GRACIAS POR NO FUMAR EN LOS   LUGARES COMUNES   [Salud] 

ESPECIAL SOBRE EL ENEMIGO DEL AÑO: EL TABACO. Publicado en El Mundo del 28.12.03
Editorial: la guerra contra el humo
Una conspiración que dura más de 50 años.
Elogio estético del tabaco
Morir por culpa del cigarrillo
EDITORIAL 
LA GUERRA CONTRA EL HUMO   -  / EL ENEMIGO DEL AÑO

Nuestro periódico publica hoy el suplemento especial dedicado al Enemigo del Año. El chapapote (2002), Osama bin Laden (2001), la ofensiva de ETA (2000), los desastres naturales (1999), la xenofobia (1992) o la corrupción han sido otras veces los elegidos.En 2003, es el tabaco el que se incorpora a la lista negra de las mayores preocupaciones de la sociedad, y no sin motivos.

No hacía falta ir hasta Irak para buscar las armas de destrucción masiva. La más terrible, en realidad, está al alcance de cualquiera.Según los expertos, el tabaco es, hoy en día, la mayor causa de mortalidad en los países desarrollados. Se calcula que para el año 2025 habrá provocado la muerte de más de 150 millones de personas. Aunque el cáncer y los problemas coronarios son las enfermedades que rápidamente se asocian a su consumo, el Ministerio de Sanidad relaciona el cigarrillo con 25 patologías, muchas de ellas funestas. Según datos oficiales, el 16% de las muertes en España en 1998 pueden atribuirse al tabaco. Y en nuestro país fuma un 34% de la población.

Este ha sido el gran año contra el tabaco. Los 192 países de la OMS firmaron en marzo un acuerdo histórico para poner en marcha un ambicioso plan para prevenir la iniciación en el hábito y fomentar la desintoxicación. En el terreno informativo, España ha incorporado en 2003 los grandes avisos de riesgo en los paquetes de cigarrillos. Sumándose a esta corriente, la plantilla de EL MUNDO decidió en un referéndum propuesto por la asamblea de trabajadores prohibir fumar en las instalaciones y crear salas para fumadores desde el pasado 13 de marzo. Un 81% del censo aprobó la medida.

Lenta, pero inexorablemente, ha ido cambiando la percepción social sobre el tabaco. Y la lección aprendida es que, respetando la libertad, pero haciendo uso de la responsabilidad individual sobre la propia salud y la del entorno y prestando atención a los consejos y ayudas médicas, es como se puede acabar con lo que hoy, nadie duda, es una lacra social. Sigue siendo una paradoja que el Estado, que prohíbe otras sustancias tóxicas, permita la venta de tabaco y cobre impuestos por ello. Son situaciones ilógicas heredadas de una época donde el tabaco no era visto como lo que es hoy: el gran enemigo de todos.
DOCUMENTO
EL ENEMIGO DEL AÑO
Una conspiración que dura más de 50 años
La industria del tabaco es una de las más ricas que existen. Para seguir manteniendo su poder, a pesar de los perjuicios demostrados del principal producto que fabrica, ha manipulado información, comprado a científicos y elaborado campañas publicitarias destinadas a los mercados más vulnerables del planeta.
Por Ainhoa Iriberri y José Luis de la Serna

Si el dinero da el poder, no hay duda de que la industria del tabaco es de las más poderosas que existen. Casi todas las batallas que se han librado contra ella se han aparecido mucho a la bíblica lucha de David contra Goliat, sólo que sin final feliz. Uno de esos combates quedó inmortalizado en el cine -industria que, paradójicamente, ha ayudado mucho a la tabaquera- con la película El dilema. En la cinta, un envejecido Russell Crowe hacía públicas las tácticas de la compañía para la que, durante varios años, había trabajado, como responsable de I+D, con el fin de evitar el pago de indemnizaciones a los demandantes que les reclamaban una responsabilidad por haber contraído enfermedades directamente atribuibles al consumo de tabaco.

Si hoy en día la mayoría de las páginas web de las tabaqueras relevantes cuenta con un apartado dedicado al tema Tabaco y Salud, en donde se reconoce lo nocivas y adictivas que son las miles de sustancias que componen los cigarrillos, han hecho falta demandas, presiones, procesos judiciales y condenas, además de una intensa labor por parte de los medios de comunicación, para que los fabricantes de tabaco asumieran públicamente que el producto con el que se enriquecen es, a pesar de su legalidad, nocivo.

Cuatro son las grandes compañías que se reparten la tarta de los adictos al tabaco del mundo: Philip Morris, British American Tobacco (BAT), Japan Tobacco y la Corporación Nacional China del Tabaco. Esta última, a pesar de producir el 30% de los cigarrillos del mundo, los destina principalmente a su mercado interno. Así, tres transnacionales son las principales protagonistas de una serie de maniobras que han escandalizado, y siguen haciéndolo, a los agentes más activos en la lucha antitabaco.

