CONGRESOS
VI CONGRESO

PARTIDO COMUNISTA DE MADRID

(Propuesta de documentos para el debate del Comité Central)

        I.            LA SITUACIÓN POLÍTICA Y SOCIAL EN LA COMUNIDAD DE MADRID

      II.            EL MUNDO DEL TRABAJO

    III.            MOVIMIENTOS SOCIALES

    IV.            EL FEMINISMO EN NUESTRO PARTIDO. LA SITUACIÓN DE LAS MUJERES EN MADRID

      V.            LOS JÓVENES COMUNISTAS

    VI.            MEDIO AMBIENTE / ECOLOGÍA

  VII.            CULTURA

VIII.            FORMACIÓN Y DEBATE

     IX.            LA ORGANIZACIÓN DEL PCM

       X.            MODIFICACIONES PROPUESTAS A LOS ESTATUTOS

 

I. LA SITUACIÓN POLÍTICA Y SOCIAL EN LA COMUNIDAD DE MADRID

Rasgos generales de la situación económica

La composición del producto interior bruto de la Comunidad de Madrid nos muestra a las claras las características del desarrollo del capitalismo en la región. La industria (incluida la energía) representa poco más del 16%, profundizando su pérdida de peso, muy vinculada a la opción por las actividades financieras e inmobiliarias especulativas, así como a la puesta en marcha de la nueva planificación urbanística (en especial en la ciudad de Madrid), que incentiva claramente el traslado, la merma o la desaparición de la actividad industrial. La construcción representa un 9%, destacando de manera especial lo relacionado con la construcción residencial, en perjuicio de la obra civil y de infraestructuras. Los servicios representan ya el 67% del producto interior bruto. Si se tiene en cuenta la economía sumergida (que sigue representando aproximadamente un 15% de la actividad), la actividad de servicios supera el 70%. Destacan (dentro de los servicios) de forma clara las actividades de intermediación financiera, así como las actividades inmobiliarias y de alquiler, con un 28% del total del PIB, lo que caracteriza la economía madrileña como una economía con un cada vez mayor peso del componente especulativo, consecuencia clara de la opción neoliberal de los gobiernos estatal y regional de la última década, así como del proceso general de globalización capitalista. En ese sentido, destaca una importante presencia de capital extranjero, especialmente en el sector de servicios (grandes hipermercados, actividades de intermediación financiera, etc.). Igualmente, los últimos años han supuesto una creciente presencia de capital español y madrileño en países subdesarrollados, especialmente en el ámbito financiero y de las telecomunicaciones (América Latina). La crisis argentina ha puesto en evidencia el carácter parasitario y depredador del capital español en su presencia en América Latina. La economía capitalista de la región es así un producto típico del proceso de globlalización económica. Acoge capital especulativo extranjero que viene al calor del boom inmobiliario y de servicios de la Comunidad, y participa activamente en la rapiña que se está produciendo en diferentes puntos del mundo, y de forma muy especial en América Latina.

La industria se desmorona en sectores tradicionales como los de material eléctrico y de transporte, con caídas de más del 10% en el último año. El encogimiento económico que es preludio de una más que probable recesión económica, se percibe en el retroceso en bienes de consumo. Es indicativo el crecimiento del gasto por persona en un 7% en el último año, mientras que el crecimiento salarial se ha situado en un escaso 2’5%. A ello se une el desaforado crecimiento del precio de la vivienda (más del 12% en un año), con un incremento del esfuerzo por familia a la hora de hacer frente a las hipotecas. En los últimos tres años la vivienda ha pasado de representar el 28% de las economías familiares a cerca del 60%. El nivel de endeudamiento se intensifica, por tanto, unido a un encogimiento del consumo.

En el ámbito comercial prosigue la extensión monopólica de las grandes superficies de capital predominantemente francés, en perjuicio del comercio tradicional. Hoy existe una crisis general de los mercados de barrio tradicional, que conlleva la amenaza de su total desaparición.

En lo que se refiere al empleo, el número de parados existentes en la Comunidad de Madrid (más de 220.000 en la EPA y 185.000 registrados en el INEM) ponen de manifiesto que la fase de cinco años de gran crecimiento económico y generación vertiginosa de beneficios empresariales, no se ha correspondido ni con avance alguno en el poder adquisitivo de las y los trabajadores, ni en una creación de empleo con visos de continuidad en el tiempo. El nivel de precariedad es alto. Sólo un 14% de los contratos realizados han sido "indefinidos", mientras el resto son precarios en toda su gama. Tras el 11 de septiembre, se intensifica un proceso de desaceleración económica que se plasma también en un aumento interanual del paro en un 3’3%, en todos los sectores, destacando los servicios. Destaca por lo negativo del incesante avance de la siniestralidad laboral, pasando de 22.025 accidentes con baja en 1998 a 38.826 en el año 2001). El año 2001 ha registrado 28 accidentes con resultado de muerte en el centro o puesto de trabajo y 21 in itinere (en tránsito al puesto de trabajo). En ambos casos supone un incremento neto respecto del año 2000. La precariedad laboral, la escasa atención que siguen dedicando las empresas a al seguridad y las ineficaces medidas tomadas para frenar la siniestralidad, están en la base de esta elevadísima mortandad, así como de la multiplicación por dos de las bajas por accidente laboral.

El sector público

Los presupuestos de la Comunidad de Madrid configuran un escenario en lo que va de gobierno del Partido Popular de encogimiento del gasto social, así como de un endeudamiento vía empresas para hacer frente a las infraestructuras que como el metro tienen para el PP más una función de revalorización de zonas a potenciar en los ámbitos residencial y financiero que una apuesta consciente por el desarrollo del transporte público en donde es realmente necesario (ejemplos claros son la presencia del metro en la zona norte de Madrid y en la macrourbe que se quiere generar en el sur metropolitano, dejando irresueltos por el camino casos como Villaverde, Carabanchel, Elipa, Pinar del Rey y las zonas del segundo cinturón de Madrid, donde el transporte público es claramente insuficiente, por no decir simbólico).

En el caso de la ciudad de Madrid, prima el saneamiento financiero, a costa de una ejecución de menos del 50% de las inversiones anuales y a costa de una venta desaforada de patrimonio municipal del suelo que posteriormente no revierte en construcción de vivienda protegida. Recordemos que sólo 5 de cada 100 viviendas que se construyen en la ciudad son públicas con algún grado de protección.

Hay una clara apuesta neoliberal en las dos administraciones y técnicamente extrapresupuestaria. La expresión más clara es la Operación Chamartín, que actuará sobre más de 2 millones de metros cuadrados del norte de la ciudad, generando un nuevo centro económico, social, residencial y financiero de la ciudad y de la región. En esta operación ha actuado el PP al unísono en las tres administraciones implicadas, no dando vía libre hasta que las cuentas y la edificabilidad ha cuadrado a los operadores inmobiliarios interesados, y en primer lugar a BBVA–RENFE-DUTSCH. Propagandísticamente, el PP argumenta que este tipo de operaciones genera beneficios para "todos" y no representan coste alguno para la administración, y por tanto no se recurre a los impuestos.

La contención fiscal del PP viene acompañada de un proceso galopante de privatizaciones. La limpieza en la ciudad de Madrid concitará ella sola en los próximos diez años 1.000 millones de euros (más de 300.000 millones de pesetas). ¿Quién son los beneficiarios? Media docena de empresas. ¿Qué se argumenta? Que se es más eficaz e incluso más barato que con la gestión pública. Esto es extensible a los servicios sociales, gestión de residuos (vertederos, incineradora, etc.), y, en general, a la inmensa mayoría de los servicios públicos municipales. ¿Es esto exclusivo de los gobiernos del PP? No. Es imprescindible que Izquierda Unida examine a fondo esta cuestión, pues el PSOE y también IU recurren a la externalización de servicios que podrían y deberían ser gestionados públicamente, bien como servicios municipales o bien a través de empresas municipales.

Insostenibilidad del modelo

La Comunidad de Madrid y la capital viven procesos de insostenibilidad muy severos, a pesar de gestos con poco contenido real nuevo, como lo aprobado en relación a la Sierra de Guadarrama. La incineración de residuos en Valdemingómez sigue en crecimiento galopante, importando incluso residuos de otras comunidades. En lo que a gestión del agua se refiere, la proliferación de campos de golf, el desarrollo de urbanizaciones de lujo y la nula utilización de la fiscalidad a este respecto nos auguran malos tiempos para el agua en la región y especialmente de gran impacto futuro por las infraestructuras previsibles en cuencas como el Jarama o el Guadarrama. Las medidas propuestas por el PP en Madrid en el marco del Plan Hidrológico nacional son de "final de tubería", no recurriendo a las imitaciones urbanísticas, sociales y fiscales necesarias para lograr un consumo racional del agua y una concienciación general al respecto.

Madrid no ha aplicado la directiva europea sobre contaminación atmosférica y se está produciendo un incremento cierto de la misma, tal como constatan Ecologistas en Acción y Greenpeace. Madrid consume industrialmente y en el sector público materiales directamente elaborados por maderas procedentes de la depredación en Centroáfrica y Brasil. La contaminación del subsuelo y de los ríos se consolida, amparada en la impresentable gestión privada de los servicios de depuración, en especial en la ciudad de Madrid.

