Página principal de PROFESIONALESPCM.ORG Página principal de PROFESIONALESPCM.ORG Afíliate el Partido Comunista de España

Sección: Literatura y otras Artes

Título: Paul Bowles, cien camellos en el patio. Por Higinio Polo- Enlace 1

Texto del artículo:

Portada :: Cultura
27-06-2011
Paul Bowles, cien camellos en el patio


Higinio Polo
Rebelión




A finales de los años cincuenta, durante uno de sus frecuentes viajes, Paul Bowles
llegó a Las Palmas de Gran Canaria. Allí le entregaron un telegrama anunciándole que
su mujer, Jane, había tenido una hemorragia cerebral. Una década después, cuando
estaba escribiendo sus peculiares recuerdos (Whitout stopping, publicado entre
nosotros con el título igualmente preciso, pero más evocador, de Memorias de un
nómada) anotó que aquel aviso era un inquietante mensaje: "Yo no lo sabía entonces,
pero los buenos tiempos habían terminado". Le quedaba todavía mucha vida por delante
(¡más de cuarenta años!), que ocupó, como antes, en su existencia errante, en sus
libros y obras musicales y en aspirar la fragancia extraña de una ciudad, Tánger,
que había dejado atrás para siempre sus años de gloria, como creía que pasaría con
el tiempo que a él mismo le restaba por vivir.
Ahora, que hace una década que Bowles nos dejó, y un siglo desde que, en diciembre
de 1910, naciera en Nueva York, podemos verlo en las imágenes del documental de Gary
Conklin, rodado en 1970, en el breve cortometraje de Mohamed Ulad Mohandy, de 1993
(Un americano en Tánger), y en los cuarenta minutos que grabó Jennifer Baichwal en
la casa del escritor, poco antes de que éste muriera, donde Bowles nos habla de su
vida, de sus fracasos, de la gente con la que se relacionó, de su vida nómada.
También lo vemos en las fotografías de su casa, o en el pequeño ático de Nueva York,
y en un burdel marroquí abandonado, y en la playa de Merkala, o escribiendo en la
pequeña isla que compró en Ceilán; y en el retorno a Nueva York en 1995, o en las
imágenes que se guardan en la Universidad de Delaware. Fue músico durante toda su
vida. Compuso óperas y zarzuelas, ballets, música para el teatro y para el cine,
música de cámara y obras para piano, y muchas canciones (entre ellas, siete
"españolas": hablaba castellano perfectamente y siempre estuvo muy interesado en
García Lorca). De hecho, Bowles compuso hasta el final de su vida. Sin embargo, lo
recordamos más como escritor, sobre todo desde que la película de Bernardo
Bertolucci, El cielo protector, estrenada en 1990, pusiese sus libros de renovada
actualidad para el público.

Paul Bowles tuvo una infancia peculiar, obligado a la fletcherización (¡tenía que
masticar cuarenta veces cada bocado!), forzado a soportar a un padre tiránico e
intolerante que le maltrataba, y que consideraba que todo placer era el camino hacia
la destrucción. Tenía ascendencia alemana por una rama de su familia, y una de sus
abuelas tenía inclinación a la teosofía. Pese a todo, su abuelo paterno era un
hombre aficionado a la lectura, que aprendió francés e incluso castellano, y que
había luchado en la guerra civil norteamericana, por lo que explicaba a su nieto el
constante cambio de lugares que soportó: "Hubo años en los que no dormí dos veces en
la misma ciudad". Algo de esa peripecia vital quedó grabado en la infancia de
Bowles, que pensaba que eso, no dormir dos veces en el mismo lugar, debía ser la
vida perfecta. Su infancia transcurre entre la casa neoyorquina de De Grauw Avenue y
el pueblo de Jamaica, en Long Island, rodeado de otros personajes singulares, como
su tía Adelaide, hermana de su padre, que trabajaba en la biblioteca pública de la
Quinta Avenida y vivía en un "apartamento japonés" en Greenwich Village, y cuyos
bibelots excitaban la curiosidad del niño Bowles. Le alcanzó la epidemia de "gripe
española", como a toda su familia, que, por fortuna, pudo superar, aunque se llevó a
la tumba a su apreciada tía Adelaide.

Bowles se interesó pronto por los atlas, por el jazz, aunque no sin la férrea
oposición de su padre, que consideraba una bazofia esa música, y por la literatura
(leyendo a Gide, por ejemplo, siendo apenas un muchacho), o escuchando a Stravinski,
cuyo Pájaro de fuego le entusiasmó, y a Prokofiev o Duke Ellington. El entusiasmo
juvenil le llevó a enviar poemas a una revista francesa, transition, que, para su
gran sorpresa, se los publicó, cuando tenía apenas dieciocho años, y, poco
interesado en los estudios, empezó a trabajar como recadero en un banco, mientras se
deleitaba con largos trayectos en las líneas de metro que circulaban por pasarelas
elevadas en el bajo Manhattan. Ya tenía el veneno de la literatura y de los viajes
inoculado en su cerebro.