A finales de 2002, la revista médica British Medical Journal sacó a la luz un estudio que podría haber hundido a las empresas protagonistas. Misteriosamente, y a pesar de la gravedad de las acusaciones difundidas contra varias compañías tabaqueras norteamericanas, la información no tuvo consecuencias para éstas. Misterios de los poderosos.

En el trabajo publicado en la revista británica, titulado Cómo respondió la industria del tabaco a un influyente estudio sobre los efectos en la salud del humo ambiental, la epidemióloga Lisa A. Bero, de la Universidad de California en San Francisco (EEUU), analizó una serie de documentos desclasificados de las principales compañías del sector en los que se describía con meticulosidad cómo la industria se había involucrado en la realización y publicación de un estudio clínico que contradijera otra investigación anterior que demostraba los peligros del humo para los fumadores pasivos.

El ensayo en cuestión, realizado por el investigador japonés Takeshi Hirayama, concluía que las esposas de hombres fumadores tenían hasta el doble de riesgo de desarrollar cáncer de pulmón que las casadas con hombres no adictos. Además, el peligro estaba directamente relacionado con la dosis consumida por el fumador.Sin duda, un duro golpe para una industria que ha visto en el «yo hago lo que quiero con mi salud», que defienden muchos usuarios del tabaco, la mejor estrategia defensiva.

Pero contrarrestar un estudio científico, avalado por una institución y llevado a cabo por un investigador de reputación intachable, no es fácil. De nada hubiera servido -aunque lo intentaron- que las compañías tabaqueras salieran en su propia defensa. Para contrarrestar el efecto de la investigación japonesa, la industria del tabaco decidió utilizar la misma estrategia que su enemigo: diseñar y difundir un trabajo que fuera, en apariencia, tan riguroso y transparente como el primero.

Según los papeles encontrados por la epidemióloga (que buscó en varias bases de datos y en las propias páginas web de las compañías implicadas), las empresas diseñaron un complejo plan para conseguir su objetivo.

Dos eran las claves de su estrategia: ocultar su participación en el estudio y hacer que el mismo, que por supuesto demostraba la inocuidad del humo para las esposas de los fumadores, impactara a la comunidad científica. Para ello decidieron, por ejemplo, que los investigadores fueran japoneses como los autores del trabajo original.

Además, y sabiendo que la financiación de un estudio por un organismo oficial suele ser garantía de independencia, utilizaron un centro financiado y desarrollado por ellos mismos para apoyar el trabajo.El Centro de la Investigación del Aire en Espacios Cerrados fue la institución que usaron como señuelo. En ningún momento se mencionó que dicho organismo había sido creado por la propia industria tabaquera.

En muchas ocasiones se ha hablado de las estrategias que usan las compañías fabricantes de cigarrillos para evitar su desaparición.De hecho, la Organización Mundial de la Salud (OMS) publicó en 2001 el informe Tácticas de la industria tabaquera contra las políticas de salud pública. En ese documento se desvelaban los siete pilares que usaba este sector para «hacer frente a las medidas gubernamentales de regulación de sus productos»:

- Campañas de relaciones públicas.

- Compra de la opinión de científicos o expertos de otros campos para crear controversia en torno a resultados confirmados.

- Financiación de partidos políticos.

- Contratación de grupos de presión para influir en la formulación de políticas.

- Uso de grupos tapadera en industrias conexas para oponerse a las medidas de la lucha antitabáquica.

- Presiones para lograr que en lugar de medidas legislativas enérgicas se adopten códigos voluntarios o leyes más laxas.

- Corrupción de funcionarios públicos.

El informe proviene de la desclasificación de papeles internos de la industria tabaquera que han salido ahora a la luz. Según los autores, dichos documentos «atestiguan una conspiración de 50 años para oponerse a las medidas de restricción del consumo de tabaco, restablecer la confianza de los fumadores y seguir defendiendo la exención de responsabilidad para sus productos». Los artífices del documento de la OMS sugieren que se debe informar en todos los mercados sobre lo que las compañías sabían acerca de la nocividad y el poder adictivo del tabaco y de cuándo se obtuvo esa información.

En el documento se describe, con varios ejemplos, cómo la industria ha utilizado esas tácticas a lo largo de los años. Así, habla de la creación, en 1954, del llamado Consejo de Investigación de la Industria Tabaquera, para transmitir el mensaje de que ella misma podía investigar responsablemente el problema del tabaquismo y la salud. Pero la nueva institución se dedicaba, en realidad, a publicitar investigaciones para demostrar que el tabaco no causaba cáncer o que los fumadores pasivos no corrían riesgos.