Los modelos urbanísticos contemplados en el Plan de Estrategia Territorial de la CAM, en el Plan General de Madrid y en otros planes municipales de todos los colores políticos, conllevan impactos medioambientales severos. IU precisa de orientaciones claras al respecto que combatan las políticas del PP y que den coherencia medioambiental y sostenibilidad a nuestras actividades de gobierno.

La contaminación acústica y atmosférica no se palian ni se combaten con medidas como las que plantea el PP en Madrid. Lo más importante es que no se aborda el impacto de la ampliación del aeropuerto de Barajas, ni el tráfico rodado privado y su impacto. No considerando estos dos factores, el resto son medidas adjetivas y secundarias.

La ampliación de Barajas constituye uno de los grandes problemas de la región y de la ciudad. IU debe continuar en su oposición a través de los ayuntamientos implicados, y con la Plataforma movilizada a tal efecto. El impacto que va a suponer y la especulación latente por el anuncio de desmantelamiento a quince años vista, son el sustento de nuestra oposición frontal y la búsqueda de alternativas compatible con el empleo y el medio ambiente en la región.

La situación social

Esquemáticamente, los principales núcleos de problemas que debieran ser objeto de jornadas específicas, son los siguientes:

·         La Educación. Las transferencias a la Comunidad de Madrid no están suponiendo una mejora de la situación desastrosa de los colegios públicos, especialmente en la ciudad de Madrid. En materia de conciertos el Gobierno regional y el municipal de Madrid siguen primando la cesión gratuita de suelo a organizaciones vinculadas con la Iglesia y a los grandes consorcios educativos capitalistas, en detrimento del cooperativismo progresista en el sector. No existe una planificación de crecimiento y mejora de la infraestructura pública, y ésta sigue sustentando la mayoría de los estudiantes inmigrantes en su seno, mientras los colegios privados (especialmente los vinculados a la Iglesia católica evaden su responsabilidad de integración). La situación de los enseñantes, tal como denuncia CC.OO., es crítica desde el punto de vista educativo, social y económico. La Ley de Calidad de la Enseñanza, amparándose en problemas reales no resueltos por la reforma emprendida en su día por el PSOE, aplica viejas fórmulas tardofranquistas que deben ser combatidas con alternativas desde la izquierda que primen la mejora de las condiciones de trabajo de los enseñantes, que se estructuren en un sistema que incentive la participación y promoción de los sectores más desfavorecidos de la sociedad, y que dignifique las condiciones de la escuela pública. El PCE y el PCM han combatido siempre los sistemas de reválidas, apostando por sistemas de evaluación continuada, así como hemos apostado por mejorar el sistema público para evitar la marginación de hecho de amplios sectores de la sociedad. En ese sentido, estas críticas son válidas para la LOU, confirmando nuestra posición, expresada de forma clara y coincidente con las de CC.OO. y las del Bloque de Estudiantes de Izquierda. IU debe continuar de forma unitaria en su esfuerzo de que el rechazo a la LOU se extienda y generalice para lograr su derogación.

El PCM, Izquierda Unida y la sociedad madrileña

No nos es ajeno a los/as comunistas y a Izquierda Unida el desarrollo de Ecologistas en Acción, de ATTAC, del avance de la Federación Regional de Asociaciones de Vecinos, del sesgo positivo de la USMR de CC.OO. No nos es ajeno en suma mucho de lo que se mueve en Madrid. Ésta es una constatación que lejos de llevarnos al conformismo, nos debe instalar en el terreno de los retos pendientes. Y es que a pesar de ello, la derecha gobierna porque hay una base electoral mayoritaria que hasta la fecha le apoya. Por ello hay que hacer más y mejor.

Igualmente, en el ámbito institucional el PCM debe impulsar en IU una política que sitúa la necesidad de una alternativa de izquierdas al PP, con contenidos claramente progresistas, y que aborde a fondo los problemas esbozados con anterioridad. Para ello, es imprescindible situar una relación no subalterna y sí de igual a igual con el PSOE, reivindicando la utilidad de IU para políticas de izquierda ante la ciudadanía. En ese sentido decimos con claridad que podemos intentar ser garantía de políticas de izquierda cuando somos gobierno y cuando somos políticamente necesarios. IU debiera arbitrar mecanismos que desarrollen esta reflexión, y más en una etapa en que es preciso hacer balance de lo actuado en los últimos años institucionalmente, para acometer con fuerza el proceso de propuesta programática de IU-CM de cara a las próximas elecciones autonómicas y municipales de 2003.

IU-CM tiene retos esbozados que el PCM comparte plenamente: 1.- Normalización interna de la organización sin situaciones cristalizadas que empobrecen la vida política interna y la crispan, terminando con la confrontación cainita en diferentes organizaciones de base de IU-CM. Desinteriorización en suma. 2.- Aumento de las pulsaciones del trabajo social e institucional de IU-CM, desplegando nuestra propuesta y colaborando eficazmente en los diferentes frentes de lucha con la izquierda social y política de la Comunidad. 3.- Reivindicación de IU-CM como componente esencial para construir una alternativa con contenido de izquierdas a la política del PP en la Comunidad de Madrid.

II. EL MUNDO DEL TRABAJO

La fuerte ofensiva neoliberal desarrollada en los últimos tiempos y la reestructuración del modelo de producción capitalista, impulsada y desarrollada en el ámbito mundial y regional, han traído repercusiones ideológicas que tienen su reflejo en la conciencia colectiva de los trabajadores.

La globalización de la economía capitalista tiene efectos importantes en el mundo del trabajo, ha conseguido saltar por encima de los logros alcanzados en las ultimas décadas y debilitar la capacidad de influir del movimiento obrero tanto en los centros de trabajo como en la sociedad.

La propia segmentación de la estructura de la clase trabajadora se ha agudizado, con una amplia diversificación de colectivos, condiciones de trabajo y distintas formas de relación laboral. Las políticas neoliberales se han abierto camino con intensos procesos de privatizaciones de empresas y servicios, acompañadas de reformas legales que han disminuido derechos laborales y sociales, limitando la capacidad de influencia de los trabajadores en las decisiones de las empresas, y situando a los nuevos colectivos que se incorporan al mercado de trabajo en una posición de debilidad, desde la que se presenta difícil articular alternativas colectivas.

El auge de conceptos como el mercado, la competitividad y la consideración puramente económica de la rentabilidad, junto con el paro estructural, han roto las relaciones de solidaridad de clase y han llevado a los trabajadores a la perdida del sentido colectivo, tanto en lo organizativo como en los propios planteamientos de la vida, disminuyendo el compromiso social con el proyecto de transformación social y aumentando la desconfianza y el individualismo, esto ha dado como resultado que la situación hoy del movimiento obrero organizado y sus sindicatos, comparada con la etapa anterior, sea extremadamente difícil, consecuencia de los cambios operados tanto con relación al modelo de producción, como al marco político determinado por la crisis de la izquierda.

La situación de las mujeres en el mercado laboral ha experimentado importantes cambios. Sin embargo, continúan las discriminaciones directas e indirectas, tanto en el acceso al empleo y a la promoción, como en los procesos de formación y en las condiciones de trabajo.

·         Caída ligera de la tasa de actividad total. La tasa de actividad masculina ha decrecido, debido al adelanto de la edad de jubilación y a la prolongación de la escoliarización. Sin embargo, la tasa de actividad femenina se ha incrementado, aunque sigue estando por debajo de la media comunitaria. Según el CES (1994) "esta tendencia alcista no siempre significa un progreso en la igualdad del empleo masculino y femenino" ya que gran parte de la actividad femenina se traduce en paro.

o        Las mujeres han tenido tradicionalmente un nivel menor de participación sindical, lo cual repercute directamente en que las reivindicaciones específicas no sean prioritarias en la determinación de objetivos sindicales.

Las características principales de la actividad femenina son:

·         Ocupación mayoritaria en educación, sanidad, comercio, hostelería, textil-confección y agroalimentario.

En síntesis, los problemas de las mujeres en el ámbito laboral asalariado son los siguientes:

1.       Problemas de integración en el mercado de trabajo, tanto de tipo cualitativo (posibilidades y oportunidades de empleo) como cualitativo (tipos de empleo a los que la mujeres tienen acceso).

2.       Problemas de compatibilidad de las responsabilidades profesionales y las domésticas y familiares asignadas a las mujeres de forma exclusiva (doble jornada). La conciliación de la vida familiar y laboral parece una responsabilidad exclusiva de las mujeres cuando es el resultado del trabajo compartido entre mujeres y hombres. De lo que se trata es que todas y todos tengamos un trabajo más humano y más digno sin tener que suponer éste el descalabro de nadie. Pero es que además los problemas que se plantean en la práctica en torno a la conciliación de la vida laboral no pueden resolverse de una manera eficaz si las políticas encaminadas a tal fin no contemplan de una forma global e integral todos los aspectos en los que socialmente se han detectado determinadas carencias y necesidades, que es preciso cubrir para facilitar una conciliación más real.

3.       Discriminación en condiciones de trabajo, salarios, embarazo y maternidad, acoso sexual en el trabajo y estabilidad en el empleo.

4.       Problemas de protección social, dificultades de acceso a las prestaciones de nivel contributivo, acantonamiento de las de nivel asistencial y progresiva feminización de la pobreza.