Ingresa después en la universidad, en Virginia, y su peculiar e impulsiva forma de
entender la vida le lleva a jugarse la existencia con el lanzamiento de una moneda:
un lado de la pieza le llevaría a ingerir un frasco de Allonal (un fármaco
analgésico, sedante e hipnótico que se fabricaba desde hacía pocos años); el otro,
supondría que viajaría a Europa de inmediato. El destino hizo que la moneda se
inclinase por Europa: vendió todas sus pertenencias y se embarcó en un buque
holandés, el Rijndam, que zarpaba de Hoboken, al otro lado del Hudson, con destino
a Boulogne-sur-Mer, en el canal de la Mancha. Iba sin un céntimo, pero con un libro
de Gide, y con otro que se titulaba La hoz y el martillo, como si anunciase la
decisión que tomaría unos años después. Cuando llega a París, donde gracias a
algunas cartas consigue un pequeño empleo como telefonista en el Herald Tribune, se
dedica a pasear por la ciudad, viviendo en hoteluchos llenos de chinches, en una
existencia despreocupada y sin objetivos inmediatos, más allá de viajar y ver el
mundo. Su ansia de conocer Europa, y la vida, le lleva a abandonar el trabajo y
vagabundear por Francia, Suiza, la costa azul, la Selva Negra, y, cuando vuelve a
París, consigue otro trabajito en el Banker's Trust, y conoce a Kay Cowen, una joven
norteamericana que le presenta después a Tristan Tzara y que, sobre todo, le inicia
en los secretos de una ciudad misteriosa llamada Marraquech, cuyas fotografías le
atraen. Tal vez ahí esté el origen de su temprana pasión por el mundo musulmán.
También entonces, Bowles inicia su vida sexual, en ambas orillas del ser humano, con
un cierto desdén ("la defecación y el coito hacen completamente ridículo al ser
humano", escribiría), diríase que casi sin pasión. Después, vuelve a Nueva York,
pero ya había empezado la comezón de sus viajes, que no se detendrían, aunque
tendría un asidero permanente en Tánger.

De vuelta en París, conoce a Gertrude Stein en la rue de Fleurus. También, a Ezra
Pound, Jean Cocteau, y, en fin, André Gide. En 1931, realiza un viaje a Berlín, una
ciudad que le parece "desagradable, vagamente siniestra", donde conoce a Christopher
Isherwood y Stephen Spender, e incluso a Jean Ross, la chica que ha quedado en
nuestra memoria como la Sally Bowles del Adiós a Berlín, una joven que siempre
estaba "fumando Muratti y comiendo bombones". Aprovecha el tiempo, y conoce a Naum
Gabo, a Walter Gropius, a Kurt Schwitters, que era "el alemán al que más deseaba
conocer" Bowles, y a quien acompaña incluso a seleccionar materiales en un
vertedero.

En medio de esa vida improvisada de juventud, Gertrude Stein le recomienda ir a
Tánger para pasar el verano, ciudad que la escritora conocía. Bowles decide ir:
espera que allí podrá encontrar alguna casa, tal vez alquilar un piano y disfrutar
del sol todos los días. No necesita nada más. Cuando llega a Ceuta, tras pasar por
Orán, constata que un sentimiento de euforia se ha apoderado de los españoles: hacía
apenas unos meses que se había proclamado la Segunda República. Recorre el Rif, y ve
que si los españoles son como "italianos locos de remate", los marroquíes son
todavía más apasionados. Tánger le atrapa para siempre: es una "ciudad de sueño",
donde no hay tráfico, ni radio, ni delincuencia, y su Estatuto Internacional
configura una peculiar comunidad, cosmopolita y provinciana al mismo tiempo, donde
puede escucharse a las cigarras sentado en un café en el centro de la ciudad. Viaja
también a Fez, y se emociona ante las murallas de Fez el Jedid, el jardín de Djenane
es Sebir, las norias precarias que gimen mientras recogen agua. Después, recorrerá
el país en autobús, verá las increíbles procesiones de miles de personas atrapadas
en un éxtasis religioso que lloraban y temblaban en medio de la furia de tambores y
que podían tardar dos días en recorrer una distancia de mil quinientos metros en
Fez. Es apenas un muchacho, pero se da cuenta de que su vida se encuentra en esas
poblaciones que parecen buscar el desierto.

