Documentos del militante

INTERVENCION FIESTA PCE’2003

Paco Frutos, 13.9.03

 

Este año se cumple el 30 Aniversario del golpe de estado fascista de Pinochet, impulsado por los EE.UU y por otros gobiernos afines, golpistas y conservadores, de América Latina. Aquel golpe representó la interrupción criminal de un proceso democrático con contenidos sociales y culturales para un cambio profundo en un país de América Latina. Con el golpe cortaron la realidad chilena y el ejemplo para otros pueblos. Liquidaron a miles de dirigentes y militantes comunistas, socialistas, cristianos. Lo hicieron a conciencia. Hoy día, el pueblo de Chile, que lentamente va superando los efectos del golpe, sufre la ausencia de los dirigentes, cuadros y militantes desparecidos. Los golpistas y sus avaladores consiguieron retrasar o postergar los cambios.

 

Vaya toda nuestra solidaridad al pueblo de Chile, no sólo a través de un recuerdo emocionado, sino de colaboración con las fuerzas políticas chilenas que continúan defendiendo lo mismo que encabezó en aquel momento histórico Salvador Allende, al cual rendimos el más entrañable homenaje y recuerdo; vaya toda nuestra solidaridad, apoyo y colaboración al Partido Comunista de Chile, a su Presidenta, a su Secretario General y a todos los militantes comunistas. Así será hasta que se hayan abierto del todo las amplias alamedas y recuperado plenamente la democracia, secuestrada todavía en parte por la Constitución de Pinochet.

 

Hemos defendido todas las iniciativas del juez Garzón para sentar a Pinochet en el banco de los criminales. Ahora apoyamos las del mismo juez contra los criminales argentinos, al tiempo que denunciamos la actitud cómplice del gobierno español y de la fiscalía con los responsables de la tortura y asesinato de miles de argentinos y argentinas.

 

En el 40 Aniversario del asesinato de Julián Grimau, rendimos homenaje a su memoria y denunciamos que uno de los firmantes de su condena todavía es, para vergüenza de la democracia, Presidente de Galicia.

 

La claridad política, la convicción en lo que se dice y hace, el coraje para defender tus posiciones y la honestidad son elementos imprescindibles para que la izquierda sea creíble, inspire confianza y genere apoyos. Eso, de manera habitual, siempre. Pero hay momentos en la historia en que es necesario acentuar la personalidad de la izquierda frente a la derecha, no con imágenes diferentes de una misma política, sino con una crítica razonada de las políticas del adversario y con propuestas inequívocas de lo que uno propone. Hoy estamos en esa situación en que la ciudadanía debe ver en la izquierda una capacidad política suficiente para ser una alternativa al gobierno del PP, al actual Presidente del gobierno y a su posible sucesor. Hablando de sucesores, no nos interesa el talante más o menos simpático o bonachón del candidato, o sus aficiones deportivas, sino qué es y qué representa. El perfil de un personaje nos importa un bledo, si este personaje es corresponsable de una guerra ilegal, inmoral e injusta; si es cómplice de una política de empleo precario y temporal que reduce los derechos laborales y sociales de todos los trabajadores/as, especialmente los de vosotros y vosotras, jóvenes que tenéis que competir entre sí para tener un magro salario; si es coautor de leyes que encarecen el suelo y la vivienda, haciéndola imposible para muchos o forzando a hipotecas que son una soga al cuello durante media vida; si engañó con el Prestige; si estuvo de acuerdo con la manipulación de TVE cuando la Huelga General y ahora para ensalzar al PP; si acepta la política servil de Aznar con Bush. No nos interesa el perfil socarrón de Mariano Rajoy, sino que es el continuador de una política que debemos cambiar, derrotando en la sociedad y en las urnas a los autores de la misma.

