todo lo anterior, y mucho más, está en la crítica y autocrítica que establecimos en el Informe del último Comité Central. No se trata, por tanto, éste, de un análisis oportunista a posteriori.

No se trata, tampoco, y obviamente, de responsabilizar de nuestra falta de éxito a la torpeza y errónea estrategia de la campaña en sí misma. Ello ha coadyuvado a unos resultados que son los que corresponden a una formación política sin política y sin organización, como sistemática y constructivamente venimos denunciando hace tiempo.

3. La VII Asamblea Federal de IU se emplaza a tres meses vista de unas elecciones generales trascendentales para la consolidación, o no, del PP y para pulsar las verdaderas posibilidades de IU como alternativa estatal transformadora e impulsora de una amplia alianza social.

Ante ese escenario sería altamente irresponsable potenciar o proponer una alternativa al actual Coordinador General de IU y natural candidato a la Presidencia del Gobierno. Pero, de ahí para abajo, tenemos la inexcusable obligación de cuestionar la política, el aparato organizativo y la realidad orgánica de la actual IU y de la que se nos propone.

Después de las elecciones en nuestra Comunidad y a la vista de los documentos definitivos para la Asamblea Federal de IU, están plenamente vigentes la autocrítica, crítica y propuestas del Informe del Comité Central del pasado 8 de octubre.

Nuestra tarea prioritaria hoy, y hasta el próximo 9 de diciembre, en que acaba el plazo de enmiendas, es la de proponer y apoyar alternativas y elegir a los delegados idóneos para su defensa, en la línea de las críticas y las aportaciones, no sólo del citado Informe, sino también de otros anteriores, federales y regionales, porque tenemos la obligación de hacer que, desde el proyecto, la clase trabajadora visualice, en primer término, la posibilidad de un cambio hacia la izquierda basado en el rescate de los secuestrados derechos constitucionales, además de la defensa de las libertades y la necesidad de la lucha por una democracia real y participativa y por un mundo en paz, justo y solidario.

Las normas y el calendario aprobados para la celebración de la Asamblea prefiguran el intento de hacer de ella una convención aclamatoria a la americana y no el lugar del imprescindible debate político para que la integración corresponsable se produzca como resultado del mismo y no por la componenda previa sin posible síntesis político-organizativa posterior. Arrastrar de nuevo una situación como la que venimos padeciendo desde la VI Asamblea podría suponer la debacle electoral en marzo y poner en alto riesgo la pervivencia del proyecto.

Asimismo, las normas, como ya comentamos en el Informe del Comité Central, privilegian la representación por resultados electorales, contribuyendo con ello a la desmotivación organizativa en amplias zonas del territorio del país que terminarán por ser zonas blancas si no lo remediamos, y a la desaparición del proyecto como alternativa estatal. Si bien los resultados electorales son un indicador relevante, debería haberse equilibrado ese criterio con otro que primase y estimulase a las federaciones que, con los mismos esfuerzos, obtienen peores resultados no derivados de su voluntad sino de la organización federal realmente existente.

En este último sentido, hemos recogido algunas críticas por parte de la militancia respecto al tono que dimos al tratamiento de la situación en el País Vasco en el Informe del último Comité Central. Corregimos el error recordando, en síntesis, que la propuesta genéricamente compartida en IU para el País Vasco es, sustancialmente, su tratamiento y resolución política en el marco de un diálogo no sometido a la presión de la violencia terrorista -es la línea también de la alternativa Elkarri- y el rechazo a toda posición frentista. Todo ello, en estrecha relación a nuestro modelo de Estado federal y solidario. Que esa propuesta y ese modelo serían positivamente valorados por amplias capas de la ciudadanía del conjunto del país, formuladas por una Ezker Batúa no integrada en el gobierno nacionalista. Que la participación en ese gobierno desacredita ante la mayoría de la gente los elemento de racionalidad que comporta la posición general de IU. Que, además, actualmente en relación al Plan Ibarretxe, la propuesta de EB es más la de un confederalismo asimétrico que, si bien reserva para el gobierno central imprescindibles elementos de solidaridad como la Tesorería de la Seguridad Social, se asienta en el énfasis en el derecho a la autodeterminación, eje de la política soberanista del PNV y EA, más que en el modelo federal, simétrico y solidario que mayoritaria y programáticamente propugna IU.

Todo ello, que sigue siendo elemento no saldado de debate, al mismo tiempo que muestra frontal oposición a la estrategia del PP que culmina hoy con el intento de abortar un proceso formalmente democrático por la vía judicial.