«Hace 10 años se difundió la noticia alarmante de que la cera de los envases de leche causaba cáncer: lo mismo se dijo acerca del uso del yodo para broncearse. Estas teorías eran tan válidas como la que afirma que los sapos causan verrugas y como las tácticas alarmistas de hoy en torno a los cigarrillos. Porque nadie ha podido aportar pruebas concluyentes de que fumar provoque cáncer.Ni científicas, ni biológicas, ni clínicas ni de otro tipo», se podía leer en una publicidad de la empresa Brown & Williamson Tobacco en 1969, cuando ya se había establecido la estrecha relación entre el tabaco y el cáncer de pulmón.

José Luis de la Serna es subdirector de el mundo y responsable del área de salud.

APOYOS

DEPORTE, TABACO Y PUBLICIDAD

1.800 millones de euros se gastaron las compañías fabricantes de cigarrillos durante la pasada temporada en actividades relacionadas con la Fórmula 1, un dinero que supuso el 20% del total de las elevadas inversiones que requiere esta disciplina. Esta actividad y el motociclismo son los dos deportes en los que el patrocinio de las tabaqueras es más evidente. Para la industria del tabaco, que su imagen se vea asociada con el mundo del deporte implica que sus productos aparezcan unidos a los conceptos de salud, juventud y bienestar, algo bastante paradójico si se tienen en cuenta los numerosos estudios que demuestran que ese hábito mata.Los diferentes organismos están intentando luchar contra el excesivo protagonismo de la industria tabaquera en el mundo deportivo, pero ésta ha encontrado formas de patrocinar sin que se nombre el producto y poder así escapar a las leyes más o menos restrictivas.Entre las artimañas: utilizar los colores asociados a la marca o lanzar ropas deportivas con el nombre del tabaco (como la línea Camel), entre otras.

LA TASA DE MORTALIDAD POR TABAQUISMO EN MUJERES SE DISPARARA EN ESPAÑA

Históricamente, las mujeres han fumado menos que los hombres. Sin embargo, coincidiendo con la emancipación femenina, el consumo del tabaco entre este género ha ido aumentando paulatinamente desde los años 70. Las compañías tabaqueras han visto en este hecho una oportunidad de negocio y se han dirigido específicamente a las mujeres para vender sus productos. Según el informe Las mujeres y el tabaco: de la política a la acción, de la OMS, la industria tabaquera ha explotado la imagen de la emancipación femenina a través de la publicidad y el patrocinio para atraerlas al consumo de sus productos. Además, ha fomentado la asociación del consumo de tabaco con la imagen de moda y delgadez. «Encienda un Lucky y no volverá a echar de menos esos dulces que le engordan», rezaba una compaña publicitaria a principios de los años 30 en EEUU. A pesar de que en la década de los 90 el consumo masculino de tabaco duplicaba al femenino, diversos estudios demuestran que en la actualidad las mujeres ya han alcanzado a los hombres en este peligroso parámetro. Según declaró Richard Peto a EL MUNDO, el aumento de la adicción a los cigarrillos observado en España a partir de la década de los 70 «ahora empieza a provocar muertes», pero causará muchas más en las próximas décadas.

10.100 MILLONES DE DOLARES DE INDEMNIZACION

Ésta ha sido la resolución de la primera demanda colectiva que plantearon fumadores estadounidenses a una tabaquera por engañar al consumidor con su publicidad de cigarrillos light. Según ellos, Philip Morris (el mayor productor de cigarrillos del mundo) había ocultado durante más de 30 años los resultados de sus propias investigaciones sobre el daño que estos pitillos, supuestamente más suaves, causan a la salud de sus usuarios. La sentencia, dictada en marzo, obliga a esta compañía a compensar con 7.100 millones de dólares a los afectados y a pagar otros 3.000 al estado de Illinois por daños punitivos. Pero, pese a que en los últimos tiempos han crecido las resoluciones judiciales en esta línea, en 2003 no todo han sido buenas noticias. De hecho, el pasado mes de mayo un juez de Florida (EEUU) revocaba la sentencia histórica que, en 2000, condenó a cinco grandes compañías -Philip Morris, Lorillard, Ligget Group, Brown & Williamson y R. J. Reynolds- a pagar 145.000 millones de dólares de multa a medio millón de víctimas del tabaco.

OBJETIVO: LOS ADOLESCENTES

El tabaco es uno de los productos a los que sus clientes son más leales. Así, si un fumador adolescente elige una determinada marca de cigarrillos, seguramente será un cliente fiel hasta que deje de fumar o muera. A las tabaqueras les interesa, por lo tanto, captar a sus clientes tan pronto como sea posible. Se han descubierto documentos internos en los que estas empresas reconocen a los adolescentes como una fuente de ventas fundamental para la supervivencia de su industria. Además, los informes desvelan que los paquetes de tabaco, la publicidad y el diseño de las marcas están especialmente dirigidos a la captación de nuevos fumadores jóvenes.