Vuelve a Francia desde Tánger, atravesando España, y en Sevilla acompaña a unos
norteamericanos que recorren la ciudad en carruaje arrojando monedas a la población
pobre, para burlarse y divertirse; visita el Museo del Prado, en Madrid, en esos
meses que estaban construyendo una esperanzada república española. Otra vez en
París, en casa de Stein, conoce a Joan Miró, a quien más tarde irá a buscar en
Barcelona, a su casa del Passatge del Crèdit. En esa nueva visita a España, otra vez
de camino a Tánger, Bowles encuentra los signos de vitalidad y alegría en la
población. Cuarenta años después, en 1972, cuando recuerda esas escenas para
escribir sus memorias, anota "España estaba viva entonces; no ha vuelto a estarlo."
Conoce también el viejo "barrio chino" barcelonés, donde queda "satisfecho de su
depravación".

Recorre el Sáhara, Túnez, Argelia, sin apenas recursos, descubriendo paisajes,
durmiendo en casuchas o apriscos, atrapando piojos, husmeando extrañas formas de
vida: así, descubre que un hombre puede acostarse con una muchacha en un burdel por
apenas quince francos, pero que si renuncia a la cópula y quiere sólo verla bailar
desnuda, le costará setenta y cinco; observa la vida diaria de la gente y, también,
a los leprosos, a los sifilíticos, a la legión de mendigos que frecuentan algunos
lugares, a los desgraciados a quienes han amputado las manos en cumplimiento de la
ley coránica.

Cuando regresa ocasionalmente a su país, lo hace forzado por la falta de dinero, y
para ello se embarca a veces en viejos buques, soportando incomodidades y bazofias,
o vuelve por trabajos que le surgen, relacionados con la música. Pero retorna
siempre a África. Viaja por Venezuela, Colombia, recorre California, Nevada, Utah,
Nebraska, Wyoming, y llega a Chicago, conociendo una parte de su propio país.

En 1935 se encuentra en Nueva York, y su futuro personal parece comprometido: no
tiene trabajo, quiere vivir componiendo música, pero no encuentra oportunidades, y
ni siquiera puede viajar. Entretiene su tiempo con largos paseos por los muelles que
dan al East River. Sin embargo, su vida está a punto de cambiar. Al año siguiente,
gracias a los recursos que Roosevelt había puesto en circulación con el New Deal
para combatir la crisis económica, el Programa Federal de Música organiza un
concierto con "las mejores composiciones de Bowles". El estallido de la rebelión
fascista en España le lleva a participar en el Comité pro España republicana, que
estrena una pieza teatral para recaudar fondos -¿Quién libra esta batalla?- escrita
por Kenneth White y con música de Bowles, que fue dirigida por Joseph Losey.
Consigue después trabajo en el programa 891 de teatro federal, colaborando con Orson
Welles. Además, en 1937, conoce a Erika Mann y a "una chica pelirroja muy atractiva"
que se llama Jane Auer, de una familia de ascendencia judía alemana y húngara. Con
ella, se marcha a México, no mucho después. Ya no se separará nunca de esa joven,
aunque se separe, aunque los dos vivan en casas distintas, aunque ambos permanezcan
durante meses en continentes diversos, aunque Paul tenga que sobrellevar la
ostentación lesbiana de Jane.

Por sorprendente que nos parezca ahora, el pacífico Bowles hace imprimir panfletos
en Nueva York (¡que piden la muerte de Trotski!) para llevarlos a México, donde el
dirigente bolchevique se hallaba exiliado. Bowles reparte los pasquines por las
calles de Monterrey, y participa en las manifestaciones que reclaman la expropiación
de las tierras latifundistas. En Ciudad de México, Jane Auer abandona la expedición,
y Bowles acaba en Veracruz y Tehuantepec. Todavía tendrá tiempo, a su regreso en
barco, de proseguir las tareas de agitación política comunista durante una breve
estancia en La Habana. Compone música en su guarida del 2 de Water Street, en
Brooklyn, y, en 1938, se casa con Jane Auer, para asombro de muchos, puesto que era
lesbiana, y ambos se embarcan en el Kano Maru rumbo a América central. Después,
seguirán hasta París, cargados con baúles gigantescos y casi veinte maletas. Jane
Bowles, como se llamará siempre a partir de su boda, sigue a su marido en su
existencia errante. Tiene también inquietudes literarias.

Los paisajes de Panamá le sirven a Jane para escribir Dos damas muy serias (en el
original, Two serious ladies, que se publicó en 1943 con muy malas críticas), y,
después de recorrer otros lugares de América central llegan a París, aunque vuelven
a Nueva York, reclamado Bowles por Orson Welles, y trabaja en su ópera Denmark
Vesey. Los problemas económicos que padecen se agudizan, pero hay otras cuestiones
que reclaman más su atención: ambos deciden entonces ingresar en el CPUSA, el
partido comunista norteamericano, mientras organizan su vida, instalados en una
vivienda de la calle 18. Viajan a México en julio de 1940, cuando el general
fascista Juan Andreu Almazán amenaza con llegar a la presidencia, y presencian los
enfrentamientos a tiros que se suceden en la capital durante la jornada electoral.
En Acapulco, conocen a Tennesse Williams, con quien iniciarán una larga y profunda
amistad.

