CORREO RECIBIDO     [Documentos militante] 

Exceso de tolerancia = Falta de principios ( respuesta y contraréplica al final)

Estimados amigos:

Hace casi un año que no intervengo en los foros ya que me fui a Londres
(donde sigo todavía) y no he podido contratar internet hasta hace poco.

El rodar algo más por la vida me ha hecho descubrir cosas que no me
esperaba, producto de mi ingenuidad. Mi entrada en la política activa
también me ha abierto los ojos más de lo que ya los tenía, aunque la
política (al menos en mí) no ha conseguido, ni nunca lo conseguirá, que
me
vuelva un vividor y en un sinvergüenza, aunque muchos se empeñen en quitarme
de enmedio.

Siento un dolor muy profundo al ver cómo en los partidos políticos casi
todos los militantes se sacan los ojos por ocupar una silla de poder
remunerada y que la militancia trabaje gratis para mantenerles
indefinidamente. Y cuando la militancia se revela e intenta cambiar algo
llega alguno que está en el sillón y disuelve a dedo la Asamblea Local
y
promueve nuevas reafiliaciones desde cero aceptando la entrada solamente de
aquellos militantes que le apoyan a él. Ésta es la forma de mantenerse
en la
silla durante años chupando del bote, aunque para ello tengan que destruir
la democracia interna y utilizar los estatutos internos como papel
higiénico.

Bueno, en este momento no es mi intención de profundizar en lo que son
los partidos políticos por dentro (en definitiva, cómo somos los humanos)
sino de dar mi opinión sobre un asunto que por la gran importancia que
pienso que tiene.

HABLEMOS DE TOLERANCIA

Nosotros, los humanos (nos autodenominamos así porque nos creemos
superiores a los simios) nos movemos por ciertas pautas de conducta que
tarde o temprano se van asemejando a la de la mayoría de nuestros
conciudadanos, por imitación de nuestros vecinos y de nuestro entorno más
cercano creando una "cultura" colectiva que da lugar a lo que denominamos
sociedad. El vivir en sociedad es algo necesario para la convivencia.
Imaginaos que, como nadie está 100% contento con la sociedad en la que
vivimos, salimos todos a la calle con un palo en la mano y le damos a todo
aquel o aquella que haga cosas que no encaje con nuestro modelo de sociedad
personal... Si eso fuera así los propios cavernícolas parecerían más
civilizados que nosotros. Por eso la tolerancia es una necesidad primordial
para la normal convivencia en sociedad. Es la herramienta principal que
tenemos para producir cambios sociales que se adapten de la manera más
satisfactoria posible a la mayoría sin dejar a un lado a las minorías.
Mediante el diálogo y la reivindicación colectiva vamos (y debemos) producir
cabios que se adapten a nosotros y, al mismo tiempo, individualmente debemos
asumir que el respeto a las normas de convivencia colectiva y el respeto
a
las diferentes opiniones personales del prójimo y las críticas al sistema,
deben ser nuestro principal objetivo democrático-social y progresista antes
de salir a la calle. Sólo así nos diferenciaremos más de los simios.

Por otro lado debemos tener en cuenta que en este planeta existen
diferentes tipos de sociedades con pautas de conducta, leyes y juicios
de
valores diferentes al de nuestra sociedad...

Recordar también que una sociedad común no se construye ni se cambia de
la noche a la mañana porque alguien un día demuestre públicamente que su
descubrimiento sobre un posible cambio social sea bueno para la mayoría
y
automáticamente todo el mundo lo acepta y cambia su forma de vida en 24
horas.

Hasta aquí todo ha parecido precioso y muy democrático... Pero ahora
llegan los problemas: imaginemos que a nuestra sociedad grupos de personas
personas procedentes de algún otro tipo de sociedad que difiere mucho en
sus
costumbres y leyes de la nuestra. Si vienen como turistas a gastar dinero no
nos parece mal. Sólamente les miramos un poco como a bichos raros por su
forma de vestir, de hablar, de comportarse, etc. Pero, ¿y cuando se quedan
a
vivir indefinidamente con nosotros? La cosa cambia mucho. En este caso nos
acordamos inmediatamente de nuestra ley principal de convivencia:
TOLERANCIA. Entonces, como somos consecuentes intentamos aplicarla. Por
lógica, y también en acordancia a nuestras normas sociales, esperamos de
los
inmigrantes que se adapten a nuestras normas de convivencia (no que las
acepten) igual que hacemos nosotros mismos. He aquí algunas de nuestras
normas sociales acogidas a la Carta de Derechos Humanos:

