Página principal de PROFESIONALESPCM.ORG Página principal de PROFESIONALESPCM.ORG Afíliate el Partido Comunista de España

Secciones: Literatura y otras Artes -  Memoria Histórica -  Profesionales y Comunistas

Título: Miguel Hernández, cuando cañoneaban Madrid. Por Higinio Polo- Enlace 1

Texto del artículo:

 ENLACE 1 al PDF de 8 páginas con el artículo, publicado en la revista El Viejo Topo de septiembre de 2010

Anticipo del texto, que también incluye fotografías y documentos de la detención:

centenario
8 / El Viejo Topo 272 / septiembre / 2010
Ilustración de Ángel Monsalvo para el libro de Miguel Hernández Perito en lunas
Miguel Hernández,
cuando cañoneaban
Madrid
centenario
El Viejo Topo 272 / septiembre 2010 / 9
por Higinio Polo
uisieron amordazar la voz del poeta, pero no pudieron. Sus versos resuenan hoy con tanta o más fuerza
que antaño. Quieren ahora silenciar sus principios, sus ideales. Tiempo perdido, porque los devuelve una
y otra vez el viento. Su viento. Q
En este 30 de octubre se cumplirán cien años desde que na -
ciera en Orihuela un niño, Miguel Hernández, destinado a ser
poeta del pueblo. A finales de marzo de 2010, en un acto celebrado
en la Universidad de Alicante, el gobierno español hizo
público su reconocimiento al poeta, gratitud que llegaba muy
tarde, y declaraba que había sido condenado tras la guerra
civil “sin las debidas garantías por el ilegítimo Consejo de Gue -
rra”. Pese a ese gesto del gobierno, el dra -
mático expediente de Miguel Her nán dez
sigue abierto, casi podría decirse que to -
davía quema, porque su familia sigue re -
cla mando (¡casi setenta años después!)
que sea anulada su condena a muerte.
Cuando se iniciaban los actos del centenario,
la mayor parte de ellos surgidos
del esfuerzo militante y de la memoria do -
lorida del los descendientes de quienes
fueron derrotados en la guerra civil, el
par tido del poeta, el Partido Comunista
de Es paña, hizo público que “Miguel Her -
nández forma parte del patrimonio cultural
de la humanidad; su poesía, que es sa -
via sin otoño, sigue siendo palabra en el
tiempo para denunciar la injusticia y
luchar por la libertad”. El PCE utilizaba los
propios versos del poeta en su afectuosa declaración de reconocimiento
y recuerdo. Savia sin otoño.
Los testimonios sobre Miguel Hernández nos hablan de un
hombre honrado, sincero, arrebatado por la pasión de los
años hermosos y duros que vivió. Tenemos, además, el libro
Re cuerdos de la viuda de Miguel Hernández, de Josefina Man -
resa, publicado en 1980, cuando ya había muerto el verdugo; y
multitud de recuerdos de quienes le co -
nocieron, desde Pablo Neruda hasta Ma -
ría Teresa León, que hablan del “pastor
poeta”, como lo denominaban en Madrid,
y que dan cuenta de su vida corta y exigente,
de su escueta existencia adulta
entre la ronda de primavera de la república
de abril y los primeros años de la dictadura
fascista que echó de España a los
hombres y mujeres más valiosos del país,
em pujándolos a un exilio de tristeza,
siem pre vigilantes para no arraigarse en
otro sitio, para no poner ningún clavo en
la pared (“mañana volverás”), como en el
poema de Brecht, esperando el retorno
ca da año, perdidos como las mariposas
en el túnel del joven Alberti, pero firmes
Pintura de Juan Pedro Estevan. Fund. Miguel Hernández en el recuerdo y en la ambición de otra
España. Miguel Hernández no conoció el exilio, porque la
muerte lo atrapó enseguida.
* * *
Había nacido en 1910, un mes de octubre, como si lo hubiera
elegido, como si supiera desde el principio cuál iba a ser su
existencia. Había ido a la escuela apenas un par de años, entre
1924 y 1925, pero tuvo que dejar las aulas para ayudar a su
familia. Su padre se ganaba la vida con el ganado, y Miguel
dedicaba su tiempo a pastorear un rebaño de cabras por la sierra
de Orihuela, a ordeñarlas, a vender la leche entre los vecinos,
atento a los cambios de las estaciones, a la vida que despuntaba,
a la tierra, secreta y dispersa, a la emoción del canto
de los ruiseñores. Cuando llega la República, Miguel Her nán -
dez es un hombre joven, de 20 años, que está empezando a
vivir la vida adulta, en medio de las ráfagas entusiastas que
atravesaban el país de punta a punta, es un joven que palpita
en un huracán de camaradas. Le quedan entonces apenas