En 1941, cuando ya Hitler había invadido la Unión Soviética, Bowles abandona el
partido comunista, sin que en sus papeles mencione diferencias políticas o
ideológicas. La razón que alega para hacerlo es singular: como era obvio que Estados
Unidos entraría en guerra, "si íbamos a ser aliados de los soviéticos, tendría que
dejar el partido". Sin embargo, el gobierno de su país no iba a olvidar fácilmente
su pasado comunista: casi un cuarto de siglo después, cuando recibe invitaciones
para impartir cursos en algunas universidades norteamericanas, Bowles sabe que el
FBI pondrá dificultades, y perderá oportunidades profesionales por ello. Al inicio
de la Segunda Guerra Mundial, el ejército le llama a filas, pero el informe médico
preceptivo lo declara no apto por "personalidad psiconeurótica". Compone para Vigía
en el Rin, de Lillian Hellman, y la ópera Así que pasen cinco años, con el texto de
García Lorca, mientras Jane consigue terminar su novela Dos damas muy serias.

Estados Unidos entra en guerra, y el pánico entre la población norteamericana crea
situaciones ridículas: la radio informa de que San Francisco y Los Ángeles han sido
bombardeadas, como si la larga mano de los japoneses que había atacado Pearl Harbor
pudiese llegar hasta sus costas del Pacífico. En los meses siguientes, Bowles se
relaciona con Marcel Duchamp, Max Ernst, Peggy Guggenheim, y consigue una
colaboración regular en el Herald Tribune, donde escribe un artículo diario haciendo
críticas de conciertos, aunque sigue pensando que debe dedicar más tiempo a
componer, y sueña con escribir, mientras recorre Manhattan con una bicicleta
británica. Acaba un ballet, Colloque sentimental, que tuvo un desastroso estreno, y
sigue relacionándose en el mundo artístico intelectual, donde conoce a personas como
Paul Robeson, Jean-Paul Sartre (un hombre "famoso y de aspecto estrafalario", en
palabras de Bowles), John Huston, Thornton Wilder, Hans Richter. Hasta ese momento
había compuesto música, traducido al inglés obras de Borges, de Ramón J. Sender,
pero no se había atrevido a escribir, así que cuando la revista Partisan Review
acepta publicar un cuento suyo ("Un episodio distante"), renace en Bowles el deseo
de dedicarse a la literatura.

En 1947, ambos todavía viven en Nueva York (en un edificio del 28 West de la calle
10, precisamente el mismo donde también vivió Hammett después de la Segunda Guerra
Mundial) pero una noche sueña con una ciudad mágica: la Tánger que había conocido en
1931, y firma un contrato con Doubleday para escribir una novela, recibiendo para
ello un anticipo que le lleva a preparar de inmediato el viaje a Tánger. La trama y
el argumento de su novela se le ocurren durante un trayecto en autobús por la Quinta
Avenida, y el título surgirá de una vieja canción, Abajo entre las palmas
protectoras, que había sido muy popular antes de la gran guerra. Bowles había
decidido también que la novela se desarrollaría en el desierto del Sáhara: sería El
cielo protector. Poco después, se embarcaba en el buque Ferncape hacia Casablanca.
Seguiría componiendo música durante toda su vida, pero la literatura lo había
atrapado ya para siempre.

Compra una casa en Tánger, y empieza a recorrer el norte de África, otra vez,
descubriendo escenas singulares: en un trayecto en tren desde Oujda observó que, en
los vagones de cuarta clase, los pasajeros hacían hogueras dentro para calentarse,
por no hablar de la inquietante escena que presenció Jane cuando, en el curso de uno
de sus viajes por Marruecos, aparecieron decenas de hombres con las caras
ensangrentadas y los ojos en blanco que bajaban corriendo por la ladera de una
montaña: eran peregrinos de un ritual durante el cual los devotos se comían a
dentelladas a un toro vivo en medio de la excitación y la locura. Los primeros años
de vida en África son de constantes viajes, sin recalar en ningún lugar fijo, aunque
después Paul y Jane se asentarán definitivamente en Tánger, no sin frecuentes viajes
a Estados Unidos, a París, Londres, incluso a Ceilán, donde Bowles llegará a
comprar, en 1952, una pequeña isla, Taprobane, en la bahía de Weligama, en el
extremo sur de Sri Lanka. Vivirá en Ceilán durante meses, y viaja por el sur de la
India. A su vuelta, continúa con sus expediciones por el desierto, que en ocasiones
duran varios meses, o se va a Bombay, con un amigo, porque consigue un pasaje barato
en un buque polaco, y después siguen viaje a Madrás y Kerala, ¡cargados ambos con
ochocientos kilos de equipaje! Tras recorrer otras zonas, vuelve a Europa en un
carguero noruego que hacía la ruta entre Rangún y Oslo. Poco después, colabora con
Visconti, en Senso, y con Tennesse Willians escriben los diálogos de la película.