A POR LOS PAISES POBRES

Ante la presión ejercida por la mayoría de las naciones ricas para disminuir la adicción al tabaco, la industria ha decidido diversificar sus estrategias de relaciones públicas y establecer como nueva diana de mercado a los países en vías de desarrollo.En estas naciones, la situación se podría calificar como dramática.Se calcula que China consume el 30% de todos los cigarrillos mundiales y se sospecha que la tendencia seguirá siendo al alza.Según escribió Richard Peto, los adultos chinos infravaloran los riesgos del tabaco. Las previsiones de este epidemiólogo no pueden ser más pesimistas: según sus cálculos, en el año 2050 fallecerán 8.000 personas al día en el país más poblado del mundo por dolencias atribuidas directamente al tabaco. En otro estudio, Peto desvela que el tabaco provoca a día de hoy la mitad de las muertes por tuberculosis en los habitantes masculinos de la India.Por su parte, la Organización Panamericana de la Salud (OPS) ha denunciado tácticas usadas por las tabaqueras para retrasar o evitar las restricciones del consumo de tabaco en Latinoamérica.

LOS ACTORES QUE FUMAN EN PANTALLA INFLUYEN EN LOS JOVENES

La imagen de Humphrey Bogart aferrado a un cigarrillo en la mítica Casablanca es la del héroe por excelencia. Pero poca gente recuerda que este conocido actor habría llegado aún más lejos si un cáncer de pulmón no hubiera acabado con su vida. Según los expertos, el cine contribuye a la difusión del hábito tabáquico en la población. Las tabaqueras también utilizan esta industria para promocionar sus productos y se sabe que algunos actores han cobrado dinero por fumar en pantalla una determinada marca de cigarrillos. La Unión Europea ha pedido a los estados miembros que intenten acabar con esta práctica.

 DOCUMENTO
EL ENEMIGO DEL AÑO
ELOGIO ESTETICO DEL TABACO
Por Francisco Umbral

En este monográfico contra el tabaco puedo permitirme un elogio del tabaco, yo, que no soy fumador nI lo he sido nunca. Es, inevitablemente, el elogio estético del tabaco, del fumar y del fumador. Creo que hay un libro de José Luis Garci, titulado Fumar de cine, dentro de la serie cinematográfica de este director y escritor. A lo mejor es el único que no hay, el que le falta por escribir. El oficio de fumar forma parte de la gestualidad del hombre occidental. Recuerdo a Camilo José Cela en la ceremonia de su nombramiento como doctor honoris causa de una gran universidad: de pronto, entre los ropones de rigor y bajo el chapiri también de rigor, surgieron las manos de Cela liando un cigarrillo de picadura en una pausa. Los buenos fotógrafos no se perdieron esta fotografía, la mejor de todas y el resumen gráfico de la personalidad de Cela: una cabeza de catedrático y unas manos de labrantín gallego y fumador.

Hoy ya nadie lía los cigarrillos, pero a mí, en la infancia, me fascinaba ese oficio de liarse un pito de la petaca de marroquinería para luego echar un humo casi ferroviario. Mi torpeza manual me impidió siempre liar un pito entre los amigos, y creo que ahí está el origen de mi abstinencia tabáquica. Porque lo más gustoso de fumar era el prólogo, como lo más gustoso de escribir una novela es la introducción. Presumo de no haber fumado nunca, ahora que lo progre es no fumar, pero la realidad es la que he contado, que yo no soy fumador porque nunca supe hacerme el canuto.Luego, cuando vino el tabaco rubio americano y aquello de «es la hora de fumar un Camel», a mí se me había pasado esa hora, porque el tabaco es un pecado de adolescencia, una adolescencia que dura toda la vida o toda la muerte.

Cuando me han otorgado el ilustre ropón de alguna universidad, he querido imitar el detalle de Camilo y, a falta de tabaco, he sacado ante los fotógrafos una petaca llena de whisky. Sin tabaco no habría galanes como Humphrey Bogart o Gary Cooper.Sin galanes como éstos no habría película, sin película no habría cine y sin cine no habría penumbra donde meter mano a la novia los domingos.

El tabaco, pues, es toda la estética del siglo XX y los personajes de novela también fuman mucho y los autores fuman en pipa. En el cine es más frecuente la pipa larga y esbelta con el cigarrillo en la punta, como recurso de la mujer para lucir las manos de largas uñas azules. Sin ese tabaco de boquilla no habría vampiresas como Marlene Dietrich o Rita Hayworth y sin las vampis tampoco habría película. El cine ha difundido la estética americana por el mundo y esa estética nace del cigarrillo. Qué sería de Casablanca sin siquiera una cajetilla de rubio.