once años de vida. En esos once años, tan pocos, se le acumulan
los cinco de la república en paz, los tres de la guerra, y los
tres de la huida, la cárcel y la muerte.
A punto de terminar ese luminoso 1931, Miguel Hernández
se va a Madrid, tan lejos, seguro de abrirse camino con su
poesía, entusiasmado con las palabras, triturando con sus
manos los versos que le llegaban con el aire, que leía en los
cafés, que paladeaba con su voz de campesino, bebiendo la
lírica que le había atrapado desde los estertores de una
monarquía que ahogaba la renovación y la cultura y que se
había trocado, en ese momento de su juventud intacta, en
una república a la que cantaban los poetas. Consigue publicar
algunos poemas en revistas como Estampa y La Gaceta
literaria, pero las cosas no son sencillas y vuelve a su pueblo,
Orihuela, a principios de 1932. Dos años después, retorna a
Madrid, se instala en una pensión y consigue un pequeño
trabajo que le obliga a investigar el mundo de los toreros, de
las plazas, de la España que pa recía
eter na y era apenas una madrastra que
escondía a sus hijos atenazados por el
hambre y la oscuridad. En esos años de
la república en paz, Hernández consigue
publicar dos libros, Perito en lunas y
El rayo que no cesa, y su obra teatral
Quién te ha vis to y quién te ve y sombra de lo que eras, que ve
la luz en la revista Cruz y raya que dirigía José Ber gamín. Ma -
drid es un mundo nuevo, y allí conoce a Neruda, a Aleixan -
dre, Alberti, Cernuda, Altolaguirre, Zambrano, a tantos jóvenes
que pugnan por conquistar otra mirada y otro lenguaje,
empeñados en enterrar el rostro de la miseria.
Pablo Neruda, que desempeñaba la función de cónsul chileno
en Madrid, conoce a Hernández “cuando llegaba de alpargatas
y pantalón campesino de pana desde sus tierras de
Orihuela, en donde había sido pastor de cabras.” Neruda pu -
blica poemas de Hernández en la revista Caballo Verde, y,
según nos cuenta el chileno, lo aloja en su casa, donde escribe.
La poesía de Miguel Hernández se llena de ecos de Gón -
gora, de Alberti, de Guillén, de Aleixandre, sin perder su fuerza,
la pasión que llega “con un dolor de cuchillada”; más tarde,
se llena de referencias al mundo rural, a la sexualidad, a la tauromaquia,
al paisaje castellano, a la esperanza en el cambio
social que ha bía traído la república de abril, se desgrana en los
vínculos que le unen al alma popular, se vierte en la capacidad
para cantar la fuerza de los trabajadores para crear un futuro
distinto, como escribe en el “Juramento de la alegría”:
Sobre la roja España blanca y roja,
blanca y fosforescente,
una historia de polvo se deshoja,
irrumpe un sol unánime, batiente.
Hernández es todo eso, y también un joven que vibra ante la
injusticia, que observa la España de su época, que escucha a
los poetas que ya han tomado partido, como Alberti. En enero
de 1936, Hernández es detenido por la Guardia civil en la orilla
del Jarama, y golpeado con las culatas de los fusiles camineros,
amenazado de muerte y conducido después al cuartel
de San Fernando donde los guardias seguirán maltratándolo.
La arbitraria detención de Miguel Hernández suscita una de -
claración de protesta de numerosos intelectuales, que denuncian
el constante abuso de poder y el maltrato que los guardias
dan a los ciudadanos pobres (denunciamos al ministro de la
Gobernación, y protestamos, no de que la guardia civil exija sus
documentos a un ciudadano que le parezca sospechoso, sino la
forma brutal de hacerlo […] maltratándole y hasta amenazándole
de muerte. Protestamos de la ve -
jación que representa el abofetear a un
hombre indefenso. Protestamos de esta
clasificación entre señoritos y hombres
del pue blo que la guardia civil hace cons -
tantemente. En este caso que denuncia -
mos, Mi guel Hernández es uno de nues -
tros poetas jóvenes de más valor. Pero, ¡cuántas arbitrariedades
tan estúpidas y crue les como ésta se cometen a diario en toda
España sin que nadie se entere! Protestamos, en fin, de esta falta
de garantías que des de hace tiempo venimos sufriendo los ciudadanos
españoles).
centenario
10 / El Viejo Topo 272 / septiembre 2010
La arbitraria detención de Miguel
Hernández suscita una declaración de
protesta de numerosos intelectuales.
centenario
El Viejo Topo 272 / septiembre 2010 / 11