Ante esta situación, el Partido, impulsara un pensamiento y una acción que defienda los derechos sociales y laborales desde los valores de justicia, igualdad, libertad y solidaridad. Los comunistas trabajaremos por articular un proyecto fuertemente reivindicativo y solidario, capaz de afrontar nuevos retos y nuevas reivindicaciones, defendiendo derechos conquistados y reconstruyendo el poder de los trabajadores y sus sindicatos fuera y dentro de las empresas.

El XVI Congreso del PCE ha reiterado una vez más que los comunistas hemos sido, somos y seremos parte del movimiento obrero, así como nuestra apuesta decidida de por el trabajo en el movimiento obrero y en sus organizaciones. El Partido, tiene el derecho y la obligación de dotarse y desarrollar su propia política, también hacia las organizaciones del movimiento sindical en general y de CC.OO. en particular pues es un lugar natural, entre otros, donde transmitir nuestras ideas y proyectos, desde el reconocimiento de la autonomía y la independencia. Participamos del criterio de que el sindicalismo tiene su propia política, política que emana de su propia entidad y ligada a ella de la influencia política de los participantes en él. El PCE actúa para influir positivamente con sus conclusiones y decisiones colectivas a través de sus militantes en el movimiento obrero y sindical.

Los comunistas siempre hemos desarrollado nuestro trabajo sindical en CC.OO., el XVI Congreso del PCE se reitera en el mismo sentido, al reafirmar su opción sindical con carácter estratégico en torno a CC.OO.

Ya en el XV Congreso, el Partido Comunista de España adoptó el acuerdo de que Comisiones Obreras era nuestra opción estratégica en el terreno sindical. Ello se hacía pese a no compartir el fondo de muchas de sus decisiones. El PCE defiende unos valores y un modelo sindical que dé respuesta a los nuevos y complejos problemas que tiene un mundo del trabajo en permanente transformación y cambio, que exige nuevos enfoques, nuevas políticas y alternativas sindicales. Consideramos que ello se puede hacer desde los valores que siempre hemos defendido y que no han caducado: un sindicalismo de clase, reivindicativo, democrático, pluralista y participativo, de transformación y de cambio social. Un sindicalismo que sea sujeto del conflicto social y laboral desde el equilibrio entre la movilización y la negociación, que ha sido el motor de todas las conquistas, las pequeñas y las grandes, porque no se regala nada, ni antes ni ahora.

Por ello, desde estos valores y desde la independencia y respeto mutuo, el PCE desde una posición propia y autónoma, considera que nuestras propuestas políticas encuentran acomodo de forma natural en las que hoy se defienden desde el sector crítico de CC.OO. No obstante el PCE debe tener capacidad política para generar opiniones de mayor calado sobre la base de un profundo debate donde se puedan sumar nuevos sectores en la perspectiva de una nueva mayoría más plural, fuerte, dinámica y capaz de disputar mejor al capital y a los poderes públicos los intereses de la clase trabajadora.

Los camaradas que fueron sancionados, excluidos, o que en desacuerdo con las políticas mayoritarias han abandonado el sindicato de CC.OO. para construir nuevos sindicatos o integrarse en otros, deben seguir aportando al debate y al trabajo cotidiano desde su realidad sindical; no obstante su reincorporación a CC.OO., en la medida que sea posible, es una necesidad para poder hacer avanzar nuestra estrategia en el mundo del trabajo.

Defendemos un sindicalismo basado en la mejor cultura de la movilización como motor histórico de los avances del movimiento obrero, como principal precursor de avances y conquistas de nuevos derechos. Un modelo sindical articulado en la participación desde la máxima información y desarrollo de la cultura de la solidaridad obrera, inspirado en el clásico binomio movilización-negociación.

Defendemos un sindicalismo que enfrente la arbitrariedad patronal y la razón de Estado, que encuentre sus señas de identidad es la resistencia frente a la explotación, a la opresión, a la discriminación, a la injusticia, al desprecio y a la exclusión. A dichas lacras oponemos los valores y las conductas de la fraternidad, la solidaridad, la ayuda, la dignidad y la ciudadanía.

Defendemos, por tanto, un sindicalismo de clase, frente al sindicalismo corporativo y gremial que atomiza a la clase obrera; asambleario y abierto, frente al que deposita toda la soberanía y las competencias en las estructuras; reivindicativo, que es capaz de mantener la tensión social entre capital y trabajo; combativo, frente al que sólo ve la dificultad y se reconcilia con ella; plural, entendiendo la pluralidad como una ventaja y no como una rémora; participativo en su sentido más amplio, pues sin participación no hay sindicalismo; unitario, con una clara vocación por superar la actual división sindical y multiplicar la fuerza de los trabajadores en el marco de la unidad sindical, de la que siempre hemos sido firmes defensores; sociopolitico, en las actividades y en las propuestas, en sus relaciones con el resto de las organizaciones del Movimiento Obrero y en la construcción de la alternativa, en su participación en el bloque social alternativo como plasmación de una amplia alianza de la izquierda.

El PCM ha de ofrecer los cauces necesarios para que sus militantes asuman y defiendan la política acordada, trabajen por un sindicalismo participativo y autónomo, que profundice en la movilización y en la unidad de acción sindical, en su más alta expresión. Los comunistas deben fomentar que la acción sindical sea lo más global posible y alcance la máxima dimensión y profundidad. Los comunistas trabajamos para que el sindicato sea una organización poderosa y útil a los trabajadores.

Nos proponemos, como objetivo, que nuestros militantes trabajen sindicalmente por devolver la confianza en las movilizaciones y poner en evidencia la fuerza que representan los asalariados para responder a los desafíos de hoy.

En nuestro criterio es necesaria una plataforma unitaria de los sindicatos y de los trabajadores para impulsar las reivindicacaciones económicas, sociales y normativas fundamentales hoy en el mundo del trabajo. Priorizaremos las políticas y las propuestas que superen las divisiones existentes en el seno de los trabajadores y que recompongan un tejido social unitario de la clase, ocupando un lugar principal la reducción de la jornada laboral a 35 horas semanales y las medidas contra la precariedad en el trabajo. Favoreceremos el acuerdo social y político para construir una auténtica ciudadanía social que garantice efectivamente derechos sociales para todos y para todas. Impulsaremos el debate político cultural en el seno del movimiento obrero en torno a la crítica del capitalismo principal responsable del actual estado de cosas y la necesaria apuesta por la emancipación de la clase trabajadora que posibilite la democracia política, económica y social en la perspectiva del socialismo.

El PCM trabaja en el horizonte de una sociedad de pleno empleo estable y con derechos, donde la mujer, los jóvenes y los trabajadores inmigrantes no sean objeto sistemático de abusos. A favor de la redistribución de la riqueza que deviene de la reducción de la jornada laboral semanal de 35 horas, sin reducción salarial, donde los avances de la ciencia y de la tecnológica repercuten también favorablemente en mundo del trabajo y sirven para la mejora de la calidad de vida del conjunto de la ciudadanía.

Atajar los accidentes laborales en su raíz, en una comunidad donde cada dos días muere un trabajador y se producen cerca de seiscientos accidentes diarios, por medio de una acción inspectora real, con un control exhaustivo de las subcontrataciones y con duras sanciones penales para aquéllas que incumplan una normativa de prevención adaptada a las formas reales de relación laboral, con control veraz de los excesos de jornada y de los abusos laborales.

Demandaremos la cobertura total al desempleo, así como la implicación pública en favor de políticas integrales de empleo que lejos de rebajar las prestaciones utilice todos los recursos hoy disponibles, procedentes de las cuotas del desempleo, para mejorar las prestaciones.

Defenderemos el sistema público de pensiones, nos opondremos a su privatización y transformación en planes de capitalización individual, objetivo prioritario de las políticas neoliberales del gobierno, de la banca y de los grupos financieros que pretenden administrar la gestión económica de los miles de millones de ptas. que suponen las actuales cotizaciones a la Seguridad Social destinadas a la futura pensión de los cotizantes.

Nos posicionaremos ante cuantos asuntos importantes que afecten a los trabajadores, tomaremos iniciativas prácticas de trabajo para que los camaradas conozcan y puedan debatir las alternativas. Mejorar nuestra organización, homogeneizar nuestra posición, evitar la dispersión de fuerzas y alcanzar mayores cuotas de influencia social son nuestros objetivos para el próximo periodo.

Desarrollaremos nuestra tarea desde la soberanía plena y con total autonomía para analizar y opinar desde un ámbito amplio y por lo tanto, al margen de factores coyunturales de carácter político-sindical, con la intención básica de conseguir la mayor cohesión posible dentro del Partido.

El Partido puede y debe aspirar a liderar, en el terreno de las ideas, la lucha de clases, por ello es preciso que aporte visión y respuesta, principios y métodos.

Impulsaremos el trabajo de la Secretaria del Mundo del Trabajo del Comité Central del PCM y la dotaremos de los medios necesarios para que se pueda:

·         Conocer y analizar la realidad socioeconómica, laboral y sindical e informar al Comité Central del estado de las relaciones laborales y de producción.

Para llevar adelante una política de estas características que permita la discusión, el debate y la acción de forma permanente, no es suficiente con la estructura de la Comisión del Mundo del Trabajo, es preciso el concurso activo de las Agrupaciones.

Si exceptuamos las agrupaciones sectoriales y de empresa, no existe de forma regular una discusión sobre los temas del movimiento obrero en la base del Partido y normalmente no existe mucha discusión política en las agrupaciones sectoriales. Es imprescindible que las agrupaciones sectoriales también discutan sobre política general y las agrupaciones de pueblos y de distritos debatan sobre el movimiento obrero.