 

Si las elecciones vuelve a ganarlas el PP con mayoría absoluta, o acompañado de las derechas nacionalistas, no hay posibilidad de cambio social a la izquierda en mucho tiempo y el gobierno español continuará siendo el principal avalador de la Administración reaccionaria de Bush y el ejecutor de una política antisocial.

 

Es necesario un cambio, un giro social a la izquierda. ¿Qué pintamos los comunistas ahí? Mucho, porque somos personas conscientes, organizadas, con experiencia y tradición de lucha, y que no se arrugan ante las dificultades.

 

¿Y qué pintáis los jóvenes en este proyecto? ¡Todo! Sois desde hace tiempo el alma de este gran movimiento por la paz y por otro mundo posible en Europa, en América, en España. En las aulas, en la calle, en vuestras casas, desde los puestos de trabajo y de estudio habéis intuido ya una idea y un proyecto de futuro. No están todavía todos los que deben estar, pero sois ya muchos. Sois la parte más activa y generosa de un proyecto que, a pesar de las dificultades, está en marcha. ¿Y sabéis por qué es así? Porque veis la mentira y porque vuestros intereses y derechos están ligados a cambios radicales en el tipo de sociedad que tenemos aquí y en el mundo. Esta sociedad que la política neoliberal no hace más justa ni más libre, sino más insolidaria y conservadora.

 

En la política económica, el neoliberalismo no sólo no evita las crisis frecuentes, sino que las crea. Crisis que los ricos, a través de las finanzas, las bolsas, la especulación y el beneficio inmoral e injusto, superan, depuse de dejar trás de sí un reguero de miserables y pobres, de degradación de los derechos humanos en la mayoría de países del mundo, tal como constata, de nuevo, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo del 2003.

 

En lo político, la globalización neoliberal, el capitalismo actual, margina a las instituciones internacionales (NN.UU., FAO,...) y reduce la democracia convirtiéndola en un instrumento secundario de los países dominantes, EE.UU. de forma hegemónica, y de los grupos multinacionales que controlan los mercados, las patentes, el comercio y la cultura.

 

En la vertiente militar, la concepción de guerra preventiva, aplicada con resultados desastrosos en Afganistán y en Iraq, forma parte de una estrategia global, de carácter neoimperialista, que lo abarca todo: la economía general, la economía de guerra, el comercio, la democracia, la cultura... La guerra preventiva, una invención reaccionaria de EE.UU., representa la liquidación del diálogo y de las leyes internacionales y la imposición sin más de la fuerza. Es aceptada, y ahí hay una de nuestras batallas por otra Europa, por una parte significativa de las fuerzas políticas europeas, de forma directa y clara en unos casos, y vergonzantemente en otros. El documento presentado por Solana y aprobado en la cumbre europea de Salónica, es casi una rendición de la UE al belicismo de Bush. No en vano Solana fue el Secretario de la OTAN de los bombardeos a Yugoslavia y el responsable de política exterior de la UE que, en febrero pasado, encontró los informes de Powell sobre armas de destrucción masiva en Iraq, muy sólidos. Hay gentes como Solana que primero fueron bufones y luego lacayos del imperio. ¡No dan más de sí!

 

Y como colofón a lo anterior y como consecuencia de las políticas neoliberales, avanza la degradación de todos los parámetros ecológicos: el efecto invernadero, la deforestación, la desertización, con resultados sociales y humanos graves para la gente. Y ante esos fenómenos, causados por la acción depredadora del neoliberalismo, en vez de acentuar las medidas de prevención, se desprecian e incumplen tímidos acuerdos que, como el Protocolo de Kyoto, pueden reducir la gravedad del problema. Es una carrera hacia el máximo beneficio que sólo conduce al desastre.

 

El actual sistema dominante no crea ningún orden, ni consenso democrático, capaz de proponer y aplicar soluciones a los graves problemas. El neoliberalismo es el problema. Por ello, sólo cabe una alternativa: superarlo con la acción social y la inteligencia política, y derrotarlo. La lucha contra el neoliberalismo es la lucha contra la miseria, contra la guerra y por la paz, por la democracia y por los derechos humanos, por el empleo digno, por la educación y la salud, contra la privatización de todo, contra el intento de anular la política por un mercado dominado por una minoría.