La declaración es firmada por relevantes intelectuales: Pa -
blo Neruda, Maria Teresa León, Federico García Lorca, José
Bergamín, Ramón J. Sénder, César M. Arconada, Rosa Chacel,
Rafael Alberti, Manuel Altolaguirre, Luis Cernuda, entre otros
muchos. En ese momento, la República está en manos de sus
enemigos: el hecho ocurre durante el último gobierno del
bienio negro, presidido por Portela Valladares, que había sustituido
a Joaquín Chapaprieta en medio de una asfixiante co -
rrupción de la derecha política que, además, había llenado las
cárceles de España de presos políticos a raíz de octubre de
1934 y de la represión posterior. La detención hace que Miguel
Hernández tome conciencia del desprecio con que el pueblo
es tratado y de la importancia del momento: un mes después
se celebrarán las elecciones que ganaría el Frente Popular, y el
poeta, que tiene mucha relación con Rafael Alberti y María
Teresa León, declara: “Estoy con vosotros. Lo he comprendido
todo”, y se afilia al Partido Comunista de España.
* * *
El inicio de la guerra civil lo lleva a incorporarse como
volun tario a las milicias comunistas, en el célebre Quinto Re -
gimiento, con el que defenderá Madrid en los primeros meses
de la guerra –Puente de los Franceses, nadie te pasa…– y después
estará en Andalucía, Extremadura, Teruel. Recorre Es -
paña como soldado, aportando su poesía, la fuerza que le hace
recitar sus versos en el frente y en la retaguardia, sabiendo que
muchos soldados repiten sus composiciones en las trincheras,
Miguel Hernández ante el Juez militar
voluntarios de la República que necesitan pan y mantas, pero
también versos como los de Miguel Hernández. Escribe poemas
llenos de vigor y sentimiento, como “Sentado sobre los
muertos”, o la “Elegía primera” dedicada a García Lorca, el
Vien to del pueblo cuyos ecos se oirán por todos los frentes de
la guerra civil. Ese Hernández, vestido con
el uniforme del Quinto Regimiento, el destacamento
comunista que desempeña un
papel relevante en la lucha contra el fascismo,
acompañando al comandante Carlos,
volcando su poesía en el esfuerzo titánico
para defender a la República y señalar el futuro del socialismo,
es el que recuerdan sus amigos. Todo ha cambiado para él.
También estará presente en el II Congreso Inter nacional de In -
telectuales en Defensa de la Cultura, que se ce lebró en Va -
lencia.
A inicios de 1937, Hernández trabaja en el “Altavoz del
Frente”, en Andalucía, y en marzo se casa con Josefina Man -
resa. Durante su vida en Madrid antes de la guerra, Hernández
había conocido a otras mujeres, como la pintora Maruja Ma -
llo, con quien mantuvo una breve relación, pero reanuda su
amor con Josefina Manresa, un amor que siempre estará presente,
hasta el triste final de su vida, cuando el poeta tenía que
escribirle a su mujer en trocitos de papel desde la cárcel. Ten -
drán su primer hijo en diciembre, un niño que no llegará a
cumplir un año. La muerte de ese niño ronda en el Cancionero
y romancero de ausencias. Su segundo hijo nacerá en 1939.
Con la sublevación fascista ensangrentando España, Her -
nández escribe su Teatro en la guerra, el encendido y germinal
Viento del pueblo, que publica en 1937, y, el último año de la
guerra, El hombre acecha. En ese Viento del pueblo encontramos
la elegía a la muerte de García Lorca, dolorida y profética:
“no podrá con tu savia la carcoma”; y el canto a la resistencia
popular contra el fascismo, contra la vieja España de burgueses
parásitos, de militares traidores, de obispos hipócritas y sucios
como el capitalismo que bendecían; es una resistencia que
hace suya, sabiendo lo que arriesgaba, sin temor: “Can tando
espero a la muerte / que hay ruiseñores que cantan / encima de
los fusiles / y en medio de las batallas.” También encontramos
en ese libro la delicada “Canción del esposo soldado”, donde
formula el deseo (“Para el hijo será la paz que estoy forjando”)
que nunca llegaría a ver más que en el aire siniestro y desolado
de los fusilamientos al amanecer, de los cementerios, de las
prisiones y de los campos de concentración de la posguerra
fascista. Hernández ha escrito sentidos versos llenos de la
grandeza épica que está viviendo el país, pero también poemas
entregados, íntimos, doloridos por la triste historia que ha
padecido España. Él es un comunista y lo será hasta el final.