- Igualdad ante la Ley, ya bien sea por diferencia de raza, religión o
condición sexual.
- Igualdad de derechos, ya bien sea por diferencia de raza, religión o
condición sexual.
- Derecho al voto en igualdad de condiciones, ya bien sea por diferencia
de
raza, religión o condición sexual.
- Tolerancia como norma principal de convivencia entre personas de diferente
raza, religión o condición sexual.
- Igualdad de salario y condiciones laborables, ya bien sea por diferencia
de raza, religión o condición sexual.

Pero existe aquí una clara contradicción: la religión en sí misma es
un
conjunto de normas que dictan a sus fieles cómo deben comportarse y vivir en
sociedad (su sociedad). El respeto a la religión es claramente relativo
y
también debe serlo por necesidad, aunque esto no nos suene bien. Trato de
explicarlo:

Pongo el ejemplo más extremo que se me ocurre para que se vea más claro,
el que más nos está afectando en España
actualmente, el caso de los inmigrantes musulmanes.

En primer lugar ningún país musulmán está acogido a la Carta de Derechos
Humanos, debido a que ellos no aceptan las normas sociales que he listado
anteriormente. Para ellos la igualdad no es cierta. Las mujeres no tienen
los mismos derechos sociales (en algunos países musulmanes no tienen derecho
al voto, tienen prohibido trabajar, se tienen que cubrir el pelo para
parecer menos atractivas a otros hombres, etc) que los hombres y su función
en la Tierra difiere de los hombres porque así lo dicta el Corán. Los
homosexuales son perseguidos en sus países e incluso asesinados...

Todo esto, no supondría ningún problema si ellos cuando comienzan a
residir en nuestra sociedad no lo tratan de llevar a la práctica entre
nosotros. Pero sabemos que esto no sucede así. Por eso la Ley debe ser
implacable. Una religión no puede tener licencia para todo. Las leyes y
el
Código Civil se vota en un parlamento y en nuestra sociedad no aceptamos que
se legisle de diferente manera para diferentes grupos sociales. Nuestra
Constitución y nuestra Carta de Derechos Humanos dicen claramente que todos
tenemos los MISMOS DERECHOS y MISMAS OBLIGACIONES.

En Europa, que es un conjunto de países con muchos puntos en común
social y culturalmente hablando, las mujeres han luchado muchísimo (y lo
siguen haciendo), incluso cientos de litros de su sangre ha sido derramada
por los hombres en sus manifestaciones en nuestra historia contemporánea
reivindicando la igualdad de derechos y libertades entre sexos. En el día
de
hoy, a pesar de que aún se las discrimina en muchos sitios, hemos aprendido
a querelas no sólo por el beneficio personal que nos aportan a los hombres
sino porque hemos aprendido a admiralas por su capacidad intelectual,
trabajo en equipo y a apreciarlas por sus sentimientos y perseverancia.

La mayoría de los europeos esperamos de nuestras escuelas que nuestros
hijos sean educados no sólo con conocimientos científicos, históricos,
matemáticos, etc, sino que se haga en igualadad de condiciones entre sexos,
libre de tabúes personales de los profesores y neutralidad política, social
y religiosa. En el caso de las niñas de cultura musulmana que acuden a
la
escuela con el pelo ocultado y se las acepta así dentro de ellas pienso que
es un grave error social y político. Simplemente no podemos admitir en
nuestra sociedad (que por supuesto no es la mejor del universo) que en
nuestras escuelas y centros públicos se discrimine a las niñas o a las
mujeres refugiándose en la escusa de la tolerancia a su diferente forma
de
vestir. La prueba evidente de que es una discriminación es que los niños y
los hombres musulmanes no llevan velos en las cabezas. Y no es sólo eso:
he
visto cómo los propios profesores, por tener un cierto número de niños y
niñas musulmanes en la clase, por miedo, por respeto o por presión a/de
sus
padres se olvidan de sus discursos en clase sobre la igualdad y el respeto
al otro sexo femenino e incluso de hablar con las niñas musulmanas sobre
su
futuro universitario y/o laboral, y comienzan a utilizar un lenguage y
un
contenido semántico que no discrepe con la cultura musulmana. Esto es mucho
más grave. Nuestra sociedad debe mirar hacia delante, manteniendo los éxitos
sociales de igualdad entre sexos conseguidos hasta ahora y de educar a
todos los niños en igualdad y sobre todo concienciarlos, aunque a sus padres
no les guste. Porque además, la educación que un profesor/a ejerza no sólo
influye a los niños y niñas musulmanes, sino que también a los no
musulmanes. Si mi hija (de padres ateos) se acostumbra a ver a otras niñas
en el colegio con un velo en la cabeza para evitar que el profesor se ponga
caliente cuando sea mayor y si comienza a salir con algún chico musulmán
no
verá mal cubrirse el pelo, por lo que habremos fracasado culturalmente yo
como padre y la escuela donde fue mi hija.