César González-Ruano enviaba todas las mañanas al botones del café a comprarle en el Casino una cajetilla de cigarrillos egipcios.En el Casino de Madrid los liaban exclusivamente para él. Con el primero de estos cigarrillos empezaba el primer artículo.Yo asistía perplejo y fascinado a la operación. Luego he escrito en mi vida miles o millones de artículos, pero prometo que jamás he empezado por un cigarrillo egipcio.

César, que era muy fotogénico, salió en una película de embajador, fumando como sólo él sabía, pero le doblaron la voz, que era magnífica, por esas cosas del cine, y parecía otro señor. Además de una estética, el mundo del tabaco rubio es ya una estadística.El Camel, el Winston, el Marlboro, etcétera, las grandes marcas americanas, parece que han suprimido el Bisonte, más conocido por Bisontefiel. El propio Chesterfield, el Bubi, son nombres que nos remiten cada uno a una clase social, a una manera de vida, a una época ya pasada, pues aunque uno no haya fumado nunca el tabaco está tan incardinado en nuestra biografía que estas marcas y otras se cargan de nostalgia. Yo percibía que las mujeres olían muy bien, pero los hombres olían a tabaco, que es como oler dos veces a hombre. Porque el tabaco es masculino, es un tiarrón que te tumba y nunca ha acabado de hacer fuego con las vampis que decíamos antes. El protagonista de Los cuatrocientos golpes, que es un chico, hace estos versos: «Me han puesto un castigo cruel por pintar una vampi en un papel». También han desaparecido las vampis, con el humo de sus cigarrillos. Ahora pienso que la larga boquilla era una medida higiénica para que la señorita alejase de sí el humo de lo que estaba fumando.

Recuerdo que a los veinte años fumé un cigarro puro que me dio un amigo y devolví toda la comida, y luego mi amigo me llevó a casa. Me metí en la cama y dormí hasta el día siguiente. Aquel puro sabía malísimo y me decepcionó no encontrar en él el dulzor amargo de los puros de chocolate que nos daban por Navidad. Aquello de liar el cigarrillo era una pausa secreta que el trabajador y el oficinista se tomaban ante el jefe. Esta pausa había que respetarla, pero se conoce que los patronos protestaron ante la Tabacalera y entonces empezaron a venderse los cigarrillos ya liados. El intermedio en esta lucha fue la máquina de liar pitillos. Era algo así como la maquinilla de moler café, pero en más pecado. Los padres mandaban a los hijos liarles unos pitillos y aquí tenemos el origen genealógico del vicio de fumar, que pasaba de padres a hijos a través de aquella falsa tostadora de café, pues el premio para el chico era un cigarrillo, incluida la libertad de fumárselo delante de la madre, como una cosa obscena y provocadora.

Con la estética del fumar pasé aquel cine de los 40/50, que es el mejor que se ha hecho nunca, con sus dos géneros épicos: el thriller y el western. Todos aquellos gangsters y pistoleros han desaparecido convertidos en estúpidos marcianos infantiloides.El cine nació para llevar a los niños y a los niños vuelve. Bastaría un pase multitudinario y obligatorio de Casablanca para que el personal volviese a fumar como fumaba Bogart. El tabaco será sustituido por las drogas como arma social, pero hemos perdido una estética, como perdimos el ballet ruso o aquellos automóviles cuadrados donde todas las mujeres eran fáciles y todos los caminos difíciles.

Hay actores famosos que no serían tales sin el arte de fumar, como hay jefes de negociado a quienes sólo les aporta alguna autoridad el tabaco negro que van fumando mientras acumulan quinquenios.Bogart era un gran actor, pero sobre todo era un personaje. El cine ha tenido sus tótems y sus tabúes. A lo primero está el león de la Metro, luego el bigotito de Chaplin, las ligas de Marlene y así todo un roperío selecto que culmina en la gabardina de Bogart. El cigarrillo de Bogart era un tabaco cínico que le permitía al héroe hacer pausas, silencios de donde nacían sus frases hoy universalizadas. «Siempre nos quedará París». ¿Siempre nos quedará el tabaco? Me temo que sí, porque el hombre es poco más que un alegre suicida.

EL ENEMIGO DEL AÑO
Morir por culpa del cigarrillo
El tabaquismo se ha convertido en el primer problema de salud pública del mundo. Para el 2025, esta «verdadera arma de destrucción masiva» habrá aniquilado a 150 millones de personas. Cáncer, enfermedad cardiovascular y patologías respiratorias son algunos de los 25 trastornos que están asociados a este hábito
Por Ainhoa Iriberri

Supongamos, lector, que le hablan de un país en donde uno de cada tres habitantes juega con frecuencia a la ruleta rusa. Seguro que piensa que le están hablando de una nación de dementes a quienes poco les importa la vida. En ningún caso creería que se trata de España. Estaría en lo cierto. Efectivamente, en nuestro país no hay tanta gente que juegue a la ruleta rusa, pero somos aficionados a cosas casi tan arriesgadas. Más de un tercio de la población española practica diariamente una actividad que entraña tanto peligro como este juego de azar. Con el agravante de que el jugador no sólo se perjudica a sí mismo, sino también a la gente que le rodea. Estamos hablando del hábito legal más peligroso del mundo: fumar.