 

Derrotar al neoliberalismo, "qué largo me lo fiáis", podéis decir. ¿Y cómo se hace esto? Sólo hay un camino, aquí y en el mundo. El movimiento "Por otro mundo posible" es la única alternativa general para construir otra realidad económica, social y política. Ha tenido ya resultados visibles que deben contemplarse sin triunfalismos, pero con convicción y esperanza. El primer resultado es que el movimiento existe ya, a pesar de sus detractores, y es algo que influye social y culturalmente. Sus enemigos no pueden obviarlo ni despreciarlo, porque saben que está alcanzando dimensión y solidez, pues no se sustenta en retórica revolucionaria, sino en actuaciones reales y concretas contra las principales causas y efectos de las políticas neoliberales. Por eso, las políticas conservadoras antiterroristas enfilan a este movimiento de raíz anticapitalista, pretendiendo que la ciudadanía lo confunda con el terrorismo. Saben que tiene ya una repercusión directa en la conciencia de mucha gente, en la lucha social y en la búsqueda de una nueva política basada en la cultura de la solidaridad, la participación y la democracia. Saben también que tiene influencia en procesos políticos y electorales como el que se ha producido en Brasil con el triunfo de Lula. Y aunque ello no represente un vuelco, hoy imposible, de la realidad dominante, señala un camino para el desarrollo de políticas más sociales y para la gestación de nuevas unidades económicas y políticas, por encima de fronteras, al margen y enfrentadas a los planes más conservadores que los EE.UU. y sus satélites quieren imponer a través del ALCA, la OMC o una UE radicalmente neoliberal.

 

Mucha gente se ha dado cuenta ya del fracaso concreto del neoliberalismo. Argentina es uno de los casos más claros, pero se sabe que ningún país latinoamericano ha mejorado la vida de la gente en la última década, se sabe que ha empeorado en amplias zonas de Asia, de Rusia y de lo que antes fue la URSS, que Africa continúa siendo el continente marginado de la miseria y del sida, que en América del norte y en Europa se reducen derechos laborales, sociales y democráticos, conquistados históricamente por el movimiento obrero. Mucha gente sabe que hay derroche, saqueo, hambre y destrucción ecológica con efectos directos sobre la vida. Amplios sectores, especialmente de la juventud y de la mujer, contemplan con espanto como la guerra se convierte en un instrumento de imposición de la globalización neoliberal e inician un proceso de toma de conciencia y de compromiso.

 

Nace una nueva realidad enfrentada a lo más viejo, reaccionario e inútil que representa el neoliberalismo, pero será un camino muy largo y difícil. Nosotros debemos estar plenamente en él para ampliarlo y fortalecerlo, para contribuir a darle solidez política y capacidad de movilización y de organización. Luchar coordinadamente desde Europa con los pueblos latinoamericanos contra el ALCA y por las políticas que se aprueban en el Foro de Sao Paulo, de Porto Alegre, de Florencia, por otro mundo posible.

 