El cielo protector, trasunto de una parte de su propia vida, iba a tener
continuidad. Después de esa novela, en los años cincuenta escribirá obras como
Déjala que caiga y La casa de la araña, y en los años sesenta publica también
estampas de su vida en Marruecos, Una vida llena de aprietos, La tierra caliente, y
un libro de viajes, Cabezas verdes, manos azules. Recopiló relatos como los
recogidos en El tiempo de la amistad, de 1967, y después, en 1972, publica Whitout
stopping, esas memorias de nómada que hasta 1990 no se tradujeron al castellano, y
Relatos completos de Paul Bowles, en 1979, así como Misa de gallo, de 1981, y Dos
años al lado del estrecho, de 1990.



La relación con su mujer fue siempre difícil: Bowles ya había observado que Jane
abusaba del alcohol, y, además, en 1942, intentó suicidarse, idea que también le
rondará por la cabeza a principios de los años cincuenta; por no hablar de su
sexualidad. Jane también intentó impedir que fuera a África en 1947 cuando el
escritor inicia su romance definitivo con Tánger. De hecho, fueron una pareja en
crisis permanente, como Port y Kit Moresby, el matrimonio de El cielo protector,
unidos por la desazón, pero también la amistad, por las dificultades económicas, el
horizonte ciego de un desierto que guarda los secretos de una vida plena. O, al
menos, eso creía Bowles. Después, también Jane viajará a Tánger y se instalará allí,
trabando relación con otras mujeres, intentando escribir, e incluso tomando alguna
vez majoun -un pastelito, o mermelada, de cannabis-, perturbada con la falta de
dinero, cuestión que durante los primeros años en Tánger llenará las cartas que
envía a Bowles cuando están separados: "¿Hay servicio de correos en el desierto?",
llega a preguntarle Jane, siempre inquieta, siempre buscando a Bowles aunque esté
obsesionada con conseguir a otras mujeres, y cuya peculiar psicología introducirá la
locura y el deseo de una sexualidad libre en sus libros, creando un universo
femenino donde los hombres son siempre personajes secundarios.

Porque Jane, a la que vemos ahora en las fotografías de Tánger, y que confundimos
con Debra Winger, porque Bertolucci colonizó nuestra mirada, era una mujer de una
sexualidad libre, como Bowles, aunque esa cuestión no tenga la menor importancia,
más allá de las huellas que encontramos en sus páginas y de las dificultades que
ello creó en su relación personal. Por eso, Jane se enamoró perdidamente de una
joven marroquí, Cherifa, a quien llegaría a entregar la vivienda que poseían, y tuvo
relaciones con otras mujeres, como con Helvetia Perkins, la misteriosa Cory (de
quien desconocemos su apellido, que era una norteamericana casada y con hijos) o la
princesa Martha Ruspoli de Chambrun, y lo intentó con otras como con Renée Henry.
Podemos leer la novela de Jane Dos damas muy serias y sus relatos de Placeres
sencillos, y recordar el afecto que le tenía Truman Capote, sus dificultades para
escribir, su falta de disciplina personal, su inseguridad y miedo, su desconcierto.
A finales de 1954, por ejemplo, viaja a Taprobane, donde Bowles está escribiendo su
novela La casa de la araña, y Jane, que permanecerá varios meses en la isla, se
dedica a emborracharse, y padece frecuentes episodios de histeria, soportando los
murciélagos que invadían la casa y la isla al atardecer, en vez de trabajar en la
obra de teatro que pretendía escribir. Huirá de Ceilán, desesperada.

Además, iría empeorando, y, tras sufrir la hemorragia cerebral, redactando cartas en
las que ni siquiera consigue poner las palabras de forma correcta, pugnando por
escribir una sola letra, hasta el punto de que, en 1967, Bowles tuvo que ingresarla
en un hospital psiquiátrico de Málaga, de donde ya no saldría apenas, hasta su
muerte, seis años después. Es a finales de esos años cincuenta, cuando Bowles siente
que la vida ha cambiado por completo, aunque ello no impidió que siguieran
frecuentando los círculos más cosmopolitas de Tánger. Allí, ambos se relacionaron
con escritores norteafricanos como Mohamed Mrabet (de quien Bowles traduce su novela
The Lemon) o Mohamed Chukri, y, a lo largo de los años, con amigos como Abdelwahaid
Boulaich y Mohammed Temsaman, además de con Truman Capote, William Bourroughs, Allen
Ginsberg, Tennesse Williams, Gore Vidal, el fotógrafo Cecil Beaton, Ruth Fainlight,
Allan Sillitoe, Jean Genet, Juan Goytisolo, entre otros.