Según los últimos datos disponibles sobre España, recogidos en la Encuesta Nacional de Salud (ENS 2001), la prevalencia del consumo de tabaco en la población mayor de 16 años es del 34,4%.Aunque ligeramente inferior a los anteriores datos disponibles -en 1997 fumaba el 38,4% de los españoles mayores de 16 años-, estas cifras nos siguen colocando en los primeros puestos de una de las listas más mortales: la de países consumidores de tabaco de la Unión Europea. Según los datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), en España los hombres son los que más fuman y las mujeres son las quintas más adictas al tabaco de la UE.

La sociedad ya apenas se pregunta: «¿Qué pasa por que fume tanta gente?». Lo sabe. Pasa que su adicción supone muerte y enfermedades para el fumador y tiene un coste elevado para la sanidad pública y privada. Pasa, además, que el tabaco le provoca patologías y el fallecimiento probable al fumador pasivo que se intoxica con la nicotina del activo.

Según los datos del Ministerio de Sanidad y Consumo, un 16% de los fallecimientos totales ocurridos en España en 1998 se podía atribuir al tabaco, una cifra que se prevé que aumente con el tiempo al haberse disparado en los últimos años la adicción a la nicotina entre las españolas.

La lista de enfermedades asociadas al abuso de esta droga es cada día más larga. Desde aquel primer trabajo epidemiológico en los años 50 en que los investigadores Richard Doll y Austin Hill demostraron la relación entre el consumo de tabaco y las elevadas tasas de mortalidad por cáncer de pulmón, se han sucedido estudios que demuestran el nexo entre este hábito con distintas patologías (hasta 25, según los datos del Ministerio de Sanidad y Consumo).

El tabaquismo se ha convertido en el primer problema de salud pública del mundo, la primera causa de muerte evitable y una de las mayores pesadillas a las que se debe enfrentar cualquier responsable sanitario. Muchos números uno para una sustancia que, según el epidemiólogo Richard Peto, Director de la Unidad de Servicios de Ensayos Clínicos (CTSU, en sus siglas anglosajonas) del Departamento de Ciencias Médicas de la Universidad de Oxford, en Reino Unido, habrá matado a 150 millones de personas en 2025.

La unidad que dirige Sir Peto es una de las muchas existentes en el mundo que investigan esencialmente sobre tabaquismo. Este experto británico definió al tabaco, en los días previos a la Guerra de Irak, como la verdadera «arma de destrucción masiva».Si nos atenemos a los datos, hasta pudo quedarse corto.

CANCER

Quien piense que el tabaco sólo provoca cáncer de pulmón está muy equivocado. Basta con echar un vistazo al voluminoso Libro blanco del tabaquismo en España, realizado por el Comité Nacional de Prevención del Tabaquismo (CNPT), para observar que el hábito es causa directa de otros muchos tumores, enfermedades cardiovasculares, patologías respiratorias agudas y crónicas y otras dolencias adicionales como impotencia sexual, problemas dermatológicos y lesiones en la cavidad oral y perioral, entre otras. Además, y a pesar de que el nexo cáncer-tabaco más documentado es el que hace referencia al cáncer de pulmón, no fue éste el primer tumor que se sospechó que provoca el tabaco.

En el siglo XVIII, los investigadores Hill y Pot relacionaron el tabaco con tumores de piel y de las vías aéreas superiores, una conclusión -que el humo es un elemento cancerígeno-, en la que ahora están de acuerdo hasta las propias tabaqueras. Hubo que esperar hasta principios del siglo XX, época en que los investigadores japoneses Yamagawa e Ichikawa establecieron la naturaleza carcinógena del alquitrán y otras partículas presentes en el humo de los cigarrillos, para que se empezara a hablar del enorme peligro que entraña fumar. Así, de entre todas las muertes que se producen por cáncer, entre un 25% y un 40% son atribuibles al tabaco.

Esta cifra se dispara cuando hablamos de cáncer de pulmón. Según los datos del Grupo Español de Cáncer de Pulmón, la razón de que el 90% de estos tumores se dé en hombres es directamente atribuible al tabaco. Este cáncer sería una rareza si no hubiera este hábito.

El segundo tipo de tumor más frecuente por culpa del vicio del tabaco es el de la cavidad oral, léase labio, boca o faringe.Este último ocupa el tercer puesto en la lista de cánceres asociados al tabaco que más muertes producen.