Este informe ni debe ni puede agotar un análisis exhaustivo de los documentos asamblearios de IU que nos han de ocupar hasta el próximo 9 de diciembre en los inexcusables debates en cada asamblea de IU-CM. Con todo, encareciendo la atenta lectura de los mismos que, con las correcciones que merecen, van a determinar el futuro de nuestro proyecto en los próximos años, y asumiendo el riesgo simplificador que cualquier síntesis supone, las siguientes valoraciones pueden ayudarnos a afrontar esta fase regional de la VII Asamblea Federal.

En lo político, las Tesis asamblearias propuestas están recorridas transversalmente por un "ecopacifismo" cuyo alcance ya discutimos y sobre el que nos posicionamos en el Comité Central. No rechazamos como elementos fundamentales de la singularidad política del proyecto el ecosocialismo y el pacifismo porque hunden sus raíces en la tradición marxista y del movimiento obrero, pero según está formulado en las Tesis no puede pasar a ocupar la posición ideológica central del mismo un "ecopacifismo" que procede de un análisis superficial y erróneo de la cristalización y el alcance del actual feroz capitalismo.

Como marxistas -y así lo hicimos hace dieciocho años impulsando la creación de IU como movimiento político y social, instrumento para alianzas sociales y políticas en defensa de la clase trabajadora y la transformación social, en el convencimiento de que las condiciones, ya en aquel momento, imponían la necesidad de superar la herramienta partidista para la lucha social y política- somos los más facultados para reconocer las drásticas transformaciones que en el sistema y las relaciones de producción y en la capacidad de alienación de los medios de comunicación de masas ha impuesto la globalización capitalista y la barbarie imperialista implícita al que denominamos "patrón terror" en las relaciones internacionales. Pero esas transformaciones siguen derivando de la contradicción principal. En ese contexto, IU no puede dejar de ser, especialmente, un referente de clase pasando a transformarse en un proyecto radical pequeño-burgués para una lúcida pero exigua base electoral, dispuesto a apoyar o consolidar gobiernos del PSOE, cuando no de los nacionalismos incluso de derechas, aquí o allá según coyunturas y circunstancias del lugar.

Como comunistas, desde siempre, nos hemos reconocido en todo lo nuevo que históricamente ha ido emergiendo como oposición a las condiciones generadas por el capitalismo. Hoy reconocemos esa dimensión en gran parte de los movimientos contra la globalización neoliberal, pero que todavía, en sí mismos y en su actual estado de organización, no son el nuevo sujeto revolucionario. Por eso, rechazamos, por insuficientes, gran parte de los planteamientos que en las Tesis se formulan en relación a dichos movimientos y al modo de afrontarlos IU. El Partido, por su parte, desde el último Congreso, lo tiene claro. Hay que estar en ellos con nuestros objetivos, hacia el socialismo.

El PCE impulsó CC.OO. como sindicato sociopolítico que fuera instrumento esencial para el refortalecimiento del movimiento obrero derrotado por el golpe militar fascista y, hoy, CC.OO. es un sindicato de gestión para los trabajadores con empleo estable, aunque amenazado, sin percepción histórica y objetivamente acrítico con la política. Contra ese estado de cosas estamos muchos y muchas comunistas. La práctica e inaudita ausencia en las Tesis de cualquier referencia al movimiento obrero, al sindicalismo y a CC.OO. en concreto y a las relaciones de IU con todo ello, explicaría, por sí sola, nuestra profunda posición crítica respecto a dichas Tesis.

Tampoco se profundiza en ellas lo necesario en relación al Partido Europeo de la Izquierda Transformadora, en cuya gestación está participando con su presencia el Coordinador Gral. de Izquierda Unida.

Resulta sorprendente, a no ser que se quiera eludir el debate, la ausencia de una propuesta sobre los contenidos sociales, ausentes en el proyecto de Constitución Europea, cuya implicación propugnamos junto a la izquierda transformadora europea. Esos contenidos son el fundamento de la coherencia que debemos transmitir a la clase trabajadora en el más que probable referendum que se va a plantear, coincidiendo con las elecciones al Parlamento Europeo, el próximo mes de junio.