Cuando termina la guerra, Hernández intenta pasar a Por -
tugal. Carlos Morla, un diplomático de la embajada chilena
en Madrid, les había sugerido a Alberti y a María Teresa León
la posibilidad de que unos quince intelectuales pudieran
refugiarse en la legación de su país, informándoles además
de que Neruda había conseguido el compromiso
de su gobierno de que después se
les concedería refugio en Chile. Alberti y
León informan de esa posi bi lidad a Miguel
Hernández, pero éste se niega a refugiarse
en la embajada. Son las semanas de la caí -
da de Cataluña, de la traición de Casado, del cansancio de
quienes creen que la guerra está perdida. Ade más, Her -
nández tenía que resolver también el destino de su mujer y
su hijo, e intentar resolver la difícil situación de sus cu ña -
dos, los hermanos de su mujer.
centenario
12 / El Viejo Topo 272 / septiembre 2010
Neruda dijo de él que era un
escritor “salido de la naturaleza
como una piedra intacta”.
Las líneas que María Teresa León escribe en su Memoria de
la melancolía, dan cuenta de la tensión de los últimos días de
la guerra: “Miguel iba a desaparecer también como había desaparecido
Federico. Sentí mucha pena. Pocos días antes yo
había discutido violentamente con él. […] Cañoneaban Ma -
drid. Miguel Hernández, la cabeza rapada,
todo sacudido por una ra biosa decisión,
nos repitió: Me voy al frente.” Final mente,
Hernández toma la de cisión de irse solo,
confiando en que más tarde podrá reencontrarse
con su mu jer y su hijo. Cuando
ya todo se ha perdido, cuando se ha consumado la traición de
Casado y la República busca un refugio (¡de décadas!) en la
me moria de los vencidos, Hernández va a Madrid, después a
Sevilla, y decide pasar a Portugal. El caos y la confusión, el
mie do que ya se ha apoderado de España, domina la vida de
todos. Hernández consigue llegar en un camión hasta Aroche,
en Huelva, y después camina hasta atravesar la frontera. Llega
a Santo Aleixo, y a Moura. Allí termina su huida. Es detenido
en esa población portuguesa en mayo de 1939, y entregado a
las autoridades fascistas españolas, que lo encierran en un
calabozo en Rosal de la Frontera, Huelva.
Allí será torturado durante cinco días, como
si el régimen fascista hubiese querido marcar
a fuego al poe ta comunista. Después, es
conducido a la prisión de Sevilla, y, más
tarde, a Madrid, a la cárcel de Torrijos, en el
barrio de Sa lamanca, a un gran edificio que hoy alberga una
fundación, en la calle Conde de Peñalver. La ferocidad del
régimen franquista llevará incluso a cambiar el nombre de la
calle dedicada al general fusilado por Fernando VII y bautizarla
con el de un diputado de la restauración y alcalde de Ma -
centenario
El Viejo Topo 272 / septiembre 2010 / 13
Es detenido Portugal en mayo
de 1939, y entregado a las
autoridades fascistas españolas.
drid, el conde Nicolás Peñalver, nombre que todavía lleva. En
esa prisión, donde se amontonaban más de dos mil hombres,
escribe Hernández las “Nanas de la cebolla”, y en las cartas que
envía a su mujer le cuenta la dureza de la prisión, los piojos
que le torturaban, la inactividad, la tristeza. En una carta
escrita en septiembre de 1939, escribe que su cuerpo está “en -
tre sarna, piojos, chinches y toda clase de
animales, sin libertad, sin ti, Josefina, y sin
ti, Manolillo de mi alma”, pero sabe que
debe optar por la “esperanza que no se pierde
nunca”. No se ha rendido, y pese a la dureza de las primeras
semanas de su encarcelamiento, el contacto con sus ca -
maradas le reafirma. La cárcel de Torrijos está llena de co mu -
nistas.
Consigue salir en libertad gracias al tesón de su mujer, que
consigue un aval de Juan Bellod, un amigo de niñez de Her -
nández y con quien había vivido en la misma pensión madrileña,
compañero además de inquietudes literarias, que es en
ese momento uno de los dirigentes falangistas de Valencia; y
vuelve a Orihuela, donde es detenido de nuevo, encerrado en
el seminario de San Miguel, que el régimen fascista ha convertido
en prisión, y, más tarde, conducido a la cárcel de Toreno,
en Madrid. En su declaración ante el juez
militar en Orihuela, el 1 de octubre de 1939,
Hernández había manifestado que creía
que su liberación se había producido gracias
a la intercesión de José María de Cossío, Sánchez Mazas y