Habrá que fomentar la vida política y el trabajo de las agrupaciones sectoriales. Hoy, si queremos dar respuesta a las agresiones que sufrimos diariamente, hemos de hacerlo en marcos más amplios que el de la empresa. A problemas como la sanidad, la educación, la externalización de empresas, etc., hay que darles un tratamiento de carácter sectorial.

Tener organizaciones sectoriales y de empresa a la altura de las necesidades del Partido vendrá determinado por su capacidad real de actuación política, su interés y estabilidad organizativa, pero más allá de los aspectos organizativos, es necesario realizar debates sectoriales, conocer la realidad de la clase trabajadora, su estructura, composición económica y productiva, así como los modelos imperantes de relaciones laborales, estudiar y analizar las transformaciones operadas en el mundo del trabajo y evaluar la influencia de nuevos valores y nuevas realidades. Esto nos permitirá tener una idea global de contenidos sociales, económicos y laborales y nos ayudará a conformar de manera más eficiente nuestra propia estrategia.

Acomodar nuestras estructuras a las necesidades políticas y a las mejores condiciones para acometer los acuerdos del XVI Congreso del PCE, requiere tomar iniciativas que nos permitan reorganizar y mejorar la organización de las 27 Agrupaciones sectoriales, con un único propósito: garantizar su funcionamiento regular y, por tanto, su propia actividad.

Para ello, comprometemos la posibilidad organizativa de fusionar dos o más agrupaciones que desarrollan su actividad en entornos parecidos, si de esta forma se alcanzan los objetivos reseñados, priorizando las agrupaciones sectoriales frente a las de empresa en este proceso.

La Secretaría del movimiento obrero del PCM, previo debate en el Comité Central, jugará un destacado papel en el desarrollo y extensión de la política aprobada.

III. MOVIMIENTOS SOCIALES

Las transformaciones sociales con carácter progresista no pueden conseguirse sin la participación activa de la sociedad civil organizada, sobre todo, cuando está demostrado que con la simple participación en las instituciones de los Partidos de izquierdas, por sí solos, no pueden realizar los cambios imprescindibles para la construcción una auténtica alternativa al sistema capitalista.

Esta situación, que siempre ha sido así, en la actualidad se ve incrementada por la imposición de la globalización capitalista que permite que los centros de poder y decisión, cada día más alejados de la realidad social de los pueblos, impongan políticas cada vez más antisociales, al tiempo que antiecológicas, degradando, cuando no imposibilitando el desarrollo humano. Todo ello en beneficio de los intereses del capital.

Ante esta realidad, desde el PCM observamos cómo está resurgiendo una gran movilización social en torno a lo que se ha venido a denominar movimiento antiglobalización, que está consiguiendo abrir una cierta esperanza de que otro mundo es posible. Es por tanto nuestra obligación encontrar el mejor método para conseguir que nuestra aportación a este citado movimiento sea lo más efectiva. Para ello analizamos la situación del mismo a partir del desembarco de la socialdemocracia en el foro de Porto Alegre, con lo que si bien es cierto que se abren una buenas expectativas a la hora de la materialización de algunas propuesta concretas del foro, como es el caso de la asunción de la tasa Tobin por ciertos gobierno europeos, también pueden constituir un intento para domesticar el movimiento y así hacer que sea políticamente correctas las propuestas como movimiento alternativo.

Cobra, por tanto, mayor importancia el seguir incidiendo en la línea política que, incipientemente, el movimiento va logrando, al estar generalizado ya el planteamiento de que otro mundo es posible y que tan sólo con la superación del sistema capitalista por la vía del socialismo será realidad.

La contribución que desde el PCM podemos hacer no es pequeña, cuestión que se sustenta en la participación de dirigentes y militantes del Partido en las distintas plataforma existentes en nuestra Comunidad, destacándose esta participación en el Foro Social, el Foro Transatlántico, la Plataforma Paremos la Guerra, ya sea a través de las distintas organizaciones sociales, IU-CM o la JCM. Para la consolidación de estas estructuras, el PCM debe de seguir contribuyendo a la unidad de acción entre las mismas, para de esta manera conseguir que los niveles de participación en la movilización se vean incrementados día a día, a lo que habrá que unir la necesaria clarificación de posiciones políticas que el Partido ha de defender en estos ámbitos.

En el movimiento de solidaridad internacionalista las posiciones políticas del Partido se manifiestan con una gran claridad y, consecuentemente, también, donde se observan las diferencias con otros componentes del movimiento antiglobalización, a la hora de nuestra apuesta por la defensa de los intereses de clase para que estén presentes en todos los planteamientos, contribuyendo a la acción unitaria, cuando no por la búsqueda de soluciones a los conflictos desde un laicismo responsable al que unimos el respeto a las identidades culturales, no confundiendo estas identidades con imposiciones religiosas, políticas o sociales, castradoras de los intereses de los trabajadores y de las capas populares en todas partes.

Esta solidaridad internacionalista sigue impulsando que los comunistas madrileños sigamos siendo una parte fundamental a la hora de la defensa de los derechos de los inmigrantes en nuestra región, pudiendo afirmarse que el Partido sigue estando presente en las distintas organizaciones que se preocupan de estos temas, destacando, entre otros, SOS Racismo y CEAR.

Junto a todo esto, hay que constatar el hecho de que el movimiento vecinal en nuestra región ha comenzado a recuperar la influencia que tuvo en las décadas de los setenta y los ochenta; un movimiento vecinal organizado entorno a la FRAVM, que se ha comprometido, firmemente, en todo tipo de actividades sociales y políticas, como se manifiesta a la hora de la lucha por la mejora de la sanidad pública, en la campaña contra la ampliación del aeropuerto de Barajas o por su participación en manifestación a favor de la Paz. Para que esta situación pueda seguir desarrollándose, es preciso que los comunistas continúen participando en las asociaciones de vecinos de sus barrios, impulsando el trabajo en las mismas, en esta dirección, al tiempo que sabiendo conjugarlas con el mantenimiento de sus objetivos por las reivindicaciones para solucionar los problemas cotidianos de sus vecinos, para así dar respuestas concretas a los retos que la globalización capitalista nos plantea.

A pesar de la importancia que desde el PCM hemos venido dando a los MM.SS., no hemos sido capaces, hasta el momento, de conseguir profundizar la democracia en el terreno de la participación ciudadana; cuando vamos a conmemorar los 25 años de los ayuntamientos democráticos, los reglamentos de Participación Ciudadana siguen, en el mejor de los casos, en los niveles de hace dos décadas, cuando no desde los ayuntamientos se fomenta el individualismo o el asociacionismo dependiente y apolítico de los vecinos que contribuye al incremento de la distancia entre la Administración y los ciudadanos.

Ante esta situación, el PCM tienen como reto prioritario lograr cambiar esta tendencia para lo que será necesario que nuestros cargos públicos de IU-CM redoblen sus esfuerzos a la hora del reconocimiento del papel fundamental que juegan los movimientos sociales en el avance de nuestras alternativas al modelo liberal.

IV. EL FEMINISMO EN NUESTRO PARTIDO. LA SITUACIÓN DE LAS MUJERES EN MADRID

Durante la sesión especial de la Asamblea General de las Naciones Unidas, celebrada en Nueva York del 5 al 9 de junio de 2000, se reunieron estados, organizaciones no gubernamentales y Naciones Unidas, para examinar la situación del programa de acción de la Conferencia de Pekín sobre las mujeres. La mayoría de los gobiernos presentaron informes evaluando sus actividades en cada uno de los doce aspectos prioritarios señalados en Pekín. Numerosas ONG´s presentaron informes, llamados "alternativos", ofreciendo una visión más crítica de las actividades gubernamentales. En el informe de la ONU se ha establecido que la globalización (entendida como desregulación y liberalización de los mercados financieros y del trabajo) ha acentuado las desigualdades a escala nacional e internacional, así como las ligadas al género: "Desigualdades crecientes en las instituciones económicas entre países, y en el interior de ellos, añadidas a una dependencia económica creciente de los Estados en relación con factores exteriores, han impedido la capacidad para garantizar una protección social y la puesta en marcha del programa de acción (la creciente feminización de la pobreza mina los esfuerzos para garantizar una mayor igualdad entre los sexos)".

Sin embargo, a la hora de analizar cómo influye la globalización en la situación de las mujeres, debemos partir de otro punto de vista. Requiere poner en duda que haya UNA sola perspectiva de género. Un buen punto de partida podría ser el que establece María Jesús Izquierdo, en el que plantear contemplar "El reconocimiento de la desigualdad entre mujeres y, por ello, el paso de la perspectiva de género a las perspectivas de género, considerando el modo específico en el que se configura el género y las relaciones de género según la clase social, la situación geoestratégica, la edad, la etnia, las disminuciones psíquicas o físicas y el impacto de la globalización que no es sino el imperialismo económico y cultural sobre el patriarcado personal – ámbito de las relaciones familiares, entre los sexos y las generaciones - y sobre el patriarcado impersonal – ámbito de las relaciones familia/estado".