Durante los meses más tensos previos a la independencia marroquí, Bowles y Jane se
fueron a Ceilán, donde conocieron a Arthur C. Clarke. Incluso Bowles pudo visitar
Japón durante quince días, viendo Kioto, y también, en ruta, Singapur y Hong Kong.
Siempre, vuelve a Tánger, y allí recibe a Isherwood, a Francis Bacon, a William
Burroughs. Volverá de nuevo a Ceilán, con intención de deshacerse de la isla que
había comprado, en un largo viaje que le lleva a rodear África en un barco de la
British India Steam Navigation, el Chakdara, oportunidad que le permite conocer la
Ciudad del Cabo, y, a su vuelta, en otro barco, recalar en Nairobi y Zanzíbar. Pero,
aunque seguirá viviendo en Tánger hasta el final de su vida, todo estaba cambiando.
La ciudad había iniciado en 1923 el Estatuto Internacional, pero fue, sobre todo, en
la posguerra, cuando Tánger se convierte en un lugar lleno de magia, donde toda
suerte de recursos sexuales, drogas, incluso venenos, junto con las lujosas fiestas
y toda suerte de excesos, le otorgan un renombre internacional que hace que muchas
celebridades acudan. En abril de 1952, los disturbios (que sorprenden a Bowles en la
costa malabar de la India) anuncian ya el fin de su Estatuto Internacional, hasta su
plena integración en Marruecos en abril de 1960.

Era, en efecto, el final de los buenos tiempos, porque, en 1957, después de una
bronca con Cherifa, la mujer que se había convertido en su amante, Jane, que sólo
tiene cuarenta años, sufre una hemorragia cerebral, y empezará a frecuentar
hospitales, con períodos de internamiento, en Londres, en Nueva York, y, aunque
Bowles continúa componiendo y escribiendo -e incluso recibe algunas ofertas de
trabajo en Hollywood, donde vivirá unas semanas, y, otra vez en Nueva York para
componer la música de la pieza teatral de Tennessee Williams, Dulce pájaro de
juventud, que dirigió Elia Kazan en 1959-, debe permanecer vigilante y proteger la
vida de Jane. El escritor también viviría una temporada en Bangkok, en 1966, para
intentar escribir un libro sobre la ciudad, idea que finalmente abandonará, y allí
comprueba que la llegada de los marines norteamericanos había corrompido por
completo la ciudad, que Bowles definió como "las peores callejuelas del Bronx,
situadas en un pantano de Florida". Siempre fue muy crítico con el papel desempeñado
por su país en el mundo. Durante los años de la guerra de Vietnam, recordando los
criminales bombardeos atómicos de Hiroshima y Nagasaki, Bowles escribió que sintió
"una gran amargura por ser ciudadano de un país de tan escasa integridad y ética;
empecé a preguntarme cuántos años tardarían los asiáticos en aplicar el mismo
tratamiento a Estados Unidos. Quizá esta idea nos haya impulsado a consagrarnos tan
afanosamente, desde entonces, a reducir su número."



Tánger, esa ciudad donde Paul y Jane deambulaban por el Cinema Rif, de la plaza del
9 de abril; por la playa de Merkala, por la vieja legación americana, por el Café
Central de la medina, y por el Hotel Continental en Bab-el-Baroud, cerca del puerto,
que vio alojarse desde Churchill a Maugham, era una ciudad que hablaba en árabe y
castellano, en francés e inglés, y que, a partir de 1960, dejaría de representar ese
mundo exótico, sofisticado e internacional que atrajo a Bowles, y donde era posible
que una caprichosa millonaria como Barbara Hutton ofreciera una fiesta para la que
hizo viajar a treinta camelleros desde el Sáhara, a más de mil kilómetros de
distancia. para que formaran con sus animales el grupo de recibimiento para sus
invitados.