Eugenio Mon tes, y entrega un certificado de Juan Bellot (sic)
“secretario provincial de milicias de FET y de las JONS, de
Valencia”, y otro de Diego Romero, un alférez provisional de
Infantería que pertenecía al Ejército de ocupación en Madrid.
Allí, en la cárcel de Toreno, donde coincide con Buero Vallejo,
centenario
14 / El Viejo Topo 272 / septiembre 2010
Él es un comunista y lo será
hasta el final.
también miembro del Partido Comunista de España, el dramaturgo
lo plasmará en un célebre retrato el 25 de enero de
1940.
Hernández es condenado a muerte, pena que sería conmutada
por treinta años de reclusión, y en otoño de 1940 es destinado
a la cárcel de Palencia y, después, al siniestro penal de
Ocaña. Enfermo, en 1941 es trasladado al Reformatorio de
Adultos de Alicante, y, finalmente, muere en la cárcel de
Alicante, en 1942. Tenía 31 años.
* * *
Muere, pero seguimos viéndolo, subido a una silla, concentrado
durante la lectura, el día en que inauguraban una placa
dedicada a su amigo Ramón Sijé, en 1936, rodeado de otros
asistentes. Y en una fotografía tomada en Moscú, en septiembre
de 1937: está bajo una lámpara de mesa, con otros cinco
asistentes al V Festival de Teatro Soviético; apenas lo adivinamos
en la fotografía borrosa. Lo vemos recitando sus versos a
los soldados de la República, lo escuchamos en sus poemas
de dicados al amor de su esposa (“una mujer y un hombre gastados
por los besos”), en sus versos al hijo, a la miseria, a la dignidad,
a la sangre y el barro de la guerra, a la libertad (“para la
libertad sangro, lucho, pervivo”). Canta a la esperanza, incluso
en la hiel de la derrota: “Tu risa me hace libre, / me pone alas. /
So ledades me quita, / cárcel me arranca”, escribe a su hijo des -
de la prisión, en las temblorosas y desnudas “Nanas de la ce -
bolla”, que escribió en las mazmorras de Torrijos, como re -
cuerda la placa que le dedicó la Sociedad de Autores (en 1985,
diez años después de la muerte del dictador Franco), con un
breve texto que ni siquiera cita al fascismo ni la guerra civil, ni
ninguna circunstancia de la infame muerte a la que el régimen
franquista condenó a Miguel Hernández.
Neruda dijo de él que era un escritor “sa lido de la naturaleza
como una piedra in tacta” y que “su rostro era el rostro de
Es pa ña. Cortado por la luz, arrugado como una sementera,
con algo rotundo de pan y de tierra.” La amargura de la enfermedad
y la cárcel, la ausencia de los suyos, la derrota de la
República, no consiguen vencer a Mi guel Hernández, aunque
le afectan hasta lo más hondo. En uno de sus últimos poemas,
“Eter na sombra”, confiesa su pe sar por la
os curidad que ha caído sobre Es paña:
“Soy una abierta ventana que escucha,
por donde va tenebrosa la vida.
Pero hay un rayo de sol en la lucha
que siempre deja la sombra vencida.”
Sin embargo, sospecha que está llegando
al final, y, en sus últimas líneas, se aferra
a lo mejor que le ha dado la vida, la
amistad, la solidaridad, la generosidad de
sus compañeros de partido y de lucha por
la libertad:
“¡Adiós, hermanos, camaradas, amigos:
Despedidme del sol y de los trigos!”
Aunque sea inevitable que lo recordemos
en la hora de su derrota y la nuestra,
con la faz de un hombre joven condenado a la miseria, la
enfermedad y la muerte en la prisión, Mi guel Hernández es
también el hombre desprendido, el amigo generoso, el amante
enamorado, el rayo inquieto que ilumina el rostro torvo de
los tiranos, el cantor de los pobres de la tierra que nos habla
del niño yuntero y de la mano perdida de Rosario dinamitera,
el poeta comunista que esconde el ruiseñor manchado de
naranjas de Neruda, el pálpito y la sangre de la República
española, y, por eso, no podemos dejar de recordarlo en los
días en que las Brigadas Internacionales luchaban en la
Ciudad Universitaria, cuando los milicianos madrileños iban
al frente en tranvía, y en el momento de los postreros esfuerzos,
desesperados, en los últimos días de la guerra, en que, con
muchos otros, como nos cuenta María Teresa León, Mi guel
Hernández pugnaba por seguir resistiendo, sabiendo que era
un militante comunista más en el mar del derrotismo, de la
impotencia, de la esperanza, cuando cañoneaban Madrid!
centenario
El Viejo Topo 272 / septiembre 2010 / 15
Ilustración de Ángel Monsalvo para el libro de Miguel Hernández Perito en lunas