En general, la globalización capitalista está teniendo un impacto negativo en la salud reproductora de las mujeres, provocado en gran parte por la disminución de los presupuestos nacionales destinados a salud y/o por la privatización de los servicios sanitarios, está disminuyendo los costes salariales y de protección social. El informe provisional de Naciones Unidas también deja entrever que las prácticas ligadas a la globalización se han apoyado en la ideología patriarcal.

En España, y en particular en la Comunidad de Madrid –con Gallardón a la cabeza-, el Partido Popular ha sabido usar para su provecho la lucha de muchísimas mujeres de izquierdas en este país. Denostando el término "feminista" no ha tenido el empacho en utilizar la figura de la mujer consorte, personificado en Ana Botella, como reclamo electoral, dando un contenido supuestamente progresista a una figura tan reaccionaria como ser "la esposa de". Asimismo, ha nombrado a dos mujeres en dos de las instituciones más importantes de nuestro sistema político como el Congreso de los Diputados y el Senado. Está por ver que las cosas cambien simplemente por este hecho, pero también es verdad que hasta ahora nadie lo había hecho y han dado una lección de modernidad. En nuestra Comunidad no han dudado en sumarse a movilizaciones de mujeres cuando simultáneamente desde el Gobierno regional y desde los ayuntamientos que gobiernan –paradigmático es el caso del Ayuntamiento de Madrid- se han dedicado a parar cualquier iniciativa que supusiera un cambio real en las condiciones de vida de las mujeres y a vaciar de contenido cualquier foro institucional propio.

No podemos dejarnos abarrotar el discurso. No podemos consentir que caricaturicen la palabra feminismo, ya que supone reírse de la lucha de muchas mujeres en este país y en este mundo. El pensamiento único ha conseguido también que incluso las mujeres y, sobre todo, las jóvenes, no vena en el feminismo una alternativa de emancipación, siendo para nosotras una parte irrenunciable de la transformación social. Sólo si somos capaces de incorporar totalmente la variable de género en sus políticas y sus programas, pero sobre todo en sus prácticas y sus órganos seremos capaces de ofrecer una alternativa roja, verde y violeta a los hombres y mujeres de este país.

La igualdad de oportunidades que preconiza

De la misma manera que no podemos dejarnos robar nuestro discurso, tenemos la obligación de desvelar sus trampas. Las mujeres del Partido Popular tiene la boca llena de cantinela famosa de la igualdad de oportunidades. ¿Cómo negar que queremos ser iguales? Pero también tenemos que ir más allá y mostrar qué hay realmente detrás de las palabras. No se trata de estar en contra del principio sino evidenciar sus altas insuficiencias. Lo cierto es que persisten las desigualdades fundamentales y esto es así porque no ataca la causa fundamental de la discriminación que es la división social del trabajo y lo que es peor, no cuestiona la dominación masculina.

Seguramente, ese enfoque tuvo resultados positivos en un contexto en el que las normas jurídicas eran claramente discriminatorias. Fue un factor de evolución de los sistemas jurídicos de los estados en su conjunto. Sin embargo, el empujón inicial ha perdido mucha fuerza en el contexto actual en el que la discriminación abierta entre individuos basada en el sexo no es frecuente y en el que las discriminaciones solapadas consiguen cada vez más encontrar justificaciones objetivos en la competitividad, la flexibilidad, etc. Si nos limitamos al aspecto cuantificable más visible de la discriminación consistente en la diferencia entre los salarios masculinos y femeninos, podemos observar en los países de la UE, una disminución –que suele ser bastante lenta- de esta diferencia hasta la mitad de los años 80. Desde esa fecha, las situaciones nacionales dejan de converger y constatamos cierto número de casos de regresión debida, sin duda, al peso que tiene el género en la precarización del trabajo.

Por lo que respecta a las tareas establecidas, se caracterizan por la individualización de los casos de discriminación. Este principio no ofrece ningún instrumento para remediar las desigualdades que afectan a algunos grupos. Únicamente se toman en cuenta situaciones individuales en las que un hombre o una mujer se considera víctima de una situación discriminatoria basada en el sexo. El régimen de las actuaciones positivas se halla estrictamente encuadrado en una jurisprudencia a veces quisquillosa en extremo en relación con sus exigencias. Por otro lado, se privilegia la estrategia judicial, a la que, por otro lado, no tienen acceso los colectivos como tales. En esta perspectiva, la situación de las mujeres como grupo social desaparece, tras un sinfín de casos individuales atomizados (principio neoliberal).

La filosofía de la igualdad de oportunidades tiene un triple límite: no van al origen de la discriminación, a veces ésta se justifica por una racionalidad económica superior y no vincula las desigualdades de las condiciones laborales con otras desigualdades.

La conciliación de la vida laboral y familiar

Pero no sólo en el tema de la igualdad de oportunidades tiene la derecha un discurso vacío. La conciliación de la vida familiar y laboral parece una responsabilidad exclusiva de las mujeres cuando es el resultado del trabajo compartido entre mujeres y hombres. De lo que se trata es que todos y todas tengamos un trabajo más humano y más digno sin tener que suponer éste el descalabro de nadie.

Pero es que, además, los problemas que se plantean en la práctica en torno a la conciliación de la vida laboral no pueden resolverse de una manera eficaz si las políticas encaminadas a tal fin no contemplan de una forma global e integral todos los aspectos en los que socialmente se han detectado determinadas carencias y necesidades, que es preciso cubrir para facilitar una conciliación más real.

El fomento de la natalidad

También queremos denunciar que las únicas medidas de fomento de la natalidad que se les ocurre no van dirigidas a la libre toma de decisiones de las mujeres, sino a la libre disposición de quienes les contratan. La exoneración de las cotizaciones a la seguridad social supone un nuevo regalo a los empresarios, que además no soluciona los problemas de las mujeres trabajadoras que van a ser o son madres. Los problemas de las madres trabajadoras son la precarización, las jornadas partidas, la falta de guarderías, de servicios sociales, etc. Es como si quisieran compensar a otros porque la mujer crea problemas cuando la mujer no crea problemas, los soporta. Luego, al alud de las primeras críticas, vino el PP con el cuento de que la mujer tampoco pagaría seguridad social y que incluso se le acumularía con el número de hijos (¡impresionante disparate!), pero las mujeres nos preguntamos, ¿tendremos derecho a paro?, ¿nos contará para nuestra jubilación?, ¿nos dará derecho a prestaciones sociales?

Creemos que más que plantearse un problema, el Gobierno y las instancias oficiales deberían intentar entender la situación. ¿Por qué no se plantean atajar la discriminación por razón de sexo, es decir, a las mujeres, en todos los órdenes de la vida? Discriminación en el trabajo, en el privado y en el público, que subyuga nuestra situación vital y personal. La ausencia de socialización del trabajo doméstico, el de todos y todas, incide con mucha fuerza en las condiciones en que las mujeres pueden ejercer un empleo asalariado, el ocio, en definitiva nuestra libertad. ¿Por qué no se plantean dar respuesta a las siguientes cuestiones?

·         Que las mujeres sólo constituyen el 25% de la población asalariada en España (el resto lo hacemos gratis).

Nuestra alternativa pasa por partir del hecho y el derecho a disponer del propio cuerpo por parte de las mujeres. Que decidan ser madres sin convencionalismos y, sobre todo, sin presiones ficticias, culpándoles de un problema que no es tal y cuya causa está en el propio sistema. Por lo tanto, por justicia y rigor, las medidas que se deben adoptar siempre irán dirigidas a la emancipación de las mujeres. Se necesitan medidas económicas, laborales, de protección social plena, que permitan a las mujeres no el hecho de tener hijos, sino poder realizar su deseo si lo consideran, en condiciones de libertad e igualdad.

Violencia de género

El derecho de las mujeres a la vida y a la integridad física ha quedado relegado a favor de otras cuestiones "importantes" que preocupan a los gobiernos. Ninguna otra injusticia ha sido objeto de tan poca atención y acción. Amnistía Internacional documenta diariamente esas violencias que se producen tanto en detenciones como en conflictos armados, en el marco del tráfico de personas o en el seno de la familia.

La persistencia de estas barbaridades se explica, en muchos casos, por la tolerancia a estas situaciones. Lo mismo que la división del trabajo entre los sexos se siente como "natural", las violencias relacionadas con el sexo se describen como un hecho inmutable, refractario a cualquier cambio en profundidad y que no compromete a la responsabilidad internacional de los gobiernos.

Los gobiernos deben no solamente defender los derechos de las mujeres sino, también, protegerlas y garantizar que puedan disfrutar de sus derechos. Esto necesita varios tipos de intervención que incluyen (aunque no exclusivamente) prevenir los abusos, proteger y apoyar a las víctimas, investigar sistemáticamente los abusos, perseguir a los presuntos autores, juzgar y condenar y conceder a las víctimas compensaciones financieras y acceso a los servicios y cuidados requeridos.

El feminismo en nuestro Partido

La historia de nuestro Partido está llena de la vida de mujeres que, tanto públicamente como en la sombra, han hecho que este Partido haya jugado y juegue el papel que tiene. Sin embargo, en nuestros papeles siempre tenemos la misma coletilla "incorporar la variable de género", "incorporar el feminismo", "transversalizar la variable de género", etc., etc., que repetimos una y otra vez y que lo único que demuestra es que no terminamos de aplicar lo que decimos. Por la historia de las mujeres de este Partido y por las que están por venir, debemos analizar esta cuestión y ser justas y justos con nosotras y nosotros mismos.