En cada Comunidad Autónoma debe haber un Foro plural, coordinado en toda España y con Europa. Las iniciativas políticas deben adelantarse a los acontecimientos. ¿Creéis que se hubiera realizado la gran jornada contra la guerra del 15 de febrero, si ésta no se hubiese aprobado tres meses antes en Florencia? Una gran jornada que todavía no hemos valorado totalmente, que puede incluso llegar a considerarse como una jornada más por la paz cuando es el acto más importante, por su amplitud geográfica y por su masividad, que se haya celebrado jamás contra la guerra, a pesar de que ésta no pudo evitarse. No se evitó, es verdad, pero todo lo que está ocurriendo hoy en Iraq nos da la razón a los que decíamos que la guerra sería más destrucción y caos, más humillación y odio, y eso, más importante que darnos la razón, abre los ojos a mucha gente, algunos que descubren y otros que constatan las mentiras indecentes de Bush, de Blair, de Aznar, y de todos los que hicieron y apoyaron la guerra. La guerra no se acabó en abril. La guerra continúa y pone en marcha nuevas políticas armamentísticas: en España 4000 millones más de euros en armamento que, en conjunto, elevarán el gasto militar al 2,5% del PIB, porcentaje más alto que el alemán, pagados con la venta de terrenos de Defensa que son públicos, no de Trillo ni de Aznar, y un anuncio de reclutamiento obligatorio. En EE.UU., Bush acaba de pedir al Congreso 87.000 millones de dólares más para la ocupación de Iraq, que se sumarían a los cien mil que están gastando y que van destinados, en su mayoría a armamento y acción militar, no a la reconstrucción civil, para lo cual Bush pide que seamos nosotros los paganos. Dirigentes del Partido Demócrata, que aceptaron antes la guerra, han denunciado que con esta millonada (14 billones de las antiguas pesetas, sin contar los 16 billones anteriores), todos los norteamericanos tendrían la seguridad social pública, de la que carecen ahora una gran parte de los ciudadanos y ciudadanas de EE.UU.

 

Y, mientras, continúa la destrucción y muerte contra el pueblo palestino, los asentamientos ilegales, el muro de concentración que, además de un nuevo apartheid, es aprovechado para quitarles más tierras intensificando el desprecio al gobierno y autoridades palestinas para empujarlas al enfrentamiento entre sí. Es el momento de que las fuerzas más conscientes, activas y comprometidas de la izquierda europea tomen una decisión ante las últimas acciones del gobierno y del ejército israelí: consideramos necesario que la izquierda y los demócratas propongan al Parlamento Europeo una declaración que considere terroristas al ejército y al gobierno de Israel, de la misma forma que lo ha hecho con Hamás.

 

Ante la situación, debemos continuar con más fuerza todavía la lucha por la paz, por los derechos del pueblo palestino, contra la ocupación de Iraq.

 

Os propongo dedicar un recuerdo a los muertos en Iraq, sean éstos civiles, soldados o periodistas, un recuerdo a Julio Anguita Parrado; a José Couso (ante cuyo asesinato el gobierno lamentó pero no condenó, lo mismo que se le critica a Batasuna); a todos los muertos en Palestina, en Africa, en Asia, en América Latina, a causa de la guerra, del hambre o de las enfermedades. Son los muertos de un sistema injusto y de un orden belicista, que nos reclaman otro mundo.

 

En Europa hay una fuerte lucha política, en contra de crear una sociedad al estilo norteamericano, con bajos niveles de cobertura social, con baja participación política, con dependencia absoluta en el terreno militar de EE.UU. y con una política económica igual a la de este país en las relaciones con el resto del mundo. La Constitución que se quiere aprobar en referéndum no contiene una carta social básica, ni propuestas adecuadas para superar el déficit democrático, ni una política de seguridad y defensa soberana y controlada democráticamente por el Parlamento. Las viejas clases dominantes quieren una Europa más conservadora. Frente a ello hay dos caminos : esta construcción europea no nos atañe y la negamos globalmente, o sí nos atañe pero lucharemos para que sea social, pacífica y política, capaz de juntar y potenciar lo mejor de su patrimonio histórico y de impulsar una renovación a fondo de la política y la economía, solidariamente en Europa y de Europa hacia el mundo.

 

En la defensa del mejor patrimonio político y cultural de Europa, defenderemos, sin complejos, el papel que los comunistas hemos tenido en la acción por los derechos sociales y por las libertades. Ante el tufo anticomunista de diversos sectores europeos, que ya se expresó en la guerra contra Yugoslavia, combatiremos ese anticomunismo con nuestra historia de compromiso y lucha contra el fascismo y el nazismo, por la libertad y la dignidad humana.