Artículo de www.profesionalespcm.org insertado por: El administrador web - Fecha: 02/09/2010 - Modificar

Comparte el artículo en las REDES SOCIALES: delicious Delicious | meneame Meneame | facebook Facebook | twitter Twitter | Technorati | barrapuntoBarrapunto
Próximamente disponible también para * Digg * Google Bookmarks* Wikio * Bitacoras.com * Reddit * * RSS * Technorati * Tuenti
Accedido o leido aproximadamente 1046 veces desde 02/09/2010
19-12-2018 Movilizaciones por el bloqueo de la negociación del IV Convenio Único en la Administración General del Estado
#BoycottEurovision2019 Firma para pedir que Eurovisión 2019 no se celebre en Israel

Sitio Web del Núcleo de Profesionales y Técnicos del Partido Comunista de Madrid PCM/PCE- http://www.profesionalespcm.org 
Actualizado a 12/12/18
Los comentarios y colaboraciones son bienvenidos
(comunistas_ARROBA_profesionalespcm_PUNTO_org): Carta a comunistas_ARROBA_profesionalespcm_PUNTO_org
Envíanos tu colaboración, o comentarios vía formulario.
¡¡AFÍLIATE EL PARTIDO COMUNISTA DE MADRID - PCE
!

BÚSQUEDAS en este sitio web
AGREGADOR - SINDICACIÓN DE NOTICIAS RSS RDF XML DE PROFESIONALESPCM.ORG - SYNDICATE OUR NEWS - Content FeedsAGREGADOR - SINDICACIÓN DE NOTICIAS RSS RDF XML DE PROFESIONALESPCM.ORG - SYNDICATE OUR NEWS - Content FeedsAgregador RSS de noticias y contenidos - Aquí OTRA VERSIÓN DEL AGREGADOR RSS XML  AGREGADOR - SINDICACIÓN DE NOTICIAS RSS RDF XML DE PROFESIONALESPCM.ORG - SYNDICATE OUR NEWS - Content FeedsAGREGADOR - SINDICACIÓN DE NOTICIAS RSS RDF XML DE PROFESIONALESPCM.ORG - SYNDICATE OUR NEWS - Content Feeds

IMPRIMIR Imprimir ESTA PAGINA (sólo si es imprescindible)  