Como punto positivo, es innegable que se han producido avances en la conciencia feminista en nuestro Partido, sobre todo para las propias mujeres. También en el conjunto de la organización se han producido avances. Al menos no queda bien pronunciarse contra algunas evidencias. También pasó a la historia echarle todas las culpas de la situación de las mujeres al capitalismo y parece que se entiende el papel que juega el patriarcado. Tampoco es ya un debate tan interesante la pugna entre el feminismo de la igualdad y el de la diferencia y hablamos ya de los temas que recorren la situación de la mujeres: la explotación laboral, la discriminación salarial, la violencia de género, etc.

Sin embargo, las dificultades en nuestro Partido para articular la "pata" violeta son grandes. Primero, en la asunción del discurso. Precisamente que cualquier resolución o documento que hable de la situación o de la lucha de las mujeres pasa por unanimidad y que la incorporación de la variable de género sea la que es, sólo significa que parece que "queda mal" oponerse a este tipo de planteamientos y que realmente no existe un debate real y que no sirve precisamente para lo que queremos, que el feminismo avance en nuestro Partido.

Por otra parte, nuestro Partido no tiene unas estructuras y órganos de dirección adecuados que pudieran trabajar en este sentido. A esto se añade otro aspecto del que sólo somos responsables nosotras mismas. La mayoría de las veces las secretarías y comisiones de la Mujer están fuertemente determinadas por la situación de nuestro debate interno.

No nos podemos permitir el lujo de seguir así, ni por nosotras ni por las que tengan que venir.

Los retos políticos

1. A nivel político

·         Analizar críticamente las formas actuales de patriarcado y sus relaciones con el capitalismo, cuestionar la lógica de la dominación implica darle un contenido de cambio radical de la sociedad y no de integración de una determinada "perspectiva de género" a un modelo económico, social y político global que nos oprime y segmenta, en un movimiento de inclusión/exclusión que, a la vez, nos confiere algunos derechos políticos y civiles y sume en mayor o menor medida nuestros discursos, convierte a millones de mujeres en las principales víctimas de las reformas neoliberales, que implican pérdidas de derechos sociales, empobrecimiento y empeoramiento general de las condiciones de vida y manipulación de nuestros cuerpos.

2.       A nivel organizativo-PARTICIPACIÓN Y PARIDAD.

Como subraya Alain López, "el tipo masculino de político estructura totalmente los aparatos que determinan la oferta electoral: los partidos políticos. Para obtener una candidatura en un partido político es necesario no tener "otra cosa que hacer" (y las mujeres tienen miles de otras cosas que hacer); hay que sentirse atraídas por esto (y las mujeres no son fanáticas de esta forma de acto-poder); hay que amar el poder por el poder mismo, y las mujeres quisieran hacer algo nuevo".

La organización individual aparece en todos los casos como el dato clave del éxito en política. Todas lo dicen: más allá de una excelente salud, hay que tener una organización individual especial. El ejercicio de responsabilidades políticas por una mujer activa y madre responde a una hazaña individual o a una situación social de privilegio.

Compartir el poder político implica repensar la organización de la vida del Partido, para adaptarla a la función parental, lo que supone ante todo compartir el "poder" doméstico y familiar. Acercando a los electos, mujeres u hombres, las preocupaciones cotidianas, la política saldría ganando.

3.       A nivel social: recuperar y reconstruir el movimiento feminista. Los procesos de institucionalización, privatización, fragmentación del feminismo que atravesamos, constituyen obstáculos para la construcción de espacios comunes que nos den existencia como movimiento social. El ámbito público ha quedado reducido a los lugares institucionales, definiendo de esta manera una prioritaria y casi exclusiva interlocución con las instituciones, que ha "juridizado" nuestro lenguaje y ha adaptado discursos y prácticas a la lógica institucional, rebajando contenidos y quitando radicalidad.

Reconstruir el propio ámbito implica también recuperar un diálogo con la sociedad, especialmente con las mujeres, no mediatizado por las leyes y las instituciones, aun cuando el campo del derecho y las relaciones entre la vida y la ley siguen siendo lugares de lucha y reflexión, pero no los principales y exclusivos.

También a quien son/somos lesbianas y apostamos por el movimiento feminista, nos encontramos con dificultades adicionales en la construcción de espacios, requiere de un movimiento de unión/separación que permita la inclusión política de las lesbianas en el movimiento feminista, la crítica al heterosexismo.

El fortalecimiento de espacios locales y nacionales son fundamentales para construir relaciones y ámbitos territoriales internacionales democráticos, desde la perspectiva de un internacionalismo feminista basado en la rebelión, en la solidaridad y en la autonomía.

Éstos son alguno de los retos de las mujeres comunistas en el siglo XXI. Nos equivocaríamos si siguiéramos planteando en el Partido programas concretos políticos. Debemos preparar la lucha social e ideológica en todos los frentes, en el mundo del trabajo, en el movimiento feminista, en el resto de movimientos, etc. Y todas estas energías y propuestas encaminadas a la construcción de una Izquierda Unida en la que el feminismo suponga una centralidad ineludible para la lucha por una nueva sociedad. Por tanto, en IU, pensando y luchando con las demás. Por las que lucharon, las que luchan y, sobre todo, por las que quedan por venir.

V. LOS JÓVENES COMUNISTAS

El PCM es un instrumento de acción política para la transformación social.

Por ese motivo, organiza su política e intenta desarrollarla en todos los ámbitos de la sociedad.

La juventud es un sector social en el que las contradicciones de la sociedad capitalista y patriarcal se manifiestan con especial virulencia.

Los jóvenes vivimos una realidad, en la cual no existen los derechos laborales conquistados por nuestros padres, una situación de retroceso constante de todos nuestros derechos, como trabajadores y como personas. Los jóvenes no tenemos un empleo fijo, ni pensiones aseguradas, ni vacaciones pagadas, ni muchas otras conquistas de la clase obrera. Además, se nos dificulta cada vez más la posibilidad de organizarnos sindicalmente.

El derecho a la educación se empieza también a cuestionar de manera clara, para el sistema, la educación no debe ser otra cosa que un negocio más del que sacar beneficio, al mismo tiempo que es útil para la reproducción de la ideología del sistema dominante.

Se pretende negar el derecho a la educación de calidad a los hijos de los trabajadores, creando un sistema elitista y al servicio de los intereses del capital, generando trabajadores sumisos que sean útiles para el beneficio empresarial.

El derecho a una vivienda digna también se nos niega a jóvenes, tener una vivienda propia no es posible debido a nuestra situación laboral, unido a la carestía de la misma en una gran ciudad como Madrid.

Tampoco existen espacios de participación y socialización, donde los jóvenes podamos relacionarnos y expresar nuestros problemas. Los años de gobierno del PP en el Ayuntamiento y en la Comunidad de Madrid han eliminado los pocos espacios que existían. Han convertido la Comunidad en un sitio hostil, donde los jóvenes de menores recursos económicos no pueden permitirse un ocio de calidad, y no encuentra más que impedimentos a la hora de organizarse o realizar actividades socio-culturales. Sólo existen espacios para el consumo.

En estas condiciones, el movimiento juvenil, como en general los movimientos progresistas, ha sufrido la fragmentación y la pérdida de fuerza que ahora les caracteriza.

La cultura juvenil, las señas de identidad de la juventud rebelde,... han sido, en gran medida, reabsorbidas y mercantilizadas por el sistema. el bombardeo publicitario, la difusión de ideología individualista, etc., afectan a l@s jóvenes en igual medida que las personas mayores, con el agravante de que generan una mayor frustración por las dificultades especiales que sufren l@s jóvenes.

Esto no debe entenderse como la afirmación de que el movimiento y la cultura juveniles han perdido fuerza a lo largo de este periodo en mayor medida que el resto de movimientos progresistas.

Como respuesta a esta situación se producen intentos de crear espacios propios y se desarrollan experiencias de intervención en la realidad por parte de l@s jóvenes. la okupación, los movimientos de solidaridad, el voluntariado, las luchas por los derechos de las personas, los nuevos modelos de relación, los movimientos de acción anticapitalista, los movimientos antiglobalización...

Todas estas experiencias suponen intentos desde la juventud para dar respuestas válidas a su situación desde su propia subjetividad y desde su sensibilidad hacia los nuevos problemas.

Nuestra tarea como comunistas debe ser orientar estas formas en las que los jóvenes expresan su frustración hacia planteamientos de lucha de clases, mediante el análisis marxista. Hay que dar una fuerte lucha ideológica en el movimiento juvenil en contra de ciertos planteamientos que han calado en Madrid, que niegan la existencia de la clase obrera o que ya no la ven como el principal sujeto revolucionario. Ha calado, además, cierta ideología anti-organización, anti-partidos y anti-sindicatos. Por eso, la lucha ideológica es fundamental, porque ésta es la ideología que nos pretende imponer el sistema, para desestructurar al máximo la lucha política y social.

La represión en Madrid contra todas aquellas expresiones de l@s jóvenes y sus luchas, también se incrementa de manera continuada desde la llegada del último Delegado del Gobierno especialmente.

Madrid, además es una ciudad industrial donde también hay un alto sector terciario, lo que implica la alta presencia de jóvenes trabajador@s en situación de gran precariedad. Los comunistas debemos hacer una importante labor para conseguir la organización de l@s jóvenes en los centros de trabajo y su incorporación a los sindicatos, ya que actualmente la mayoría de ell@s se encuentran totalmente desorganizados.