 

El Foro Social Europeo tiene una gran tarea. Trabajamos en él para que se abra paso una decisión compartida, unitaria, que defienda la Europa que preconizamos y que no divida a las fuerzas sociales e intelectuales que quieren un cambio, incluso desde posiciones contradictorias o diferentes. Esa Europa debe apostar por la autonomía política y militar, por una carta laboral y social de derechos, por el desarrollo de su capacidad política democrática, por un tratamiento solidario e inteligente de los fenómenos migratorios, entendiendo éstos en una doble vertiente : programas de desarrollo en los países de origen, derechos plenos aquí. Debe ser una Europa que luche sin ambigüedades contra la degradación ecológica, de la cual tenemos una muestra en este verano del 2003, con las altas temperaturas y sus efectos. Una Europa, en suma, que intervenga políticamente en el mundo desde la fuerza moral y política que le dé su apuesta firme por el desarrollo social, por el despliegue de todos los derechos humanos y por la paz.

 

Hablando de derechos humanos, en los últimos meses ha habido una fuerte y persistente campaña contra la revolución y el gobierno cubanos. El PCE expresó en su momento, y lo reitera, el desacuerdo con las penas de muerte y con las largas condenas. Esta posición nunca se confundió con las actitudes, posicionamientos y manifestaciones de otros sectores. El PCE expresó su discrepancia desde la defensa de los mismos principios y valores que puso en marcha la revolución cubana. El PCE nunca mezclará sus posiciones con las de la derecha, con las actitudes hipócritas de la UE en torno a los derechos humanos, ni tan siquiera con los que, desde posiciones de izquierda, se han pronunciado en contra. Y no lo hará por una sencilla razón: porque creemos que nadie que se reclame de izquierda puede contribuir, por acción u omisión, a aislar a la revolución y al pueblo cubano. Ni facilitar a la reacción norteamericana o a la mafia de Miami un desembarco político en Cuba, que sería trágico para la vida de la gente. Hacerlo sería asumir una gran responsabilidad moral y política. Una cosa es la crítica, desde la defensa de unos valores humanistas y socialistas, y otra sería la complicidad objetiva con la derecha de EE.UU, de Europa, de España. Es más, estamos prestos a hablar de la pena de muerte y de los derechos humanos en serio. Empezando por la pena de muerte en EE.UU, firmada contra menores y disminuidos, por el propio Bush , que ejerce ahora de sumo dirigente del mundo liberal. Continuando por exigir la libertad de los cinco prisioneros cubanos (Gerardo Hernández, René González, Fernando González, Toni Guerrero y Ramón Lazañino), rehenes de Bush por luchar contra el terrorismo de Miami. Hablando de los presos de Guantánamo privados de todos los derechos legales.

 

Hay una responsabilidad moral de los políticos e intelectuales de izquierda, de los demócratas sin adjetivos, para exigir que dejen a Cuba solucionar soberanamente sus problemas, sin bloqueos ni interferencias criminales, groseras, o pretendidamente sutiles. Cuba, un país del tercer mundo, ha conseguido niveles de educación, salud y expectativas de vida iguales o superiores a los países más desarrollados. Desde luego sin comparación con ningún otro país de América Latina. Esto es fruto de un proceso revolucionario que, además, ha contribuido en otras zonas del mundo a la mejora de sus niveles de vida, enviando o educando en sus escuelas a médicos y profesores de diversas especialidades. Todo ello es lo que se debe valorar en el momento de abordar el presente y el futuro de Cuba. Al PCE le gustaría que Cuba diese un paso más aboliendo la pena de muerte de sus leyes. Estamos convencidos de que esta medida, acompañada de otras, no sólo no debilitaría a la revolución cubana, sino que la convertirían para muchas gentes, especialmente joven, en un ejemplo y, por tanto, la fortalecerían. Esta es nuestra opinión ; la decisión le corresponde al pueblo cubano, a su gobierno e instituciones, y al PCC.