Secciones: 
    [11-M Terror y Manipulación]  [15M, Unid@s Podemos, mareas, unidad popular, PAH]  [Acta Moderna]  [África]  [Anarquismo]  [Antiglobalización]  [Antivirus, Seguridad Informática]  [Archivo Sonoro, música y vídeo]  [Argentina]  [Bibliografía/Citas]  [Brasil]  [CC.OO.]  [CGT]  [Chile]  [China, R.P.]  [Ciencia]  [Cine]  [Colombia]  [Congresos]  [Contactos]  [Convenios Colectivos]  [Convocatorias]  [Convocatorias defensa FERROCARRIL]  [Correo recibido]  [Cuba Socialista]  [Documentos militante IU/ PCE]  [Documentos, opinión, debate]  [Ecologismo, Movilidad y Soberanía Alimentaria]  [Economía]  [El Problema Español]  [Empleo (ofertas)]  [Enlaces]  [Esperanto]  [Estados Unidos de América]  [Europa]  [FIRMAS DE APOYO A MANIFIESTOS]  [Formación / Educación]  [Foro/Lista de Correo]  [Fotografías]  [Huelga General]  [Humor]  [Infancia / Juventud]  [Legislación]  [Literatura y otras Artes]  [Marxismo]  [Memoria Histórica]  [México]  [Movimiento Obrero/Mundo del Trabajo]  [Mujer / Feminismo]  [Mundo Insurgente]  [No Fumar /Derecho Fumadores Pasivos]  [Organigrama]  [Palestina]  [Plan de Trabajo]  [Prensa / Medios comunicación]  [Profesionales y Comunistas]  [República Española, La Tercera y Socialista]  [Resoluciones]  [Rusia, URSS, Centenario Revolución Soviética]  [Sáhara Occidental]  [Salud]  [Sexualidad y mundo gay]  [SIDA]  [Software y Conocimiento Libre]  [Venezuela Bolivariana]  [Yugoslavia y la autogestión socialista]
Volver a la página principal de www.profesionalespcm.org

Volver a la página de inicio
Código QR para dispositivos móviles:


Novedades

     ¡ PINCHA AQUÍ PARA VER LISTADO COMPLETO Y CRONOLÓGICO DE LAS NOVEDADES PINCHA AQUÍ PARA LISTADO COMPLETO Y CRONOLÓGICO DE LAS NOVEDADESPINCHA AQUÍ PARA VER LISTADO COMPLETO Y CRONOLÓGICO DE LAS NOVEDADES

PCE - IU - Construyendo Unidad Popular:

Página principal de www.profesionalespcm.orgINCLUYE EL BANNER EN TU SITIO WEB   PCE
Recomendado reproducir material citando su procedencia. Esta publicación es copyleft. Puede ser copiada sin ninguna restricción siempre que se mantenga esta nota. Apostamos por una Internet para todos y por el Software Libre EL NÚCLEO DE PROFESIONALES Y TÉCNICOS DEL PCM SE IDENTIFICA Y HACE RESPONSABLE EXCLUSIVAMENTE DE LOS TEXTOS INCLUIDOS EN ESTE SITIO WEB, QUE FIRME COMO RESOLUCIONES O COMUNICADOS DE LA MISMA. Todos los datos públicos de este sitio web están tomados de la Red o enviados por sus creadores, su único fin es divulgar la noticia, nunca apropiarse de textos y fotos, Siempre publicamos  la fuente cuando es conocida



Blog de debate NEURONASROJAS.profesionalespcm.org

Muro en Facebook NEURONASROJAS de profesionalespcm.org


Canal en YouTube de profesionalespcm.org

Sitio desnuclearizado, camapaña de Ecologistas en Acción
Sitio desnuclearizado, campaña de Ecologistas en Acción


NO PAGUES LA CRISIS

Declaración del PCE sobre ataque a Siria -
NO A LA GUERRA
La agresión militar lanzada contra Siria por EE.UU., Gran Bretaña y Francia abre un escenario de extrema gravedad ante el que el mundo debe responder

NO AL CANON DE CDs DE LA SGAE
NO A LAS PATENTES DE SOFTWARE

No acepto ser fumador pasivoEl humo ambiental del tabaco mata. No fumes en lugares comunes
GRACIAS POR NO FUMAR EN LUGARES COMUNES
EL COCHE DEVORA A TU CUIDAD, TU PLANETA Y TUS AMIGOS, APARCA EL COCHE PARA SIEMPREAPÁRCALO PARA SIEMPRE