En este marco se encuentra como un elemento básico la recuperación del movimiento juvenil como parte del bloque social crítico que se confronta al neoliberalismo, y que construye la alternativa con IU.

La JCM debe ser parte del movimiento juvenil, que trabaje por su desarrollo y en el seno del cual defienda las ideas comunistas y la estrategia unitaria y de convergencia en la alternativa.

La JCM debe ser el instrumento de los comunistas en Madrid y de l@s jóvenes comunistas del estado para la organización del movimiento juvenil madrileño, debe convertirse en el instrumento útil para l@s jóvenes estudiantes y trabajadores de Madrid.

En este sentido, la política de los comunistas para la juventud es necesaria por dos motivos:

1º Como una intervención necesaria ante el movimiento real que se desarrolla ante la vista de todos. Allí donde se expresan las contradicciones es y se produce la lucha de clases, hay un espacio para la intervención política de l@s comunistas.

2º Por la necesidad de incorporar nuevas experiencias y prácticas y conectarlas con las experiencias pasadas, más allá de un planteamiento que se limite a captar militancia y a asegurar el relevo generacional –cosas que son necesarias-.

De cara a afrontar los retos del futuro, debemos partir de la constatación previa de que exista una organización comunista en el seno del movimiento juvenil madrileño, organizada con el resto de jóvenes comunistas del estado, y ése debe ser el papel de la JCM.

Por esto, el PCM debe velar por que la JCM se consolide como organización en el seno del movimiento juvenil madrileño, centrada en su papel propio. De esta manera, es necesario incorporar la problemática y las alternativas juveniles en el trabajo de las secretarías, principalmente a través de las aportaciones de la JCM.

Es necesario también poner en marcha debates de aquellas cuestiones que son de gran importancia para la juventud y a las que ahora no damos alternativas.

Hay que se capaces de dar a l@s jóvenes un instrumento que les sea útil, siendo ellos l@s protagonistas (independencia orgánica), con capacidad de generar iniciativas propias para trasladar a la calle (autonomía política) y difundir nuestro proyecto de transformación social (aplicación de la línea estratégica del PCE). Para ello es necesario dinamizar las relaciones con la JCM. Asimismo, es necesaria la participación del responsable de la JC en los comités locales y central del Partido.

Debe quedar claro que la JCM no es la organización juvenil del PCM, sino que debe ser su referente juvenil, el cual se organiza con el resto de federaciones de la UJCE. Es necesario el respeto a la dinámica propia de la JCM como federación de la UJCE, por lo que la necesaria coordinación entre PCM y JCM no debe ir en detrimento de la coordinación que tienen las federaciones de la UJCE a través de su Comité Federal.

Como norma general, en los procesos congresuales y conferencias del Partido, quienes tengan doble militancia deberán optar por participar por los cauces del Partido o por los de la juventud. Tampoco es conveniente compatibilizar cargos en ambas organizaciones.

El Partido debe orientar a la juventud y trasladar toda la experiencia acumulada, de manera que junto con aquellas nuevas experiencias que sólo las jóvenes generaciones son capaces de generar, se produzca una relación dialéctica entre el Partido y juventud, con el fin de seguir evolucionando y de esta manera obtener síntesis superadoras. Por esto, es necesario coordinar las tareas de formación del PCM y de la JCM para trasladar experiencias en ambas direcciones.

VI. MEDIO AMBIENTE / ECOLOGÍA

(En preparación)

VII CULTURA

"Es impensable que una lucha política pueda conducir a verdaderos resultados si no es acompañada de una revolución, de una reforma intelectual y moral, si no se cambia de mentalidad de la gente y, en consecuencia, la superestructura"

(Antonio Gramsci, Cuadernos de la Cárcel)

El que la mitad de la audiencia televisiva de un país coincida en un programa en un momento dado es síntoma del empobrecimiento uniformador en los hábitos del ocio aun en su dimensión más trivial, el del entretenimiento.

El que dicho programa sea la final de "Operación Triunfo", "Gran Hermano", o una tertulia amarilla de sobremesa, visto por quince millones de telespectadores, nos sitúa ante un verdadero "holocausto cultural" frente al que resulta inocua la crítica radical que no tenga en cuenta a esos espectadores y a la otra mitad que optó por otro programa de menor audiencia o que, simplemente, no vio la televisión ese día. El reto está en el radical esfuerzo en la lucha cultural e ideológica, en el "proceso de creación de conciencia" en palabras de Francisco Frutos, que no es otro que la necesaria "reforma intelectual y moral" gramsciana.

Ese proceso no puede sustentarse solo, en un nivel superior, al del mero entretenimiento, en las contradicciones aprehensibles por la propia conciencia subyacente existente que hace, por ejemplo, que frente al maniqueísmo que domina la mayor parte de los programas de "opinión" se revele como más compleja, en muchos casos, la propia opinión de la gente. Tampoco puede sustentarse sobre la posición individual que nos sorprende crítica e ingeniosa en lo leído u oído en medios de comunicación cuya acción alienante genérica, no sólo no corre riesgos ante la brillante crítica individual, sino que la ampara y promociona como elemento justificativo, normalizador, de esa acción.

En cuanto a la primera, a ese valioso substrato de conciencia aún no anulado, debemos orientar nuestra praxis contrainformadora desde los modestos medios de que disponemos y desde el potencial que suponen nuestras agrupaciones y las asambleas de IU. En cuanto a los segundos, los "intelectuales libres", en toda la dimensión de su "autonomía" puesta en valor por Bourdieu cuando, a su vez, es autonomía comprometida, debemos intentar, de la mejor manera posible, aproximar a la contraofensiva cultural, contra un destino colectivo que no es irreversible, al atomizado colectivo crítico frente a la "cultura" y la "industria y el producto cultural" y a los creadores posicionados más allá de sí mismos.

El reconocimiento de la televisión como instrumento central de la red de la infamia cultural e informativa que representa la telebasura fabricada y desvelada, desde el enfoque últimamente aportado por Gustavo Bueno, nos sitúa frente a la tremenda responsabilidad institucional que es la defensa genérica de lo público. El medio es el mensaje cuando no existe un real control democrático sobre él. Más adelante planteamos algunas consideraciones y propuestas sobre el medio de comunicación público madrileño más relevante, Telemadrid.

Pero esa defensa de lo público, partiendo del carácter estructural de los medios para el sistema, no agota el contenido de una estrategia del poder que debe hoy cuestionarse, frente al sistemático intento anestésico de aplastamiento de la conciencia: el propio carácter superestructural de la cultura de masas. Debemos reflexionar profundamente, además de sobre el evidente cambio cuantitativo operado en los medios, de la generalización del mensaje y de su mundialización, respecto a si en la relación dialéctica ser/conciencia no se ha producido también un cambio cualitativo, ¿si hoy la conciencia es el ser?, y sobre si la cultura de masas ha pasado a ser también una estructura del sistema o si, al menos, opera como tal.

La ofensiva cultural de USA en el mundo, que el Partido Popular potencia aquí como si aspirara a convertirse en el primero de la clase del siniestro colegio de la globalización, ha ido precediendo en el tiempo, en estos últimos años de hegemonía del Imperio, las guerras contra Irak, Palestina, Yugoslavia y Afganistán, hoy ya también Colombia, y justificando y ocultando los efectos posteriores de la barbarie. Dicha ofensiva, al servicio de lo más perverso de la globalización, cuenta con un presupuesto anual de 200.000 millones de dólares para la Propaganda Exterior Norteamericano en un país, además, en que el 30% de su PIB se genera en torno a la industria cultural y los medios de comunicación. Tales magnitudes están al servicio de proyectos culturales y mediáticos que defienden los intereses y los valores más reaccionarios de USA, desde su modo de vida, hasta la divulgación aséptica de la conquista del sistema solar, la esquilmación de amazonías y océanos hasta la catástrofe ecológica y el desarrollo secreto de la clonación y el mismísimo genoma humano.

Si todo ello no fuera suficiente, aún fallido, el intento de creación de la Oficina de Influencia Estratégica (OIE) tras el 11 de septiembre, encargada de la colocación de noticias favorables a los intereses de Estados Unidos en medios informativos internacionales, verdaderas o falsas y que puedan afectar a países amigos o enemigos, con tal de que sirvan a un ambiente propicio para las operaciones bélicas estadounidenses, es un desafío a la inteligencia común.

Mientras, gobiernos como el español no sólo colaboran servilmente, sino que nada hacen por la cultura española y sus excepciones, ni ayudan en Europa a la consolidación de un frente de resistencia cultural tímidamente representado por muy pocos gobiernos de la Unión, casi en exclusiva Francia.

La privatización acelerada que está imponiendo el PP en los servicios públicos y que en el caso de la cultura pasa por la gestión casi privada de los medios públicos, además de constituir una malversación de lo que hemos contribuido a crear todos, empuja al mercado obras y creadores que, en muchos casos, deberían ser impulsados y protegidos por las administraciones.

El mercado y la subcultura de masas, además de socialmente anestesiante, supone la pérdida de identidades nacionales y de la memoria colectiva y la aceptación mayoritaria de que modernidad es igual a norteamericanización. Ante esta gravísima situación el PCM debe renovar su compromiso con los intelectuales y los creadores culturales porque es su tradición y porque son necesarios como colectivo crítico en la lucha ideológica y cultural.