Tampoco es de recibo en nuestra sociedad que las mujeres sean parte de
la propiedad del hombre (la esclavitud no existe en Europa, a lo que debemos
alegrarnos) y se les pueda agredir impunemente por desobedecer al marido.

Quienes conocemos la cultura musulmana de cerca sabemos muy bien de lo
que estamos hablando. Su religión no forma parte de sus vidas. La religión
es su vida en sí. Su religión dice muchas cosas pero una de las cosas que
dice es que tienen el deber de islamizar. Eso significa automáticamente
que
ellos a otras sociedades que tratan de conseguir a toda costa que los demás
se adapten a ellos aunque a veces tengan que utilizar la fuerza bruta o
incluso el asesinato en masa. En Arabia Saudita y sobre todo en Argelia
todos los años asesinan a decenas de turistas extranjeros por no seguir
los
Mandamientos de Alá. Incluso se asesinan entre ellos mismos en época de
Ramadán porque unos creen que algunos otros no rezan lo suficiente o no
siguen debidamente el Corán.

SIENDO CONSTRUCTIVOS

No quiero que esto sea interpretado como un ataque a los musulmanes
gratuito. Es un mensaje en defensa a la convivencia y el respeto pacíficos.
Para mantener esa convivencia propongo lo siguiente:

- Todos los inmigrantes que se les permita la entrada deben ser
legalizados. Automáticamente se les otorgue exactamente los mismos derechos
obligaciones que los españoles en igualdad de condiciones. Deberán además
de
asumir las normas de convivencia española constitucional acogida a la Carta
de los Derechos Humanos.

- Que el estado o sindicatos inspeccionen habitualmente los lugares de
trabajo de los inmigrantes más recientes para garantizar por un lado sus
derechos y evitar los posibles brotes de racismo que se pueden generar
debido a la explotación por parte del empresario aprovechando su momento
de
necesidad dejando en el paro a otros españoles que buscan un empleo con un
salario digno. El peso de la ley debe caer sobre estos empresarios y ser
tratados como delincuentes, que suelen además contratar de palabra y sin
pagar a la seguridad social a inmigrantes sin papeles generando al mismo
tiempo un "efecto llamada" a la inmigración masiva sin papeles dispuestos
a
ser sobreexplotados.

- En los centros públicos no se pueden encontrar o portar objetos o
símblos religiosos o políticos por ser España constitucionalmente un estado
laico por lo que éstos deben ser imparciales, garantizando así el respeto
a
todas las ideologías y religiones sin imponer ninguna. Esto debe entenderse
así ya que el mantenimiento de los centros y escuelas públicos son pagados
con los impuestos de todos con independencia de la ideología o preferencia
política individuales.

- No se puede "ajusticiar" a las mujeres aunque sea en el nombre de Dios
o de Alá ni castrar a las niñas.

Por supuesto esto no significa que los españoles (o europeos) dejemos de
ser tolerantes con ellos. Debemos ser comprensivos y aceptarles (siempre
y
cuando se adapten democráticamente), pensando que la diferencia cultural nos
enriquece. Pero lo que nunca podemos hacer es enfrentarnos a los
inmigrantes directamente porque no se adapten. Eso produce odio, racismo
y
delincuencia empeorando la situación. Nuestra obligación es manifestarnos
ante los poderes del estado para obligarles que hagan cumplir la Ley,
teniendo siempre en cuenta que, normalmente un inmigrante no suele salir
de
su lugar de nacimiento por gusto y necesita (al igual que nosotros) comprensión, respeto
y sobre todo ayuda.