Sin embargo, y aunque la relación no está estudiada, ciertos ensayos clínicos serios han desvelado una unión entre los cigarrillos y otros tumores, como los de esófago, páncreas, riñón, vejiga y cuello de útero. Además, el tabaco no sólo provoca este tipo de cáncer: también da lugar a la aparición de tumores que no están directamente asociados a su consumo, multiplicando el riesgo de sufrir las temidas metástasis.

CORAZON

La publicitada (y cierta) relación entre el tabaco y el cáncer ha podido, sin embargo, tener un efecto negativo en la sociedad por la difusión de la falsa idea de que los tumores son las únicas patologías que se pueden evitar cuando uno decide dejar de fumar.

Probablemente, si se hiciera una encuesta entre la población sobre qué hacer para evitar la enfermedad cardiovascular -la mayor causa de muerte en los países desarrollados-, la mayoría de los participantes coincidiría en hablar del colesterol como el máximo responsable de aquélla. Una gran parte estaría de acuerdo en el hecho de que cuidar la dieta para bajar este peligroso indicador, junto con la práctica de ejercicio, sería una buena manera de reducir prácticamente a cero la posibilidad de sufrir, por ejemplo, un infarto de miocardio.

Aún sin faltarles razón, todos estos hipotéticos encuestados quizá omitirían un elemento muy relacionado con la patología coronaria: el tabaquismo. Según el capítulo que el mencionado libro blanco dedica a esta relación, el 29% de las muertes coronarias se deben a ese hábito. Además de la mortalidad cardiovascular, otro dato debería preocupar a los fumadores: el riesgo, en sí, de sufrir cardiopatía isquémica no mortal aumenta un 200% entre los adictos a la nicotina.

Según uno de los mayores estudios epidemiológicos realizados, el Nurses' Health Study (Estudio de la Salud de las Enfermeras), las fumadoras tenían cuatro veces más riesgo de padecer una enfermedad coronaria que las que no tenían este hábito. La tremenda relación causa-efecto se observó en todos los subgrupos de enfermedad cardiovascular: cardiopatía isquémica, enfermedad cerebrovascular y patología arterial periférica.

Los estudios dan muchas razones para establecer esta asociación, aunque, quizá, una de las principales sea que el tabaco afecta negativamente al equilibrio entre la demanda y la oferta de oxígeno en el miocardio. Otro de los efectos indeseables es la disminución de la capacidad de distensión de las grandes arterias tras el consumo de un cigarrillo. El tabaco provoca, también, un aumento en la producción de espasmo coronario y participa en la formación y la biopatología de la placa aterosclerótica.

HUMO AMBIENTAL

Al hablar de los efectos negativos del tabaco en la salud no se puede olvidar un polémico aspecto: el tabaquismo pasivo o -como se denomina en inglés- humo de segunda mano. Cuando las evidencias de la relación entre tabaco y mortalidad empezaron a hacerse más rotundas, se puso de moda, como forma de autojustificarse, el argumento de que cada cual podía hacer lo que quisiera con su salud.

Pero, a pesar de los múltiples intentos de las compañías tabaqueras de ocultarlo, los investigadores pusieron pronto de manifiesto que sí importaba, y mucho, lo que los fumadores hacían con su salud; no sólo por los gastos que ocasionaban a los sistemas sanitarios de todo el mundo, sino por el daño que, paradójicamente, hacían a sus seres más cercanos.

Así, un estudio de la Sociedad Americana del Cáncer demostró en su día que el tabaquismo pasivo incrementaba el riesgo de enfermedad cardiovascular en un 23% en hombres, y en un 19% en mujeres. La investigación, con limitaciones como cualquier estudio basado únicamente en la observación, se realizó con parejas formadas por un miembro fumador y otro no fumador.

Otros estudios han puesto de manifiesto que existe un mayor riesgo de enfermedades respiratorias -entre otros efectos nocivos- en los hijos de padres fumadores. Asimismo, se ha demostrado que los niños de madres adictas pesan una media de 200 gramos menos, y que su riesgo de padecer una muerte súbita es entre dos y cuatro veces más elevado que el de los nacidos de madres no enganchadas a la nicotina.

La idosincrasia española es, además, un factor de preocupación en el tema del fumador pasivo. Nuestro país está muy lejos de otros en lo que se refiere a derechos del que no tiene el hábito.Sólo recientemente se ha limitado fumar en los aeropuertos y parece lejos la prohibición en los lugares de trabajo, sólo implantada en algunas grandes empresas privadas.

En los lugares en los que históricamente ha estado prohibido fumar, como el metro de las grandes ciudades, es habitual ver a los adictos a la nicotina ejercer su no derecho a perjudicar su salud y la de sus congéneres.

Ainhoa Iriberri es periodista especializada en temas de salud.