 

En España, los que fueron mas reacios y hostiles al proceso democrático iniciado antes de la muerte de Franco no pueden ser hoy los albaceas de la democracia, la libertad y la constitución, ni dar lecciones a nadie. Hablamos de personas, claro está, pero hablamos, sobre todo, de movimientos políticos e ideológicos que hoy están en el PP. Las normas de la democracia deben ser perfeccionadas permanentemente, manteniendo y fortaleciendo sus bases elementales. La democracia, y sus instrumentos, no son un proceso cerrado. Con el PP ha habido un deterioro o estancamiento de los conceptos democráticos y de las prácticas políticas, que se expresa en todo : en política social, en el Estado, en el rearme militar, en un integrismo religioso. Y ha habido una política hacia la mujer que no ha evitado la continuación de la discriminación social, a pesar de su paternalismo, ni el aumento de la violencia de género que se ha cobrado numerosas víctimas mortales, además de mantener la inseguridad, el temor y los apaleamientos para muchas mujeres.

 

En resumen, la política del PP en lo económico y social, en el empleo, en lo educativo, en la convivencia y el desarrollo democrático, es una política conservadora que reduce los derechos laborales y sociales, que produce precariedad y temporalidad en el empleo, con el aumento de los accidentes laborales, como se ha puesto de relieve con los trabajadores muertos en Puertollano o los miles que mueren o quedan lisiados anualmente en España.

 

Nuestras diferencias abismales con el PP están en el tipo de sociedad que construye la derecha orgánica y sin complejos y en el tipo de sociedad que defendemos nosotros. La suya es una sociedad fuertemente clasista, la nuestra quiere ser plenamente social ; el PP defiende una España neocentralista y nosotros una España federal con horizonte republicano ; el PP arrodilla a España y a Europa ante el imperialismo de Bush y nosotros defendemos la soberanía y la dignidad de España en una Europa independiente, radicalmente democrática y pacífica.

 

Las divergencias de fondo con las políticas del PP exigen una crítica y una denuncia, pero reclaman, sobre todo, argumentos y propuestas concretas y no descalificaciones genéricas. Es el momento de que la izquierda plural ofrezca en general y en cada comunidad autónoma un programa político de cambio. Si el PP es considerado el principal adversario por su defensa sin complejos del neoliberalismo y de la guerra, consecuentemente los que afirman esto deben ofrecer una alternativa que busque el apoyo político y electoral para realizarse.

 

La izquierda y el centro-izquierda deben hacer unas propuestas básicas para un cambio político y social, en la siguiente línea:

 

· Frente a las políticas de empleo del PP, que crean precariedad, inseguridad y accidentes laborales, un programa de empleo estable, indefinido mientras las producción y servicios que se prestan sean necesarios, con plenitud de derechos laborales y sociales, y aplicación estricta de la ley y nuevas medidas para evitar los numerosos accidentes laborales que tantos dramas generan. Impedir los despidos masivos de empresas con beneficios multimillonarios. Ante el verdadero abismo que hay entre la propaganda del PP sobre el empleo y la realidad, lo cierto es que el empleo-basura no permite a los jóvenes ninguna planificación de su vida, ni autonomía para su realización personal. La izquierda debe acabar con esta situación.

· Frente a la privatización del suelo y de la vivienda que el gobierno del PP ha realizado y la especulación generada, que ha puesto por las nubes los precios y ha hecho desaparecer el alquiler, proponemos un plan de vivienda de alquiler y de compra asequible para todas las economías más modestas y, especialmente, para la juventud que inicia su vida laboral. La izquierda debe impulsar, de acuerdo con las comunidades autónomas, la construcción de la vivienda pública suficiente para hacer frente a un problema que coarta la libertad de vivir o que crea una dependencia de la hipoteca de por vida.