Con todo, rechazando además el "nuevo comienzo" en ellas propuesto y apostando por la imprescindible autocrítica que todos debemos hacernos, los comunistas los primeros, por la IU que hoy tenemos y a la que todos hemos contribuido por acción u omisión, y negándolas por endebles, idealistas y alejadas de la realidad, es evidente que, como siempre y en el peor de los casos -y éste es, probablemente, el peor con el que nos hemos enfrentado nunca- las Tesis contienen elementos compartibles como para no rechazarlas en su totalidad. Las sustanciales enmiendas que requiere deben contribuir a "un acuerdo de fondo, sólido y sin interpretaciones diversas y contradictorias sobre los ejes fundamentales de la acción para un proceso unitario que garantice la integración en torno a bases políticas", como señala la Resolución de nuestro Comité Ejecutivo Federal del 6 de septiembre pasado.

Desafortunadamente, el documento organizativo propuesto responde a un modelo de organización ligero, desmotivador del compromiso y limitador de la capacidad de influencia de abajo arriba, que debemos rechazar en su totalidad. Ya advertíamos en el Informe del Comité Central del carácter no representativo, inorgánico y no basado en criterios políticos de la forma de pluralidad propuesta; de la consolidación de un modelo confederal por agotamiento de las competencias en cada federación en relación a la dirección federal que, con la creación del denominado Consejo de Federación, quedaría relegada al papel de mera "oidora" de las políticas soberana y autónomamente formuladas por cada federación; de la propuesta de la cooptación para cargos de dirección y representación institucional, en relación a una especie de "selección de los mejores"; y de la configuración de IU como "lugar de encuentro de las redes críticas" pasando, así, a ser una "red de redes" en vez de una organización fuerte y unitaria en lo programático. La "red", las "redes", en general, son el instrumento de los que no saben ni quieren organizarse.

Impulsamos en su momento IU como una organización superadora de la forma partido, pero, al cabo y, por supuesto, organización. La propuesta organizativa de esta Asamblea es, sumariamente, la de una formación con muy poca organización y muy poca consideración hacia ella, basada en los equipos dirigentes y sus asesores, convertida en red que recoja inquietudes, rebeldías y propuestas variopintas, procedentes de tirios y troyanos, que sumadas todas ellas conformen un programa plural desconsiderando que IU se fundamenta en su pluralidad interna y, al mismo tiempo, en su unidad programática y estratégica hacia la sociedad.

Nuestra "red", que no hemos sabido aprovechar en los últimos tiempos, son las Áreas y las Asambleas de base con fuerte implantación en sus territorios y sectores para la recepción de las problemáticas e inquietudes realmente existentes en cada ámbito y segmento social, para las movilizaciones y para las campañas.

El Artículo 1 de los vigentes Estatutos, mantenido íntegramente en el proyecto presentado, define IU como "movimiento político y social (a estas alturas habría que añadir, y cultural) que se conforma como una organización política y jurídicamente soberana, que tiene como objetivo la transformación gradual del sistema capitalista en un sistema socialista democrático, fundado en los principios de justicia, igualdad, solidaridad y sostenibilidad ecológica y las diferencias personales. Dicha sociedad socialista se organizará a través de un Estado social y democrático de derecho, republicano y federal".

Esta definición valiosa y vigente tiene muy poco que ver con la política y nada con el modelo organizativo que se nos propone en la VII Asamblea Federal.

Salimos de la VI Asamblea con una política muy mayoritariamente compartida y dos listas enfrentadas. Todos somos responsables de no haber contribuido a la integración orgánica a partir de esa coincidencia política. El enorme riesgo que gravita sobre la VII es que, con dos concepciones político-organizativas enfrentadas, salgamos con una sola lista.

El Partido tiene una posición federal hacia su proyecto que reflejamos en el Informe de nuestro último Comité Central y mantenemos en éste. Si esa posición resulta minoritaria en una VII Asamblea Federal que debe ser intensa en el debate político, aplicaremos, como siempre, la que mayoritariamente resulte aprobada, manteniendo nuestra lealtad constructiva a IU como proyecto imprescindible. Como ante cualquier proceso asambleario de IU, especialmente en una ocasión como ésta en que nos jugamos la definición y los objetivos del propio proyecto, el Partido tiene la obligación de hacer llegar en tiempo su posición al conjunto de l@s comunistas de IU. Como establece la Resolución aprobada en el Comité Federal del PCE del 4 de octubre pasado "el PCE es fundamental en el proceso de fortalecimiento de IU y, para ello, l@s comunistas debemos dar ejemplo de respeto a las reglas democráticas dando, al mismo tiempo, cohesión a IU".

Ése es el propósito de este Informe desde la frontal y leal discrepancia con los documentos a debate en la VII Asamblea Federal de IU. Una vez aprobado este informe, vuelve a reflejar la posición comunista en relación a nuestro proyecto, no la de una plataforma asamblearia integrada por comunistas.


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