Víctor Salas
"El Rojo"
IU Alcalá de Guadaíra, 1.2.04


RESPUESTA:
El discurso sobre el velo, en la mayoría de los casos, esconde una
vergonzosa hipocresía.
Haríamos bien en buscar la viga en el propio ojo antes de la paja en el
ajeno.

Hay que estar en contra de toda discriminación, claro. ¿Pero qué
ocurriría en nuestras sociedades occidentales si cualquier verano
caluroso una mujer paseara por nuestras ciudades desnuda de cintura para
arriba? ¿La reacción (social o incluso policial) sería la misma que si
lo hiciera un varón? Y tan "moralina" religiosa es el ocultamiento de
los pechos femeninos como el ocultamiento del pelo.

En la laica Francia, la intolerancia contra las niñas que ocultan su
pelo con un velo en la escuela es de la misma calaña que la intolerancia
contra las jovencitas que enseñan el tanga.

Sólo hay un principio válido: que nadie debe ser reprimido por mostrar u
ocultar ninguna parte de su cuerpo. En cuestión de indumentaria o
aditamientos corporales, el único bien a defender es la libertad. Nadie
debe obligar a una niña, mujer, u otro ser humano, a cubrirse o
descubrirse el pelo... ni cualquier otra cosa.

Y nadie debería escudarse en ninguna religión (ni en un sentido ni en
otro) para justificar sus prejuicios, morales o estéticos.

--
Rafael Pla-Lopez 
http://www.uv.es/~pla 
NO A LA GUERRA - STOP THE WAR


CONTRARÉPLICA:

Estimado Rafael:

Estoy totalmente de acuerdo contigo en que nadie debe ser reprimido por qué partes 
del cuerpo se tapa alguien al vestirse. También estoy de acuerdo en que se reprime 
lo mismo a una chica en tanga o desnuda de cintura para arriba que a una musulmana 
que se cubre la cabeza. Pero existe una diferencia abismal en ello: la musulmana 
que se cubre el pelo no está reivindicando precisamente la libertad de la que 
hablas, sino que, quizás sin quererlo, va predicando la resignación a la imposición 
masculina o divina. Por el contrario, la chica que sale enseñando el pecho por la 
calle, sí que lucha por la libertad en contra de la represión de la mayoría de la 
sociedad en la que vive, incluso aunque tenga que dormir unos días en la cárcel y 
la humillen. Claro que hay que defender a ambas. Pero debemos, por necesidad, en 
pro de la libertad social y la igualdad de derechos entre sexos, admirar a la que 
va desnuda por la calle y lamentarnos de la musulmana que se cubre el cuerpo 
sumisamente por su actitud poco marxista. La revolución sólo es posible con la 
lucha. Y los éxitos sólo llegan con la perseverancia, aunque por ello te peguen con 
una vara que no supere los dos dedos de grosor en la planta de los pies y en las 
palmas de las manos para no dejar rastro.

Cordialmente,

Salud Y III República 

Víctor Salas
"El Rojo"
victorsalas@t-email.co.uk 
3.2.04


RESPUESTA A LA CONTRARÉPLICA:

A ver si nos aclaramos: me apunto a aplaudir a las mujeres que muestren
libremente su pelo, su tanga o sus pechos, en Londres, París o Teherán.
Pero de aquí a pretender obligar a cualquier mujer a mostrar su pelo, su
tanga o sus pechos va un abismo. En todo caso, tan poco "marxista" será
ocultar el pelo como ocultar los pechos (de hecho, que yo recuerde, Marx
no se ocupó de esos detalles, y más bien se trata de una cuestión
simplemente de consecuencia democrática).

Debemos defender la libertad sexual recordando que ésta, como la "libre
disposición del propio cuerpo", incluye la libertad tanto de aceptar
como de negar tanto relaciones sexuales como la exhibición de una u otra
parte del cuerpo.

Planteemos las cosas así y rechacemos enérgicamente la hipocresía
eurocentrista que anatematiza los tabúes "musulmanes" mientras que
cierra los ojos ante los "cristianos".

Cordialmente,
--
Rafael Pla-Lopez


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