La importancia adquirida por la televisión en general –más de 66.000 horas emitidas por los trece canales TVE, autonómicas y privadas- ha supueseto en España un relieve desconocido. Por un lado, el grado de influencia que la televisión ejerce en el ciudadano como conformadora de la moral, la opinión, el estilo de vida, etc. Por otro lado, como fuente de beneficios empresariales.

Se abandona por parte de la RTV pública, en el caso de la Comunidad de Madrid, Telemadrid, la responsabilidad en la creación y transmisión de la cultura y el fomento de la conciencia crítica. Las radiotelevisiones públicas deben aumentar sus audiencias produciendo espacios en función de los ciudadanos y sus necesidades, fortaleciendo los valores de una sociedad democrática y pluralista.

En la radiotelevisión pública se debe garantizar la imparcialidad y la pluralidad informativa, el libre acceso de los ciudadanos organizados que forman el entramado social, la defensa de las libertades y los derechos humanos; la difusión de mensajes impregnados de valores sociales, la justicia, la igualdad, la solidaridad, etc.

La coordinación, elaboración y coproducción con la industria cultural propia, proporcionaría a los ciudadanos entretenimiento con fórmulas dignas y eficaces.

La radiotelevisión pública es un servicio público de información y participación política de los ciuadanos, de formación de difusión de la cultura española y sus excepciones.

Apostamos por una programación de entretenimiento, no basada en la violencia, sexismo, racismo o que fomente la competitividad, sino que fomente la solidaridad, la participación y promoción de la cultura.

Para llevar a efecto todo esto, proponemos:

·         La elaboración de un Código de Comunicación que se corresponda con lo social, lo educativo y lo cultural.

Concebimos la Radiotelevisión pública como un servicio público que debe ser financiado por los Presupuestos Generales, en nuestro caso la Comunidad de Madrid.

Debemos elevar el reconocimiento de la importancia de la lucha ideológico-cultural a una amplio debate interno, pero abierto al mundo de la creación y la cultura de nuestros entornos inmediatos más allá de su militancia o no, que nos permita elaborar un Manifiesto sobre el Mundo de la Cultura que podamos transformar en una Propuesta para el Mundo de la Cultura tras su cotejo público con cuantos/as quieran acompañarnos en un debate hacia la recuperación de la luz. Tras la derrota, sólo la batalla ideológica y cultural puede conducir a la recuperación de la hegemonía social y política.

Más que el esfuerzo voluntarista de poner en marcha desde el reciente Congreso Federal una Secretaría Federal de Cultura preservadora de nuestra acción histórica y nuestro patrimonio cultural y con comisiones estables de trabajo, se ha hecho un llamamiento a todas las Federaciones previo a una Conferencia sobre la Cultura a corto plazo, para estimular la participación de todos/as los/as camaradas que puedan aportar algún elemento o experiencia al desafío que planteamos al conjunto de la organización que, en principio, van a ser canalizadas, a través de la Secretaría de Organización Federal, por la Secretaría de Cultura y la Agrupación de Cultura de Madrid como últimos reductos existentes organizados que deben proliferar en la estructura de todas las federaciones y todas la agrupaciones

VIII. FORMACIÓN Y DEBATE

El XVI Congreso ha señalado, entre otras cosas, las siguientes:

·         La formación de militantes y el debate ideológico alcanzan a toda la organización, no reservándose sólo para especialistas.

La experiencia, sin embargo, nos indica que a la hora de poner en marcha planes de trabajo que materialicen lo expuesto más arriba nos encontramos con serias dificultades:

o        La mayoría de las organizaciones del Partido no tienen planes de trabajo que permitan un proceso de formación continua de los/as camaradas.

Todas estas razones, desde la certeza de que se podrían añadir muchas más, nos llevan al convencimiento de que tenemos que aprovechar este Congreso para profundizar en un debate sobre cómo mejorar nuestro trabajo en este campo y cómo motivar la participación de todas y todos los camaradas. En esta línea, el papel de los comités es fundamental, son ellos, con sus responsables de formación a la cabeza, quienes deben detectar las carencias y necesidades de sus organizaciones, proponer los temas a debate y, con la colaboración de la dirección regional, llevarlos a cabo.

La Secretaría Regional, pues, debe servir, fundamentalmente, como instrumento de las agrupaciones para el desarrollo de su trabajo. Concretar, en el ámbito de la Comunidad de Madrid, las líneas que proponga el Área Federal de Debate y Desarrollo Teórico y, junto a la dirección regional, proponer y desarrollar los instrumentos formativos y de debate para los cuadros medios y superiores del PCM.

Las líneas de trabajo que proponemos son las siguientes:

·         Agrupaciones: Elección de un responsable y elaboración de un plan de trabajo, en coordinación con la Secretaría Regional, que desarrolle tres bloques temáticos:

o      Ideológico

o      Político

o      Organizativo

Debate y difusión de las revistas del Partido (Apuntes, Mundo Obrero y Nuestra Bandera).

Fomento de la autoformación, proporcionando a los y las militantes los instrumentos necesarios.

Propiciar la constitución de grupos de trabajo que debatan sobre su campo de trabajo específico en el Partido.

·         Dirección Regional: Elaboración de un plan de formación concreto para cuadros intermedios y superiores. Constitución del pleno regional del área con todos los responsables de agrupación y los miembros del C.C. que lo deseen. Coordinación con el resto de las secretarías para facilitar su trabajo con los instrumentos teóricos que necesiten. Difundir las actividades organizadas por el Área Federal y por la FIM entre los y las militantes del Partido. Posibilitar el desarrollo de los planes de trabajo de las Agrupaciones.

IX. LA ORGANIZACIÓN DEL PCM

El XVI Congreso del PCE ha supuesto en lo organizativo la consolidación y adaptación al momento actual de lo aprobado en el XV Congreso. Se trata, pues, tomando como referencia esa adaptación, de avanzar en nuestro Congreso en la aplicación de lo que federalmente ya está acordado, a la situación concreta de la federación de Madrid a partir de propuestas para nuestra estructura organizativa que posibiliten que el PCM desempeñe el papel político que queremos y que la sociedad necesita.

Asumimos, como la dirección federal, que algunos de los objetivos que nos marcamos en el V Congreso no han sido logrados, especialmente en lo que se refiere al traslado de las iniciativas discutidas y aprobadas por la dirección regional, con la suficiente eficacia al conjunto de las organizaciones. Sólo parcialmente hemos sido capaces de dinamizar el trabajo de las mismas. Como consecuencia muchas de ellas siguen teniendo poca participación y trabajo orgánico, con excepción en los momentos electorales de IU, la Fiesta anual de la Casa de Campo o procesos pre y congresuales.

Unas de las tareas fundamentales de este Congreso ha de ser la de encontrar las fórmulas que permitan cambiar esa realidad para posibilitar que cada Agrupación sea la difusora de nuestras propuestas a la sociedad y que el conjunto de las mismas sea el verdadero sistema nervioso de la organización. En este sentido afirmábamos en el Informe del Comité Central del 3 del XII de 2001, sin rehuir por ello de la autocrítica, que nos corresponde como dirección saliente, la necesidad de que todos/as nos sintamos dirección allí donde formemos parte de Comités y compartamos los compromisos y responsabilidades, de arriba abajo y de abajo arriba, de los órganos centrales a los de Agrupación y a la inversa y rehuyamos una visión paternalista del Partido.

Tan importante como que los militantes estén al servicio de la organización, como señala el documento federal, es que la organización esté al servicio de los militantes. Deberíamos potenciar formas de trabajo territorial y sectorial o frentes de lucha que permitan la comunicación permanente entre dirección-agrupación y articular el trabajo entre las/os camaradas para las tareas concretas y sostenidas.

Decíamos en el precitado informe que para ello es necesario el reagrupamiento de algunas agrupaciones territoriales y sectoriales existentes que garanticen un mínimo de actividad en el conjunto de la militancia, teniendo en cuenta que el objetivo es la intensificación de la actividad y no la mera concentración burocrática y administrativa de la organización. Se trata, en suma, de que cada actividad interna o hacia la sociedad que el Partido lleve a cabo en el ámbito que corresponda garantice un nivel de participación militante y social que, además de justificar nuestro esfuerzo, obtenga el mayor grado de repercusión posible. Mantener o no la actual estructura territorial o sectorial no es el objetivo, los cambios en ese sentido deben producirse de una manera natural, teniendo en cuenta la importancia del trabajo local y sectorial cara a los procesos electorales de nuestro proyecto, sino transformar cada debate o acto del Partido en un instrumento de influencia en la lucha ideológica y cultural.

Para ello debemos:

·         Ayudar a las agrupaciones con menos medios materiales y humanos para garantizar un mínimo de actividad militante.

Si sobre esto último, como señalaba el documento organizativo federal aprobado, lo hacemos de acuerdo con la dirección y las secretarías regionales específicas que, a su vez, deben instar la colaboración federal, si hay necesidad para ello, garantizaremos que cada camarada sea un verdadero agente de la concienciación ciudadana porque a ninguno les faltará respuesta y alternativa en la interlocución social y además garantizaremos siempre la presencia de dos o tres mil comunistas madrileños en la calle cuando las circunstancias lo requieran.

X. MODIFICACIONES PROPUESTAS A LOS ESTATUTOS

(En preperación)

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