· La política del PP, pretendidamente social con los ancianos, ha fomentado que la mayoría de centros y residencias de ancianos sean privados y prohibitivos para la mayoría de ciudadanos. La izquierda no puede permitir este agravio a las personas que han trabajado toda su vida, creando una riqueza colectiva que ahora les niega su bienestar.

· Las políticas económicas y del suelo del PP han fomentado amplios niveles de corrupción. Son necesarias medidas radicales para su erradicación, teniendo en cuenta que si hay corruptos es porque hay corruptores, y éstos están siempre del mismo lado : el del dinero.

· El intento del PP de privatizar un grado más la educación, haciéndola más elitista y más vinculada a un sentido religioso, reclama de la izquierda la defensa de la escuela pública, laica y de calidad, sin concesiones.

· Frente a los continuados proyectos de progresiva privatización de la sanidad pública, de las pensiones públicas, de los transportes públicos, de la comunicación, la izquierda debe aspirar a potenciar y mejorar todos los servicios públicos esenciales, recreando un sector empresarial público en todas las cuestiones que lo exija el bien común, sector que será controlado democráticamente por las instituciones políticas, científicas y técnicas.

· Frente al fracaso de la actual Ley de Inmigración, modificada ya tres veces, la izquierda defenderá aquí y en Europa una política con dos ejes : programas de desarrollo de las zonas que producen los flujos de inmigración masivos, y reconocimiento a los inmigrantes de los derechos económicos, sociales y políticos.

· Frente a la propuesta cerrada y neocentralista del PP, la izquierda debe concretar una propuesta federal como modelo de Estado plurinacional, democrático y solidario, a través del desarrollo constitucional y político del Estado autonómico, que descarte y deje sin argumentos a propuestas de ruptura o aventuras que poco importan al interés de la inmensa mayoría de ciudadanos.

· Frente a la política de guerra y de sumisión a Bush, proponemos la más amplia y constante movilización por la paz. La eliminación de las bases imperialistas de EE.UU. en España y en el mundo, y una educación permanente en las escuelas y medios de comunicación, por la paz.

 

Estas son, entre otras, las principales propuestas para iniciar un proceso de cambio social y político que fomente la convivencia y el bienestar social.

 

Debe haber una propuesta política concreta, que haga intervenir a la gente para cambiar. Es necesario un discurso de aquí y para hoy. Las grandes movilizaciones del último año no han significado un cambio suficiente en el terreno electoral. El PP se mantiene, el PSOE mejora algo e IU también. Una importante movilización social, con elementos morales y políticos para un cambio, no se traduce en resultados electorales claros y contundentes. ¿Por qué? Es necesario conocerlo. Criticar, denunciar y movilizar no produce automáticamente un cambio, si no va acompañado de la perspectiva de otra realidad posible y de cambios en la mentalidad.

 

Las miserias de la política se corresponden con la aceptación por amplios sectores ciudadanos de una realidad virtual que exhibe como ejemplo de vida el empleo de baja calidad, las privatizaciones, la unidad sacrosanta de España, o la vida de cuatro cretinos con dinero, fama o bragueta en ristre. La política aparece como un elemento secundario de la realidad. Por si esto no fuera suficiente, la crisis de Madrid pone de relieve las relaciones de la política con el negocio particular y aunque las implicaciones del PP, o de importantes dirigentes del mismo, son obvias, una gran responsabilidad política recae sobre el PSOE, que es de donde salen Sáez y Tamayo, los que son corrompidos por los corruptores que aprovechan las facilidades que ofrece la especulación del suelo y de la vivienda. En Madrid salta a la vista algo elemental : los beneficiarios económicos son los constructores-especuladores de terrenos y viviendas, y el beneficiario político el PP. Ambos han actuado para que no hubiera un gobierno más a la izquierda que pudiera recortar las políticas del PP que favorecen la especulación y los beneficios inmorales de los constructores. Los corruptos existen siempre porque hay corruptores. La corrupción es un efecto colateral del sistema económico.