Gertrude Stein calificó al joven Bowles de "salvaje manufacturado", y muchas de las
personas con las que éste se relacionó creyeron siempre que era un hombre frío en
sus relaciones amorosas, y, muchos otros, que era homosexual y había fijado una
relación cómplice con Jane que a los dos convenía. Tal vez, aunque eso no tenga la
menor importancia. Quienes le conocieron en sus últimos años recuerdan el sombrío
edificio en el que vivía, arruinado, con un ascensor renqueante, la mínima vivienda,
el desorden de maletas y recuerdos acumulados, el humo del hachís. A Bowles tampoco
le importaba, porque cada día lejos de Estados Unidos era "un día más fuera de la
cárcel", de la vida que rechazaba; no en vano, él, que era un neoyorquino, había
considerado siempre a su ciudad como un agujero de "ruido, mugre y desolación".

En esa Tánger, "ciudad azul, barrida por el viento", que veía arruinada en sus
últimos años, Bowles fue quedándose por casualidad, y en su vejez se daba cuenta de
que la ciudad por donde pasaron Delacroix y Matisse vivía de recuerdos, de los años
en que el palacio de Sidi Hosni, donde vivió Barbara Hutton, congregaba fiestas y
excesos de cocaína, alcohol y sexo. Tánger perdió ese carácter, pero ya había
atrapado a Bowles para siempre. Después, llegaron los años en que él mismo ya había
perdido los deseos de viajar. Port, el personaje de El cielo protector que es una de
las máscaras de Paul Bowles, dice en la novela: "La muerte está siempre en camino,
pero el hecho de que no sepamos cuándo llega parece suprimir la finitud de la vida.
Lo que tanto odiamos es esa precisión terrible. Pero como no sabemos, llegamos a
pensar que la vida es un pozo inagotable." Bowles sabía que la muerte está siempre
en camino, y quiso esperarla en Tánger.

En Whithout stopping, el escritor dedicó casi la mitad de las páginas a reconstruir
su infancia y juventud, y apenas la otra mitad para recoger el resto de su vida
hasta entonces, los casi cuarenta años en que se convirtió en un hombre nómada,
aunque estuviera refugiado en un patio de Tánger, alimentando para nosotros las
fascinantes imágenes del desierto que nos dejó Bertolucci en su película gracias a
él, y que nos traen esas escenas de viajeros perdidos en la bruma del siglo XX, que
se adentran en los callejones de zocos árabes seguidos por porteadores que acarrean
decenas de bultos y maletas, o en la arena interminable del desierto, siempre en
busca de un lugar incógnito y feliz. A hundred camels in the courtyard se titula uno
de los libros que publicó Bowles, un hombre resignado, apátrida, despojado y nómada,
a veces equívoco, que miraba las callejuelas y las montañas de Tánger como si
guardara cien camellos en un patio, siempre preparados para partir, para perderse en
el Sáhara, para encontrarse, al fin.



Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia
de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

Artículo de www.profesionalespcm.org insertado por: El administrador web - Fecha: 27/06/2011 - Modificar

Comparte el artículo en las REDES SOCIALES: delicious Delicious | meneame Meneame | facebook Facebook | twitter Twitter | Technorati | barrapuntoBarrapunto
Próximamente disponible también para * Digg * Google Bookmarks* Wikio * Bitacoras.com * Reddit * * RSS * Technorati * Tuenti
Accedido o leido aproximadamente 743 veces desde 27/06/2011
Ayuda a financiar las campañas electorales de IU para 2019 suscribiendo un microcrédito
#BoycottEurovision2019 Firma para pedir que Eurovisión 2019 no se celebre en Israel
Venezuela : Lo que Todo el Mundo Debe Saber sobre el Golpe Dirigido por EE.UU.

Sitio Web del Núcleo de Profesionales y Técnicos del Partido Comunista de Madrid PCM/PCE- http://www.profesionalespcm.org 
Actualizado a 18/02/19
Los comentarios y colaboraciones son bienvenidos
(comunistas_ARROBA_profesionalespcm_PUNTO_org): Carta a comunistas_ARROBA_profesionalespcm_PUNTO_org
Envíanos tu colaboración, o comentarios vía formulario.
¡¡AFÍLIATE EL PARTIDO COMUNISTA DE MADRID - PCE
!

BÚSQUEDAS en este sitio web
AGREGADOR - SINDICACIÓN DE NOTICIAS RSS RDF XML DE PROFESIONALESPCM.ORG - SYNDICATE OUR NEWS - Content FeedsAGREGADOR - SINDICACIÓN DE NOTICIAS RSS RDF XML DE PROFESIONALESPCM.ORG - SYNDICATE OUR NEWS - Content FeedsAgregador RSS de noticias y contenidos - Aquí OTRA VERSIÓN DEL AGREGADOR RSS XML  AGREGADOR - SINDICACIÓN DE NOTICIAS RSS RDF XML DE PROFESIONALESPCM.ORG - SYNDICATE OUR NEWS - Content FeedsAGREGADOR - SINDICACIÓN DE NOTICIAS RSS RDF XML DE PROFESIONALESPCM.ORG - SYNDICATE OUR NEWS - Content Feeds