APOYOS

CONVENCION MARCO DE LA OMS

El pasado mes de mayo, los 192 miembros de la Organización Mundial de la Salud (OMS) pactaron la firma de un acuerdo histórico contra el tabaco, el primero alcanzado bajo el auspicio de este organismo.La llamada convención marco persigue disminuir la mortalidad y enfermedades asociadas a este producto. Para conseguirlo, se pretende imponer mayores medidas de control de la publicidad al respecto e impedir el patrocinio de eventos lúdicos por parte de las tabaqueras. Además, intentarán que se recrudezcan los mensajes disuasorios de las cajetillas, que éstos incluyan fotografías de pulmones enfermos y ocupen, al menos, un tercio de los envases.El proyecto pretende, también, que se impongan mayores restricciones al consumo de cigarrillos en espacios cerrados y que se facilite el acceso a los tratamientos contra la dependencia. «El tabaquismo es una epidemia que se transmite a través de la publicidad», declaró este año Gro Harlem, ex directora general de la OMS.Por esta razón, entre los objetivos más concretos que persigue el convenio está la prohibición total de publicidad del tabaco en prensa, radio e Internet a partir de 2005. Ahora está pendiente que los distintos países firmen el tratado, que entrará en vigor tres meses después de que haya sido suscrito por 40 naciones.Las diferentes directrices sólo entrarán en vigor en los países que ratifiquen el texto. En España, este proceso requiere la aprobación del Parlamento, por un sistema similar al que rige para las leyes.

LA NECESIDAD DEL COMITE NACIONAL DE PREVENCION DEL TABAQUISMO

Fue durante la celebración de la IX Conferencia Mundial sobre Tabaco y Salud (París, 1994). Un grupo heterogéneo de españoles, compuesto por psicólogos, neumólogos, cardiólogos y expertos en salud pública, decidieron fundar el organismo más activo para la lucha contra en España: el Comité Nacional de Prevención del Tabaquismo (CNPT). En 1995 se constituyó esta entidad, cuyos miembros sólo tenían un objetivo en común: su preocupación por los estragos del tabaco en la población española. El CNPT está formado por más de 30 asociaciones y consta de una junta directiva de siete miembros. Entre sus actividades destacan la realización de un Libro blanco del tabaquismo, una completa radiografía del problema en nuestro país. Además, el CNPT mantiene una intensa actividad con los medios de comunicación, al ser consciente del papel que éstos desempeñan en la reducción de este hábito. El comité organiza campañas de concienciación y elabora monografías sobre los efectos de la adicción a la nicotina para médicos.Además, sus miembros mantienen una buena relación con las autoridades sanitarias, aun considerando que se podría hacer más para reducir el consumo de tabaco.

EL TABACO EN ESPAÑA ES MUCHO MAS BARATO QUE EN EUROPA

El hábito de fumar en España no sale muy caro, a pesar de lo que les pueda parecer a los adictos a la nicotina. Según datos del CNPT, el precio de los cigarrillos en nuestro país está un 15% por debajo de la media europea. De hecho, recientemente se pudo leer en los periódicos cómo algunos súbditos ingleses hacían el agosto volando a España en una línea aérea de bajo coste para comprar tabaco y revenderlo en su país por un precio menor al oficial. El CNPT apuesta por una subida del 10% del precio del tabaco, lo que reduciría un 3% el gasto sanitario asociado al hábito.

10.000.000 MUERTOS AL AÑO

Según los datos de la Unidad de Servicios de Ensayos Clínicos de la Universidad de Oxford (CTSU), ésta será la cifra de muertos anuales por enfermedades asociadas al tabaquismo para el año 2030, si continúan los patrones actuales de consumo de tabaco.En 1990, los fallecidos anuales por esta causa fueron alrededor de tres millones. Los datos del CTSU indican que el tabaco causará 150 millones de muertes en el primer cuarto del siglo XXI y 300 millones en el segundo. Sin embargo, estas espeluznantes previsiones podrían cambiar. Si un número importante de los adultos que fuman actualmente fueran capaces de dejar su hábito en los próximos 20 años, reduciendo a la mitad el consumo global de cigarrillos por adulto para 2020, se podrían prevenir al alrededor de un tercio de las muertes que se prevén por esta causa para ese año y se reducirían a la mitad los fallecimientos previstos para el segundo cuarto de este siglo XXI.

EL EJEMPLO DE EEUU

Si existe un país que pueda considerarse el adalid de la lucha antitabaco, es EEUU, donde los distintos gobiernos han hecho de esta causa uno de sus principales campos de actuación. California es, quizás, el ejemplo de cómo la guerra contra el cigarrillo se puede llevar al extremo. En dicho estado no se puede fumar en lugares públicos, ni en bares o restaurantes, ni siquiera en algunas playas. La prohibición de fumar en los centros de trabajo es una realidad en todo el país, y en el estado de Nueva York, que sigue muy de cerca los pasos californianos, se ha restringido el consumo de tabaco hasta en ciertos espacios al aire libre.

EL ENEMIGO DEL AÑO


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