 

Queremos trasladar a la ciudadanía la voluntad de la izquierda de cambiar esa realidad que afecta al mismo concepto de la política. Ante una situación de descrédito de la política para muchos jóvenes, votantes por primera vez en muchos casos, no valen paños calientes, sino poner en marcha medidas de real democratización de las instituciones, normas electorales y funcionamientos de los partidos. Para que la representación política en las instituciones sea lo más cercana posible a la gente, es necesario una mayor participación. Y para que la política tenga más credibilidad, la democracia en los partidos no puede basarse en pactos de poder e intereses, sino en los acuerdos sobre línea política, programa, gestión democrática e ideología.

 

IU es un proyecto soberano e independiente; no se subordina a nadie y tiene un perfil propio. Es plural, ya que en él confluyen y coinciden diversas experiencias, posiciones ideológicas, culturales y políticas. Es una formación roja, verde, violeta y pacifista, pero esa pluralidad forma un haz que convierte a IU en una única organización coherente y federal en su actuación.

 

Las movilizaciones sociales en las que ha participado y los resultados electorales últimos dan a IU un importante campo de trabajo y la base para su relanzamiento y fortalecimiento. Para consolidarse y avanzar como opción de la izquierda transformadora y para construir con otros una alternativa más social que la que representa el PP.

 

Vienen retos importantes en el plano político y electoral : las elecciones de Madrid, Catalunya, Andalucía, generales y europeas. Las campañas electorales son verdaderas movilizaciones sociales si las convertimos en un instrumento de relación y de comunicación con la gente. El Foro Social de Paris se celebrará en noviembre y una permanente acción debe hacer visible a los incrédulos que es posible un cambio hacia la izquierda en España.

 

El partido, cada organización y militante, la UJCE deben dar el do de pecho, organizarse en cada ámbito, actuar, reunir en torno a su política y a las propuestas de IU el mayor número de apoyos, de simpatizantes y votantes. Organizar en cada ámbito los debates y actos que faciliten la participación de la gente para que las propuestas de cambio político se vean posibles de alcanzar por justas y necesarias.

 

Debemos prestar una especial atención al trabajo hacia la mujer y sus problemas específicos, intentando su participación más amplia en la lucha por una verdadera igualdad y por otro mundo posible, que sería imposible sin el compromiso y la acción de la mujer. Asimismo, y de acuerdo con la Juventud Comunista, es imprescindible trabajar para que el compromiso de tantos jóvenes se convierta en organización y acción permanente por sus derechos.

 

La Fiesta debe ser un encuentro de organización, de ponerse las pilas para impulsar todas las acciones sociales y todas las iniciativas políticas. En primer lugar organizar e impulsar la máxima participación en la Jornada Internacional de Movilización contra la Ocupación de Iraq, convocada por diversas organizaciones norteamericanas el 27 de éste mes. Debe ser una nueva ocasión para la defensa de la paz y por otro mundo posible.

 

No hay nada inútil en lo que hemos hecho contra la guerra y por la paz, contra los recortes sociales y por la dignidad de toda persona, contra el neoliberalismo y sus desastres ecológicos...

 

Aunque, a veces, parece que todo haya sido baldío, la realidad de cada cosa, de cada acto, avanza en el sentido moral de la gente y en la conciencia social. Puede tardar en expresarse políticamente, pero finalmente se expresa. Cambiar las cosas exige descartar el desaliento y actuar desde la convicción en las ideas, la inteligencia para explicarlas políticamente y la capacidad de hacerlas avanzar en la vida real.

 

Eso también depende de nosotras y nosotros, de nuestras convicciones, de nuestro sentido de la historia. Los comunistas contribuiremos a escribir otra página de la libertad y el derecho a una vida digna. Nos lo proponemos y así será. Este es nuestro compromiso hoy, en la Fiesta del PCE.


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