IMPRIMIR Imprimir ESTA PAGINA (sólo si es imprescindible)  

Secciones: 
    [11-M Terror y Manipulación]  [15M, Unid@s Podemos, mareas, unidad popular, PAH]  [Acta Moderna]  [África]  [Anarquismo]  [Antiglobalización]  [Antivirus, Seguridad Informática]  [Archivo Sonoro, música y vídeo]  [Argentina]  [Bibliografía/Citas]  [Brasil]  [CC.OO.]  [CGT]  [Chile]  [China, R.P.]  [Ciencia]  [Cine]  [Colombia]  [Congresos]  [Contactos]  [Convenios Colectivos]  [Convocatorias]  [Convocatorias defensa FERROCARRIL]  [Correo recibido]  [CORRUPCIÓN, puertas giratorias,impuestos, transparencia]  [Cuba Socialista]  [Documentos militante IU/ PCE]  [Documentos, opinión, debate]  [Ecologismo, Movilidad y Soberanía Alimentaria]  [Economía]  [El Problema Español]  [Empleo (ofertas)]  [Enlaces]  [Esperanto]  [Estados Unidos de América]  [Europa]  [FIRMAS DE APOYO A MANIFIESTOS]  [Formación / Educación]  [Foro/Lista de Correo]  [Fotografías]  [Huelga General]  [Humor]  [Infancia / Juventud]  [Legislación]  [Literatura y otras Artes]  [Marxismo]  [Memoria Histórica]  [México]  [Movimiento Obrero/Mundo del Trabajo]  [Mujer / Feminismo]  [Mundo Insurgente]  [No Fumar /Derecho Fumadores Pasivos]  [Organigrama]  [Palestina]  [Plan de Trabajo]  [Prensa / Medios comunicación]  [Profesionales y Comunistas]  [República Española, La Tercera y Socialista]  [Resoluciones]  [Rusia, URSS, Centenario Revolución Soviética]  [Sáhara Occidental]  [Salud]  [Sexualidad y mundo gay]  [SIDA]  [Software y Conocimiento Libre]  [Venezuela Bolivariana]  [Yugoslavia y la autogestión socialista]
Volver a la página principal de www.profesionalespcm.org

Volver a la página de inicio
Código QR para dispositivos móviles:


Novedades

     ¡ PINCHA AQUÍ PARA VER LISTADO COMPLETO Y CRONOLÓGICO DE LAS NOVEDADES PINCHA AQUÍ PARA LISTADO COMPLETO Y CRONOLÓGICO DE LAS NOVEDADESPINCHA AQUÍ PARA VER LISTADO COMPLETO Y CRONOLÓGICO DE LAS NOVEDADES

PCE - IU - Construyendo Unidad Popular:

Página principal de www.profesionalespcm.orgINCLUYE EL BANNER EN TU SITIO WEB   PCE
Recomendado reproducir material citando su procedencia. Esta publicación es copyleft. Puede ser copiada sin ninguna restricción siempre que se mantenga esta nota. Apostamos por una Internet para todos y por el Software Libre EL NÚCLEO DE PROFESIONALES Y TÉCNICOS DEL PCM SE IDENTIFICA Y HACE RESPONSABLE EXCLUSIVAMENTE DE LOS TEXTOS INCLUIDOS EN ESTE SITIO WEB, QUE FIRME COMO RESOLUCIONES O COMUNICADOS DE LA MISMA. Todos los datos públicos de este sitio web están tomados de la Red o enviados por sus creadores, su único fin es divulgar la noticia, nunca apropiarse de textos y fotos, Siempre publicamos  la fuente cuando es conocida



Blog de debate NEURONASROJAS.profesionalespcm.org

Muro en Facebook NEURONASROJAS de profesionalespcm.org


Canal en YouTube de profesionalespcm.org

Sitio desnuclearizado, camapaña de Ecologistas en Acción
Sitio desnuclearizado, campaña de Ecologistas en Acción


NO PAGUES LA CRISIS

Declaración del PCE sobre ataque a Siria -
NO A LA GUERRA
La agresión militar lanzada contra Siria por EE.UU., Gran Bretaña y Francia abre un escenario de extrema gravedad ante el que el mundo debe responder

NO AL CANON DE CDs DE LA SGAE
NO A LAS PATENTES DE SOFTWARE

No acepto ser fumador pasivoEl humo ambiental del tabaco mata. No fumes en lugares comunes
GRACIAS POR NO FUMAR EN LUGARES COMUNES
EL COCHE DEVORA A TU CUIDAD, TU PLANETA Y TUS AMIGOS, APARCA EL COCHE PARA SIEMPREAPÁRCALO PARA SIEMPRE